CAPÍTULO 6

 

 

El arrebatamiento de la iglesia será como dice en 1ª Cor. 15:52 "en un abrir y cerrar de ojos". En 1Ts. 4 versos 16 y 17 nos dice que primero resucitarán los muertos en Cristo y tanto ellos como los creyentes que estemos vivos, recibiremos cuerpos de gloria e iremos a recibir al Señor en el aire, y de ahí el Señor nos llevará a la Nueva Jerusalén, la Celestial.

Después de ese encuentro glorioso con el Señor y por primera vez verle cara a cara, como dice en 1ª Jn. 3:2 "seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es".

Después de verle en su cuerpo de gloria, donde llevará aún las cicatrices de la Cruz, porque vendrá con el mismo cuerpo que sus discípulos le vieron ir al cielo. Entonces toda la iglesia comparecerá ante el Tribunal de Cristo como dice en Rm. 14:10 "Porque todos compareceremos ante el Tribunal de Cristo".

Pero no se entristezca vuestro corazón hermano, hermana, porque en ese Tribunal no se juzgarán nuestros pecados, primeramente porque si hubiera quedado un solo pecado pendiente, no podríamos haber llegado hasta allí, no olvidemos que esto se está realizando en el cielo. Y en segundo lugar, y esto es lo más consolador y reconfortante, es que Cristo ya pagó por todos nuestros pecados.

El Tribunal de Cristo será para revisar nuestras obras, todas aquellas que hayan sido realizadas en la carne, por vanagloria, por competencia o por cualquier otro motivo que no haya sido la dirección del Espíritu Santo y donde no se ha dado toda la gloria al Señor, todo aquello será quemado, en cambio, las obras que resistan la prueba del fuego de Dios, recibirán recompensa. Allí no estará en juego nuestra salvación, porque hemos leído en 1Ts. 4:17, que cuando arrebate a los suyos en el aire, "estaremos para siempre con él".

Pablo también les escribió a los corintios sobre el Tribunal de Cristo, para que no estuvieran en ignorancia sobre este magno evento. Dice en 2Cor. 5:10 "es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el Tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo". Claramente indica que allí se juzgarán las obras de cada uno.

De esto también hace referencia en 1Cor. 3:11 "Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cual sea, el fuego la probará. Sí permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego".

En el Tribunal de Cristo se probarán las obras, para premiar las que ameriten recompensa y quemar aquellas que no fueron realizadas en el Espíritu ni para la gloria del Señor.

El propósito es eliminar todo vestigio de carnalidad que pudiera tener alguna obra humana y premiar las que deban recibir alguna recompensa por parte del Señor. El desea quitar de su esposa, todo aquello que le pueda denigrar, para presentársela a sí mismo una iglesia gloriosa, que no tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha, como dice en Ef. 5:27 Porque aún las obras de los santos, son la vestidura como el lino fino, limpio y resplandeciente con el cual el Señor cubre a su esposa, como dice en Ap. 19:8 Las obras de los santos, son el vestido que el Señor ha dispuesto para su esposa.

En Ef. 2:10 dice que somos: "hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas". Las obras de los santos fueron diseñadas y preparadas por Dios, desde antes de la fundación del mundo, aún las obras nuestras llevan el sello divino, no existe vanagloria humana, toda la gloria es del Señor, por este motivo lo que Dios premiará será la fidelidad. Entonces nos dirá, bien, buen siervo y fiel, sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Si un creyente hubiera realizado todo lo que el Señor le ha mandado, no habrá alcanzado nada más que la categoría de un siervo inútil.

En Filp. 2:13 dice: "porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad". Nuestras obras las diseño y preparó Dios, aún el querer realizarlas es obra del Señor, por lo tanto, con mucha justicia califica las obras de los santos, como el vestido que el Señor preparó y confeccionó para su esposa. No existe ni aún en nuestras obras algo para vanagloriarnos, toda la gloria le pertenece a él.

Luego que en el Tribunal de Cristo se haya quemado toda madera, el heno y la hojarasca de las obras realizadas en la carne, es decir, luego de ataviar a su esposa del lino fino, limpio y resplandeciente, el Señor comienza a adornarla de joyas preciosas, que son los premios que él repartirá, me refiero a las coronas con que premiará a los creyentes fieles.

Se enumeran a lo menos 5 clases de coronas que él entregará en esa oportunidad. Esto significa que luego del Tribunal de Cristo viene el reparto de coronas: La Biblia menciona La corona de Gloria, corona de Vida, corona incorruptible, corona de justicia y corona de gozo.

Veamos en detalle estas coronas:

La corona incorruptible: Para los victoriosos que han corrido la buena carrera y han peleado la buena batalla. En 1Cor. 9 verso 24 en adelante dice Pablo: "¿No sabéis que los que corren en el estadio a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible"

Luego expone su ejemplo, que él compite dentro de todas las reglas que Dios ha impuesto para poder aspirar al premio y no ser descalificado del premio, como le sucedería a un atleta que compitiendo en una maratón decidiera coger un atajo, podría llegar primero, pero sería descalificado del premio.

En todo este pasaje no se está hablando de la salvación, la cual es un regalo de Dios, sino de los premios, las coronas que el Señor dará a los que han corrido la buena carrera. En el versículo 27 añade Pablo: "golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado".

Eliminado del premio, de la corona que ha mencionado en el versículo 25. La versión inglesa NIV es más clara en la traducción de este versículo 27 dice: "para que yo mismo no venga a ser descalificado del premio".

La corona de Vida: para los mártires que han ofrendado sus vidas por amor a Cristo, y para los que hayan resistido la prueba. En Ap. 2:10 dice: "se fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de vida".

También en Santiago 1:12 se refiere a esta corona: "Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman".

Otra corona que el Señor entregará en esa oportunidad, será la corona de Gloria. La cual dará a los ancianos o pastores que hayan sido fieles en su servicio. En 1Pd. 5 versos 1 al 4 dice: (Pedro)

"Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada:

Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplo de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria".

Esta corona será únicamente para los ancianos o pastores que hayan servido a sus congregaciones con fidelidad y consagración, siendo ejemplos entre la grey, y no sobre la grey, y que lo hicieron por amor al Señor, no por amor al dinero.

La Biblia también menciona la corona de Justicia. Para todos los que aman su venida. Pablo dice en : 2Tim.4:8 "Por lo demás, me está guardada La corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida".

Uno podría suponer que esta corona de justicia será para todos los creyentes, porque resulta muy difícil suponer que pudieran existir creyentes que no amen la venida del Señor. Pero después de conversar con aquellos que se han dejado engatusar por el evangelio de la prosperidad, o mejor dicho "el evangelio de la codicia".

Y más aún con los líderes que se han enriquecido con esa práctica inescrupulosa, uno se sorprende de ver que existen creyentes, (si es que lo son), que están tan cómodos en este mundo, que no se interesan ni aman la venida del Señor. Por lo tanto tampoco esta corona será para todos.

La quinta corona que menciona Dios en su Palabra, es la corona de Gozo. Será para todos los que han sido usados para llevar personas a los pies de Cristo. En 1Ts. 2:19/20 dice Pablo: "Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida? Vosotros sois nuestra gloria y gozo".

No se está refiriendo a los que ponen palabras en la boca de los inconversos y les hacen repetir vanamente una supuesta oración que no fluye de un corazón arrepentido. Tampoco de los que por vanidad o lo que sea, al finalizar un mensaje, hacen levantar su mano a los que supuestamente han recibido a Cristo, o los que los hacen pasar adelante para recibir la bendición del pastor.

Cuando Pedro predicó el evangelio en el día de Pentecostés, la multitud se compungió de corazón y preguntaron a los apóstoles: "Varones hermanos, ¿qué haremos?" Ninguno de los apóstoles les dijo, levanten su mano o vengan adelante para recibir nuestra bendición. Únicamente les dijeron:

"Arrepentíos". Esta corona de gloria será entregada a los que Dios usó como instrumentos humanos, para llevar al arrepentimiento de sus pecados al que estaba perdido y destituido de la gloria de Dios.

En consecuencia, cuando el Señor venga a buscar su iglesia, todos compareceremos ante el Tribunal de Cristo, la paja será quemada, el Señor vestirá a su esposa con un vestido nupcial, que son las obras que Dios preparó de antemano para sus santos, y luego la adornará con coronas incorruptibles, coronas de vida, coronas de gloria, coronas de justicia y coronas de gozo. Cuando este ataviada de esta forma para su esposo, tendrá lugar las bodas del Cordero.

Ap. 19:7 "Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos".

Cuan glorioso es el futuro que aguarda a la iglesia, estaremos para siempre con él en las moradas celestiales que él fue a prepararnos. La nueva Jerusalén, donde no habrá templo; porque el Señor Dios Todopoderoso será el templo de ella, y el Cordero.

 

 



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