CAPÍTULO 5

 

Cristo viene por su iglesia antes de la gran tribulación porque su iglesia no puede pasar por los juicios que Dios mandará sobre los que rechazaron la obra redentora del Señor, porque él ya pagó por todos nuestros pecados, y el Dios justo no va a demandar el pago dos veces, ni aún la justicia de los hombres actúa así, ¿Cuánto menos lo hará el Juez Justo?

En Col. 2:13 dice Dios que: "nos dio vida juntamente con Cristo, perdonándoos TODOS los pecados" Dios nos perdonó TODOS nuestros pecados, por este motivo dice en Rm. 8:1 "Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús". Si no queda ninguna condenación por purgar, significa que la iglesia no puede pasar por los juicios de la gran tribulación.

Los católicos, que no pueden aceptar que la obra de Cristo es completa y perfecta para otorgarnos por sí misma el perdón eterno de todos los pecados, tuvieron que inventar un sitio que denominan "purgatorio", para terminar de purgar aquellos pecados que no fueron borrados con la sangre de Jesucristo.

De una forma muy similar, también algunos que se autodenominan evangélicos, están sosteniendo que la iglesia debe pasar por los juicios de la gran tribulación, lo que sería una doctrina muy semejante a la del purgatorio, con la única diferencia que este purgatorio estaría en la tierra y duraría solamente 7 años. En cambio Dios dice en su Palabra: "Ahora, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús".

El perdón que Dios otorga es amplio y completo, El nos perdona todos nuestros pecados y no queda nada pendiente que exija que la iglesia pase por los juicios que Dios mandará sobre la tierra. Este fue también el modo en que actuó en los otros juicios que registra la Biblia.

El diluvio no comenzó hasta que Noé y su familia se encontraron a salvo en el Arca. Y el relato bíblico añade que fue Dios el que cerró la puerta del Arca. Cuando ellos estuvieron a salvo, entonces Dios abrió las cataratas de los cielos.

En el juicio sobre Sodoma y Gomorra, primeramente puso a Lot en un lugar seguro, fuera de la ciudad, cuando ellos estuvieron a salvo, entonces Dios mandó fuego del cielo.

Así de perfecta es la salvación que otorga el Dios de la Biblia, y así también va actuar cuando mande los juicios en el día de la gran tribulación. Primeramente viene el Señor en las nubes, los muertos en Cristo resucitan primero, y tanto ellos como los creyentes que estemos vivos, habremos de recibir cuerpos de Gloria, semejantes al cuerpo de Gloria del Señor como lo promete en Filp. 3:21.

En 1Cor. 15 verso 52 dice que todo esto ocurrirá "en un abrir y cerrar de ojos". En el idioma original dice que será en un átomo de tiempo, significando que será en un espacio de tiempo que no se puede dividir, es decir, será algo instantáneo, tan rápido que el mundo no lo verá, simplemente los cristianos se desvanecerán ante sus propios ojos. Millones de creyentes desaparecerán de la faz de la tierra.

Muchos irán conduciendo sus vehículos, otros estarán operando en los quirófanos, algunos estarán enseñando a sus estudiantes, otros estarán trabajando en sus fábricas. Millones de personas se desvanecerán ante los ojos estupefactos de los que se quedarán. Habrá muchos accidentes y catástrofes provocados por la partida repentina de los creyentes.

Capitanes de barcos, pilotos de aviones, conductores de trenes, choferes de autobuses, todos ellos dejaran sus máquinas a la deriva provocando múltiples accidentes en todo el mundo. Y qué diremos de aquellos maridos que tenían esposas creyentes, que tantas veces les habían advertido de este momento que estremecería el mundo. De hijos que fueron indiferentes al mensaje del evangelio que le predicaron sus padres.

Horrorizados comprenderán que sus esposas, sus madres, sus hermanos creyentes partieron para ir con el Señor a las mansiones celestiales, y ellos quedaron aquí, sin esperanza, sin salvación para enfrentar los juicios que caerán sobre la tierra. El mundo se sumergirá en la oscuridad más densa del pecado. La sal del mundo habrá sido quitada, nada impedirá el avance arrollador de la maldad en su más pura expresión.

La 2ª venida del Señor será el inicio de la bendición plena para la iglesia, y de los juicios divinos para los que se queden. El Señor nos advierte que todo esto sucederá como en los días de Noé, que fueron días que se caracterizaron por la abundancia del pecado y de la violencia, como lo relata en Gn. Cap. 6

Días en que los burladores e indiferentes habían sobrepasado la paciencia de Dios, y su justicia y santidad tuvieron que decir ¡Basta! Él les había concedido 120 años que fueron los que empleó Noé para construir su Arca, 120 años que la Paciencia y Misericordia de Dios le concedió a esa generación.

El Espíritu de Cristo estuvo sobre Noé predicando el evangelio, como dice en 1Pd, cap. 1 verso 12 y en el cap. 3 verso 18 aclara que Cristo, en el espíritu, fue y predicó a los espíritus encarcelados, y en el versículo 20 dice: "los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el Arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas".

Algunos matemáticos han proyectado cálculos siguiendo el relato bíblico, y han estimado la población mundial de esa época en 3 mil millones de personas, la mitad de la que existe en el día de hoy.

En 3 mil millones de personas solo 8 creyeron a Dios y se salvaron. Para nuestros días el Señor también ha anunciado que serán pocos los que se salvarán. Porque los incrédulos, que no pueden aceptar que Cristo ha de volver, los burladores e indiferentes sobreabundan.

Aún la llamada cristiandad está saturada de vírgenes insensatas que sólo acuden a las iglesias por entretención, por tradición, por complacer a algún familiar o amigo, por pretender ganarse el cielo o por cualquier otro motivo, pero nunca han nacido de nuevo. No tienen a Cristo en sus corazones.

Quiten de esas iglesias que se han transformado en verdaderos club sociales, los espectáculos musicales que tienen que montar para atraer gente, eliminen los campamentos y picnic, las actividades deportivas y sociales. Toda esa miel y levadura que han añadido en las iglesias de hoy, y verán cuantos cristianos quedan. Y qué diremos si tuviéramos que enfrentar una persecución, entonces sí que el mundo cristiano se vería reducido a su verdadera expresión.

El Señor dice en Mt 24 verso 37 que su 2ª venida será como en los días de Noé : "Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.

Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor".

Dice Dios que cuando Cristo vuelva, dos estarán trabajando juntos, uno será tomado y el otro será dejado. Dos podrán estar durmiendo en una misma cama, una será tomada y el otro será dejado.

Porque el Señor ha establecido que cada uno dará cuenta a Dios por sí mismo. El padre no dará cuenta por el hijo, ni el hijo por sus padres, ni el esposo por su esposa. La salvación es un asunto personal que cada uno debe resolver individualmente con el Señor.

Algunos se consuelan con un pensamiento muy equivocado, dicen: "Yo nací en el evangelio". Y creen que por haber nacido en el seno de una familia cristiana ya son del Señor. Cristo nunca ha dicho tal cosa. Él le aseguró a Nicodemo: el que no naciere de nuevo, no podrá ni tan siquiera ver el reino de los cielos.

Estimado amigo, amiga, la venida del Señor está muy cerca. Es nuestro sincero deseo que Ud. sea de los que se van con él, para eso lo único que necesita hacer es reconocer su condición de pecador, arrepentirse y aceptar la obra redentora que Cristo Jesús hizo en la cruz del Calvario, busque refugio en el Señor y él le limpiará con su sangre preciosa con la cual pagó por nuestros pecados. Acepte a Cristo como a su único Salvador personal y él le otorgará gratuitamente el perdón amplio y eterno de todos sus pecados.

Si Ud. cree de corazón, él lo sellará con el sello de su propiedad. Será sellado con el Espíritu Santo para toda una eternidad, y cuando él venga Ud. también irá con él.

 



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