CAPÍTULO 12

 

 

Después de la guerra del Armagedón, que consideramos en el capitulo anterior, tendrá lugar el juicio de las naciones, que de acuerdo a lo que dice en Dn. 12:12 es muy posible que dure 45 días, que sumados a los 30 días de la guerra del Armagedón nos dan los 1.335 días que menciona en Dn. 12.

Esta diferencia de días se establece con los 1.260 días que indica en Ap.11 y Ap.13. Con la venida en gloria del Señor hasta la tierra, acontecen todos los sucesos profetizados en Joel.

Es verdad que el día de Pentecostés hubo un cumplimiento parcial de esas profecías, como lo indica el apóstol Pedro en Hch. cap. 2, y que hemos de tener presente que los acontecimientos relatados en Hch. 2 en el día de Pentecostés tuvo relación directa y en forma exclusiva con los judíos, al igual que en los últimos tiempos cuando el Señor descienda hasta la tierra.

Pero las profecías de Joel apuntan principalmente a los días en que el Señor venga y ponga sus pies en el monte de los Olivos, y éste se partirá en dos.

Lo que sucedió el día de Pentecostés fue tan solo una pequeña muestra de lo que realmente acontecerá al final de los tiempos; algo similar a lo que sucedió con los tres amigos de Daniel cuando fueron arrojados al horno de fuego por rehusar adorar la imagen.

Eso fue además una figura de lo que sucederá con el pueblo de Daniel (Israel) durante la Gran Tribulación, aunque efectivamente estos tres jóvenes fueron arrojados al horno de fuego.

Lo mismo podríamos decir de lo que sucedió en el monte de la transfiguración, fue una pequeña réplica de lo que verdaderamente será el reino de gloria del Señor durante el milenio. Lo verdadero está por venir.

Otro tanto hace el apóstol Pablo en Gál.4 cuando presenta el suceso de Abraham con Sara y la esclava Agar, dice: "Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos".

No podríamos interpretar que lo que sucedió el día de Pentecostés fue el cumplimiento de toda la profecía de Joel, y menos aún que esa experiencia perdura hasta el día de hoy, porque eso sería desviarnos de la verdadera enseñanza que el Espíritu Santo nos entregó por medio de Joel; equivaldría a decir algo tan absurdo como sostener que el milenio se cumplió en el monte de la transfiguración.

Dice en Joel cap.2 verso 10 "se estremecerán los cielos; el sol y la luna se oscurecerá; y las estrellas retraerán su resplandor". Versículo 11 "el día de Jehová, y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo?". Verso 26 "y nunca jamás será mi pueblo avergonzado".

Nada de esto sucedió el día de Pentecostés. Muchas y terribles han sido las persecuciones que el pueblo de Israel ha tenido que sufrir desde ese tiempo. Pasando por las cruzadas, la "Santa Inquisición" de la iglesia católica, las persecuciones y el holocausto Nazi.

Por lo tanto, el cumplimiento de estas profecías de Joel todavía está por cumplirse. Lo que se vio en el día de Pentecostés, fue sólo una débil señal de lo que sucederá al final de los tiempos. Joel 2:28 se está refiriendo a los judíos, que es el tema de todo el libro de Joel dice Joel 2:28 "Y después de esto, ... ¿después de qué?

Después de lo que dice en el versículo anterior "mi pueblo nunca jamás será avergonzado". Después de las grandes señales que habrá en el cielo cuando Cristo venga en gloria Joel 2:28 dice: "y después de esto, derramaré mi Espíritu sobre toda carne y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones"

Verso 30 "Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre y fuego, y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová".

Claramente señala el tiempo para esta profecía, el cual no fue el día de Pentecostés, sino que tendrá su total cumplimiento, al final de los tiempos, para la nación de Israel, porque la iglesia en ese tiempo estará en las mansiones celestiales, en la Jerusalén celestial.

Prosigue en el cap.3 de Joel explicando lo que sucederá en aquel tiempo, dice el versículo 18 "Sucederá en aquel tiempo...saldrá una fuente de la casa de Jehová, y regará el valle de Sitim. Egipto será destruido, y Edom será vuelto en desierto asolado"...etc.

Todo esto habrá de suceder al final de los tiempos, cuando la iglesia esté en la Nueva Jerusalén, la celestial. Se le llama celestial, porque estará en el cielo, de lo contrario sería terrenal. Ese será el tiempo en que Dios estará tratando directamente con su pueblo terrenal, Israel.

Dice en Joel 3:9 "Proclamad esto entre las naciones, proclamad guerra, despertad a los valientes, acérquense, vengan todos los hombres de guerra. Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil : Fuerte soy. Juntaos y venid, naciones todas de alrededor, y congregaos; haz venir allí, oh Jehová, a tus fuertes. Despiértense las naciones, y suban al valle de Josafat; porque allí me sentaré para juzgar a todas las naciones de alrededor".

Dice que después de esa gran guerra, vendrá el juicio de las naciones. Y ¿qué será el juicio de las naciones? Como su nombre lo indica, no será un juicio individual sobre cada persona, sino sobre las naciones. Las naciones que hayan ayudado al pueblo de Israel, recibirán bendición de Dios.

En cambio aquellas que hayan sido opresoras y enemigas de Israel, serán destruidas. Habrá un cambio radical en el mapa político. Si hoy nos sorprendemos ante el derrumbamiento de las fronteras en Europa y ante el colapso del comunismo mundial, que ha dado nacimiento a nuevas naciones y al desaparecimiento de otras, en aquél día, todo el mundo será transformado.

Aunque podemos imaginar lo que sucederá con aquellas naciones que han sido enemigas de Israel, como Alemania, Italia, España, los países Árabes, los países comunistas, etc. Y la bendición que aguarda a las naciones que han sido de refugio y socorro de los judíos en todo su largo historial de persecuciones.

Nuestra imaginación se hace estrecha para comprender las consecuencias que traerá sobre el mundo y su transformación después de ese gran juicio sobre las naciones.

De esto también nos habla el Señor, en Mt. 25, luego de referirse a la gran tribulación en Mt. 24, y a su venida en gloria, después de eso, dice en Mt.25 verso 31 "Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones" y los versículos siguientes, describen en qué consistirá ese juicio sobre las naciones.

El Señor, antes de iniciar su reinado de mil años, pone orden mundial. También la bestia y el falso profeta serán lanzados al lago de fuego, Ap. 19:20 "Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre". Satanás será atado por mil años, Ap. 20:2 "Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años".

Habiendo puesto orden mundial y sacado del escenario de esta tierra a Satanás, Dios libera a este mundo que gemía esperando su liberación del dominio del pecado y lo transforma aún en sus condiciones físicas. El reino vegetal y el reino animal, y el hombre, vuelven a esa condición previa que tenía antes que el hombre pecara por primera vez y se da comienzo al reinado de Cristo, el cual se menciona en innumerables pasajes de las Sagradas Escrituras.

Podemos suponer que entre otros, el propósito del milenio, donde no estará la influencia de Satanás ni del pecado, será demostrar al hombre que peca, porque es pecador, y no que llega a ser pecador a consecuencia del pecado.

En ese tiempo no habrá ninguna influencia externa que tiente al hombre a pecar. Habrá un gobernante perfecto, el Señor, habrá abundancia de todo, trabajo, justicia, salud; existirá la sociedad perfecta, pero aún así, el hombre pecará y rechazará el gobierno del Señor, porque dice la Biblia que al final de los mil años, Satanás será suelto por un poco de tiempo, y todas las naciones se amotinarán para dar un golpe de estado al Señor.

Veamos cómo dice Dios que será este período de mil años. Miqueas 4:2 "Vendrán muchas naciones, y dirán: venid, y subamos al monte de Jehová, y a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y andaremos por sus veredas; porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la Palabra de Jehová".

Is. 65:18 al 25 "Yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo... No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito... El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y el polvo será el alimento de la serpiente".

De este pasaje se desprenden varias cosas. Primero, que el pecado seguirá existiendo, aunque será controlado y sancionado inmediatamente. Segundo, que la vida humana será extendida a dimensiones que se puedan asemejar a las que hubo antes del diluvio, donde los hombres llegaban a vivir hasta 900 años.

Y Tercero, que aún el reino animal será pacificado, y no existirán los depredadores dice en Is. 11:3 al 9 "juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío... morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja".

Durante el milenio el Señor levantará el templo que se describe en Ezequiel desde el cap. 40 al 48 el cual tendrá facultades milagrosas, como dice por ejemplo, que desde el umbral del templo fluirán aguas para la sanidad de las naciones. Esto lo dice en Ez. 47 y en Ap. 22:1 que dice: "un río de agua de vida, resplandeciente como cristal que salía del trono de Dios y del Cordero. Estas aguas desembocarán en el mar, como dice en Ez 47: 8.

La mención del mar nos indica que éste no es el estado eterno de todas las cosas, cuando Dios cree cielos nuevos y tierra nueva, porque en aquella dispensación de la eternidad futura no habrá mar, como lo indica Ap. 21:1

En el período del milenio, existirá ese templo que levantará el Señor en la Jerusalén terrenal, como también lo confirma Is. 2 :1 al 3, Miq. 4:1/2 y en Hageo 2:5 al 9 "Vendrá el Deseado de todas las naciones, y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos... La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera".

En Jeremías 31:31 al 40 nos dice que Dios restablecerá la ley ceremonial con su pueblo Israel durante el milenio. Verso 31 "He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá"

Verso 34 "Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo : conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová".

En Is. 66:23 se indica que durante el milenio, su pueblo terrenal, Israel, seguirá guardando el día Sábado: "de mes en mes, y de día de reposo en día de reposo, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová".

Porque el día Sábado fue una señal para siempre, dada por Dios, entre él e Israel, como lo asegura en Ex. 31:17 "Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel".

También durante el milenio se harán sacrificios de animales, aunque estos sacrificios serán un acto recordatorio, como lo son los símbolos del pan y la copa para la iglesia en el día de hoy.

En los siguientes pasajes se mencionan estos sacrificios para el tiempo del milenio: Is. 60:7 "serán ofrecidos con agrado sobre mi altar, y glorificaré la casa de mi gloria".

Is. 66:20 al 23 "los hijos de Israel traen la ofrenda en utensilios limpios a la casa de Jehová. Y tomaré también de ellos para sacerdotes y levitas, dice Jehová".

Jer. 33:15 al 22 "En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar a David un Renuevo de justicia... En aquellos días Judá será salvo, y Jerusalén habitará segura" verso 18 "Ni a los sacerdotes levitas faltará varón que delante de mí ofrezca holocausto y encienda ofrenda, y que haga sacrificio todos los días".

Zc. 14:16 al 21 "Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos... y todos los que sacrificaren vendrán... y no habrá en aquel día más mercader en la casa de Jehová".

En Ez. 43 donde decíamos que se describe el templo que el Señor levantará durante el milenio en la Jerusalén terrenal, dice en el versículo 18 "para ofrecer holocausto sobre él", verso 19 "para ministrar ante mí, darás un becerro de la vacada para expiación".

Verso 22 "ofrecerás un macho cabrío sin defecto", verso 23 "ofrecerás un becerro de la vacada sin defecto, y un carnero sin tacha de la manada", verso 25 "por 7 días sacrificarán un macho cabrío cada día en expiación", verso 27 "los sacerdotes sacrificarán sobre el altar vuestros holocaustos", etc.

En los próximos capítulos analizaremos con más detalle sobre las actividades y personas involucradas en los sacrificios que se realizarán en este templo, que el Señor levantará aquí en la tierra durante el milenio.



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