N° 51
Por Jack Fleming
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La oración es la línea directa que Dios ha establecido entre el
hombre y Su Santa Persona. Es de tanta importancia en la vida del
cristiano, que ha dejado instrucciones muy detalladas y precisas en su Palabra,
sobre este asunto de vital importancia para el desarrollo espiritual y
la comunión indispensable que el creyente ha de mantener con su Señor
que está en los cielos.
La oración es para nuestra vida espiritual, lo que es la respiración
para nuestra vida corporal. Llena nuestros pulmones de aire limpio y
oxigena la sangre, que es donde está la vida.
Todos estaremos de acuerdo que es bueno orar. Pero entonces ¿Por qué
dedicamos tan poco tiempo a la oración?. No es porque no queremos
orar, porque estoy seguro que la mayoría de nosotros tenemos el deseo de
orar. El problema está en que buscamos intercalar nuestro tiempo para la
oración entre las demás actividades, y siempre terminamos dedicando a
la oración el tiempo que nos sobra.
Muchas veces acabamos el día, rendidos por las múltiples actividades
y responsabilidades, para con tristeza tener que admitir que una vez
más hemos concluido otro día sin orar.
¿Hemos considerado en relación a este tema lo que dice Dios en
Stgo.4:17 ? "Al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado". Aquí
claramente dice, que si Ud. sabe lo que es bueno, y no lo hace, es
pecado.
La necesidad primordial de la cristiandad del día de hoy, es
organizar su vida y programar su tiempo, para no seguir destinando el tiempo
que nos sobra a Dios. Por el contrario, esa ha de ser la actividad
principal, uno de los objetivos de nuestras vidas; si realmente queremos
llegar a ser cristianos victoriosos que seamos transformados de gloria en
gloria cada día, como es el deseo de nuestro Señor. ¿Por qué me llamáis
Señor, Señor y no hacéis lo que yo digo?
El gran éxito espiritual de Daniel fue su firme propósito de no
contaminarse con las cosas del reino enemigo. Pero también su triunfo se
debió a lo que dice en el Cap.6: 10 "Se arrodillaba TRES veces al día, y
oraba y daba gracias delante de su Dios". El Señor Jesucristo pasaba
noches enteras en oración con Su Padre. Si Él lo estimaba necesario
¿cuánto más debería serlo para nosotros?
Estoy seguro que muchos de nosotros hemos tenido la experiencia que
se nos ha hecho muy difícil poner el freno en el torbellino de la
agitada vida que llevamos, pero cuando por fin doblamos nuestras rodillas en
la presencia del Señor, comienza a fluir por nuestros espíritus la
fragancia refrescante de la presencia de Dios, que invade todo nuestro ser
y nos produce el mismo efecto que al cansado y sediento viajero que
atraviesa el desierto árido y calcinante. Cae de bruces ante las
refrescantes aguas de un oasis, su sed es mitigada, sus energías son
recuperadas; hasta su mente es despejada y puede ver todo desde un nuevo ángulo,
con nuevas esperanzas. Así de preciosa y refrescante resulta la oración
para el peregrino que esta atravesando el desierto de este mundo,
camino a la ciudad celestial.
La vida espiritual de muchos creyentes es débil y raquítica, debido
a que han dejado de disfrutar de la comunión necesaria con la única
fuente de poder, Dios. La oración es la principal síntoma de que tenemos
vida espiritual. El tiempo que dedicamos a la oración, es el
"termómetro" que mide el estado de nuestra salud espiritual.
Se ha dicho que en los años del avivamiento, no se hablaba acerca de
como orar ni se escribían libros acerca de la oración, porque estaban
demasiado ocupados orando.
Ef.6:l8 "Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en
el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica
por todos los santos".
lTim.2:8 "Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar,
levantando manos santas, sin ira ni contienda".
El Señor Jesucristo dedicó durante su vida terrenal, gran parte de
su tiempo a la oración. Y dejó instrucciones muy precisas para que
vivamos vidas victoriosas y disfrutemos de la dulce comunión con nuestro
Dios, por medio de la oración.
Mt.26:41 "Velad y orad, para que no entréis en tentación; el
espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil".
Aquí nos exhorta a que estemos atentos, que no descuidemos la
oración, porque la carne es débil y no sedamos a las tentaciones e
insinuaciones de Satanás. Él sabe que ahora somos hijos de Dios y que jamás nos
podrá arrastrar al infierno, pero hará todo lo posible para que vivamos
vidas miserables, desprestigiando el evangelio y el poder de Dios.
Necesitamos velar: "Porque Satanás anda como león rugiente buscando a quién
devorar".
Por tanto, no basta con el deseo de orar, hemos de organizar
nuestras vidas de tal forma que cuando Satanás haga sus arremetidas contra
nosotros, choque contra nuestra voluntad inquebrantable y la decisión
irrevocable de dedicar un tiempo determinado a la oración.
Hemos de organizar nuestras vidas de tal forma, que cada día y a la
misma hora tengamos esos momentos de refrigerio espiritual en Su
presencia. Es increíble que aquellos que adoran a falsos dioses, dedican
tanto tiempo y con mucha perseverancia para hablar a sus ídolos que son
mudos, sordos y ciegos. Los monjes del Himalaya comienzan sus actividades
a las 3 de la madrugada, emprenden largas caminatas sobre la nieve para
tener varias horas rezando a sus divinidades.
También en los monasterios católicos y ortodoxos, las actividades
comienzan mucho antes de la salida del sol para rezar a sus ídolos.
Debería avergonzarnos que ellos dedican mucho más tiempo para rezar a ídolos
mudos y sin vida, que nosotros a un Dios vivo y verdadero.
Sl.34:4-15 "Busqué al Señor, y Él me oyó, y me libró de todos mis
temores...los ojos del Señor están sobre los justos".
Satanás se podrá reír de nuestros esfuerzos y burlarse de nuestro
trabajo para el Señor, pero temblará cuando nos vea orar. Tampoco hemos
de olvidar que nunca seremos tan altos como cuando estemos de rodillas
ante el trono de la gracia.
En el evangelio de Mateo Cap.6:5-15 y en el pasaje paralelo de Lucas
11:1-13 encontramos las instrucciones que directamente el Señor
Jesucristo nos dejó, para que aprendiéramos a orar.
Mt.6:5 La primera recomendación que encontramos es: "No hemos
de ser como los hipócritas que oran para ser visto" (o escuchados).
El Señor nos ha dicho en Mt.12:34 "de la abundancia del corazón
habla la boca". Y la hipocresía aflorará en los labios de aquellos que le
han dado cabida en sus corazones. Serán como el fariseo que "oraba
consigo mismo" (Lc.18:11). Además nos dice que "no debemos orar para
ser vistos de los hombres". Algunas veces, en vez de orar a Dios, se
está predicando a las personas que escuchan.
Mt.6:6 "entra en tu aposento". Nos habla de la necesidad de
tener un lugar específico donde acostumbremos hacer nuestras oraciones.
El Señor tenía el Huerto de Getsemaní conocido también como monte de
los Olivos (Lc.6:12, 22:39-40, Mt.26:36-39).
Bien sabemos que por el proceso de exprimir el fruto del olivo,
extraemos el aceite, que es símbolo del Espíritu Santo. Así también
necesitamos exprimir nuestros espíritus para que nuestras oraciones fluyan con
la fragancia y suavidad del Espíritu Santo.
Necesitamos disponer de nuestro propio Getsemaní. Un mismo lugar que
sea testigo de nuestras lágrimas y gozos, que el solo doblar nuestras
rodillas en ese lugar, nos evoque la presencia de Dios. Que llegue a ser
un pedazo de cielo aquí en la tierra, el lugar santísimo desde donde
nos comunicamos con nuestro Padre Celestial.
Mt.6:6 "y cerrada la puerta". Indica la privacidad y
quietud que hemos de tener en la oración. Sl.46:10 "Estad quietos y conoced
que Yo soy Dios". En un mundo que se mueve a gran velocidad, con muchos
compromisos sociales y laborales, a los creyentes se nos manda
detenernos, doblar nuestras rodillas y estar quietos en Su presencia. Dedicar
algunos momentos para estar quieto y meditar en la presencia de Dios.
Tan solo así el Espíritu Santo hará oír su voz apacible hablando a
nuestros corazones y nos dará la certeza de estar ante el Dios vivo y
verdadero, aquel ante quien aún los serafines se cubren en Su presencia.
Cuando el gozo de su presencia nos inunde de tal forma que caigamos
humillados ante su grandeza, podremos tener una experiencia similar a
la del apóstol Juan en Ap.1:17 "cuando le vi, caí como muerto a sus
pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas".
Hermanos, no temamos de gozar de esta experiencia que no se puede
describir en un lenguaje humano. Porque es el Señor quien nos invita a
acercarnos confiadamente ante el trono de la gracia, para alcanzar
misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. Sl.139:
23-24"examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis
pensamientos".
Al igual que cuando queremos comunicarnos telefónicamente, no
comenzamos a hablar hasta que escuchamos una voz al otro lado de la línea;
así también ha de ser con nuestras oraciones. Tan solo cuando tengamos la
seguridad en nuestros corazones de que estamos siendo escuchados por
el Señor y poseamos la plena convicción que estamos en la presencia de
Dios. Cuando sintamos la grandeza y la gloria del Señor a nuestro
alrededor y contemplemos nuestra pequeñez, estaremos listos para abrir
nuestros corazones en Su presencia. Es cuando nuestros labios no podrán sino
emitir alabanzas y gratitud.
Sl.100:4 "Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus
atrios con alabanzas, alabadle, bendecid su nombre".
Muchas de nuestras oraciones se parecen más bien a la lista que
llevamos cuando vamos de compras al supermercado. Solamente nos
arrodillamos para pedir. La próxima vez que ore, si puede, considere cuanto tiempo
permanece dando gracias al Señor y cuanto tiempo emplea para pedir.
Necesitamos iniciar nuestras oraciones dando gracias por las múltiples
bendiciones que Él nos da cada día, sin que nosotros lo merezcamos.
Sl.103:1-4 "Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su
santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, y NO OLVIDES NINGUNO de sus
beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas
tus dolencias; el que rescata del hoyo tu vida, el que corona de
favores y misericordias, el que sacia de bien tu boca".
Dar gracias por los favores recibidos, por las oraciones
contestadas; eso fortalece nuestra fe y levanta nuestros espíritus. Necesitamos
cristianos gozosos y agradecidos con su Señor, y no hermanos quejosos y
apesadumbrados que de solo escucharles da pena; nadie va a querer el
Dios que ellos poseen.
Pablo podía cantar alabanzas aún desde el calabozo de más adentro,
con los pies en el cepo y rodeado de ratas. Porque su Señor estaba
siempre en su corazón, el gozo provenía de su interior donde moraba Cristo,
no dependía de las circunstancias externas que podían ser variables.
Entremos siempre a la presencia de Dios con alabanzas y acciones de
gracias: "Dad gracias en todo, porque ésta es la voluntad de Dios".
Pablo escribiendo a Timoteo le dice: "Doy gracias a Dios, al cual
sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me
acuerdo de ti en mis oraciones noche y día".
¿Queremos vivir vidas victoriosas? Oremos sin cesar y demos gracias
en todo, porque ésta es la voluntad de Dios.
Mt.6:6 "ora a tu Padre" La oración ha de ser dirigida al
Padre. Jn.15:16 "Todo lo que pidiereis AL PADRE en MI NOMBRE". Jn.16:23
"De cierto os digo, que todo lo que pidiereis AL PADRE en MI
NOMBRE".
También nos enseña que hemos de orar "en el Espíritu". Judas
versículo 20 "orando EN EL ESPÍRITU".
Debemos hacerlo siempre en el nombre del Señor Jesucristo, porque Él
es el único mediador entre Dios y los hombres.
1Tim.2:5 "porque hay un solo Dios, y UN SOLO MEDIADOR entre Dios y
los hombres, Jesucristo".
No es conforme a la enseñanza de las Sagradas Escrituras, dirigir
nuestra oración al Señor Jesucristo o al Espíritu Santo, menos aún a
María u otro santo muerto en la antigüedad, porque Dios prohíbe y condena
fuertemente cualquier intento de comunicarnos con los muertos. Dios ha
establecido claramente que debemos orar en el Espíritu,
dirigirnos al Padre, y esto hemos de hacerlo en el nombre del Señor
Jesucristo.
Quisiera ampliar un poco más el significado de "orar en el
Espíritu". En 1Cor.14:15 Dios nos explica qué es necesario para orar con el
Espíritu: "Oraré con el Espíritu, pero oraré también con el entendimiento".
Necesitamos ENTENDER lo que estamos diciendo a Dios.
Orar es conversar con Dios, y creo que nadie en su sano juicio va a
conversar sin saber lo que esta diciendo. Es más, en este mismo pasaje
nos enseña que aún en una oración pública, necesitamos entender lo que
el hermano ha dicho, porque, vrs.16 "¿Cómo dirá el Amén a tu acción de
gracias? pues no sabe lo que ha dicho".
En la epístola a los Romanos en el Cap.8:26-27 dice: "y de igual
manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues qué hemos de pedir
como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por
nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe
cuál es la intención del Espíritu, porque CONFORME A LA VOLUNTAD DE DIOS
intercede por los santos".
Cuando somos guiados por el Espíritu en nuestras oraciones, Él nos
enseñará qué hemos de pedir, y esto siempre estará sujeto a la voluntad
de Dios, NO a la nuestra.
También hemos leído en la Palabra de Dios que el Señor Jesucristo
enseñó que debemos ORAR EN SU NOMBRE. Pero ¿qué significa esto? Orar en
el nombre del Señor Jesucristo, no es añadir al final de nuestra
oración, una frase que tenga poderes mágicos para garantizarnos que lo que
pedimos será concedido.
Hay hermanos que presentan una larga lista de peticiones y creen que
porque al final añaden, y en forma muy mecánica: "esto te lo pido en el
nombre del Señor Jesucristo, amén". Piensan que su oración es correcta
y la respuesta esta garantizada, pero no es así.
Orar en el nombre del Señor Jesucristo, es cuando pasa del corazón
del creyente al corazón del Señor y es apropiada por Él, quien la hace
suya. Es pedir lo que Él pediría si estuviera en nuestro lugar.
Esta es otra razón más para entender lo que significa "orando en el
Espíritu". Porque el que ora en el Espíritu, lo hará para agradar a
Dios y no a si mismo. Nadie que ore en el Espíritu estará pidiendo por
ejemplo un automóvil último modelo, ni ninguna de las comodidades que ni
aún el Señor de la gloria las tuvo aquí en la tierra.
Sabemos que Él, siendo el Rey de Reyes, no escogió el hogar de un
poderoso ni de un millonario de este mundo, sino el de un modesto
carpintero, y durante su ministerio terrenal, no tuvo donde recostar su
cabeza. Cuan diferente a los cristianos del día de hoy, que se dicen
seguidores de Cristo y cuyas principales preocupaciones son las materiales, la
casa, el automóvil, la cuenta del banco, etc. Y aún tratan de
convencerse que esas son "bendiciones del Señor".
Si midiéramos las bendiciones del Señor de acuerdo a los bienes
materiales que poseemos, tendríamos que aceptar que el apóstol Pablo fue el
menos bendecido por Dios. Lo dejó todo, y nunca tuvo una casa, ni un
trabajo muy sobresaliente (trabajó haciendo tiendas), vivió lleno de
privaciones, aún su salud era precaria. Pero sin embargo sabemos que el
gran apóstol Pablo fue un hombre muy bendecido por el Señor.
Un problema que puede ser la causa de oraciones no contestadas, la
encontramos en Stgo.4:3 "Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para
gastar en vuestros deleites".
Mt.6:7 "No uséis vanas repeticiones" Esta es una oración
modelo, llamada comúnmente "El Padre nuestro", que fue dicha por el
Señor Jesucristo para enseñarnos a orar, y no para ser repetida
estérilmente. Nuestra oración ha de ser la expresión de nuestros propios
corazones, con nuestras palabras.
Mt.6:9 "que estás en los cielos" Nos recuerda que Él está en
el cielo y nosotros en la tierra. Nos exige reverencia, la misma que
tuvo Moisés al acercarse a la zarza ardiendo (Ex.3:4/5).
Is.6:1-11 nos describe la reverencia que tuvo el profeta cuando vio
el trono de Dios, donde estaban los serafines que se cubrían ante la
gloria del Señor. Debemos acercarnos confiadamente al trono de la gracia
(Heb.4:16), pero con reverencia.
Mt.6:10 "venga tu reino". El verdadero creyente aguarda
Su venida, la ama y lo expresa en oración. 2Tim.4:8 "me está guardada
la corona de justicia; y no sólo a mí, sino también a TODOS LOS QUE
AMAN SU VENIDA".
Mt.6:10 "hágase tu voluntad" Debemos orar conforme a la
voluntad del Señor, por aquello que es para la gloria de Él y no la
nuestra. Es necesario examinar cual es la voluntad del Señor, como también lo
hizo Gedeón antes de asumir la responsabilidad del liderazgo de su
nación (Jue.6:36-40).
Dios nos ha revelado en Su Palabra su propia voluntad, y es allí
donde hemos de buscarla, no en los sueños u opiniones humanas; ni aún en
nuestros propios anhelos, por muy convenientes y justos que nos
parezcan.
No olvidemos que el gran deseo del apóstol Pablo era predicar a los
de su nación, pero esa causa aunque era muy noble, no era la voluntad
del Señor para él. Dios lo había apartado desde antes de nacer, para que
fuera el apóstol de los gentiles (Gál.1:15-16).
Dios NUNCA nos ha prometido concedernos "todo lo que le pidamos
conforme a nuestra voluntad", sino a la de Él. Lo dice en forma muy
evidente en: 1Jn.5:14 "y ésta es la confianza que tenemos en él, que si
pedimos alguna cosa CONFORME A SU VOLUNTAD, él nos oye".
En este punto vale aclarar un concepto que aunque es popular en
nuestros días, es totalmente distorsionado de la enseñanza bíblica. Algunos
creen que los cristianos no pueden sufrir enfermedades, y si las
tienen, basta con ORDENAR a Dios que los sane y su mal es curado.
Esta creencia ha encontrado un campo fértil, principalmente en
aquellos que han descuidado el estudio de la Palabra del Señor y prestan
oídos a enseñanzas de hombres; éstos son llevados por cualquier viento de
doctrina.
Los milagreros, sopladores y curanderos de hoy, dicen que debemos
oponernos a toda enfermedad, porque Dios quiere que TODOS estemos
sanos, y enseñan conforme al pensamiento positivo de la Nueva Era, que hemos
de "visualizar" que estamos sanos y rechazar toda enfermedad,
porque la enfermedad no es nuestra.
En EE.UU. se han descubierto muchos fraudes de estos milagreros que
inclusive han llegado a los tribunales de justicia. Lo curioso es que
se tienen antecedentes de algunos de estos curanderos, que han acumulado
grandes fortunas usando el nombre del Señor, y entre otras cosas, han
invertido sus riquezas en la compra de hospitales, que como en muchos
países del mundo, es un negocio muy lucrativo.
Pero ¿qué dice Dios respecto a que las enfermedades? ¿no son
nuestras? ¿Es Su voluntad que TODOS sean sanados? y si no sanan ¿es porque no
tienen suficiente fe? Jer.10:19 "Ay de mí, por mi quebrantamiento, mi
llaga es muy dolorosa. Pero dije: Ciertamente enfermedad mía es esta,
y debo sufrirla".
Aquí no leemos en ninguna parte que el profeta ordenara a Dios que
lo sane, o que "visualizara" que estaba sano, ni empleó el
"pensamiento positivo" o alguna de esas técnicas que ya practicaban los
brujos de su época.
El mismo espíritu encontramos en Job, cuando todo su cuerpo había
sido atacado con una sarna maligna. Job 2:9/l0 "Entonces le dijo su
mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y él le dijo: Como suele
hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué?
¿Recibiremos de Dios el bien y el mal no lo recibiremos?".
Busquemos un ejemplo del Nuevo Testamento. Pablo dice: 2Cor.11:29
"¿Quién enferma, y yo no enfermo?". Aquí esta afirmando que él se enferma
como todos los demás cristianos. Y continúa en el Cap.12:8 diciendo que
tres veces oró al Señor para que lo sane, y la respuesta de Dios fue:
"Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad".
Estos milagreros modernos hubieran acusado al apóstol Pablo de no haber
tenido suficiente fe para ser sanado.
Más tarde dice en Gál.4:13 "Vosotros sabéis que a causa de una
enfermedad del cuerpo os anuncié el evangelio". Uno se pregunta, al
ver tanto milagrero en nuestros días: ¿Por qué no pidió que un hermano
lo "UNGIERA" para ser sanado? ¿Por qué no pensó positivamente que su
enfermedad se había ido de su cuerpo?
El problema radica en que el hombre acepta a un Dios que es Amor,
que es lleno de Misericordia, pero rechaza al Dios de la Biblia, quien
además es un Dios Soberano que gobierna sobre Su creación.
Lc.4:27 "Muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta
Eliseo, pero NINGUNO de ellos fue limpiado, sino Naamán el Sirio".
En el evangelio de Jn. Cap.5 se nos relata que en el estanque de
Betesda había una gran multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos
que esperaban ser sanados, pero Jesús sanó solamente a UNO de ellos.
¿Por qué? Porque Dios es Soberano.
¿Por qué Pablo no le impuso las manos a Timoteo para sanarle de sus
frecuentes enfermedades estomacales? El apóstol había sanado a muchos
al comienzo de su ministerio, y si él ahora no poseía es don, ¿por qué
no lo envió ante un hermano que tuviese el don de sanidad si es que aún
existía en la iglesia? En cambio leemos 1Tim.5:23 "ya no bebas agua,
sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus FRECUENTES
ENFERMEDADES". El aceite y el vino eran usados en esos tiempos, además
para curar y sanar enfermedades, principalmente aquellas originadas por
las impurezas de las aguas que bebían.
Si un hombre tan necesario y útil para la iglesia de entonces no lo
sanaron milagrosamente. ¿No será porque los milagros fueron dados
solamente para el comienzo de la iglesia, como una forma de autenticar el
nuevo mensaje que llegaba al hombre? Pero una vez que la iglesia alcanzó
la madurez, dejó esas cosas de niño.
Ahora no andamos por vista, sino por fe. Antes, en el comienzo de la
iglesia, fue necesario para que vieran que era un mensaje de Dios. Pero
ahora, no necesitamos como Tomás, ver para creer. Ahora andamos
por fe, que es la certeza de lo que no se ve (Heb.11:1).
Esto también se aprecia en el caso de Trófimo, cuando Pablo lo dejó
enfermo. 2Tim.4:20 "a Trófimo dejé en Mileto ENFERMO". ¿Por qué no le
impuso las manos y lo sanó?
Hoy los milagros no son cosa de todos los días, pero no hemos de
olvidar que Dios es Soberano y no debemos limitar Su poder y
participación en su propia creación. Él continúa sanando cómo y cuando él
soberanamente lo determine, y no cuando alguna de sus criaturas se lo ordene.
Pero es evidente que estos milagreros, brujos y curanderos que han
logrado infiltrarse en las iglesias en estos últimos tiempos, no son
instrumentos de Dios.
Dice para la iglesia de los últimos tiempos, la que esté en la
tierra cuando él venga a buscarla: Mt.7:22 "MUCHOS me dirán en aquel día:
Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos
fuera demonios, y en tu nombre (en el nombre de Jesús) hicimos muchos
milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí, apartaos de mí,
hacedores de maldad".
Dios continúa sanando, pero hoy no lo hace a través de instrumentos
humanos, porque ese propósito original ya no existe, porque la iglesia
ha madurado y ahora no anda por vista, sino por fe. A los
hombres que pretenden hacer sanidades y milagros en nuestros días, Dios
los considera "hacedores de maldad".
Pero es absolutamente legítimo que Ud. hermano, si está enfermo, le
ruegue al Señor por su salud, y si a él le place, lo sanará, si no,
puede que le diga como al apóstol Pablo: "Bástate mi gracia, porque mi
poder se perfecciona en la debilidad". Pero nunca piense que si no sana es
por su falta de fe; ese es un argumento de los milagreros que no tienen
poder para sanar a todos, porque eso no proviene de Dios.
Es interesante notar que el Señor no les discute la autenticidad de
sus milagros a éstos que dicen tener el don de sanidad en nuestros
días, porque aunque hayan usado el nombre del Señor Jesús, es evidente que
no fueron hechos en el poder de Dios. Y si no son realizados en el
poder de Dios, los ejecutaron en el poder de los demonios.
No olvidemos que cuando Moisés hizo los milagros ante faraón,
también los hechiceros mostraron su poder imitando muchos de ellos. Sí, estos
hacedores de maldad, pueden lograr algunas sanidades, especialmente las
de origen psicosomáticas, pero el creyente que conoce su Biblia, tiene
muy claro que el Señor los ha calificado de: "hacedores de maldad" ¿por
qué? Porque no provienen de Dios y están desviando al pueblo por
caminos que no son los caminos del Señor.
Pr.14: 12 "Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin
es camino de muerte".
Debemos escudriñar en la Palabra de Dios para conocer Su voluntad y
no dejarnos engañar por estos ministros de Satanás.
1Jn.4:1 "Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los
espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el
mundo".
1Tim.4:1 "el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos
algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores, y a
doctrinas de demonios".
Mt.24:24 "se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y HARÁN
GRANDES SEÑALES y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuera
posible, aún a los escogidos".
La filosofía de los impulsores de la Nueva Era, que han logrado
infiltrarse en las iglesias disfrazándose como ángeles de luz, no es otra
cosa que la milenaria meditación transcendental del oriente; usando una
versión cristianizada del pensamiento positivo y la visualización, que
reemplaza la fe en Dios, por la fe en sí mismo o fe en la fe.
Estos mensajeros de Satanás, para consumar sus planes, citan
separando de su contexto Mr.11:24 "Por tanto, os digo que TODO lo que
pidiereis orando, CREED que lo recibiréis, y os vendrá".
Dicen estos apóstatas: "Pueden obtener todo a través del pensamiento
positivo, visualizando lo que deseamos, convenciéndonos a nosotros
mismos (repitiendo varias veces) que ya lo hemos conseguido y comunicándolo
a todos. Así lograremos lo que deseamos por medio del poder de la
mente".
También separan de su contexto otros pasajes para estructurar su
falsa enseñanza. Mt.21:22 "Todo lo que pidiereis en oración, CREYÉNDOLO,
lo recibiréis". Mt.9:29 "Conforme a vuestra fe os sea hecho".Mr.11:24
"Creed que lo recibiréis".
Pero como ya hemos leído en muchos otros pasajes de la Biblia, Dios
ha condicionado la respuesta a nuestras oraciones a varios elementos
indispensables. Si usted lee por ejemplo Mr.11:24 aisladamente de su
contexto, pareciera que ellos tuvieran razón. Pero solamente comenzando
nuestra lectura dos versículos antes, en el vr.22 dice: "Jesús les dijo:
Tened fe EN DIOS". Y desde este gran postulado comienza a
impartir instrucciones sobre la oración y de cómo hemos de pedir.
Nuestra fe debe descansar en Dios, y no en la fe en nosotros
mismos, o fe en la fe. No podemos estar confiando en nuestro poder,
sino en el del Dios Soberano (Ef.1:11) "que hace TODAS las cosas según el
designio de SU voluntad".
Los ocultistas han conocido durante mucho tiempo que la manera más
efectiva de penetrar en la dimensión espiritual, es mediante la
visualización, y ellos siempre han logrado contacto con espíritus. Estos
espíritus no son otros que demonios, aunque se presenten como ángeles o el
mismo Señor Jesucristo. Por esta razón Dios nos advierte en Su Palabra,
Mt.24:23 "Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo
creáis".
El Señor dijo: "desde ahora no me veréis", hasta que venga en
gloria. Y cuantos farsantes aseguran haber visto al Señor y recibido
una nueva revelación. Esto corrobora lo que Dios dice, que muchos amarán
más la mentira que la verdad, por esto Dios les envía un poder engañoso
para que crean la mentira (2Ts.2:11).
2Tim.4:3 "Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina,
sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a
sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se
volverán A LAS FÁBULAS, pero tú sé sobrio".
Mt.24:11 "y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a
MUCHOS, y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se
enfriará".
En estos tiempos peligrosos que nos ha correspondido vivir,
necesitamos más que nunca tomarnos firmemente de la infalible Palabra del Señor
y seguir Su voluntad, no la de ningún líder humano, porque Dios nos
advierte "maldito el hombre que confía en el hombre".
Aprendamos a disfrutar de la oración, y que el hacer Su voluntad sea
nuestro deleite.
Sl.143:10 "Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi
Dios".
Sl.40:8 "El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado".
El verdadero cristiano busca una comunión tan plena con Dios, que
siempre orará por aquello que es de acuerdo a la voluntad de su Señor,
porque en primera instancia anhela agradarle a Él.
Mt.6:11 "el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy" La
exhortación es clara, hemos de orar cada día. Pedir el pan de cada día y no
el pan para toda la semana. También encontramos una lección gráfica,
cuando Dios le dio el maná al pueblo de Israel en el desierto, les ordenó
recoger diariamente la porción de un día, mas algunos de ellos no
obedecieron y recogieron para dos días; el resultado fue que crió gusanos y
hedió. Dios desea tener una comunión diaria con nosotros, y no
solamente el día Domingo o cuando estamos afligidos.
La oración no es una carga ni un deber penoso, sino una bendición.
La vida victoriosa no se consigue con cortas visitas ante el Trono de la
Gracia. Dios no derrama sus bendiciones sobre los que acuden por un
acto mecánico o con prisa.
Las actividades del Señor Jesús eran muy intensas y agotadoras,
leemos en los evangelios de su sed y cansancio. Pasaba el día completo
ministrando a los necesitados, pero aún así consideraba indispensable pasar
largo tiempo a solas con su Padre en oración.
Cuanto más necesitaremos nosotros tener esa comunión íntima con
nuestro Padre Celestial, si hemos de ser luces que brillen en medio de las
tinieblas de este mundo.
Nos hace falta comprender el significado de esperar en el Señor en
oración: Is.40:31 "Los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas,
levantarán alas como las águilas, y no se cansarán, caminarán, y no se
fatigarán".
¿Por qué en el día de hoy existen tantos cristianos que no tienen
fuerzas para correr, ni caminar, menos aún para remontarse a las alturas
de la santidad de Dios?. Permanecen postrados en su condición miserable
y se limitan a decir que están "detenidos", desprestigiando el
evangelio y el poder de Dios. Simplemente porque han despreciado esta
fuente de poder, la oración.
Quizás usted se esté preguntando: ¿Cómo puedo lograr que la oración
llegue a ser parte de mi vida?. Muy fácil, pídale a Dios espíritu de
oración y comience a orar hoy mismo. Una vez que haya iniciado,
descubrirá el gozo de Su presencia y no podrá prescindir de este placer de
sentir la fragancia del Señor inundando todo nuestro ser.
Muchos cristianos, muy sinceros, están afanados en diversas tareas,
algunas de ellas pueden ser labores para la obra del Señor u otras
funciones que nos parecer muy piadosas, pero están actuando como Marta,
turbados y afanados con muchas cosa, descuidando la buena parte que no
les será quitada. La buena parte no está en el servicio, sino a los pies
del Señor.
Si deseamos realizar un servicio eficaz, será únicamente como
consecuencia de haber estado a solas en oración con el Señor y ocupados
escuchando su voz en Su Palabra.
Mt.6:12 "perdónanos nuestras deudas". Otro elemento
importante en una oración eficaz, es la confesión de nuestros pecados en
arrepentimiento ante Dios.
2Cr.7:14 "Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es
invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos
caminos, ENTONCES yo oiré desde los cielos".
Sl.32:3-6 "mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi
gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu
mano, se volvió mi verdor en sequedades de verano.......Mi pecado te
declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a
Jehová, y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Por esto orará a ti
todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado, ciertamente la
inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él".
Cuando llega ese momento en nuestra oración privada, hagamos una
pausa y pidamos al Espíritu Santo que ilumine nuestras vidas. Dejemos que
esa luz divina escudriñe y penetre en cada rincón de nuestro ser,
descubriendo todo aquello que pudiera estar interponiéndose entre nosotros y
el Dios Santo. Sl.139:23-24 "examíname, oh Dios, y conoce mi corazón,
pruébame y conoce mis pensamientos, y ve si hay en mí, camino de
perversidad, y guíame en el camino eterno".
Cuando el Espíritu Santo le muestre un pecado determinado, tenga la
honestidad de examinarlo, reconocerlo y confesarlo. Pida a Dios que le
ayude a sentir repudio y dolor por ese pecado para no continuar en él.
No hay nada más destructivo en la vida de un creyente, que el pecado no
confesado. El cristiano puede pecar, pero no permanecer postrado. Ore
al Señor y Él le extenderá su mano amorosa y le levantará.
Clame a Dios todos los días para que le libre de ser cegado por el
pecado. No permita que ni uno solo, por pequeño e insignificante que le
parezca, se aloje en su corazón por más tiempo.
Después de la confesión, deje un tiempo para que el Espíritu Santo,
con la suavidad del aceite y la fragancia del bálsamo, fluya hasta su
corazón con el gozo del perdón divino.
Solamente entonces podrá decir con un corazón rebosando de alegría
como Isaías en el Cap.61:10 "En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma
se alegrará en mi Dios, porque me vistió con vestiduras de salvación,
me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia
adornada con sus joyas".
A medida que el bálsamo curativo de la confesión y el perdón
restaura nuestra salud espiritual, nace en nuestros corazones el deseo de
extender el perdón a otros. Y es aquí donde necesitamos considerar la
segunda parte del versículo 12.
Mt.6:12 "como también nosotros perdonamos a nuestros
deudores" El grado en que podamos apreciar el amor del Señor en nuestras
vidas, estará en relación directa con el grado en que podamos perdonar a
otros.
1Jn.4:20 "si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es
mentiroso".
Mr.11:25 "y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra
alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone
a vosotros vuestras ofensas".
Nunca conocí a nadie que consiguiera una bendición para su alma, si
no estuviera dispuesto a perdonar a otros. Mt.6:14-15 "Porque si
perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro
Padre celestial, mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco
vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas".
Si nuestra ofensa fue hecha en privado, debemos pedir perdón
privadamente. Pero si nuestra ofensa fue hecha en público, hemos de arreglar
cuentas públicamente. Mt.5:23-24 "Por tanto, si traes tu ofrenda al
altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, y allí te
acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda
delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y
entonces ven y presenta tu ofrenda".
Rm.12: 18 "Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en
paz con todos los hombres". Pero esa paz no debe ser el fruto de haber
tranzado la verdad del evangelio, por esta razón comienza diciendo "Si
es posible". Porque el mismo apóstol sabía muy bien que no siempre es
posible. Fue un hermano muy criticado por muchos cristianos de su época.
En los tiempos de apostasía que nos ha correspondido vivir, también
resulta muy difícil ser fiel al Señor y no ser criticado aún por
nuestros propios hermanos. Pero si tenemos la paz que entrega el Espíritu
Santo y la autoridad de las Sagradas Escrituras, debemos mantenernos
firmes y decir: "Dios y yo somos mayoría".
En el pasaje de 1Cor.11 donde se entregan instrucciones para la
Cena del Señor, y para que no participemos indignamente, dice en el vr.28
"Por tanto, pruébese cada uno así mismo, y coma así del pan, y beba de
la copa".
Lamentablemente parece que hay muchos que creen que dice:"Pruebe
cada uno a su hermano", pero no es así. Debemos examinarnos cada uno a
nosotros mismos. Y si allí nos acordamos que ofendimos a un
hermano, y éste tiene algo contra nosotros, dejemos la mesa del Señor y
vayamos a reconciliarnos primeramente con él.
Dios nos exhorta, si es posible, vivir en paz y armonía los unos con
los otros, perdonándonos como el Señor nos perdonó. Esto se logra
únicamente cuando existe el amor de Cristo en nuestros corazones.
Heb.12:14 "Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie
verá al Señor". Es interesante notar que menciona juntamente la
"paz" y la "santidad". Porque tampoco hemos de sacrificar la santidad para
lograr la paz.
El Señor Jesucristo fue el que dijo (Mt.11:29) "aprended de mí que
soy manso y humilde de corazón". Y fue él quien no solamente cogió un
látigo cuando Su casa fue profanada, sino que reprendió muy duramente y
en público a los líderes religiosos de su época. Otro tanto hizo el
apóstol Pablo.
La paz y la unidad es algo muy conveniente, pero no como lo busca el
movimiento ecuménico, sacrificando la verdad. La unidad es muy hermosa,
pero cuando tiene como base la revelación que Dios nos ha dejado en Su
Palabra, la Biblia.
Toda unidad que tiene como objetivo satisfacer a las mayorías,
siempre se consigue sacrificando la verdad. Esa unidad poligámica no es
conforme a la voluntad del Señor. La verdadera unidad, que se consigue
únicamente sobre la revelación bíblica, es muy agradable ante los ojos del
Señor y Él promete bendiciones especiales sobre los tales.
Sl.133:1-3 "¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los
hermanos juntos en armonía. Porque allí envía Jehová bendición, y vida
eterna".
Ef.4:31-32 "Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería
y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros,
misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a
vosotros en Cristo".
Que el Señor nos de un espíritu sumiso a Su Palabra, y si hemos
ofendido o incurrido en cualquier otro pecado contra alguien, no dejemos
que se ponga sol sobre nuestra ira y vayamos sin más demora a pedirle
perdón, para que nuestras oraciones y adoración no sean estorbadas.
Mt.6:13 "Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal".
Nos exhorta a pedir fuerzas para no ser arrastrados en nuestras
debilidades. Dios no tienta a nadie, Satanás es el tentador. Stgo.1:13
"Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque
Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie".
Existen otros elementos importantes que también hemos de tener
presente para gozar de una oración poderosa. Jn.15:7"Si permanecéis
en mí, y mis palabras en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será
hecho".
El Señor nos esta condicionando la respuesta a nuestras oraciones al
hecho de permanecer en Él, es decir, estar en comunión con él. Si
obedecemos Su Palabra, entonces nos promete que podamos pedir todo lo que
queramos y nos será concedido. Jn.3:22 "Y cualquiera cosa que pidiéramos
la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos
las cosas que son agradables delante de él".
Y nuevamente llegamos a la misma verdad, porque están unidas
indisolublemente. El creyente que permanece en el Señor, es el que está en
comunión con él, es el que guarda Su Palabra, el que busca agradar a su
Señor. Por lo tanto, pedirá en oración lo que es conforme a Su voluntad.
Entonces, cualquier cosa que pidiéramos la recibiremos de él.
La perseverancia es también esencial en nuestras oraciones. Lc.11:9
"Pedid y se os dará, buscad, y hallaréis, LLAMAD, y se os abrirá".
Alguna veces nuestras oraciones pueden compararse a un niño que
golpea una puerta, y luego apresuradamente se da a la fuga. Hemos de llamar
y ESPERAR. En Lc.18 se nos enseña la parábola del Juez injusto y se nos
exhorta a orar siempre y no desmayar.
Tengamos la plena seguridad que cuando estamos pidiendo algo, que
sabemos que es conforme a la voluntad de Dios, y él no nos responde
inmediatamente, puede ser para que aprendamos a confiar en la Sabiduría
divina. Quizás puede ser que aquello que nosotros tengamos por tardanza, es
lo que Dios ha estimado conveniente para nuestro ejercicio espiritual.
Ef.6:18 "Orando en todo tiempo...y velando en ello con toda
perseverancia".
Pero es de suma importancia tener la absoluta convicción de que lo
que estamos pidiendo ES la voluntad del Señor. En una oportunidad una
persona me preguntó: ¿Por qué Dios no le respondía por un asunto que ella
estaba orando con tanta insistencia hace mucho tiempo? Le contesté: ¿No
ha considerado la posibilidad de que Dios ya le contestó y Su respuesta
fue no?. Muchas veces confundimos la voluntad de Dios, con la nuestra.
No olvidemos la experiencia del apóstol Pablo cuando oró tres veces
para ser sanado, y la respuesta de Dios fue: "Bástate mi gracia; porque
mi poder se perfecciona en la debilidad".
Que el Señor nos dé espíritu de oración, que aprendamos a disfrutar
cada día de esta puerta que Dios nos abre y nos lleva a Su misma
presencia.
El resultado de una oración eficaz es extraordinariamente precioso:
Jonás 2:7 "y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo".
Is.65:24 "antes que clamen, responderé Yo".
Pr.15:8 "la oración de los rectos es Su gozo".
Oh Señor, cuan grata es la comunión que puedo disfrutar en tu
presencia por medio de la oración. Haz que ella llene mi espíritu de tu
fragancia y fortalezca mi corazón cada día, hasta que tú me llames o vengas
por mí. Amén.
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