N° 40
Por Jack Fleming
www.EstudiosMaranatha.com
Hch. 2: 41-42 "los que recibieron su palabra fueron bautizados; y
se
añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la
doctrina de
los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan
y en
las oraciones".
Claramente se señalan únicamente cuatro actividades y que en cada
una de
ellas perseveraban. No era algo que hacían ocasionalmente o
cuando
sintieran un grado de espiritualidad "especial":
A.- Perseveraban en la doctrina de los apóstoles.
B.- Perseveraban en la comunión unos con otros..
C.- Perseveraban en el partimiento del pan..
D.- Perseveraban en las oraciones.
Vea cómo los hombres se han alejado de esta hermosa sencillez
establecida
por Dios, para crear toda una compleja liturgia y han añadido
diferentes
actividades que están muy lejos de ser para la gloria del Señor.
Muchas de ellas serían tratadas con la misma severidad que cuando
tuvo
que coger un látigo para expulsar a los que habían transformado la casa
de
Dios, que debería ser casa de oración, en cueva de ladrones.
Con justa razón dice que en la última iglesia, la que corresponde a
nuestros postreros días, el Señor se encuentra afuera, llamando a la
puerta
para que lo dejen entrar (Ap.3:20).
Los líderes mantienen a sus congregaciones demasiado ocupadas en las
cosas de este mundo, acumulando riquezas, poder, prestigio,
reconocimiento
del mundo, buscando los aplausos y admiración de los hijos de las
tinieblas.
Todas las actividades superfluas y hasta contrarias a la voluntad de
Dios,
les impide escuchar la voz del Señor que les dice: " He aquí, yo estoy
a la
puerta y llamo".
En Santiago 4: 4 Dios dice: ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la
amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que
quiera ser
amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios".
La iglesia comenzó con el Señor en medio de ella. Sin él no había ni
puede haber iglesia en el concepto bíblico. Con toda justicia en
nuestros
días, muchas han dejado de ser la iglesia del Señor, para transformarse
en
la iglesia del pastor tal o cual, porque son feudos y reinos de
hombres.
Como se cumple textualmente lo que Dios profetizó en 2Pd.2: 1-3
"habrá
entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente
herejías
destructoras...Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los
cuales
el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería
de
vosotros con palabras fingidas".
Que terrible, pero fiel es el cumplimiento de esto que Dios reveló
para
nuestros tiempos. Hermanos, Cristo viene pronto, no continuemos
dormitando
ni intoxicándonos con el sistema religioso corrompido. Volvámonos a las
raíces del cristianismo. Y mientras más escudriñemos las Escrituras, no
solamente se nos hará más evidente, sino que resonarán con mayor
intensidad
en nuestros oídos, las palabras del Señor que nos manda: "Salid de en
medio
de ellos, pueblo mío".
¿Desea Ud. sinceramente conocer cómo debe ser una iglesia, de
acuerdo al
modelo bíblico? Le invito a considerar esas únicas cuatro actividades
que
encontramos en la Biblia.
A.- Perseveraban en la doctrina de los apóstoles. Dios
terminó de
entregar su Palabra a través de los apóstoles. Y esa enseñanza
impartida, no
solamente era considerada, estudiada y analizada por la iglesia, sino
que
más importante aún, era observada y obedecida.
En Col. 3: 16 nos exhorta precisamente eso: "La palabra de Cristo
more en
abundancia en vosotros". Y la iglesia primitiva fue fiel a ese
mandamiento;
incluso todo lo que los mismos apóstoles les entregaban, era
cuidadosamente
examinado con las Sagrada Escrituras que tenían hasta ese momento.
Hch. 17: 11 "recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando
cada
día las Escrituras para ver si estas cosas eran así". Era realmente una
iglesia que perseveraba en la Palabra: "Escudriñando cada día las
Escrituras".
Fue una iglesia poderosa, porque predicaban la Palabra y
perseveraban en
ella. El ejemplo apostólico fue precisamente ese. Pedro, el día de
Pentecostés predicó, no sobre experiencias, visiones, sueños o
historias
de entretención, sino que entregó la Palabra.
El resultado fue que al oír la poderosa Palabra de Dios, se
compungieron
de corazón. Y aquí resalta una vez más la tremenda diferencia que
existe
entre esa iglesia y la de nuestros días.
Pedro, ni los otros apóstoles que le acompañaban, dijeron las cosas
que
escuchamos hoy. La multitud lloraba compungida de corazón y les
preguntaron:
"varones hermanos ¿qué haremos?".
Los apóstoles sabían que todo ese emocionalismo que se puede
manifestar,
como fruto de haberse compungido de corazón, no era suficiente para ser
salvo. No basta con llorar o reír, ni por "sentir una corriente
eléctrica
que sube por la espalda".
No vemos que les dijeran: "levanten la mano o pasen adelante los que
han
aceptado al Señor". Tampoco que les hicieran repetir una oración para
obtener la salvación, o que registren sus nombres en un libro. Menos
aún que
emplearan "monitores" (personas encargadas de ir a buscar a
sus
asientos a los nuevos y presionarlos para pasar adelante).
Allí no existían estrategias de hombres, coros ni música que
manipulara
las emociones, solamente se confiaba en el poder de la Palabra y la
obra del
Espíritu Santo.
Se puede ser muy sincero, compungirse de corazón y llorar
profusamente,
pero los apóstoles sabían perfectamente que nada de eso era suficiente.
Era
necesario que nacieran de nuevo, y eso comienza con un arrepentimiento
de
corazón. Así que la respuesta apostólica fue: "Arrepentíos".
Por este motivo llegó a ser una iglesia poderosa, porque aún no se
contaminaba con los ingrediente humanos que se añadieron
posteriormente. Era
una iglesia que perseveraba y predicaba la Palabra.
Este ejemplo fue seguido fielmente por los apóstoles. Leemos en Hch.
20:
11 "Después de haber subido, y partido el pan y comido, habló
largamente
hasta el alba".
Hoy, los llamados cristianos, pueden pasar toda una noche cantando,
saltando y aplaudiendo en lo que han dado en llamar "vigilias". No sé
exactamente la razón de ese nombre, pero pienso que se debe a que el
bullicio que provocan es tan grande, que mantienen a todo el vecindario
en
vigilia, sin poder dormir. Pero nunca he sabido de una iglesia que haya
pasado toda la noche considerando la Palabra, porque eso ahuyentaría a
las
multitudes que acostumbran congregarse solamente para esos eventos
bulliciosos.
B.- Perseveraban en la comunión los unos con los otros.
Cuando
Pedro predicó la Palabra, se convirtieron como tres mil personas, y el
verso
47 afirma que el Señor continuó "añadiendo cada día los que habrían de
ser
salvos".
¿Dónde se congregaba esta gran multitud de creyentes? El versículo
46 lo
dice: "en las casas". En diversas casas de hermanos donde se
congregaban
para estudiar la Palabra, tener comunión los unos con los otros,
participar
de la Cena del Señor y de las oraciones.
La cantidad de cristianos había alcanzado a varios miles, lo que
significa que el número de iglesias locales en Jerusalén, habría
superado
posiblemente las 200 iglesias. Pero aún así se las continúa llamando
"LA"
iglesia de Jerusalén.
Todavía en Hch. 15, donde habían transcurrido aproximadamente 16
años y
serían muchas más, dice en Hch. 15: 4 "y llegados a Jerusalén, fueron
recibidos por LA iglesia".
Tan estrecha y real era la comunión que mantenían unas con otra, que
seguían considerándola una sola. Y no podría ser de otra forma, porque
el
cuerpo de Cristo no puede dividirse. Son los hombres quienes han
levantado
barreras para demarcar sus dominios.
Esa unidad de la iglesia de Jerusalén, fue posible solamente
gracias a la fidelidad con que perseveraron en la doctrina de los
apóstoles
y reuniéndose diariamente en las casas para ese propósitos. No fueron
hermanos que se saludaban solamente en la iglesia uno o dos días a la
semana, sino que diariamente se congregaban en sus casas, manteniendo
una
estrecha e íntima comunión los unos con los otros.
Eran hermanos que se visitaban en sus casas, comían juntos,
conversaban
de sus actividades para el Señor, porque todos eran siervos del Señor y
cada
uno de ellos trabajaba en los negocios de nuestro Padre Celestial.
No solamente eran hermanos en la fe, sino que verdaderos amigos,
conocían
sus problemas, sus planes y anhelos por los cuales oraban los unos por
los
otros.
C.- Perseveraban en la Cena del Señor. No era algo que
hacían
cuando les inundara un sentimiento religioso o aprovechando un feriado
católico. Muchos me rectificarán inmediatamente diciendo: En esos
tiempos
aun no existía la iglesia católica. Sí, estoy conciente que el
romanismo
eclesiástico nació con Constantino, pero hago esta alusión a los
tiempos
modernos, donde muchas iglesias autodenominadas evangélicas, únicamente
practican la Cena del Señor una o dos veces al año y durante un feriado
religioso determinado por Roma.
La Cena del Señor o Partimiento del pan, es una reunión de suma
importancia dentro de la iglesia, porque ella tiene como propósito, de
acuerdo a lo dispuesto por el Señor, el hacer memoria de él. Lc. 22: 19
"Haced esto en memoria de mí".
Los primeros cristianos perseveraban en la Cena del Señor, y nadie
podría
decir con justicia, que hoy están perseverando en ello si es que la
hacen
únicamente una o dos veces al año.
Creo que este tema de la Cena del Señor es de tal importancia, que
voy a
dejar su análisis para otra predicación. Solamente quiero mencionar que
el
Señor estableció que en la Cena anunciamos Su muerte, y esto debemos
hacerlo
hasta que él regrese por su iglesia. 1Cor. 11: 26 "la muerte del Señor
anunciáis hasta que él venga".
D.- Perseveraba en las oraciones. 1Ts. 5: 17 "Orad sin
cesar".
Eso es perseverar en las oraciones. El Señor pasaba noches enteras en
oración con Su Padre. Si él lo estimaba necesario ¿cuánto más debería
ser
para nosotros?
Ef. 6:18 "Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el
Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos
los
santos".
La iglesia del Nuevo Testamento llegó a ser una iglesia poderosa,
porque
supo apreciar el poder de la oración. Los hermanos se reunían
frecuentemente
a orar.
Éstas fueron las cuatro actividades que caracterizó la simpleza y
el
éxito de la iglesia primitiva. Allí no encontramos coros,
"vigilias",
festivales de la canción, seminarios, congresos, reuniones de jóvenes,
actividades deportivas, reuniones de mujeres, "Dorcas", etc.
Incluso no se ve que hicieran algo tan fuera de lógica como
predicarse el
evangelio entre ellos mismos. No existía la reunión de predicación del
evangelio dentro de la iglesia, porque cada uno de ellos era un
predicador que anunciaba el evangelio dentro del circulo familiar y
social
que Dios le había puesto. Y de esa manera la iglesia avanzó y creció,
aún
sin contar con los medios de transportes ni de comunicación que hoy
tenemos.
Es lamentable que en algunos lugares hayan cambiado esa práctica
establecida por las iglesias neotestamentarias, y utilicen la reunión
del
día Domingo en la tarde (porque así se lo impone la sede central),
cuando
asiste mayoritariamente la congregación, solamente para presentar el
plan de
salvación y no aprovechar de entregar el alimento sólido a los
creyentes.
Seguramente por este motivo son iglesias raquíticas espiritualmente
hablando.
Heb. 5: 13-14 y 6: 1 "Y todo aquel que participa de la leche es
inexperto en la palabra, porque es niño; pero el alimento sólido es
para los
que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos
ejercitados en el discernimiento del bien y del mal. Por tanto,
dejando
ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la
perfección; no echando otra vez el fundamento de arrepentimiento de
obras
muertas, de la fe en Dios".
La responsabilidad establecida por Dios, es que cada uno de los
creyentes
predique en su hogar, en el trabajo o escuela, en el vecindario y donde
el
Señor le entregue la oportunidad. El mandamiento fue "Id", no esperar
sentados o conformarnos con ofrecer un asiento para que vengan a
escuchar el
evangelio.
La iglesia que se reúne mayoritariamente el día Domingo solamente
para
escuchar el evangelio, es una que está destinada a desaparecer por
inercia,
porque carecen del alimento sólido, y de la motivación y
responsabilidad que
debería tener el cristiano por presentar el glorioso evangelio afuera.
Eso es lo que lamentablemente estoy siendo testigo por años aquí en
Australia, cada mes se cierran varias iglesias, porque esa práctica
antiescritural les ha hecho eludir la responsabilidad individual que
cada
creyente tiene, debido a que todos se conforman cómodamente con que sea
"la
iglesia", allí donde se entrega el mensaje de salvación el día Domingo,
la
que responda por las almas de los inconversos, y los hermanos no
reciben
alimento sólido para el normal desarrollo y crecimiento espiritual que
requieren.
Siempre cuando el hombre cambia lo establecido por Dios, obviamente
es el
hombre el que pierde. Que el Señor nos otorgue más sumisión a su
Palabra y
nos dé coraje y resolución para volver al diseño bíblico de cómo deben
ser
las actividades de una iglesia de acuerdo al modelo divino. Amén.
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