Y serán uno


























N° 87

Por Jack Fleming

Mr. 10:8 "y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno".

Hoy (Mz 2007) estoy de aniversario de matrimonio, cumplí 40 años que Dios me ha concedido junto a mi amada esposa en este caminar que nos lleva hasta la ciudad celestial. Miro en forma retrospectiva esta cantidad de años que el Todopoderoso me ha dispensado, y no puedo dejar de dar gracias por su bondad infinita, porque cada año y cada día ha sido regado por la frescura de un delicado rocío divino que ha llenado nuestro hogar de un delicioso aroma celestial.

Cuan consolador y refrescante es poder llegar a un hogar que es un verdadero oasis en medio del desierto que nos toca vivir para ganar nuestro sustento diario, un refugio de las penalidades y contratiempos de la vida. Después de haber agotado nuestras fuerzas la mayor parte de nuestro día en ese desierto árido que es el mundo, donde con frecuencia nos encontramos con serpientes y escorpiones, poder refugiarnos en ese lugar donde están nuestros seres amados y que la esposa sabia y delicada ha sabido impregnar ese lugar con su fragancia tierna y refinada, es una bendición inigualable.

Prov. 18:22 " El que halla esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová".
Prov. 14:1 "La mujer sabia edifica su casa; mas la necia con sus manos la derriba".

Pero de ningún modo significa que uno llega para ser atendido como un rey, especialmente cuando ambos han trabajado afuera para ganar ese dinero necesario para cubrir el presupuesto de los gastos que implica vivir en una sociedad moderna. Fue en esas circunstancias que me vi obligado a aprender a cocinar y realizar muchas otras labores domésticas que nunca antes supe valorizar en toda su plenitud, pero incluso aquello, cuando existe el verdadero amor y la bendición de constituir un matrimonio cristiano, todo se hace con placer y satisfacción.

Hemos pasado momentos difíciles y muchos otros muy gratos, pero en todos ellos hemos podido decir como el apóstol: Filp 4:12-13 "Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece".

Porque efectivamente he podido probar por experiencia propia que la felicidad en el matrimonio no depende de los bienes materiales que podamos obtener, sino en algo mucho más precioso que Dios ha puesto en nuestros corazones que se llama amor, porque Dios ES amor.

Muchos agobios y dolores hemos pasado juntos, enfermedades, ataques violentos y reiterados de los enemigos de la verdad del evangelio por medio de los matones que los comerciantes de la fe contratan como "oficiales" de sus iglesias para intimidar y hacer prevalecer sus intereses mercantiles en la casa de Dios, quienes han recurrido a sus típicas prácticas, propias de los gánsteres del "cartel" de las iglesias que hoy comercializan con la fe de los cristianos que acuden a esos lugares buscando un descanso para sus almas, y se encuentran con todo ese comercio nauseabundo que ha enriquecido ilícitamente a muchos pastores, principalmente con la exigencia fraudulenta del pago del diezmo, las primicias y todo ese negocio y mercado con que trafican dentro de sus iglesias para beneficio de sus líderes y la pandilla de estafadores que les rodean : guardaespaldas, "profetas" (pitonisas y adivinos) que están al servicio del pastor para amedrentar a los hnos. con historias y predicciones que inventan para mantener el sistema, "ídolos" de la canción que ayudan a entretener y mantener los espectáculos donde se recogen reiteradas "ofrendas" y también venden sus discos, etc. Todo lo cual ha transformado lo que debería ser la casa de Dios, en cueva de ladrones como lo dijo textualmente el Señor.

Primeramente intentaron comprarme ofreciéndome una cifra muy importante de dinero, al rechazar yo esa inmoralidad, recurrieron a la violencia. He sido atacado con armas cortantes y golpes; han violentado mi casa para volver a atacarme o quizás para eliminarme para terminar con mi vida y acabar con mis denuncias. En esa oportunidad yo me encontraba sólo pero el Señor me envió de urgencia a un hospital, así que no estaba en mi hogar aquella noche. Para saciar su odio y agresividad al no encontrar nadie en mi casa, solamente se limitaron a cortar todos los cables de mi computador con un cuchillo y dejarlo inutilizado en el centro de la pieza del comedor, como un mensaje de advertencia sin robar nada más que los discos DVD que regalaba con el contenido de toda mi página web para aquellos que no tenían conexión a Internet.

Me hacían seguimientos con sus automóviles para luego lanzar peligrosamente sus vehículos sobre el mío cuando íbamos en movimiento, especialmente en autopistas para intentar provocarme un accidente. Y así muchas otras prácticas gansteriles que hemos tenido que enfrentar.

He conocido muy de cerca, dentro de las iglesias, lo que es la conspiración "cristiana", la lucha despiadada por el poder "cristiano", la injuria "cristiana", la mentira "cristiana", la calumnia "cristiana", el ultraje "cristiano", la blasfemia "cristiana", el agravio "cristiano", la denigración "cristiana", los insultos "cristianos", las ofensas "cristianas", las maldiciones "cristianas". Incluso ver como los enemigos se unen y establecen amistad para destruir a alguien que consideran peligroso para sus intereses de liderazgo, eso y mucho más, como el adulterio "cristiano" de esos mismos guías de iglesias que se consideran exponentes de la "sana doctrina".

Mi automóvil regularmente lo encontraba con los vidrios quebrados, los 4 neumáticos reventados con cuchillo o rayado con pintura, mi casa la pintaban con cruces invertidas diciendo que yo practicaba una secta satánica. Me amenazaban constantemente por teléfono que destruirían mi testimonio con todos los medios que ellos disponían para, según decían, que mi palabra no valiera nada, empleando seguramente la doctrina Hitleriana de publicidad del nazismo: "Mentir, mentir, que siempre algo queda". Inclusive llegaron a utilizar mujeres que llamaban por teléfono a mi esposa para levantar calumnias imposibles de reproducir, pero ella para no complicarme más, con su prudencia y sabiduría no me comentó esos hechos sino hasta varios años después.

Apedreaban regularmente los ventanales de mi casa y arrojaban grandes piedras sobre el tejado a altas horas de la noche para amedrentar mi familia. Muchas otras pruebas difíciles hemos pasado en nuestras vidas, pero todas ellas como el crisol que con fuego separa el material precioso de la escoria, no han hecho más que fortalecer nuestra vida y servicio para el Señor. Cada dificultad y sufrimiento que hemos pasado, han servido para fusionar más nuestras vidas en uno solo.

Nunca había querido comentar estas pruebas que nos ha tocado pasar, porque la policía me aconsejó no dar publicidad a estos hechos, porque dicen que solamente sirve para estimular la imitación de otros malhechores, especialmente si son muchos y poderosos los que se han visto afectados económicamente con mis denuncias.

Porque en el día de hoy, existen iglesias en algunos países que son utilizadas hasta para lavar el dinero de la droga, debido a las franquicias legales que éstas disponen de no llevar contabilidad ni hacer declaración de impuestos, porque están exentas de esos deberes y manejan mucho dinero y riquezas que han servido para levantar sus imperios.

Pero hoy, en la etapa de la vida que me encuentro, pronto a finalizar mi carrera, y que el Señor me indicó claramente a través del delicado estado de salud de mi esposa, que debíamos regresar a nuestro país. Luego de ver nuevamente a mis hijos y hasta mis nietos que por la misericordia del Señor todos ellos han aceptado a Cristo en sus corazones, consideraría un honor que el Señor me presentara en sacrificio vivo.

Pese a nuestra edad, nuestro amado Salvador ha sido extraordinariamente bondadoso con nosotros al permitirme seguir pastoreando una iglesia donde están en comunión todos mis hijos y nietos, y además poder dedicarme a atender a mi amada esposa.

El Señor nos ha liberado de las garras del enemigo, pero no han dejado de extender sus tentáculos utilizando "hackers" (piratas cibernéticos) que son pagados por los comerciantes de la fe para inutilizar mi trabajo que realizo por medio de Internet. Muchas veces han logrado destruir mi computador, pero jamás mi decisión de continuar sirviendo al Señor hasta el último día de mi vida.

Quizás lo más que me impulsa en este momento para compartir esta fase de mi vida que jamás había comentado, es considerar que han sido muchos los hermanos que me escriben desde diferentes países del mundo relatándome, cómo han abandonado esos grandes ministerios del comercio de la fe y que han comenzado a reunirse en las casas, con la sencillez que lo hicieron los primeros cristianos que nos relata la Biblia.

Y siento una responsabilidad ineludible de advertirles que el enemigo de las almas no se quedará tranquilo y los pedirá para zarandearlos, que utilizará despiadadamente a los comerciantes de la fe, quienes se transforman como fieras salvajes cuando alguien pretende arrebatarles su presa (todo el comercio ilícito que hacen con la fe). Pueden llegar a reaccionar violentamente y hasta en forma criminal, manifestando de forma evidente que nunca han sido del Señor; cuando son tocados en aquello que más les duele, el dinero que usufructúan robando al pueblo de Dios con sus mentiras y engaños: diezmos, primicias y todo ese comercio repulsivo y anti bíblico que hacen en lo que debería ser la casa de Dios, no de ellos, y que les ha permitido vivir cómodamente sin trabajar.

Necesitarán con todos sus fuerzas tomarse de la Mano del Todopoderoso y pedir de Su misericordia infinita, para que primeramente robustezca sus matrimonios y los fusione en uno solo, y luego que esa misma Gracia divina se extienda para todos los hermanos que se congregan.

Satanás no se preocupará de aquellos que solamente constituirán un grupo social para pasar el tiempo, sino que únicamente de los que puedan afectar sus intereses del reino de las tinieblas que le pertenece.

Cuan necesario es para servir al Señor, que ambos, el esposo y la esposa se consoliden de tal forma, que no sean ya más dos, sino uno solo. Es indispensable ordenar primeramente nuestra propia casa, antes de pretender ordenar la casa de Dios. 1Ti 3:4-5 "que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?)".

Tal es el complemento que se logra con el transcurso del tiempo, que se llega a una comunicación e integración mucho más allá de los cinco sentidos. Es como saber lo que el otro piensa o quiere, antes de hablar sobre un asunto o materia que uno desea comunicar. Es poder estar juntos disfrutando hasta de un silencio célico donde las palabras no son necesarias.

Quizás una de las cosas más difíciles que debe enfrentar el hogar cristiano, es la aplicación de la disciplina sobre los hijos, porque Dios ha provisto a la mujer de un sentimiento maternal tan sublime, que es muy difícil para el hombre comprender. Pero aún el carácter fuerte que el Señor ha otorgado al hombre es necesario, porque la mezcla de estos dos elementos es indispensable para una justa aplicación disciplinaria.

Hemos podido ver crecer a nuestros hijos, con sus imperfecciones y aciertos (igual que nosotros), pero siempre la gracia divina ha prevalecido y se ha cumplido esa promesa del Señor: Pr. 22:6 "Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él". Pr. 23:13-14 "No rehúses corregir al muchacho; porque si lo castigas con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, y librarás su alma del Seol".

Hoy gozamos de poder ver a los nietos crecer en el temor de Dios, cantar y leer juntos para compartir la Palabra del Señor alrededor de nuestros hijos. Y el amor hacia mi esposa continúa creciendo día a día ¿Qué más puede anhelar el hombre de Dios en este mundo? Pero ¿cómo ha sido posible obtener esta bendición? Solamente por la misericordia de Dios que nos hizo a mí y a mi esposa, uno solo. Y Su mano potente jamás ha permitido que nos alejemos de Él. ¡Oh Señor! Cuantas gracias te doy por tu gracia irresistible.

Algunos dicen que el hombre es la cabeza del hogar y la mujer es el cuello, la que mueve a voluntad la cabeza. Otros dicen que Dios no creó a la mujer de un pié del hombre, para que no la pisoteara, pero yo solamente creo lo que el Señor dice en Su Palabra, que la creó del costado del hombre, y esto fue para que la amáramos.

Cuanta enseñanza podemos sacar del libro del Génesis, dice que la creación de Dios llegó a su culminación, no cuando creó al hombre, sino cuando abrió el costado de éste y desde allí formó la mujer, que no solamente sería su compañera idónea, sino que ambos constituirían uno solo.

Dios nos habla por medio de Su Palabra, pero también toda Su creación tiene ese sello divino que transmite claridad al hombre sobre Sus planes eternos. Rm. 1:19-20 "porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa".

Perfectamente Dios pudo crear a la mujer también del polvo de la tierra, pero escogió esa forma tan especial, porque nos estaba revelando como habría de ser formada la esposa del segundo Adán. 1Cor. 15:45-47 "Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo".

Y bien sabemos ahora que Dios formó la esposa de Cristo desde Su costado que fue abierto por la lanza del soldado romano en la cruz del Calvario. Por Su herida fuimos nosotros sanados del germen del pecado que nos conducía a la muerte eterna.

No existe una dimensión más infinita que la grandeza del amor que Cristo tiene por Su esposa (Su iglesia). Y esa es la vara que Dios ha puesto a los maridos para amar a nuestras esposas: (Ef. 5:25) "Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella".

Muchos matrimonios dicen amarse, pero hasta los de afuera pueden ser testigos de sus continuas rencillas, intolerancias, insultos y hasta del adulterio que algunos cometen. Por lo cual considero necesario esclarecer qué es amarse, porque lo que el mundo entiende por amor es muy diferente al concepto puro y santo que Dios emplea en Su Palabra, absolutamente opuesto a la sensualidad, lascivia, lujuria y atracción carnal que el mundo entiende como tal.

El sexo dentro del matrimonio es un regalo divino para complementar la felicidad del vínculo, pero el amor del cual habla la Biblia es mucho más que eso. Voy a citar textualmente lo que Dios define como amor, y si después de leerlo con atención puede incluirse dentro de esa descripción y decir con propiedad y entendimiento que ama a su cónyuge de esa manera y que tiene un amor correspondido, entonces tenga la plena certeza que su matrimonio es estable y bendecido con ese don celestial.

1Cor. 13:4-8 "El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser".

Si no somos capaces de amar de esa manera a nuestra propia esposa o esposo, con quien se supone que somos "uno", entonces ¿cómo habríamos de ser capaces de amar a nuestros hermanos en la fe de esa manera? Y no olvidemos que Dios nos manda amar incluso hasta a nuestros enemigos.

Cuanta enseñanza tiene Dios en Su Palabra sobre esta materia: 1Pd.3:1"Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas,
1Pd 3:2 considerando vuestra conducta casta y respetuosa.
1Pd 3:3 Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos,
1Pd 3:4 sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.
1Pd 3:5 Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos;
1Pd 3:6 como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza.
1Pd. 3:7 Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.
1Pd 3:8 Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;
1Pd 3:9 no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.EstudiosMaranatha.com Jack Fleming
1Pd 3:10 Porque: El que quiere amar la vida Y ver días buenos, Refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño;
1Pd 3:11 Apártese del mal, y haga el bien; busque la paz, y sígala.
1Pd 3:12 Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones. Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal".

Nos habla de la conducta de la esposa, y también la del marido, que debe tratar a su amada como un vaso más frágil. No como un vaso desechable e irrompible, sino como un delicado y fino cristal.

Heb 13:4 "Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios".
Prov. 5:18-21 "Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud, como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre. ¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la mujer ajena, y abrazarás el seno de la extraña? Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, y él considera todas sus veredas".

Siempre hago la aclaración, especialmente para aquellos hispanohablantes que no diferencian muy nítidamente la disimilitud fonética que existe entre "cierva amada" como dicen las Escrituras, y "sierva amada" como pareciera que muchos hombres entienden.

La esposa no es una sirvienta del marido, como lamentablemente muchos creen en nuestra cultura machista. Dice el Señor que la debemos amar y cuidar como un vaso más frágil, como cierva amada y graciosa gacela. Es muy triste ver las injusticias que ellas deben enfrentar a diario en sus lugares de trabajo, para luego llegar a sus hogares y tener que asumir todas las labores mientras el marido en forma irresponsable y cómoda se dedica a ver televisión o eludir su responsabilidad con entretenciones menores, dejando sin conmiseración que su "cierva amada" asuma su doble función de proveedora para el sustento del hogar y al mismo tiempo cargar con todas las labores domésticas. Eso es un abuso y explotación incompatible con los principios cristianos, y dista mucho de ser una demostración de amor verdadero.

Ef. 5:1-3 "Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos".
Ef. 5:21-25 "Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella".

¿Amamos realmente a nuestras esposas de la misma manera que Cristo amó a la iglesia? El Señor no descansó hasta que pudo exclamar con toda autoridad desde la cruz del Calvario: "Consumado es". Así debería ser también nuestro compromiso con la persona que decimos amar, no descansar hasta que todo esté consumado. El día no se termina cuando nos retiramos de la oficina o empresa en que laboramos, sino cuando todo en nuestro hogar está concluido. Si el esposo colabora con las responsabilidades domésticas, ambos finalizarán más temprano sus deberes y podrán dedicar más tiempo para compartir juntos.

Para profundizar más sobre el tema del matrimonio y su intimidad, recomiendo leer (o escuchar) el comentario que presento sobre el libro de Cantar de los Cantares que encontrará en este mismo sitio web en la sección Libros.

Que la gracia de Dios descienda con su fragancia divina para bendecir su hogar y enriquecer su matrimonio con una nueva dimensión del significado de ser uno, (Mt .19: 6) "Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre". Amén.

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