Somos sacerdotes




































































































N° 52


Por Jack Fleming

La historia de la humanidad se desarrolla entre dos eternidades. La eternidad pasada y la eternidad futura.

Eternidad es donde no transcurre el tiempo. Nuestras mentes finitas no pueden concebir lo que no tiene fin. Muchos otros han tratado de desentrañar lo que es el tiempo, pero ni aún a través de figuras han logrado explicarlo. La Biblia nos dice que el tiempo es el deterioro que el pecado produce sobre la creación.

Hubo una época, antes del principio de la creación de Dios, donde no había cielos que manifestaran Su Gloria, ni ángeles que cantaran sus alabanzas, no había tierra ni cosa creada sobre ella que ocupara Su atención. No había nada ni nadie, solo Dios. Esta época de la soledad de Dios, es lo que llamamos la eternidad pasada.

La eternidad futura comenzará después del reinado de mil años de Cristo sobre la tierra. Ap.10:6 "y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más".

El día que entró el pecado en la creación, el tiempo comenzó a correr inexorablemente. Y se detendrá nuevamente cuando el pecado sea totalmente aniquilado de la creación.

Rm.8:22 "Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora".

2Cor.5:2 "Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial".

Sabemos que entre el versículo l y 2 del Cap.1 de Génesis, transcurrió un tiempo no definido, que bien pudieron ser millones de años.

Gn. 1:1 "En el principio creó Dios los cielos y la tierra".

Dios se define así mismo en Su Palabra como Dios de orden y Luz. De allí entendemos que Dios no pudo haber creado en el principio un mundo desordenado, vacío y en tinieblas.

Gn.1:2 "y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo".

La Biblia no es un libro para probar la existencia de Dios. Comienza con esta afirmación que ninguna de sus criaturas debería poner en duda: "En el principio creó Dios los cielos y la tierra". Es más, dice la Palabra del Señor en el Salmo 14 : "Dice el necio en su corazón: No hay Dios".

El Todopoderoso califica de necio al que ponga en duda o niegue su existencia, haciendo alusión a los que se declaran agnósticos o ateos. Porque aunque desconocieran la Biblia, dice el Creador en Rm.1:19 " Lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa".

No tienen excusa, porque todo lo creado tiene el sello divino de su Creador, de tal modo que solo un necio podría negarlo. Es lo que afirma en los versos siguientes, Rm.1:22 "Profesando ser sabios, se hicieron necios".

Todo lo creado revela la mano de su creador, su carácter y sus planes eternos. Si elevamos nuestros ojos, allí está ese inconmensurable cielo con sus infinitas luces titilantes como un gran letrero luminoso que anuncia la existencia de Dios. Dice el Salmo 19 "los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos".

Si fijamos nuestra atención en cosas tan simples como un gusano, allí también podemos ver la mano de Dios y gozarnos al contemplar como aún a través de esas criaturas, Dios nos revela grandes maravillas. En ellos vemos reflejado todo el proceso de la conversión del pecador que se arrastraba en el polvo del pecado, pero que un día entra en un capullo, para que a solas con su creador, se produzca el milagro más maravilloso que podamos contemplar.

Desde la oscuridad y soledad de ese capullo, no volverá a salir la criatura repulsiva que se arrastraba, sino un nuevo ser, con colores muy hermosos, y más sorprendente aún, con alas que lo elevan con gracia hacia esas alturas que su creador le ha asignado como nueva morada para él.

Dios pudo haber creado desde sus comienzos a dos criaturas distintas que satisficieran su voluntad, pero no, él usó el mismo gusano para transformarlo en una nueva criatura, para mostrarnos cual habría de ser la transformación, la metamorfosis del pecador perdido, en el cambio maravilloso que el Espíritu Santo iba hacer en el pecador perdonado, para transformarlo en un verdadero hijo de Dios.

También a través de la formación de una valiosa y hermosa perla podemos ver reflejado los planes del creador. Un ser vivo, en este caso un molusco, es afligido y atormentado por una pequeña piedrecilla que hiere sus sensibles membranas. El Creador proveyó como defensa para esta criatura, una glándula que segrega una substancia que envuelve el cuerpo extraño; esta materia se solidifica y el molusco prosigue envolviéndola con nuevas capas hasta hacer desaparecer todas las aristas que herían sus membranas. El resultado es que esa piedra sin valor alguno, no solamente es transformada en una perla de gran precio y hermosura, sino que lo más asombroso es que ahora puede convivir con ese ser vivo que lo acepta para siempre.

Dios pudo haber provisto como defensa para esta criatura unas manecillas o fuentes de expulsión, como otros lo poseen para librarse de estos cuerpos extraños, pero no, él ideó todo este proceso porque desea darnos a conocer lo que Cristo Jesús habría de hacer por nosotros. Él nos recibe, aunque nosotros únicamente causamos dolor a la sensibilidad de su santidad. Él nos envuelve con su amor, su paciencia, su misericordia, su justicia, y nos transforma en algo de gran precio para él, pasamos a ser hijos de Dios, reyes y sacerdotes del Dios altísimo.

Otro tanto podríamos decir del hermoso lenguaje que emplea en su creación para darnos a conocer la vida, la muerte y la resurrección a través de los árboles, que en Verano florecen y se llenan de vida, luego en Otoño se secan, para en Primavera anunciarnos que hay resurrección después de la muerte. Este ciclo nos habla de la muerte y resurrección.

Y qué diremos de la hermosa transformación que Dios hace del negro y quebradizo carbón, que después de permanecer largo tiempo en las entrañas de la tierra, sometido a tremendas presiones y temperaturas muy especiales, es sacado de allí no como algo de poco valor y carente de hermosura, sino que ahora es un valioso y bello diamante, de gran dureza y que refleja con esplendor los diferentes matices de la luz. Esto indudablemente nos habla de lo que Dios va hacer con nuestros cuerpos mortales cuando los transforme en cuerpos de gloria.

Dios también pudo haber creado a Eva del mismo modo que lo hizo con Adán, del barro, pero no lo hizo así porque el Dios Omnisciente quería dejarnos una enseñanza objetiva. La Biblia denomina al Señor Jesucristo como el segundo Adán, y a su iglesia como su esposa. El sueño profundo del primer Adán está representando la muerte de Cristo, su costado abierto desde donde formó la esposa de Adán, nos está hablando del costado del Señor que fue abierto por la lanza del soldado, porque desde allí se habría de formar su esposa, la iglesia, por medio de su sangre preciosa.

La creación de Adán y Eva tal como se relata en la Biblia, no es una leyenda o una fábula como afirman los enemigos de la Palabra del Señor. Cada cual tiene derecho a creer en lo que le venga en gana, pero lo que no tienen ningún derecho, es llamarse cristianos y al mismo tiempo negar lo que Cristo enseñó.

El Señor fue muy categórico para afirmar que Adán y Eva fueron creados, cuando dijo que en el principio Dios los hizo, varón y hembra los hizo Dios. Tampoco dijo que fueron el fruto de un largo proceso selectivo de evolución, como ahora nos pretenden hacer creer.

Nadie con más autoridad que el Señor Jesucristo para hablar de estas cosas, porque él fue el único que estuvo allí, antes que todas las cosas fueran creadas, como lo afirma Jn.1 :2/3 "Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él NADA de lo que ha sido hecho, fue hecho".

Ninguno de los científicos ni de los seudocristianos estuvo allí para poder asegurar lo que hoy afirman. Únicamente Jesús, el Dios eterno, no solamente estuvo allí, sino que fue el Creador de todo lo existente. ¿Quién con más autoridad que él para decirnos como fueron hechas todas las cosas? Los cristianos le creemos a él, por esta razón nos identificamos como cristianos.

La posición oficial de los romanistas es como el péndulo, se pasan desde un extremo al otro. Antiguamente condenaron a los científicos por brujos, tenemos el caso de Galileo que registra la historia; también el mismo Charles Darwin fue el blanco de las condenas y maldiciones de los líderes romanistas.

Hoy, que han perdido tanta credibilidad y adeptos, han movido el péndulo hacia el otro extremo, pretendiendo escudarse en la misma ciencia que ellos condenaron, y se han manifestado oficialmente como "evolucionistas teístas".

Es decir, que Dios creó únicamente la vida en su forma más primitiva y minúscula, para desde allí ir evolucionando por medio de fuerzas mecánicas carentes de propósito.

Estos seres vivos, dicen, fueron mutándose después de innumerables pruebas y fracasos a lo largo de millones de años, hasta llegar a los seres superiores que hoy conocemos. ¿Qué dios es este? Desde luego que no es el Dios de la Biblia, ni tampoco la evolución de que hablan los Darvinistas, cuyo objetivo es eliminar la existencia de un Creador.

La evolución teísta que ahora sostienen los romanistas, es una contradicción básica de términos; un triste e ilógico conflicto entre postulados completamente irreconciliables, y que los verdaderos evolucionistas nada quieren saber de ella.

Todos los científicos que se han abanderado con la teoría de la evolución, rechazan de plano la postura ambigua e ilógica de los romanistas, y no podría ser de otro modo, porque ¿quién quiere asociar a Dios con algo que pretende negar su existencia?

La Biblia sostiene categóricamente que Dios creó a cada uno de los seres "según su especie". En 1Cor.15:38 afirma: "Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo. No toda carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otras carne la de las bestias, otra la de los peces, y otra la de las aves". Dios dice en la Biblia que cada uno de los seres vivos fue hecho por él, según su especie.

Dios no podría haber utilizado la evolución como método de creación, porque ésta es contraria al carácter divino y a lo que sostiene la Biblia. Dice el Todopoderoso que la muerte entró como consecuencia del pecado, entonces ¿cómo pudieron morir las especies inferiores que fueron aniquiladas por las más fuertes, en esa selección natural que hablan los evolucionistas, cuando la muerte aún no podía existir?

También ese método de "creación", por medio de ensayos y fracasos, no se ajusta al Dios de la Biblia, más bien se parece al método del aprendiz que dice que echando a perder se aprende.

El suponer que Dios creara por medio de ensayos, de pruebas y errores, por medio de la eliminación de los débiles por parte de los más fuertes, de la lucha competitiva hasta llegar por estos medios selectivos al hombre, es culpar a Dios de la lucha, el egoísmo y la brutalidad.

En cambio la Biblia afirma que Dios creó todo en paz y armonía, y que fue el pecado el que introdujo la muerte, a partir de entonces "toda la creación gime a una, aguardando su liberación del pecado".

Cuando aceptamos lo que Dios dice en el primer versículo de la Biblia, Ud. notará que puede aceptar y comprender el resto de las verdades contenidas en ella sin gran dificultad. Aquí se refuta el panteísmo (es decir, que todo es dios), porque muestra que Dios existía antes que la materia. Niega la teoría de la evolución, porque afirma que "Dios creó". También descarta la teoría de los romanistas con su postura ambigua del evolucionismo teísta, porque la muerte no pudo existir antes que el pecado, ni Dios ser el autor de la brutalidad de la eliminación de los más débiles.

Si indagamos en la historia y analizamos la "filosofía" hitleriana, podemos entender claramente las razones que tuvo ese cruel tirano para admirar y propagar con tanta vehemencia en todos los centros de educación y especialmente en los lugares de exterminio masivo, la teoría de la evolución de Charles Darwin. Su admiración por ese personaje llegaba a su máxima expresión, cuando Darwin se refería a la selección natural de las especies.

Porque Hitler creyó encontrar allí justificación y motivos para su macabro plan de eliminar de la sociedad a todos aquellos que tuvieran alguna deficiencia física o mental, porque significaban no solamente un estorbo para el gobierno, sino que además una carga que no se justificaba "gastar recursos y alimentos en aquellos que no podían valerse por sí mismos".

En una sociedad como la que el Nazismo quería crear, la aceptación de la teoría de Darwin era algo muy apetecido y una conveniencia que no podían desaprovechar. Un mundo sin un Creador, donde no existen los valores morales de un Dios que es Amor, Misericordia, Justicia y Santidad; donde la selección natural de las especies es entendida como el único camino lógico para la preservación de ellas. Era la piedra angular que sostenía toda la horripilante "filosofía" hitleriana para establecer la raza "pura" que el brutal dictador soñaba.

Cuando nos dejamos conducir por la "lógica" y el raciocinio humano, desprovisto de los valores morales que Dios nos ha entregado, ignorando la existencia de un Creador, entonces comenzamos el camino descendente que puede llevar a cometer brutalidades como tristemente se registra en la historia.

Las enseñanzas de los evolucionistas están saturadas de conclusiones ateístas, y que los humanos somos producto de unos procesos naturales ciegos, sin un plan divino, que hunden al hombre en una angustiante incertidumbre que le hace preguntarse con un grito de desesperación: ¿De dónde vengo y a dónde voy?

Los científicos que apoyan la teoría de la evolución, sostienen enfáticamente que en la creación no existió ningún plan o mente superior que interviniera, dicen que todo fue evolucionando accidentalmente. Pero cuando les presentamos hechos que es imposible aseverar que esos desarrollos pudieran ser actos del azar, algunos comienzan a divagar en sus fértiles imaginaciones, que posiblemente pudiera haber intervenido una mente inteligente, pero que eso podría ser la intervención de seres alienígenas de "civilizaciones" mucho más avanzadas que la nuestra.

Es decir, están dispuestos a reconocer que la creación pudo haber sido obra de una mente inteligente, alienígenas, seres extra terrestres; pero jamás están dispuestos a admitir que pudo ser obra de Dios. Aunque cambiar de lugar el sitio donde se originó la vida, no otorga respuesta a la cuestión de fondo, solamente trasladan la localidad en que se originó la vida y de esa forma eluden la interrogante remitiendo su origen a otro lejano sitio. Y en ese supuesto y lejano sitio ¿Cómo se originó? Volviendo a decir que fue desde otra lejana galaxia, es dar vueltas como la ardilla dentro de la rueda sin llegar a ningún lugar.

Deseo ir demostrando gradualmente que la teoría de la evolución NO es científica, sino una filosofía, y yo diría más que eso, una religión con la que han evangelizado el mundo, hasta llegar a convencer a muchos, que si alguien no cree en la evolución, es un ignorante o un fanático religioso de la Edad Media.

Ellos mismos afirman que Darwin hizo posible ser un ateo intelectualmente satisfecho. Un destacado científico y defensor incondicional de la teoría de la evolución dijo: "El conflicto entre la ciencia y religión es irreconciliable, de tal modo que si algún religioso pretende aceptar la evolución y mantener sus creencias religiosas, debe dejar su cerebro a la puerta, antes de entrar a su iglesia".

Sin embargo si analizamos objetivamente la teoría de la evolución, tenemos que llegar a la conclusión que es una religión. No descansa sobre hechos demostrados ni puede ser probada científicamente, únicamente es aceptada por la fe y el deseo obcecado de destronar al Dios de la Biblia.

Es asombrosa la obstinación de la mal llamada ciencia (1Ti 6:20) por derribar a Dios de Su trono y creer en todo aquello que ayude a negarlo. Pienso en las afirmaciones que hoy hacen por las fotos de la superficie del planeta marte que ahora se tienen, dicen con gran credulidad que allí se puede apreciar claramente que todo ese planeta estuvo un día cubierto de agua, apoyándose en los grandes cañones con enormes quebradas que se aprecian en esa árida superficie, pero lo paradojal es cuando la tierra que tiene una superficie de un 75% cubierta de agua y con las reservas de aguas en los polos más que suficiente para cubrir toda su superficie, cuando la Biblia afirma que una vez estuvo completamente cubierta por un diluvio que Dios mandó sobre la tierra, los "científicos" rechinan sus dientes para negar rotundamente esa afirmación como algo imposible que pudiera haber sucedido.

Si eso no es un insensatez fruto de una terquedad que no puede resistir un simple análisis de cualquier mente racional ¿Cómo se podría llamar?

La evolución no se puede observar, se tiene que creer por fe. Opera de una manera incompatible con las leyes reales, observables y naturales como un proceso milagroso anticientífico, creen en milagros. Sus seguidores están revestidos de un fanatismo religioso propio de una secta; porque nada hay que exacerbe más su carácter y dominio propio, que cuando alguien piensa diferente a ellos, esta respuesta emocional deja al descubierto su intolerancia para con quienes no comparten su mismo culto, porque constituye un desafío a su fe religiosa.

Pretenden hacernos creer que es una realidad científica el cambio de bacterias unicelulares a plantas y a animales complejos, de peces a mamíferos, de simios a hombres, con una aglomeración de ideas compuestas de hipótesis en conflicto.

Dicen que la ciencia debe apoyarse únicamente en explicaciones naturistas, desechando medios sobrenaturales inaccesibles a la comprensión humana. En esta categoría incluyen no sólo a Dios, sino a toda fuerza vital no material que pueda conducir a la evolución en la dirección de una mayor complejidad. Y aunque la teoría de la evolución no puede ser demostrada científicamente, debe ser aceptada porque no existe una explicación mejor hasta el momento, para entender la creación sin un Creador.

Desde los orígenes de esta teoría, lanzada el siglo pasado por Charles Darwin, prendió en el corazón rebelde del hombre con gran fuerza, y echaron a andar implacablemente toda su maquinaria propagandística, llegaron a acuñar una frase que se hizo tristemente famosa: "Dios ha muerto". Conquistaron las escuelas, universidades, llegaron a Hollywood que es el corazón de la perversión y el medio de expresión más poderoso e influyente que tiene el inconverso.

Cuando Darwin elaboró su teoría, pensó que la mejor manera de ponerla a prueba, sería por medio del registro de fósiles, que en esa época era muy escaso, porque en el año 1859 se había investigado una pequeña parte del mundo. Con el transcurso del tiempo, se podría esperar que nuevos descubrimientos de fósiles tuvieran la respuesta que él y sus discípulos predecían.

La presión para encontrar una confirmación a esta teoría que había prendido con gran fuerza por el mundo entero, transformándola en una religión, condujo a un espectacular fraude, el hombre de Piltdown. Vale destacar que también el paleontólogo jesuita Pierre Teihard tuvo un importante papel en los descubrimientos de los supuestamente hombres de Piltdown y de Pequín.

El llamado hombre de Piltdown fue celosamente guardado en el Museo Británico, permitiendo que durante 40 años prestase el útil servicio de moldear la opinión pública, y que toda una generación fuera educada y enseñada con ese fraude. Otro tanto ocurrió con el llamado hombre de Nebraska, que ahora también se sabe que fue un fraude. El director del Museo Americano de Historia Natural, Henry Osborn, presentó de manera destacada al "Hombre de Nebraska" a partir del supuesto descubrimiento de UN DIENTE, el cual luego se probó que fue otro fraude, porque el diente provenía de un pecarí, una especie de cerdo.

Existen actualmente muchos "hombres" prehistóricos, y digo la palabra "hombres" entre comillas, porque la misma ciencia sabe que no lo son. Estos son seres que han sido formados por la fértil imaginación de algunos, a partir de un diente o de un reducido trozo de mandíbula u otros fragmentos de huesos de dudosa procedencia, los cuales aseguran que tiene "tantos millones de años" y en esta danza de ceros, no logran ponerse de acuerdo ni entre ellos.

Las diferencias de años entre lo que uno y otro científico sostiene es enorme, pero a nadie parece importarle y el hombre común no se atreve a cuestionar, porque teme que le digan ignorante o que: "si no cree, venga Ud. a contarlos". Escudándose en pomposos títulos universitarios se han elevado a un pedestal tan alto, que pareciera que todos deben aceptar sin dudar ni preguntar lo que estos "sacerdotes" de la religión evolucionista afirma.

No deseo cansar a mis lectores con nombres difíciles y explicaciones complicadas, porque mi propósito es decir la verdad en forma clara y que sea fácil de comprender para todos. Pero compruébelo por Ud. mismo, la ciencia sabe que esos trozos de huesos que hoy exhiben en muchos museos, corresponden a monos y no a hombres.

El sufijo "Pithecus" significa "simio", y se han publicado numerosos fósiles de estos "Pithecus" que se presentan como posibles antepasados del hombre. El "Dryopithecus", el "Kenyapithecus", el "Ramapithecus", seguramente el más conocido por la mayoría es el "Australopithecus", que no significa otra cosa que "Simio - Austral". Ellos saben que se trata de un simio, pero prefieren llamarlo con nombres complicados, que quedan fuera del alcance del hombre común, para fomentar en ellos la falsa creencia que se trata de un hombre. La paleontología ha podido desenterrar muchos trozos de huesos, pero todos ellos pertenecen a simios o a hombres, pero nunca a un ser intermedio.

Los "científicos" que defienden la teoría de la evolución, sostienen como argumento que el ADN del mono es semejante en un 98% al del hombre, pero ignoran voluntariamente que eso no es ningún argumento científico, porque de igual manera podríamos afirmar que una nube tiene un 98% de agua, una sandía tiene igualmente un 98% de agua, lo mismo que una medusa también está constituida por un 98% de agua, pero bien sabemos que eso no los hace semejantes ni mucho menos iguales o que tienen un origen en común, aunque los tres están formados principalmente de H2O, Hidrógeno y Oxígeno.

Si comparamos el ADN de un hijo con su madre y con el de su padre, no existe más de un 93% de compatibilidad. No se necesita un doctorado en ninguna asignatura para saber que un hijo tiene diferencias fisiológicas y sicológicas con sus padres, por lo tanto esas cifras no dicen absolutamente nada dentro de la perfecta creación de Dios, que continua siendo un misterio insoslayable para el hombre.

Los evolucionistas han elaborado su teoría a partir desde las amebas hasta llegar al hombre, aunque lo lógico sería desde las moléculas al hombre, pero no importa, porque cuando uno les pregunta cómo comenzó todo, dan una explicación que para creerla, se necesita muchísima más fe que para aceptar el relato bíblico.

Dicen que todo comenzó con el "Big-bang" o la gran explosión, y cuando uno les pregunta ¿La explosión de qué? Ellos nos contestan: "De lo que había en el principio, que era una gran masa incandescente". Pero ¿de dónde apareció esta materia?, ahí no hay respuesta, porque ellos mismos sostienen que la materia no puede ser eterna. Todo sufre un envejecimiento, lo que prueba que todo tuvo un comienzo.

También todos sabemos que para esterilizar algo, liberarlo completamente de toda clase de vida bacteriológica, lo mejor es someterlo a altas temperaturas, y dicen que en esa gran masa las temperaturas eran de miles de grados ¿Cómo aparece la vida? Cuando Pasteur ya hace muchos años que demostró que la vida no puede aparecer de la nada, la vida solo proviene de la vida. Únicamente la vida puede engendrar vida, nadie puede dar lo que no tiene.

Es entonces que los evolucionistas recurren al milagro de los ceros. Dicen que después de muchos miles de millones de años, aparece la primera forma más simple de vida ¿Cómo pudo ser esto? ¿Qué base científica tienen para creer esto? NINGUNA ¿Existe en algún registro de la historia algo que remotamente se le asemeje? NO, todo ello es simple especulación. Todo esto se debe aceptar exclusivamente por medio de la fe. La gran masa incandescente existió siempre y la vida proviene de la materia inerte. Eso no resiste ningún análisis científico, únicamente se acepta por fe.

¿No sería más lógico aceptar el relato bíblico que Dios es Eterno y él es el autor y consumador de la vida? Por lo menos es más lógico y se necesita mucho menos fe. Además él es quien nos dice como fueron hechas todas las cosas, y él fue el único que estuvo presente allí. Resulta incoherente escuchar a personas que se dicen "cristianas" y al mismo tiempo negar lo que Cristo enseñó.

La actitud obcecada de estos científicos me hace recordar el caso de la anciana que buscó diligentemente sus anteojos por toda la casa, cuando al fin, rendida por el esfuerzo infructuoso, se tendió sobre su sillón, y para sorpresa suya, recién se percató que los llevaba puestos. Así será el caso de estos científicos que están buscando por todos lados estas respuestas que siempre han estado ante sus propios ojos, la Biblia.

Es de esperar que no existan dueñas de casas que les crean a estos científicos, que desde una gran explosión, todo no solamente fue creado, sino que fue puesto en el maravilloso y perfecto orden que lo encontramos hoy. Porque es posible que no resista la tentación, después de luchar incansablemente con sus hijos para que ordenen su pieza; de arrojar una dinamita allí, para que después de esa explosión, la pieza quede en un escrupuloso orden, total sería mucho más factible que lo que los científicos enseñan, porque ella no estaría esperando que desde esa explosión surgiera vida, sino únicamente que la pieza quedara en orden.

¿Qué hubiera sucedido si sobre la árida superficie de Marte, hubieran encontrado un reloj? Inmediatamente todos habrían afirmado que allí existía vida inteligente, porque sería imposible concebir la idea de un reloj, sin la existencia de un relojero que lo hubiera fabricado. Y ¿no es mucho más lógico, después de contemplar la maravilla y perfección de la creación, reconocer que esto es la obra de un Ser Inteligente? Con justa razón dice el Creador en Su Palabra, Salmo 14 "Dice el necio en su corazón: No hay Dios".

Muchos habremos visto que la fuerza del agua ha sido utilizada para generar movimiento de las máquinas de un molino. Pero nadie nos podría convencer que el agua del río construyó el molino, porque todos sabemos que se necesita de una inteligencia dirigida, con un plan determinado para construirlo. La fuerza ciega del impulso del agua jamás podría hacerlo, aunque le concedamos millones de millones de años.

Hace casi 2 mil años que Sócrates expresaba esta misma verdad, él dijo: "Yo creo que los elementos del mundo no han venido a ocupar el lugar que les convenía por su propio impulso; del mismo modo que nadie pretendería que las estatuas y pinturas de nuestros templos se hicieron a sí mismas. En el caso del universo, sería infinitamente menos comprensible, dado al número de elementos que contiene. Es preciso que exista una inteligencia soberana que del caos primitivo haya podido salir el orden".

Todos los casos que podamos observar, pasan siempre de orden a desorden. Si introdujéramos todas las piezas de un puzle en una gran caja y la agitáramos constantemente, le podríamos conceder todo el tiempo que deseen, millones de años, aplicándole una fuerza que la mantuviera misteriosamente en un movimiento constante, nunca se armaría el puzle por sí solo, ni hablar que las piezas adquirieran vida. No pasaría mucho tiempo, cuando después de unos pocos ensayos, de los miles de millones posibles de realizar, que las piezas se gastarían antes de conseguir por azar alguna figura posible.

Las estadísticas se rigen por una ley matemática que siempre es posible calcular. Por ejemplo, si tiramos una moneda al aire, la probabilidad de que caiga de "cara" es de 1 a 2 . Si lanzamos un dado marcado del 1 al 6, tenemos 1 posibilidad en 6 de adivinar.

En el caso de poder formar una simple célula, partiendo del supuesto de que ya existe vida, lo cual sigue siendo un misterio insoslayable para el ateo, la probabilidad de que 20 aminoácidos se encadenen en una secuencia para formar una proteína de 409 aminoácidos, y luego 239 de estas proteínas formen una estructura apropiada dentro de la célula; siguiendo los cálculos matemáticos de la ley de las probabilidades, significaría que si partiéramos de la vida más simple y se realizara una posibilidad por segundo, faltarían aún muchos miles de miles de trillones de años para llegar a UNA CÉLULA.

Las probabilidades en que se basa la teoría de la evolución, depende de la cantidad de micromutaciones favorables necesarias para crear órganos y organismos complejos. La frecuencia con las que estas micromutaciones favorables deberían haberse realizado, tendrían que haber sido justo donde y cuando fueron necesarias.

Algunos matemáticos aceptaron el desafío para calcular esta posibilidad. Por ejemplo el destacado matemático Ulam, dice que es sumamente improbable que el ojo pudiese haber evolucionado por acumulación de pequeñas mutaciones, porque la cantidad de mutaciones tendría que ser tan grande y el tiempo tan inmensamente extenso, que no existiría ni la más remota posibilidad de que el ojo pudiera aparecer, ni aún en otros miles de miles de millones de años más.

Pero la verdad es que la materia inorgánica, no puede producir vida. Un químico puede analizar la composición de la semilla más simple que se encuentre en la naturaleza. Determinar exactamente la proporción en que están mezclados los elementos que la constituyen; copiar en la misma igualdad, pero jamás han logrado crear vida, ni usando toda su inteligencia y condiciones más favorables, porque la vida sólo proviene de la vida.

En cambio, los granos de trigos que se encontraron en la tumba de Tutankamón, que estuvieron allí por tantos siglos, cuando los científicos los plantaron después de tanto tiempo, volvieron a brotar. La vida puesta por Dios en esos granos de apariencia insignificante, seguían encerrando ese precioso misterio de la vida, que es liberada en la forma que su Creador lo ha dispuesto.

Los ateos tendrán toda una eternidad en el infierno para esperar que las piedras de fuego puedan tener vida, y salir caminando desde allí. La existencia de la vida nos obliga a aceptar la existencia de Dios. Sólo un poder superior e infinito, independiente de la materia, puede ser origen y causa de este elemento misterioso que no tiene razón de ser, ni explicación en la materia misma.

Todos estamos de acuerdo que la materia no tiene facultades morales, y nos reímos de los cuentos de hadas que atribuyan voluntad e inteligencia a las cosas. Pero ¿acaso el hombre y todos los seres vivientes no están formados de materia inerte?

El ser humano está compuesto de agua, fósforo, cal, potasio, hierro, etc. ¿De dónde le ha venido esta facultad desconocida para los elementos que constituyen su organismo? Es un principio incuestionable que nadie puede dar lo que no tiene.

Las reacciones y combinaciones químicas pueden dar lugar a nuevos productos de propiedades diferentes. Dos gases pueden producir un líquido. Sólidos y gases se pueden juntar para producir un sólido de propiedades diferentes, pero siempre dentro de un orden puramente material, jamás han originado vida. Nunca se ha demostrado que la vida hubiera podido evolucionar a partir de elementos químicos sin vida. Ni tan siquiera han podido desarrollar una máquina con movimiento continuo.

La evolución ha sido promovida de una manera tan efectiva que la gran mayoría de la gente la asocia con la "ciencia", pero la ciencia no puede ser decidida por votos, sino por evidencias. Afirmar algo que no se pudiera comprobar por medio de un ensayo, sería especulación. Y una especulación teórica no es una demostración experimental.

La verdadera ciencia se basa en observaciones y experimentos de leyes reales que puedan ser repetidos o probados por fórmulas sujetas a ciertas reglas, no cree ni se sostiene en milagros. Por lo tanto el evolucionismo es científicamente imposible. Una persona racional comienza con lo que es conocido y real, no con lo desconocido e irreal.

La evolución no es una conclusión científica, como falsamente afirman sus propagandistas, sino una premisa filosófica materialista y ateísta. Y más que eso, una religión basada sobre una inmensa fe irracional que acepta el concepto anticientífico de la existencia eterna de la materia, y el milagro sorprendente de que un tiempo compuesto de millones de años le pueda transferir vida, y ésta, ignorando todas las leyes de la ciencia, evolucionar hasta llegar al hombre. Dice Dios: "Profesando ser sabios, se hicieron necios".

Los filósofos que sostienen la teoría de la evolución, e insisto en su definición correcta: "Teoría de la evolución", porque sus propagandistas se han dado a la tarea de borrar esta palabra "teoría"; ellos saben que solo es una expresión filosófica de pensamientos materialistas de un esfuerzo supremo para explicar lo imposible: La creación, sin la participación de un Creador.

La ley de las probabilidades por la cual se rige una ciencia muy popular en nuestro mundo moderno, como son las estadísticas, han demostrado la imposibilidad de la veracidad de esta teoría comenzando desde una ameba, hasta llegar a los seres de vida más simple. Sería imposible sin otra buena cantidad de miles de millones de años. Es decir, comenzando la cuenta desde la supuesta antigüedad del universo, pasando por las insoslayables barreras del origen de la materia y del origen de la vida, aún faltarían muchos miles de millones de años para que aparecieran recién los pequeños seres de vida más simple. Sus fértiles imaginaciones todavía no les dan para lanzar otra teoría que nos cuente como unos se transformaron en plantas y otros en animales.

El hombre racional comienza su análisis con lo que es real y conocido, y no con lo desconocido e irreal. Este hombre racional se maravilla con la perfección de esta creación que sus ojos contemplan. Ve al campesino cavar sus surcos y arrojar esas diminutas semillas que caen en diversas posiciones, son sepultadas bajo la tierra, pero todas, llegado el momento determinado por su Creador, no solamente se abren para entregar la vida que fue encerrada en ellas según su especie, sino que ninguna se extravía en las entrañas de la tierra, pese a la más absoluta oscuridad y falta de orientación. Eso es realidad y no ficción.

Aún la maravilla de nuestro propio ojo no puede dejar de sorprender hasta los más escépticos. Con que precisión se regula automáticamente ante la recepción de mayor o menor luz, cada una de sus complejas partes no ha podido ser imitada ni por las más sofisticadas cámaras de TV.

El oído también es otro órgano complejo y sorprendente. En su interior encontramos una verdadera escalera de caracol con peldaños que parecen teclas de un piano, con la "pequeña" diferencia que los pianos tienen 85 teclas, y el piano del caracol construido por el Creador tiene más de 10.500 teclas.

Y qué diremos del corazón que trabaja ininterrumpidamente desde nuestro nacimiento hasta la muerte, incluso cuando dormimos. Esta maravillosa bomba esta transportando sin descanso en la vida de una persona de 80 años, sangre suficiente para llenar un gran lago, y para esto ha palpitado 3.400 millones de veces. Ninguna bomba construida por el hombre podría ni remotamente asemejarse a la durabilidad y eficacia de ésta construía por el Creador.

Cada uno de los diferentes órganos que constituyen el cuerpo humano son de una perfección y complejidad que aún sigue asombrando a los hombres de ciencia. El cerebro, ni aun considerando que según dicen, usamos solamente un 10%, ni la computadora más sofisticada del mundo podría comparársele, porque estas máquinas carecen de inteligencia, únicamente almacenan información la cual entregan a gran velocidad.

Cada una de las 30 billones de células que forman nuestro organismo son un monumento viviente que nos obliga a creer en la obra realizada por un ser infinitamente Sabio y Todopoderoso. Esto es real, que se puede ver y tocar.

Todas las leyes que rigen la creación nos obligan a creer en un legislador. La teoría del "big-bang" y la teoría de la evolución son fantasía y no se pueden demostrar por ninguna de las leyes que se basa la ciencia. Es más, las diferentes órbitas de los cuerpos celestes del universo, prueban su imposibilidad. El origen de la Vida, a partir de la materia, ya hace mucho tiempo que Pasteur lo demostró que es imposible, la vida sólo proviene de la vida.

Pero no es únicamente la estadística, y las leyes que rigen, la que desbarata toda pretensión de los evolucionistas. La entropía, que es conocida también como el segundo Principio de la ley de la Termodinámica que pretende dar respuesta al comportamiento de la energía. Establece el postulado que todos los procesos naturales generan entropía, es decir, una medida hacia el desorden molecular.

La ley del incremento irreversible en entropía, es una ley de desorganización progresiva de las condiciones iniciales. Esta ley establece el curso descendente hacia un mayor desorden. Por lo tanto, la única causa adecuada y comprensible del orden inicial y de la complejidad del Universo, basándonos en esta ley, es que tiene que haber sido un Programador omnisciente con poder ilimitado el energizador original.

Y esto es también lo que nos asegura la Biblia, todo fue creado en el principio por Dios, en armonía y hermosura sin igual, pero el pecado lo ha trastocado y lo ha ido deteriorando, hasta el punto, que dice en Rm. 8:22 "Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora".

La Paleontología, la Geología, la Zoología y la Botánica, mientras más avanzan en sus conocimientos, sólo hacen más evidente su total incapacidad para aportar un dato serio que pueda favorecer la teoría de la evolución. Que una criatura pueda pasar gradualmente a otra especie, es meramente una hipótesis biológica, jamás se ha entregado un caso que se haya podido comprobar, ni aún a través de los fósiles.

Los biólogos han entregado solamente una gran cantidad de ideas compuestas de hipótesis en conflicto, como el cambio de bacterias unicelulares a plantas y a animales complejos, de peces a mamíferos, y de simios a hombres.

El asunto en cuestión no es si hay selección natural. Obviamente que hay, y que tiene un efecto manteniendo la idoneidad genética de las especies. Los criadores de plantas y animales emplean la inteligencia y el conocimiento especializado para seleccionar las razas para crianza y para proteger sus ganados y plantas de peligros naturales.

Producen variaciones, incluyendo el puro deleite en ver hasta dónde pueden conseguir, pero todo esto es realizado dentro de las posibilidades genéticas. Pueden producir ciertos cambios, por ejemplo en el ganado vacuno, pero nunca han podido ni podrán transformar una vaca en caballo. Se ha logrado la inseminación artificial del ganado para obtener vacas de primera clase, los embriones han sido insertados dentro del vientre de conejos para su exportación, porque el proceso de congelamiento es demasiado costoso. Pero cuando esos embriones llegan al lugar de su destino, son insertados en vacas de tercera clase para obtener vacas de primera.

No se puede obtener una alteración de la especie, aun considerando que casi todos los embriones se ven muy similares. Cuando logran cruzar animales de especies afines, el resultado son animales híbridos, los cuales no tienen la capacidad de reproducirse.

Otro tanto se especuló con la llamada selección sexual. El ejemplo más famoso es el del llamativo abanico del pavo real, que es evidentemente un estorbo para él cuando pretende escapar de un depredador. Los científicos elaboraron la teoría que ese despliegue del colorido abanico era para estimular a las pavas. Pero ¿por qué la selección natural, que se supone que formó a todas las aves a partir de predecesores inferiores, produjo una especie en que las hembras sienten deseo por machos con decoraciones peligrosas para su sobrevivencia?

El golpe mortal para esta teoría fue el reconocimiento de que muchas aves no tienen retina en sus ojos que las capacite para distinguir los colores. Los criadores de aves hace mucho tiempo que lo saben. En una oportunidad en el extranjero me tocó visitar un enorme criadero de la mundialmente famosa empresa "Kentucky", el dueño me contó que la recolección de los pollos se hacía de noche y se instalaban luces de color azul, porque ellos no veían ese color.

Muchos órganos exigen una intrincada combinación de partes complejas para llevar a cabo sus funciones. El ojo y el ala son las ilustraciones más conocidas. El primer paso hacia una nueva función, como la visión o la capacidad de volar, no daría ninguna ventaja a no ser que las otras partes precisas para la función apareciesen simultáneamente.

Algunos animales unicelulares tienen un punto sensible a la luz con una diminuta pantalla de pigmento, y en algunos seres multicelulares hay una disposición similar en una cuenca, lo que da una capacidad mejorada. Otros tienen un ojo hueco sin lente, y otros lo poseen. Pero no se piense que ninguno de estos diferentes ojos ha evolucionado el uno del otro, porque involucran diferentes tipos de estructuras y no una serie de mutaciones.

La ala que existe en formas muy diferentes, en insectos, aves y murciélagos, aparecen en el registro fósil ya desarrollados, nadie ha podido demostrar una evolución gradual.

Se cree que las mutaciones provienen de errores aleatorios en la copia de las instrucciones del código genético del ADN. Los avances de la bioquímica han hecho posible comparar no sólo los rasgos visibles, sino también sus moléculas, basándose en sus componentes de la célula biológica, considerando las proteínas y ácidos nucleicos, los famosos ADN y ARN. Han descubierto que es posible clasificar especies según esta modalidad, pero lo único que han conseguido es traer mayor confusión, porque siguiendo este método de clasificación, se han agrupado seres tan diversos como la ballena, el murciélago y el canguro.

Otros han estudiado la descendencia dentro de la especie humana analizando el ADN que se transmite de madre a hija. Su conclusión es que todos descienden de una mujer que vivió hace 200 mil años. Lógicamente los antropólogos no aceptan esta conclusión porque les desmorona toda su teoría de los millones de años que tendría el hombre sobre la tierra.

Esta nueva herramienta del ADN que cuenta la bioquímica, está abriendo un conflicto entre expertos paleontólogos y biólogos moleculares acerca de cuál disciplina tiene la autoridad para resolver sobre el curso de la evolución humana.

Todas las diferentes ramas de la ciencia, y que se contradicen entre sí, lo único que han ofrecido al hombre que quiere negar a Dios, es confusión, y una complicada variedad de especulaciones teóricas, pero ni una sola demostración experimental.

Basándonos en los informes entregados por la Paleontología y Geología, y analizando el registro de fósiles, vemos que aún ellos hablan de una repentina explosión de vida con un alto nivel de complejidad. Nunca han conseguido ningún fósil que pueda ser considerado como forma de transición entre los grupos principales de clasificación que los constituyen. Desde sus orígenes eran tan divergentes como lo son hoy en día.

Cada grupo o familia aparece repentinamente, sin haber podido aportar ninguna de las expresiones de la ciencia de los hombres, nunca, especies en transición, para mostrar la posible mutación de las especies que ellos hablan. Todo lo que los geólogos y paleontólogos han descubierto, no han hecho otra cosa que confirmar la inmutabilidad de las especies.

Las rocas más antiguas en las cuales se encuentran fósiles indiscutibles, son las del período Cámbrico. En estos depósitos sedimentarios se encuentran millones de fósiles de vidas muy complejas. Se encuentran esponjas, corales, moluscos, calamares, crustáceos, etc. Se estima que precisaron de 1.55 millones de años para evolucionar; sin embargo, cuando vamos a las rocas Pre-cámbricas para hallar antecesores de estos fósiles, no se encuentran por ningún lado.

Según todas las apariencias basadas en el registro de fósiles que nos han entregado los hombres de ciencia, hubo una repentina explosión de vida con un alto nivel de complejidad.

Para no cansar a mis lectores con la interminable lista de inexplicables que tiene la teoría de la evolución, y sin entrar en más detalles sobre la discontinuidad en el registro fósil, vamos a suponer que disponemos de una máquina del tiempo (total, después de hablar de tanta ciencia ficción, me puedo permitir este lujo), y vamos a presionar el botón de esa máquina del tiempo a partir de este instante, para ver como en una película pasada a alta velocidad lo que los científicos nos dicen: Vemos una gran masa de materia incandescente que está allí desde la eternidad (aunque dicen que la materia no puede ser eterna porque tiene un proceso natural de envejecimiento), hay una gran explosión, mantengo presionado el botón para consumir muchos miles de millones de años, y ¡bum! contemplamos el milagro más extraordinario, la materia adquiere vida.

Esa vida va creciendo y cambiando de aspecto. Ahora vemos los anfibios, llegamos a los peces, éstos deciden salir del agua y le crecen pies, otros con menos suerte en vez de pies le crecen raíces y sus cabezas se transforman en ramas desde donde brotan diversas hojas. Los animales terrestres comienzan a crecer fuera de control. Vemos grandes monstruos en el mar y en la tierra. En este punto vamos a soltar este botón imaginario de nuestra máquina del tiempo, para ver con más atención a estos enormes animales.

¿Quién lo hubiera imaginado que una simple célula pudiera crecer hasta este tamaño? A estos animales les clasificaron bajo diferentes nombres; el común de la gente les llama a todos: "Dinosaurios". Nunca he comprendido por qué a los animales de hoy les llaman con nombres simples como perros, gatos, ovejas, etc. Y a esos animales Prehistóricos les pusieron nombres tan difíciles de pronunciar, y más difícil aún para recordar, ¿será porque los científicos están interesados en excluir al hombre común de ellos? No lo sé. Pero para simplificar esta exposición, voy a llamar a todos estos enormes monstruos: "Dinosaurios", tanto a los que vivían en el agua, como los que vivían en la tierra, que me perdonen los expertos en la materia.

La Dinosauriomanía nace a partir del año 1841 de nuestra Era, cuando en Inglaterra descubren para sorpresa de todos, un enorme hueso. Desde entonces hasta nuestros días, se han elaborado diversos registros de fósiles, donde pareciera que cada científico compite en ponerle el nombre más difícil y la edad más antigua. La diferencia de ceros a estas alturas, no parece sorprender a nadie.

Usando las carta de registros de fósiles más popular, podemos ver que nos dicen que los dinosaurios aparecieron hace 225 millones de años, y se extinguieron hace 65 millones de años. Lo que separa, según la paleontología, el último dinosaurio del hombre, por más de 60 millones de años.

Los ateos creyeron encontrar por fin una enorme cuña, del tamaño de un dinosaurio, para derribar de su trono a la Biblia. Y a partir de entonces se han empecinado en darle la mayor antigüedad posible a los diferentes fósiles, aunque a decir verdad, la edad de ellos ha sido estimada principalmente por las diferentes capas geológicas en que se han encontrado, y no por los huesos mismos.

Hollywood también ha hecho un gran aporte para estimular la Dinosauriomanía, obviamente con fines comerciales, pero tampoco hemos de desmerecer la contribución que de forma tan efectiva y masiva ha tenido para moldear y formar a nuestra sociedad de acuerdo a la moral e ideología de sus directores, cuya reputación incluyendo a actores, es bien conocida por todos.

Cuando uno analiza lo que se enseña a través de la propaganda muy bien sincronizada, por medio de películas, revistas, novelas, inclusive en muchos textos de estudio, uno llegaría a la conclusión que la evolución es un hecho incuestionable, y que todo fue evolucionando desde una insignificante vida celular hasta llegar a los gigantescos dinosaurios, y desde allí comenzaron nuevamente los seres vivientes a disminuir de tamaño hasta llegar a los que tenemos en el día de hoy.

Se nos presentan cartas con dibujos a todo color según la imaginación de su autor y venden esa creencia; pero cuando uno se introduce seriamente en este tema y comienza a comprar libros serios de ciencia para inquirir sobre esto, se encuentra que la serie de dibujos a todo color que representan la secuencia de los animales menores a mayores, no existe, todo eso es únicamente el producto de la fantasía de los comerciantes por un lado, y de la propaganda mal intencionada de los evolucionistas por otro. Lo único concreto es la existencia de algunos fragmentos de huesos, desde donde con mucha imaginación y fantasía han dado forma según sus propias ideas filosóficas preconcebidas a cómo serían los dinosaurios.

Son muy escasos los restos que se han encontrado que correspondan a un animal completo. Y lo que queda en total evidencia, es que jamás se han encontrado los fósiles que confirmen la secuencia que nos dibujan en sus libros los comerciantes y propagandistas de esta idea filosófica. Lo real y verdadero es que existe una discontinuidad en el registro de fósiles, que hace imposible demostrar lo que afirman los evolucionistas.

La explicación que también dan para su extinción es muy variada y depende de la imaginación de cada autor. Unos hablan de un cambio súbito en el clima, otros de un gran cometa que pasó cerca de la tierra arrojando gases venenosos, otros dicen que este cometa chocó con la tierra, cayó en el mar y produjeron una inundación mundial muriendo todos ellos.

Lo concreto es que los restos de los dinosaurios se encuentran esparcidos por todo el mundo, de polo a polo, lo que prueba que el clima de entonces era muy diferente al actual, además los huesos se hallan esparcidos en grandes áreas, lo que demuestra que fueron devorados por depredadores.

A todos estos hechos innegables muchos teólogos han intentado dar respuesta por medio de la Biblia, ajustando la Palabra del Señor con lo que sostienen los científicos, y la verdad es que no logran convencer ni a los evolucionistas ni a los cristianos, porque sus argumentos están llenos de contradicciones.

En primer lugar, para determinar la antigüedad del arca, desde donde se han obtenido diferentes muestras de esa gran barcaza que se encontró en el monte Ararat en Turquía y que varios exploradores han traído restos de ella en diferentes épocas, muchas fueron analizadas con la metodología de la ciencia moderna, la cual concluyó que esos trozos de madera no solamente habían estado expuestos al agua salada, sino que su antigüedad data de aproximadamente 5 mil años. Aquí cuando no existe ningún dilema se acepta como argumento probatorio de la cuenta de años, la forma que emplea la ciencia para medir el tiempo, pero cuando nos enfrentamos a los dinosaurios se rechaza rotundamente.

Además el argumento que presentan estos teólogos para explicar el exterminio de los dinosaurios, me parece abiertamente contradictorio con el relato bíblico. Ellos dicen que los dinosaurios murieron a consecuencia del diluvio que ocurrió en los días de Noé, el cual según la Biblia fue sólo hace aproximadamente 4.600 años.

Es verdad que los métodos que emplea la ciencia para contabilizar los años son muy incierto y no merece mucha confianza, pero la diferencia es enorme. La ciencia dice que el último dinosaurio murió hace 65 millones de años, y los teólogos que creen que los dinosaurios murieron con el diluvio, nos estaría asegurando que murieron hace 4.600 años y que serían contemporáneos del hombre.

Pero el dilema mayor para aceptar esa tesis, es que los dinosaurios anfibios (los denomino así para no complicarnos con nombres difíciles), estos grandes monstruos marinos no tendrían por qué haber muerto con el diluvio, de lo contrario tampoco podrían existir las ballenas en el día de hoy porque ese es otro de los animales que vienen desde hace muchos años; sería tan absurdo como suponer que los peces se pudieran ahogar si relleno una pecera con mucha agua.

La tesis de que los dinosaurios "terrestres" murieron con el diluvio se contradice con el relato bíblico, porque dice que Dios ordenó a Noé colocar en el arca "de TODO lo que vive, de toda carne, dos de cada especie, macho y hembra serán".

Si los dinosaurios fueron contemporáneos de Noé, como ellos dicen, tendrían que haber entrado también un macho y una hembra para preservación de ésta especie, porque ese fue el mandato divino. De la misma forma entendemos que fueron preservados el oso polar, el canguro y todas las más diversas especies, porque la Biblia dice que entraron en el arca de TODO animal que había en la tierra.

¿Por qué Noé habría de excluir a los dinosaurios? ¿Sería por su tamaño? Si fuera así, tampoco debería haber entrado el elefante, además bien sabemos que no todos los dinosaurios eran de tamaños gigantescos, existieron muchos que no fueron más grandes que los otros animales que sí entraron en el arca. Entonces ¿cuándo existieron los dinosaurios según la Biblia? ¿Cómo y cuándo se extinguieron?

Primero deseo aclarar que de ninguna manera estoy de acuerdo con el aspecto que de ellos nos dan los hombres de ciencia. Hemos de recordar que su aspecto es meramente especulativo. Pensemos por ejemplo que si nadie hubiera visto jamás un pavo real, y estos hombres de ciencia descubrieran algunos huesos de él ¿piensa alguien que lo habrían revestido de la belleza que lo hizo el Creador?

Aunque los hombres de ciencia han demostrado tener una imaginación muy fértil, estoy seguro que ninguno de ellos habría dibujado el pavo real con la verdadera gracia y hermosura que tiene; lo mismo pienso que sucede con toda la amplia variedad de los animales prehistóricos. Basándome en la infinita gracia del Creador, me resisto a aceptar los dibujos de su apariencia externa que nos presentan de los dinosaurios, todos son descoloridos y sin ninguna belleza. Creo que los animales prehistóricos serían de hermosos colores, muy atrayentes y de gran variedad, eso concuerda más con el sello divino.

Pero ahora concentrándonos en su existencia ¿cómo pudieron vivir hace tantos millones de años, si cuando leemos la Biblia, tenemos que llegar a la conclusión que el relato de la creación que se describe en el libro del Génesis no es más allá de 6 mil años?

Aún el calendario judío, que se basa en la tradición conservada por los rabinos y que dicen contar desde el año uno, que correspondería a la creación de Adán, ellos están en el año 5.764 cuando en nuestro calendario occidental estamos en el año 2004.

En primer lugar hemos de considerar que la Biblia no fue escrita para satisfacer nuestra curiosidad, sino nuestra necesidad espiritual. Allí no aparece todo lo que deseamos saber, sino lo que necesitamos conocer. Por ejemplo, en la Biblia no se revela todo lo concerniente a los seres angelicales, porque no fue un libro escrito para ellos sino para el hombre. Además, considerando el corazón idolátrico del ser humano, Dios ha mantenido lejos del hombre gran parte del ministerio de los ángeles. Pero aún así, leyendo con atención las Sagradas Escrituras, encontramos revelado en ellas como en grandes pinceladas lo que sucedió en el principio, antes que el hombre fuera creado.

Comienza la Biblia diciendo en su primer versículo: "En el principio creó Dios los cielos y la tierra". Y luego prosigue con los 6 días de la creación hasta llegar al hombre. Pero lo que resulta curioso al lector que ha seguido con atención el relato bíblico, es que dice que al cuarto día Dios puso las lumbreras en la expansión de los cielos, refiriéndose al sol, la luna y las estrellas.

Allí comienza la primera interrogante: Si Dios puso recién al cuarto día en la expansión de los cielos, el sol, la luna y las estrellas ¿cuáles fueron los cielos que hizo al principio, antes de la cuenta de los 6 días? Porque todo aquel que lee el versículo primero entiende que entonces creó Dios el universo, las luminarias del cielo, las estrellas.

Otro dilema que se presenta con todo esto, es que en el versículo tres asegura que en el primer día dijo: "Sea la luz; y fue la luz". ¿Cómo pudo aparecer la luz en el primer día cuando el sol, la luna y las estrellas aparecen recién en el cuarto día? ¿Qué luz fue esta?

Yo sé que los romanistas han tratado de simplificar esto diciendo que todo lo que se dice aquí es una fábula, lo cual no sorprende a nadie que conozca la historia, porque todos conocemos el desprecio absoluto que ellos siempre han mostrado por la Biblia; durante muchos siglos las quemaron y también mandaron a las llamas de la hoguera a los que la leían, desafiando la prohibición de leerla que había firmado el Papa Gregorio IX.

Esta afirmación que el relato bíblico es una fábula, no elimina en absoluto la confusión que presenta ante la lectura superficial, únicamente viene a confirmar lo que Dios dice en 2Tm.4:4 "apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas".

El Dios de la Biblia no es un Dios de confusión ni de desorden, pero entonces ¿cómo pudo crear una tierra desordenada y vacía como asegura el versículo dos? Eso sería abiertamente contrario a su naturaleza.

El estudiante de la Biblia recordará lo que dice en Is.45:18 "Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó". Si Dios demostró con los 6 días de la creación que tiene poder suficiente para con su sola palabra crear inmediatamente todo perfecto y con un propósito ¿por qué habría de hacer primero una tierra desordenada y vacía? Cuando hemos leído que "no la creó en vano, para que fuese habitada la creó". También es importante destacar que dice que hizo la tierra, y luego la compuso.

Son muchas las interrogantes que saltan ante la simple lectura de estos pasajes, así que vamos también nosotros a ordenarnos para ir esclareciendo cada una de estas aparentes contradicciones.

Hubo una eternidad pasada donde no existía nada, únicamente estaba el Dios trino y eterno, completo y satisfecho, nada de lo que posteriormente creó le era indispensable, porque si así fuera, lo hubiera llamado a la existencia desde toda la eternidad. Nada de lo que posteriormente creó añadió algo a su gloria ni a ninguno de sus atributos, únicamente los exteriorizó. Fue este Dios eterno, quien en pleno ejercicio de su Soberanía, sin ninguna influencia externa ni nadie que fuera su consejero, determinó la obra de la creación.

En el capítulo 38 de Job encontramos una recapitulación poética de Génesis 1, embellecida por la interesante nota adicional que la obra de la creación fue motivo de alegría y cántico para "los hijos de Dios", expresión que aquí describe a los ángeles en el concepto de que ellos también son obra del Padre creador de todo lo existente.

Los seres angelicales se regocijaban y cantaban alabanzas a Dios, cuando el Todopoderoso estaba creando los cielos, el universo. Debió ser un espectáculo único en despliegue de belleza, poder y perfección. La maravilla del orden establecido por Dios en el universo no ha logrado ser imitada por el hombre ni aún con todo el desarrollo tecnológico que hoy dispone, porque el reloj más exacto, que es el instrumento para medir el movimiento de esos cuerpos celestes, no puede copiar con la misma exactitud que Dios dispuso como movimiento para la tierra, el sol y las estrellas.

Esta maravilla de perfección y hermosura, fue lo que hizo prorrumpir en cánticos de alabanza a su Creador, a los seres angelicales. Todo esto está sucediendo mucho tiempo antes de la creación del hombre ¿Cuánto tiempo antes? No lo sé, porque la Biblia no lo dice. Que pudieron ser millones de años antes de la creación del hombre, es posible. Pero esta perfección de belleza y orden dispuesto por Dios, se vio alterado cuando el ser más importante de la creación angelical pecó. Esto sucedió mucho antes de la creación del hombre.

Dice la Palabra de Dios, refiriéndose a ese acontecimiento que vino a producir un caos en esa creación original, Ez.28: 12 "Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé entre las piedras del fuego, oh querubín protector".

Aquí se establece que en esa creación original, mucho antes que Adán y Eva; Dios creó a los ángeles, y al querubín más grande y hermoso lo puso en la tierra, más exactamente en el jardín del Edén.

Un jardín es un lugar donde hay plantas, árboles y animales. Si decimos que el relato bíblico de Adán y Eva no es una fábula, exceptuando obviamente la historia de la manzana que inventaron los romanistas y que no aparece en la Biblia. Si la creación de Adán y su estadía en el jardín del Edén fue una realidad ¿por qué no habría de serlo la creación de este querubín grande, y su permanencia en ese jardín mucho antes de la creación del hombre que se relata en Génesis 1 ?

Algunos pueden objetar que los ángeles no tienen cuerpo, por lo tanto no requieren de un lugar físico, pero la verdad es que Dios dice en 1Cor.15:40 "Hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales". La Biblia dice que los ángeles tienen cuerpos, aunque son celestiales, cuya naturaleza desconocemos.

En este punto también necesitamos desprendernos de las fantasías inventadas por Roma, respecto a la apariencia de los ángeles. El problema es que muchos se han formado la idea de un cielo demasiado fantasmagórico y abstracto.

Tampoco hemos de olvidar que el Señor Jesucristo resucitó con un cuerpo de gloria, pero era un cuerpo real que se podía reconocer con nuestros cinco sentidos, se podía ver y tocar. El aseguró que no era un fantasma, no era un espíritu; aunque podía traspasar murallas, también comió, y por sobre todo aún llevaba las huellas de la crucifixión en sus manos, sus pies y su costado. Dijo en Lc.24: 39 "Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy, palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo". Ese es el cuerpo con el cual subió al cielo.

Estoy consciente que alguno puede estar pensando en 1 Cor.15:50 que dice: "la carne y la sangre no puede heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción". Pero lo que aquí asegura es que la combinación de ambos, de la carne y la sangre, no puede heredar el reino de Dios. El cuerpo de gloria del Señor no tenía sangre, porque él la derramó en expiación en la cruz; pero su cuerpo tenía carne y hueso.

Lo que nos autoriza a pensar que tal como hoy en nuestros cuerpos terrenales la vida está en la sangre, como textualmente dice en Lv.17: 11 "La vida de la carne en la sangre está". Nuestros cuerpos de gloria serán de carne y hueso pero sin sangre, porque la vida estará en el espíritu, es decir la combinación será carne, hueso y espíritu. Cuando recibamos el cuerpo de gloria, será semejante al cuerpo de gloria del Señor (Filp.3: 21) el cual era de carne y hueso, pero no estaba sujeto a las limitaciones de la materia. Ese cuerpo que tocaron los discípulos, es el que está en los cielos rodeado de los cuerpos celestiales de los ángeles.

Mi argumento es que ese querubín grande tenía un cuerpo real, y fue puesto como dice la Biblia, en el jardín del Edén, mucho antes de la creación de Adán.

Cuando nosotros morimos, se produce una separación del alma y espíritu de nuestros cuerpos. La muerte es consecuencia del pecado. Si los ángeles pecaron, también es de suponer que se produjo una separación en ellos, es decir, perdieron sus cuerpos celestiales.

Los ángeles que pecaron la Biblia los llama demonios, y resulta significativo que estos seres siempre estén anhelando ocupar cuerpos, aunque sean de cerdos. La Biblia cita varios ejemplos de casos donde estos demonios ocuparon cuerpos de hombres y de animales. En Mt.8: 28 tenemos el caso de los endemoniados de Gadara, primero estuvieron en los cuerpos de hombres, luego rogaron al Señor para ocupar aunque fuera el cuerpo de los cerdos.

Desde el día que este querubín grande pecó y arrastró en su caía a la tercera parte de los ángeles, éstos no vuelven a llamarse ni querubín ni ángeles, sino que Satanás y demonios respectivamente. Todos estos seres a consecuencia del pecado, perdieron sus cuerpos celestiales que originalmente habían recibido el día de su creación y por este motivo buscan ocupar cuerpos.

Debido al desconocimiento sobre este tema, me he visto obligado a hacer todo este preámbulo para llegar al punto que verdaderamente deseo enfatizar. La palabra dinosaurio es un vocablo compuesto que significa "lagarto grande" o más textualmente "lagarto aterrador". Vimos que la creación de los ángeles pudo ser millones de años antes que la de Adán. El querubín más grande Dios lo puso sobre la tierra, en el jardín del Edén; por esta razón Satanás se considera el dueño de la tierra y se resiste a abandonarla (Job 1: 7) Inclusive le ofreció al mismo Señor Jesucristo todos los reinos de este mundo.

Jardín es un lugar donde existen plantas, árboles y animales; así fue en el caso del jardín que Dios preparó mucho tiempo después para recibir al hombre. Este primer jardín del Edén que Dios creó para la más grande de sus criaturas, el querubín más grande, debió estar acondicionado de acuerdo a su belleza y tamaño.

Resulta curioso que en la Biblia Dios llame a Satanás "el dragón", y que también cuando posiblemente millones de años después Dios puso en ese lugar al hombre, Satanás escoge el cuerpo de una serpiente para engañar a Eva, y no olvidemos que fue a consecuencia de ese hecho que la serpiente comenzó a arrastrarse sobre el polvo de la tierra. ¿Coincidencia? Lo cierto es que en la Biblia no existe la coincidencia, la casualidad ni la suerte, sea mala o buena. Todo obedece al plan diseñado por el Creador.

Si Satanás era una criatura muy grande, es lógico suponer que Dios creara animales muy grandes en ese jardín que fue su morada original. Es en esta época, que pudo ser millones de años antes que la creación del hombre y que es anterior al relato de Génesis 1, es que pudieron existir los dinosaurios y todos los animales prehistóricos.

El caos que produjo la caída del querubín más grande, fue de tal magnitud que la Biblia dice que Satanás se paseaba sobre piedras de fuego. Todo ese hermoso jardín original (Is.14) fue consumido posiblemente por erupciones volcánicas y el trastorno universal que provocó la rebelión angelical. Todo lo creado en la tierra hasta ese momento, fue sepultado. Si el pecado del hombre trastocó toda la creación, la cual gime hasta ahora esperando su liberación ¿Cuánto más grande debió ser el efecto del pecado cometido por una criatura mucho mayor?

Este caos de la creación original que sería millones de años antes que los 6 días del Génesis, está reflejada en el relato bíblico en Génesis 1 entre el versículo 1 y el 2. Dice la Palabra de Dios en el verso 1 "En el principio creó Dios los cielos y la tierra" (Los ángeles, la tierra y el universo) Todo estaría en perfecto orden y hermosura, "para que fuera habitada Dios la creó" (Is.45: 8) El pecado de Satanás provoca el desorden y soledad que hallamos en el versículo 2 "y la tierra estaba desordenada y vacía". Luego de un tiempo no especificado en la Biblia, Dios la compuso para poner una nueva criatura sobre ella, al hombre. Is. 45: 8 "la hizo y la compuso".

Lo que encontramos a partir del versículo 3, es la preparación que comúnmente llamamos los 6 días donde Dios entregaría su reinado a otra criatura, el hombre. Esta es la razón del odio y deseo de destruirlo que siente Satanás, porque ese querubín un día fue dueño de todo esto y fue desplazado por una criatura inferior.

Es lógico suponer que esta rebelión angelical hizo sucumbir en el caos no solamente la tierra, sino que también el universo donde moraba la tercera parte de los ángeles que fueron arrastrados por Satanás. Las naves espaciales que los hombres están enviando, no hacen sino confirmar que hace millones de años hubo una catástrofe de proporciones difíciles de imaginar. El pequeño vehículo que hoy está en Marte, dicen los científicos que confirma la teoría que allí hubo un día agua, pero reconocen que no tienen la menor idea donde pueda haberse ido. Lo único cierto es que prueba las huellas de un gran desastre universal.

Pero todo lo expuesto no prueba la antigüedad que nos dicen los científicos que pudieron tener los árboles que se han encontrado, con una apariencia de miles de años; eso no es ningún problema.

Un punto importante que también pasan por alto los científicos, es que Dios creó todo en un estado de perfección y madurez. Por ejemplo, Adán fue creado con una edad aparente, si él no hubiera vivido más de un día sobre la tierra y un científico analizara sus fósiles en el día de hoy, dictaminaría que Adán vivió 30 años sobre la tierra, lo cual sería absolutamente falso, porque estarían midiendo un tiempo que nunca existió; es tan absurdo como pretender investigar la niñez y adolescencia de Adán.

Lo mismo podríamos decir de los árboles que fueron creados desde el primer día con un gran follaje y altura, tuvieron una edad aparente de 2 mil o 3 mil o más años, pero ese fue un tiempo que nunca existió.

Si hemos logrado entender lo que la Biblia dice sobre la creación original, nos será más fácil comprender lo que se describe en los capítulos 1 y 2 del Génesis. Es el reordenamiento de ese desorden y desolación que habla Gn. 1: 2 . Dios ahora va a colocar una nueva criatura sobre la tierra.

Ya sabemos que el universo fue creado antes de estos 6 días, pero entonces ¿por qué dice en Gn. 1 : 14-16 , describiendo lo que sucedió el cuarto día que entonces dijo Dios: haya lumbreras en la expansión de la tierra, y coloca el sol, la luna y las estrellas para separar el día de la noche? ¿Cuál fue la luz que apareció el primer día? ¿Fueron los días de 24 horas o indican períodos de tiempo indefinido?

Algunos piensan que pudieron ser días de mil años, y para ello citan 2Pd. 3: 8 donde dice que "para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día". Otros sugieren que pudieron ser períodos de tiempo no definidos, porque la palabra "día" se emplea en la Biblia de esta forma, para ello citan el caso del "día de la gracia" que ha durado casi 2 mil años; el "día de la Gran Tribulación" que serán 7 años, etc. Otros piensan que se refiere a las 24 horas que tarda nuestro planeta en girar sobre su eje, considerando el hecho que allí se menciona específicamente en cada uno de estos 6 días que "fue la tarde y la mañana un día". Y esta es la misma palabra que se emplea cuando más adelante en Éxodo y Levítico nos habla de los corderos que debían ser sacrificados cada día en el tabernáculo, uno por la mañana y otro por la tarde, y allí no cabe la menor duda que se trata de un día de 24 horas. Lo mismo sucede en Ex. 20: 11 cuando menciona estos 6 días de la creación.

La verdad es que las tres opciones son muy respetables, y en nada opaca el poder y la gloria de Dios. El Señor bien pudo hacerlo en 6 mil años, 6 períodos, 6 días o 6 segundos. Pero la argumentación en favor de que fueron días de 24 horas, me parece que tiene más respaldo bíblico. Cual sea la posición que tomemos, en nada cambia la interrogante acerca de la luz del primer día, y el sol y las estrellas en el cuarto día.

La Biblia nos habla de piedras de fuego cuando Satanás pecó, y aquí en Gn. 1: 2 de que la tierra ahora está envuelta en aguas, lo que sugiere un proceso de enfriamiento que muy posible duraría mucho tiempo, y no sólo eso, sino que todo el planeta quedaría envuelto en una densa capa atmosférica. Debido a que los rayos del sol no llegaban a la tierra, las temperaturas serían muy bajas, lo que indicaría que la atmósfera estaría envuelta en gotas de aguas cristalizadas, es decir, habría mucho hielo rodeando como un gran casco el planeta.

Creo que la luz que Dios formó el primer día pudo ser algo muchísimo más magnífico y espectacular, de lo que hoy conocemos como un fenómeno que bien pudiera ser una débil réplica, o un pequeño vestigio de lo que fue esa luz que envolvió todo el planeta el primer día. Me refiero a lo que denominamos Aurora boreal cuando es en el Polo Norte, y Aurora Austral cuando es en el Polo Sur.

Es un fenómeno luminoso que el creador puso en el cielo y que se presenta como una serie de bellas luminosidades y resplandores animados de movimientos rápidos, cuando ocurren perturbaciones en el campo magnético terrestre atribuibles al sol. El fenómeno tiene efecto en las altas regiones de la atmósfera, y es debido a radiaciones electromagnéticas expedidas por las manchas solares o a partículas electrizadas procedentes del sol, las cuales son desviadas por el campo magnético terrestre produciendo una luminosidad espectacular.

Debido a que las condiciones de la tierra y su atmósfera eran muy diferentes, Dios pudo haber creado las condiciones para una luz mucho más grandiosa y espléndida que la luz de la Aurora boreal.

Luego el segundo día Dios hace la expansión en medio de las aguas, es decir, separa las aguas de arriba con las aguas de abajo, provocando un gran cambio en la superficie del planeta y en su atmósfera, preparándolo para recibir nuevamente vida en él.

Es posible que esa enorme cantidad de agua cristalizada o "casco de hielo" que rodeaba la tierra, Dios al separar las aguas de debajo de la expansión con las que estaban sobre la expansión, expulsara las de arriba lejos de la tierra y quizás sean los residuos que se observan hasta el día de hoy en los miles de asteroides de hielo que circulan fuera de nuestro sistema solar, que constituyen la gran incógnita para los astrónomos modernos que no pueden encontrar el origen ni explicación de esa gran cantidad de agua en forma de hielo en el espacio.

El tercer día forma los continentes y trae la vida vegetal.

El cuarto día, el sol, la luna y las estrellas que ya habían sido creados en el principio, antes de estos 6 días, ahora Dios los hace visibles desde la tierra, seguramente a través de un nuevo cambio radical en la densa atmósfera que hasta entonces envolvía la tierra, la cual impedía ver el espacio estelar.

Dios descorre ese velo atmosférico para poner al sol, la luna y las estrellas, como astros que ahora sirvan para separar el día de la noche en la tierra. Posiblemente después de ese gran cambio, se anularía la luz del primer día, la cual también fue necesaria para la fotosíntesis de los vegetales que aparecen en el tercer día.

Si leemos con cuidado el relato del cuarto día, tendremos que llegar a ésta conclusión, porque no dice en este día que Dios "creó" sino que ahora estarían allí para producir esos efectos sobre la tierra.

Repasemos los 6 días de la creación y notaremos otro aspecto interesante:

1º día La difusión de la luz por todo el planeta.

2º día Separa las aguas de arriba y las aguas de abajo, formando la atmósfera.

3º día Forma los continentes y la vida vegetal.Por Jack Fleming

4º día El sol, la luna y las estrellas son visibles desde la tierra.

5º día Crea la vida en el mar y las aves.

6º día Crea la vida en la tierra, los animales y el hombre.

La palabra "crear" no aparece sino hasta el 5º día, cuando Dios creó la vida en el mar, y las aves. Y en el 6º día cuando creó los animales y el hombre.

Los primeros cuatro días el Señor ha estado ordenando la tierra, preparándola para colocar sobre ella a su nueva criatura. Inclusive cuando en el 3º día forma los continentes, separando las aguas dejando al descubierto la superficie terrestre, tampoco parece haber un acto de creación del reino vegetal, porque únicamente dice, verso 11 "Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde".

No parece haber sido un acto de creación, sino de preparación para que la vida vegetal que ya estaba en las entrañas de la tierra por medio de las semillas de aquellos árboles del jardín del Edén original, las cuales fueron sepultadas en el caos que produjo la caída de Satanás. Porque el lenguaje empleado en el 3º día es muy similar al del agricultor que prepara la tierra, coloca las semillas y luego espera que "la tierra produzca aquello que sembró".

Esto no sería sorprendente, conociendo la tremenda capacidad para conservar la vida que el Creador encerró en cada semilla. El desierto más árido del mundo, que está ubicado en el Norte de Chile, no deja de sorprender a los científicos cuando después de 4 o 5 años de absoluta carencia de vida en su superficie, cuando esas condiciones de clima tan infecundo varían levemente, bastan unas pocas gotas de agua que rieguen su superficie, para que la tierra entregue la vida que escondía en diminutas semillas, y el desierto florece con gran espectacularidad y variedad.

También es conocido el caso de esos granos de trigo que se encontraron en la tumba de Tutankamón, cuya antigüedad data de miles de años, cuando se plantaron, volvieron a entregar la vida que el Creador encerró en ellos.

Indudablemente que Dios tenía poder para volver a crear vida vegetal desde la nada, como lo hizo el día que preparó el jardín para el querubín más grande; pero parece ser que él escogió el plan de recuperar la vida que él mismo había puesto en esas semillas, porque aún los sucesos que ocurren durante los 6 días, así lo dan a entender. Crea una luz especial indispensable para la fotosíntesis. También creó un efecto invernadero espectacular, es decir, las condiciones especiales para que la vida que aún permanecía bajo la superficie de la tierra, saliera y creciera maravillosamente.

Toda esta obra de la creación nos muestra el amor y preocupación de Dios por el hombre. Pero existe otra obra de Dios aún más espectacular y grandiosa que ésta, me refiero a la obra de la redención; el plan diseñado por Dios para que Ud. y yo podamos ser salvos. Él envió a su Hijo unigénito para que muriera en nuestro lugar, porque todos nosotros hemos pecado y la justicia divina sentenció que "la paga del pecado es muerte".

Pero Dios aún así nos amó y deseaba salvarnos, razón por la cual envió a su Hijo eterno para que satisficiera esa demanda. Fue así como el Santo murió por los pecadores. Cristo Jesús murió en la cruz por amor a ti y a mí. Eso sí que es tan asombroso y sorprendente que nuestras mentes finitas no alcanzan a comprender, sólo nos hacen prorrumpir un grito de júbilo y gratitud ¡Gracias Señor Jesús!

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