Los dones del Espíritu





















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N° 44


Por Jack Fleming

1Cor. 12: 4 y 11 "Hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo, (vr.11) Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere".

Cuando dice: "todas estas cosas", obviamente se está refiriendo a los diferentes dones que ha enumerado entre los versículos 8 al 10. Aunque también hemos de precisar que estos no son los únicos dones que Dios ha repartido.

Es importante señalar que esto es obra del Dios trino, y no exclusivamente del Espíritu Santo como algunos mal entienden, porque en este mismo pasaje lo indica en los versos 4 al 6

"Hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Hay diversidad de operaciones, pero Dios (el Padre), que hace todas las cosas en todos, es el mismo".

Las tres Personas de la trinidad participan unidas en este plan preparado desde antes de la fundación del mundo, como leemos en Ef. 1: 4 y que en Ef. 2: 10, lo relaciona también con ese propósito: "para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas".

Dios en su infinita Misericordia, no solamente nos ha regalado el precioso don de la Salvación, transformándonos desde enemigos suyos, en amigos; también nos ha convertido en reyes y sacerdotes suyos. Nos ha salvado y nos ha dejado en la tierra hasta que él vuelva, con un propósito, que trabajemos en sus negocios, que seamos luz en medio de las tinieblas. Para que cada uno de sus hijos se encargue de proclamar lo que Dios ha hecho con nosotros y que en Cristo hay salvación abundante.

Bendito y glorioso privilegio que Dios ha añadido a nuestra salvación. Para eso ha capacitado a cada uno de los creyentes con un don en particular. Aunque todos hemos de ser capaces de transmitir el evangelio, las buenas nuevas de salvación a todos nuestros familiares, compañeros y vecinos.

Así conquistó la iglesia primitiva todo el mundo conocido hasta ese tiempo. Ellos no le pagaban a un hombre para que realizara la responsabilidad que era de todos. Tampoco se dedicaban a predicar el evangelio dentro de las cuatro murallas donde se congregaba la iglesia, no, porque cada uno era un predicador que llevaba el mensaje hasta el sitio donde Dios los había colocado. Por eso fue una iglesia poderosa y que creció arrolladoramente. Fue una iglesia obediente con el mandamiento que el Señor les dejó de "id".

Muchas veces me pregunto ¿por qué hoy los cristianos no actúan de igual manera? Y la única explicación que he hallado, es que debido a que las iglesias han abierto sus puertas al mundo, y están sometidas a una mayoría que no busca agradar ni obedecer al Señor, es que se ha desarrollado la clase de creyentes que ha traído tanto desprestigio a Su obra.

Hoy los creyentes no predican en el circulo que Dios los ha colocado, porque practican un cristianismo de hipocresía. Asisten a sus iglesias, se llenan del jolgorio emocional que les imparten, pero todo ese frenesí que les invade no les dura más allá de las puertas de ese lugar. Porque regresan a sus hogares y a sus lugares de trabajo, y son otras personas muy diferentes, donde Cristo no solamente no está presente en su hablar, sino que tampoco en su actuar. Sus testimonios personales son los que les impiden predicar allí, donde realmente deberían hacerlo, como lo hacía la iglesia primitiva.

Es muy fácil ser cristiano en la iglesia, pero lo que realmente vale, es cómo somos en nuestros hogares y en nuestros trabajos, allí es donde se manifiesta lo que efectivamente somos. Y si no somos capaces de brillar donde existe la oscuridad, es sencillamente porque no tenemos la luz del Señor con nosotros.

Mientras mayor es la oscuridad, aún la luz más débil debe ser capaz de resplandecer con mayor nitidez. Si no se ven su brillo allí, es simplemente porque no ha salido del reino de las tinieblas y lo más probable es que no sea hijo de la luz.

Resulta más cómodo pagarle a otros para que se encarguen de propagar el evangelio, porque con el testimonio que muchos presentan fuera de la iglesia, sería imposible que alguien los escuchara sin que les reproche tal hipocresía. Pero aún ese dinero que ofrendan para adormecer sus conciencias cargadas de pecado, de nada les servirá, todo eso es paja y hojarasca que será quemada.

En el antiguo pacto no se podía ser sacerdote sin ofrecer sacrificios. De igual manera en el pacto de la Gracia, no se puede ser sacerdote sin ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios, por medio del Señor Jesucristo. Lo que el Señor acepta, es aquello que él ha ordenado, y no lo que el hombre ha inventado de su propio corazón.

Dios nos dice que busca adoradores que le adoren en espíritu y en verdad. Eso es lo que los santos hoy hacen a la mesa del Señor, le adoran rendidos a sus pies, al igual que María la hermana de Marta; ella supo escoger la buena parte que no le será quitada.

Allí los creyentes presentan sus corazones agradecidos, y también sus ofrendas como lo manda Dios en 1Cor. 16: 2 Todo eso es parte de la adoración que presenta el hijo de Dios, quien también es sacerdote del Dios Altísimo.

De igual manera que los antiguos sacerdotes debían sacar el fuego desde el altar de los sacrificios, para quemar su inciensos en el altar de oro que estaba en el lugar santo, del mismo modo los creyentes necesitamos extraer el fuego desde el altar del sacrificio de Cristo, es decir, desde la cruz del Calvario, para presentar nuestras oraciones y servicios sacerdotales.

Dice en Ap. 5: 8 que: "las copas estaban llenas de incienso, que son las oraciones de los santos" . Y en Ap. 8: 3 "Vino otro ángel y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono".

La oración es una actividad fundamental en la vida del creyente, quien es sacerdote de Dios. Con justa razón el Señor define su casa, como casa de oración: "Mi casa, casa de oración será llamada".

Luego de extraer siempre fuego desde el altar del sacrificio de Cristo, y de llevar continuamente el incienso de nuestras oraciones, debemos ejercitar nuestros dones con los cuales hemos sido bendecidos.

Los dones fueron dados para: 1.- Para ser usados. Rm.12: 6 "úsese conforme a la medida de fe.

2.- Para (Ef.4: 12) "perfeccionar a los santos, para la edificación del cuerpo de Cristo (la iglesia). 1Cor. 14: 26 "Hágase todo para edificación".

1Pd.2: 5 nos enseña que la iglesia es un edificio espiritual, donde cada creyente salvado por la gracia del Señor, va siendo añadido como piedra viva, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio del Señor Jesucristo.

No hemos sido incorporados a la iglesia para ser meros espectadores, sino que claramente establece: "para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios, por medio del Señor Jesucristo".

Dios está utilizando como "albañiles" a los mismos creyentes que constituyen la iglesia, pero cada uno debe ser cuidadoso para observar sobre qué está edificando. 1Cor. 3: 10 "pero cada uno mire como sobreedifica". No es responsabilidad únicamente del líder, sino de todos los que forma la iglesia. Todos los hijos de Dios tenemos la obligación de ejercitar los dones en las obras que el Señor nos preparó de ante mano, para que anduviéramos en ellas.

En Rm. 12 Dios enumera 7 dones, en 1Cor. 12 encontramos 14, en Ef. 4 se nombran 5, en 1Pd. 4 menciona 2. Pero naturalmente entendemos que estos son solamente algunos entre los muchos que ha repartido en cada iglesia local.

Inclusive una lectura sincera y honesta de la Palabra del Señor, nos lleva a la conclusión objetiva que tampoco todos los dones allí mencionados, habrían de permanecer a través del tiempo, debido a que algunos fueron entregados únicamente para el período de la "infancia" de la iglesia.

1Cor. 13: 11 Donde está hablando de los dones, dice:"Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre dejé lo que era de niño". No se necesita una inteligencia superior para comprender, con la simple lectura de los capítulos 12, 13 y 14 de la primera epístola a los corintios, entender que ahora no tenemos, por ejemplo, "apóstoles" en la iglesia.

Porque incuestionablemente los apóstoles fueron solamente los doce que nombró el Señor, desde que nace la iglesia y hasta el fin de los tiempos. Inclusive en Ap. 21, cuando describe la iglesia al final, allá en la gloria, dice que tiene únicamente 12 cimientos, y sobre esos 12 cimientos los nombres de los únicos 12 apóstoles que tiene la iglesia.

La iglesia que se rige exclusivamente por las Sagradas Escrituras, reconoce que Dios entrego la totalidad de la revelación al hombre a través de la Biblia. Por esta razón concluye en la última página, con una terrible condenación para los desobedientes que osaran añadir algo más como revelación de Dios, después de lo que escribió el apóstol Juan en el libro de Apocalipsis, aproximadamente en el año 100 de nuestra Era cristiana.

La Biblia constituye la revelación completa de Dios al hombre. Aquellos que dicen que hoy en día existe el don de profecía, niegan esta verdad, porque todos los profetas hablaban por revelación de Dios.

Lo que hoy tenemos son "falsos" profetas, porque si verdaderamente el Señor se revelara por medio de ellos, significaría que la Biblia no está completa, y los dichos de estos "supuestos" profetas, habría que escribirlos y añadir páginas a la Biblia. Porque serían revelaciones que tendrían el mismo valor que las que Dios le entregó al apóstol Pablo, debido a que supuestamente tendrían el mismo origen divino.

El solo considerar este razonamiento lógico que nos conlleva el admitir "profetas" en nuestros días, nos revela lo absurdo que resulta tal creencia. ¿Quiénes son estos "muchos" profetas que el Señor nos advirtió que estarían cuando él volviera por su iglesia? Y que además harían muchas señales, milagros y liberaciones.

Mt. 7: 22 "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre? Y en el nombre del Señor Jesucristo echamos fuera demonios e hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad".

Estos "muchos" son falsos profetas, agoreros, adivinos y milagreros que nunca han sido del Señor. Son hacedores de maldad, porque sus señales y "supuestos milagros", son como los que realizaron los brujos de faraón para oponerse a lo que Dios ha dicho.

Satanás al final de los tiempos, también hará grandes señales por medio del anticristo. Hoy igualmente son muchos los que están maravillados, escuchando y viendo las señales de estos falsos profetas que el Señor dice que nunca han sido de él.

Además conocemos lo que el Señor nos dice en Su Palabra, 1Cor.13: 8 "Las profecías y las lenguas se acabarán". Por lo tanto, esto confirma aún más lo que he expuesto, que no todos los dones permanecerían en la iglesia. Hubieron algunos que Dios los entregó para que la iglesia aprendiera a caminar, pero una vez que creció y dejó de pensar como niño: "dejó lo que era de niño".

Por lo demás, estos dones que hoy en día son considerados por los carismáticos como señal de espiritualidad, son precisamente los que marcaron la carnalidad de los corintios, porque eran "niños en Cristo". Pablo lo dice con mucha claridad, 1Cor. 3: 1 "no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo".

Indudablemente que hemos de entender que Dios continúa entregando a cada creyente en particular, un don para que lo ponga al servicio de la obra del Señor. La iglesia la compara con un cuerpo, donde existen muchos miembros con diferentes funciones, pero todos necesarios para el buen funcionamiento y crecimiento de éste, que debe estar siempre sometido a una Cabeza que es Cristo el Señor.

El Espíritu Santo controla estos dones para el mejor beneficio del cuerpo. "Todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere". Y siempre será para la edificación de la iglesia local donde se encuentre.

Por este motivo es una incongruencia que alguien ejercite un don que no edifique a la iglesia. Esto es lo que corrige en la iglesia de los corintios, donde existían algunos, que por lucimiento personal, debido a su carnalidad, estaban hablando en otros idiomas que la congregación no entendía y se edificaban únicamente ellos mismos, pero no a la iglesia.(1Cor. 14: 4) "El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica". Y en los versículos siguientes les exhorta diciendo que eso no debe ser así, porque los dones fueron dados para que toda la iglesia se edifique, (vr.26) "Hágase todo para edificación".

El mismo apóstol Pablo, que da testimonio de hablar en lenguas más que todos, debido a que el Señor lo uso para llevar el glorioso mensaje en los más diversos lugares del mundo, incluyendo España; dice en este mismo pasaje, 1Cor.14: 18-19 "Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros; pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida".

También es indispensable entender que no todos tenemos los mismos dones, 1Cor.12: 4) "Hay diversidad de dones", (vr.14) "el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos". Porque si todo el cuerpo fuera boca, ¿dónde estaría el cuerpo?

Además, de igual manera que en una guerra (porque estamos en guerra contra el reino de las tinieblas), no todos pueden estar en el frente de batalla. Muchos son los que también se quedan para sustentar a los soldados y proveer de los implementos necesarios (comida, vestuario, armamento, municiones, etc) ¿De qué servirían los soldados en el frente de batalla, si es que no son reabastecidos de pertrechos para continuar en sus puestos?

Igualmente hemos de considerar que el Señor ha establecido un orden impuesto divinamente de acuerdo a Su Soberanía y Sabiduría, donde la mujer ocupa un lugar muy especial.

Es claro que ella tiene una esfera designada por Dios, y la mujer espiritual hace una contribución importante al testimonio de la iglesia local. Los mismos apóstoles eran acompañados por sus esposas en sus viajes (1Cor.9: 5).

En la Biblia existen varios testimonios de hermanas que contribuyeron fielmente al servicio de la iglesia, pero sin faltar a lo establecido por Dios, que "las mujeres callen en las congregaciones" (1Cor. 14: 34) y que no se les "permite predicar en la iglesia" (1Tm.2: 12).Copiado ilegalmente de EstudiosMaranatha.com

En Rm. 16: 1 nos habla del servicio de la hermana Febe.

En Filp. 4: 2-3 menciona a Evodia y a Sítique, "éstas que combatieron juntamente conmigo", dice el apóstol Pablo.

En Tito 2: 3 dice "Las ancianas así mismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada".

Una verdadera sumisión a la Palabra de Dios, traerá gran bendición en su vida espiritual y a la iglesia en general. La desobediencia no solo dejará confusión como resultado, sino que también será una perdida, porque todo aquello que no sea conforme a Su voluntad, será quemado en el Tribunal de Cristo.

Cada uno debe usar el don y las bendiciones que Dios nos ha entregado. Cada cual debe edificar, pero mire como sobreedifica, para no tener después que recibir pérdida, sino que por el contrario, podamos escuchar de los labios benditos del Señor: "Bien, buen siervo y fiel, sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré, entra en el gozo de tu Señor". Que así sea, Amén.

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