Él salvará










N° 35


Por Jack Fleming

Translate this page Nº 35 "He will save"


Mt. 1: 21 "Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados".

Para el cristiano verdadero, no existe otro nombre más dulce, que el nombre de Jesús. Porque a ese nombre bendito esta relacionada toda la obra de redención de nuestros pecados.

Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Porque en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. El nombre de Jesús nos habla del Dios cuya gloria ni aún los cielos pueden contener. Y sin embargo descendió no solamente a visitar al hombre, sino que a morir en nuestro lugar, para satisfacer todas las demandas que la justicia divina exigían para perdonarnos.

Nuestro verso dice: "Él salvará", porque en ningún otro hay salvación. No fue ningún santo o santa de la antigüedad quien murió en la cruz por nuestros pecados. Únicamente el Santo, quien descendió desde la excelsa gloria hasta este mundo, que estaba sin posibilidad ni esperanza de salvación, el que realizó aquella obra gloriosa y perfecta de nuestra salvación.

Sólo Él, sin ayuda ni intervención de ninguna de sus criaturas, fue el que realizó la obra de nuestra redención. Con justa razón dice nuestro texto: Él salvará, porque nadie más puede participar en esa obra majestuosa de la salvación. Es el único Redentor, no existe corredentora que pueda intervenir o mediar en esa obra, porque fue consumada de principio a fin, solamente por Él.

La infalible Palabra del Señor dice: (1Tm.2: 5) "Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo".

Allí en la cruz debió enfrentar él solo a aquel que tenía el imperio de la muerte. Declara el evangelio de Lc.23: 49 refiriéndose a esos momentos de la crucifixión: "Pero todos sus conocidos, y las mujeres que le habían seguido desde Galilea, estaban lejos mirando estas cosas".

Él fue quien dio su vida en expiación por nuestros pecados, y la salvación que hoy ofrece es completa y perfecta. En Rm.5: 6-8 dice: "Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo, con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros".

Pudiera darse algún caso en que alguno se presentara para morir en lugar de otro, pero siempre sería por alguien quien fuera acreedor de ese sacrificio. Pero Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, enemigos suyos, Cristo murió por nosotros.

El primer requisito que encontramos para disfrutar de los beneficios de esa obra redentora de Cristo, es reconocernos pecadores. El mismo Señor Jesucristo lo dijo en el evangelio de Mr.2: 17 "Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos sino a pecadores".

La oferta de salvación que Dios hace, es para los pecadores. Si no se considera pecador, entonces esta oferta no es para Ud., porque nuestro texto dice: "Él salvará...de sus pecados".

Si Ud. es de los que estima pecadores solamente a los asesinos, ladrones y drogadictos, entonces Cristo no murió por Ud. y no está incluido en los que él vino a salvar. Lo que significaría que no es salvo, porque Dios afirma que por medio de sus propias obras, nadie será salvo.

Las demandas de la justicia de Dios, son infinitamente más altas que todas las obras que nosotros pudiéramos realizar. Además, ninguna obra nuestra, ni aún todas ellas juntas, jamás podrán lavarnos de la inmundicia del pecado que todos los seres humanos tenemos.

Nosotros podemos creer que somos mejores que muchas otras personas, y en el concepto humano seguro que lo somos, pero eso no significa que no exista el pecado en nosotros.

El Juez justo y divino no va a juzgar la humanidad según nuestra propia escala de valores, de acuerdo a nuestra moral contaminada por el pecado, sino según su propia justicia. Y ella ha determinado que todos, sin excepción, necesitamos de esa salvación que el Señor nos ofrece gratuitamente.

Rm.3: 10-23 "No hay justo, ni aun uno. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios".

La justicia de Dios nos dice que Ud. y yo, todos sin excepción, y añade para que nadie se sienta excluido de ese veredicto, dice: "no hay ni siquiera uno". Todos hemos pecado, con nuestra mente, con nuestros ojos, con nuestros oídos y con nuestros actos.

Es verdad que hay algunos que han descendió más profundamente en la degradación del pecado que nosotros, pero eso no nos exime del veredicto divino: Todos han pecado.

Por este motivo, todos necesitamos del Salvador que vino a pagar la deuda que nosotros teníamos con el Dios Santo. Este es el verdadero motivo por el cual Dios fue manifestado en carne.

Cuando Jesús, el eterno Hijo de Dios, entró en el escenario del tiempo, lo hizo sin despojarse de su divinidad. Por esta razón existió en él una doble naturaleza, la divina y la humana.

En la humana, nació de María. Fue tan perfecta y verdadera, que se limitó a todas nuestras debilidades, pero sin pecado. Él tuvo hambre, sed, se cansó y lloró. Se hizo hombre para poder morir, dar su vida, y de esta manera cancelar la deuda que nosotros teníamos con la justicia divina.

Él sufrió el oprovio de los hombres para poder ofrecernos esta salvación que para nosotros se nos presenta gratuitamente, pero para Dios tuvo un costo infinito, la muerte cruenta en la cruz del Calvario de su propio Hijo.

Dice nuestro texto: "Él salvará" ¿Ha sido Ud. salvo? ¿Tiene la seguridad de su salvación? La Palabra de Dios afirma que todo aquel que se ha apropiado de ese sacrificio bendito, tiene el testimonio en sí mismo de que es salvo (1Jn.5: 10).

Solamente él salvará, Ud. no lo puede hacer por sus propios medios o justicia humana. Tampoco por la intervención de otra criatura de Dios. Únicamente él salvará.

Estimado amigo, si aún no tiene esa seguridad plena de su salvación, le invito a considerar el estado eterno de su alma. Acepte esta oferta que Dios le ofrece incondicionalmente, arrepiéntase de su vida pasada y será salvo eternamente. Que así sea.

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