Sembrando Patatas Cocidas








N° 106


Por Jack Fleming


Translate this page Nº 106.- "Sowing Cooked Potatoes"


Aquellos que están plantando patatas cocidas esperando obtener una cosecha que recompense su esfuerzo, tendrán toda una eternidad para ilusionarse con un fruto que nunca llegará. Y menos aún poder escuchar de los labios benditos del Señor: "Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor".

No deja de asombrarme la irracionalidad humana o la pobreza del intelecto de aquellos que seguramente por falta de capacidad, en su simpleza recurren al plagio, usando el trabajo de otros para alcanzar cierta notoriedad, debido a que por sus propios méritos no lograrían ser conocidos más allá del círculo familiar.

Es repulsivo cuando alguien predica o publica enseñanzas que supuestamente son para la salvación de los inconversos o la edificación de los creyentes, y tiene el descaro de pedir dinero en recompensa por ese supuesto esfuerzo humano, aún cuando el Señor Jesucristo nos advirtió que hemos de dar de gracia (gratis), lo que recibimos de gracia.

Pedir dinero para señalar cual es el camino, sin ser el dueño de ese lugar o no haber colaborado en absoluto para que ese camino sea transitable y lleve a su destino a los peregrinos, es algo inaudito, porque esa es una obra que hizo únicamente el Señor, sin la participación de ninguna de Sus criaturas. Cristo dijo ser "el Camino" y nadie tiene derecho a cobrar "peaje" para indicar ese Camino que lleva al cielo.

Pero más impúdico es aquel que sin tomarse el esfuerzo de elaborar algo propio en la presencia del Señor, simplemente recurre al descaro de copiar y pegar el trabajo de otro, cometiendo el delito de plagiar, colocando sin ninguna vergüenza su nombre como si aquello fuera obra suya. Y luego tiene la osadía de pedir dinero a nombre del Señor para financiar ese supuesto trabajo.

Nuestra página está recibiendo actualmente un promedio de más de 300 mil visitas al mes, y son innumerables los emails que a diario nos escriben hermanos y amigos desde diferentes países. Hay quienes nos comunican que han visto blogs y páginas web donde han plagiado nuestros mensajes y distinto material que nosotros hemos publicado con los derechos de copyright correspondiente como autores legítimos, y que presentamos absolutamente gratis como un regalo para el pueblo de Dios.

Regularmente nos advierten sobre comerciantes de la fe que se han dedicado a este negocio de copiar, pegar y pedir dinero a través de Internet, o simplemente en su deseo desesperado de darse a conocer para satisfacer su ego. "Pastores, Reverendos, Apóstoles, etc" desde México, Colombia y otros países que se han dedicado a este pútrido negocio.

Quizás el más pintoresco es uno que desde Venezuela escribió a diferentes sitios de Internet para publicar un mensaje mío, al que le hizo una pequeña introducción y luego lo copió textualmente. Después de cambiar mi nombre por el suyo, firma como: "Doctor en Teología, Pastor y Profesor de Biblia y Teología en el Seminario Teológico Alfa y Omega de Puerto Ordaz".

Este delito puede significar el cierre del sitio a través del departamento jurídico de Yahoo, debido a que han violentado el contrato que acordaron al abrir el blog o página web correspondiente.

El Señor es testigo que hemos rechazado importantes ofertas de algunas editoriales que nos han contactado manifestado su deseo de comercializar lo que hemos publicado en nuestra página web, pero nos hemos mantenido en nuestra línea de dar de gracia lo que hemos recibido de gracia.

Por eso me ha parecido importante advertir a los hermanos y amigos que desconfíen de todo sitio de Internet donde presentan la Palabra como "cebo" y luego incluyen su tristemente famosa sección de: "Aportes y donaciones para el ministerio". Hay quienes hasta incluyen sin ninguna vergüenza en las PREGUNTAS FRECUENTES: ¿Cómo puedo hacer llegar mi ofrenda? ¿Puedo hacer mi aporte a través de una tarjeta de crédito? etc.

La Palabra es de Dios y el Padre envió a Su Hijo Unigénito para darnos a conocer al Padre, ningún hombre debería atribuirse el derecho a pedir dinero por entregar ese mensaje divino que no le pertenece.

Y para aquellos que están sembrando patatas cocidas, les digo con plena seguridad que si son verdaderamente del Señor, nada recibirán por ese "trabajo" en el cielo, porque todo eso será quemado en el tribunal de Cristo, solamente se quedarán con ese dinero que no se podrán llevar a las moradas eternas que Cristo nos fue a preparar.

Que el Señor nos otorgue mayor sabiduría y santidad para trabajar dignamente en Sus negocios, Amén.

¿Este sitio web ha sido de su interés? Envíe nuestra dirección a sus amigos.

www.EstudiosMaranatha.com


Volver al indice