Manual Biblico





















Por Jack Fleming


Capítulo 23 - Llenos del Espíritu Santo

Ef. 5: 18/20 "No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien SED LLENOS DEL ESPÍRITU SANTO, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en nuestros corazones, dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo".

Para algunos esta expresión: "Sed llenos del Espíritu Santo" ha sido motivo de confusión, porque razonan: ¿Cómo puedo ser lleno del Espíritu durante mi vida cristiana, si el día de mi conversión recibí todo el Espíritu Santo? Porque sabemos por Jn.3 :34 que Dios no da el Espíritu por medida, es decir, él no me añadirá una nueva porción posteriormente.

Es muy claro a la luz de la Biblia que no existe una segunda experiencia. Nunca se menciona ni se insinúa la idea de una segunda unción o una triple unción, como algunos charlatanes dicen.

El Espíritu Santo se recibe una sola vez, el día de nuestra conversión, cuando nacimos de nuevo, entonces fuimos sellados con el Espíritu Santo, como dice en Ef. 1: 13

"habiendo oído el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa".

El apóstol Pablo, escribiéndole a creyentes tan carnales como los corintios, les dice en 2Cor.1:21 "el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones".

Claramente señala, que el mismo día que creímos el evangelio, fuimos ungidos por Dios, con el Espíritu Santo que vino a morar en nosotros, fuimos sellados con el Espíritu Santo. Y esto se los dice en tiempo pasado a los corintios, porque pese a sus vidas carnales, aún ellos habían recibido el Espíritu el mismo día de sus conversiones. Independientemente de nuestra espiritualidad o carnalidad, TODOS los hijos de Dios somos templos del Espíritu Santo, porque si alguno no tiene el Espíritu, el tal no es de él (Rm.8: 9).

El Señor Jesucristo, explicándole a Nicodemo lo que significaba "nacer de nuevo", le dice que es "NACER DEL ESPÍRITU", es decir, que sobre la naturaleza pecaminosa que heredamos en Adán; el día de nuestra conversión pasamos a poseer el Espíritu Santo, quedando con una doble naturaleza, la carnal y la espiritual.

Antes de nuestra conversión, nos deleitábamos en el pecado, pero desde el día que nacimos de nuevo, el Espíritu Santo que vino a morar en nosotros, nos redarguye y nos guía a toda verdad. Se produce ahora una lucha constante contra el viejo hombre; fuimos perdonados judicialmente de todos nuestros pecados, pero el pecado sigue morando también en nosotros.

El apóstol Pablo lo expresa muy bien en Rm. 7: 18 "y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien, porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo". También refiriéndose a esta doble naturaleza, las define como el viejo hombre y el nuevo hombre que siguen existiendo en nosotros.

Además vemos que la Biblia define a los cristianos en tres categorías diferentes:(1)Cristianos carnales (2)cristianos emocionales y (3) cristianos espirituales. Y esto es debido a nuestra triple composición: cuerpo, alma y espíritu; correspondiéndole al cuerpo la función de comunicarnos con el mundo físico que nos rodea; el alma es donde están cimentadas todas nuestras emociones, por medio de las cuales reímos y lloramos, amamos y odiamos, etc. Y el espíritu es la parte más interior por medio de la cual nos comunicamos con Dios.

Pero para no apartarnos de nuestro tema, nos concentraremos en nuestra doble naturaleza. El día de nuestro nacimiento físico recibimos además de nuestra vida biológica, la naturaleza pecaminosa que heredamos de Adán. Cuando nacimos de nuevo el día de nuestra conversión, el Espíritu Santo vino a morar en nosotros, fue entonces que recibimos la naturaleza del segundo Adán, la de Cristo; ésta es la naturaleza que el apóstol define como "nuevo hombre".

Por este motivo los cristianos tenemos ahora esta doble composición, la del viejo hombre y la del nuevo hombre. Antes de nuestra conversión nos gozábamos en el pecado, después que nacemos de nuevo volvemos a pecar, pero ahora nos dolemos, porque el Espíritu Santo nos constriñe y nos aparta del mal, por este motivo el creyente puede caer, pero no permanecer caído.

Ahora el cristiano tiene una constante lucha entre el viejo hombre y el nuevo, lógicamente prevalecerá la que alimentemos más. Si gastamos cuatro horas diarias frente al televisor y solamente dedicamos 30 minutos a la oración y lectura de la Palabra del Señor, es fácil de entender por qué somos tan carnales, porque hemos alimentado más al hombre viejo.

El día de nuestra conversión, Dios puso el Espíritu Santo dentro de nosotros, pero es nuestra responsabilidad alimentar al nuevo hombre más que al viejo, para que el Espíritu Santo se manifieste en nosotros, para que nuestras vidas reflejen algo de lo Santo que ahora está en nosotros, salga de nuestro interior y fluya como un río de agua viva; esto es lo que significa ser llenos del Espíritu Santo.

El que es lleno del Espíritu Santo, es como un espejo donde refleja en su vida, en su testimonio, la Persona del Señor Jesucristo. Es cuando hacemos morir al "YO" y triunfa el nuevo hombre, cuando nosotros mengüemos y Cristo crezca en nosotros.

No significa que Dios nos ha dado más del Espíritu Santo, sino que ahora nuestra vida está siendo gobernada por el Espíritu y hacemos no lo que a nosotros nos agrada, sino lo que a Él le agrada. Pablo lo expresa magistralmente en su vida y en Gál.2: 20 "con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí".

Así que Ud. podrá gritar tan fuerte como los profetas de Baal pidiendo que Dios lo llene del Espíritu Santo, pero si no ha estado alimentando al nuevo hombre con Su Palabra, en comunión con el Señor, en las oraciones y en las reuniones, será un grito tan estéril como lo fue el de esos falsos profetas en el monte Carmelo.

En nuestro pasaje inicial de Ef. 5: 18 también encontramos lo que es ser llenos del Espíritu Santo, dice: "Sed llenos del Espíritu Santo, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales (Obviamente no incluye las cumbias "cristianas", ni el rock, ni nada de esa basura), cantando y alabando al Señor en vuestros corazones (no en contorneos del cuerpo), dando SIEMPRE gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo".

Aquí no dice, hablando entre vosotros de sueños, visiones, o de chismes, ni de política, ni de las cosas del mundo. Claramente dice: hablando de la Palabra del Señor; ese es el verdadero alimento no contaminado que nos hará crecer.

Algunos se autojustifican diciendo que ellos son niños en Cristo; no confundamos, un niño es algo muy agradable de ver, pero si pasan años, no crece y sigue durmiendo en una cuna, tomando leche, y su cuerpo se deforma por falta de crecimiento, eso no es un niño, es un enano. ¿Por qué hay tantos "enanos espirituales" entre el pueblo de Dios?

Heb.5 :12 "Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuales son los primeros rudimentos de las palabras de Dios, y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido".

El que es lleno del Espíritu Santo, es aquel que habla de la Palabra del Señor y está siempre dando gracias por todo, no el que pasa quejándose. Pablo podía cantar himnos aún en el calabozo de más adentro, con sus pies en el cepo, su espalda herida y rodeado de ratas, porque estaba lleno del Espíritu Santo, y ese gozo fue lo que impresionó al carcelero, quien no pudo resistir ese río de agua viva que fluía de Pablo y cayó temblando a sus pies para preguntarle ¿qué debo hacer para ser salvo?

Hoy nadie muestra deseo de conocer al Dios de los cristianos, y no los culpo, porque ¿Quién va a creer que nuestro Dios es un Dios Todopoderoso? cuando vivimos afligidos por problemas menores ¿Quién va a creer que en el Señor hay gozo? cuando muchos andan con caras que al mirarlos da pena ¿Quién va a creer que nuestro Dios es Santo? cuando en las iglesias se tolera y promueve la corrupción y el pecado ¿Quién va a creer que estamos esperando irnos a las mansiones celestiales que Cristo fue a prepararnos? cuando vivimos como si nos fuéramos a quedar eternamente en la tierra. ¿Quién nos va a creer que la salvación es de gracia? cuando a los que visitan las iglesias les piden dinero tres o cuatro veces por reunión, y los mensajes que escuchan giran entorno al dinero.

Ser llenos del Espíritu Santo no significa cantar más fuerte en la iglesia, no es aquel que llora, ni el que se apresura a pasar adelante cada vez que se hace un llamado. Sino el que SIEMPRE está dando gracias por todo.

El que es igual en la iglesia, en su hogar, en el trabajo, y donde el Señor lo tenga, los siete días de la semana; es muy fácil ser cristiano en la iglesia, pero el mayor valor está en nuestro testimonio fuera de ella. Allí se manifestará lo que verdaderamente hay en nuestros corazones "porque de la abundancia del corazón, hablará la boca...con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos, esto no debe ser así ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? Ninguna fuente puede dar agua salada y dulce".

Ser llenos del Espíritu Santo es cuando hacemos lo que a él le agrada, y el mundo nos reconoce por nuestro testimonio. Es cuando nos despojamos del viejo hombre que está viciado conforme a los deseos engañosos, y nos renovamos en el espíritu, nos vestimos del nuevo hombre creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

Es un proceso de apropiación continuo, no una experiencia dramática y decisiva de una vez para siempre. A esto se refiere Dios en Ef. 3: 16-19 "Para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu, para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo entendimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios".

Para que seamos "llenos" de toda la plenitud, necesitamos ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu. Este es el proceso al cual se refiere la expresión ser transformados "de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor".

Ser llenos del Espíritu Santo, o gozar de la plenitud del Espíritu, es una apropiación continua, una renovación diaria en nuestras vidas. Col.3: 9 "No mintáis los unos a los otros, habiéndonos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestidos del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno".

Sed llenos del Espíritu Santo, no solamente está dicho a todos los cristianos en forma imperativa, sino que además está en un presente continuo, porque expresa un proceso de apropiación continuo, que durará toda nuestra vida cristiana.

Esto se consigue solamente cuando vivimos vidas en estrecha comunión con nuestro amado Salvador, cuando hacemos lo que él haría si estuviera en nuestro lugar, cuando vivimos para agradar al Señor y no a nosotros mismos.

Esta es la invitación y promesa que hizo en Jn. 7: 37 "Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva" y Juan aclara en el versículo siguiente: "esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él".

Ser lleno del Espíritu es tener ese flujo natural que rebalsa nuestro ser y nos lleva a una condición como la que describió David: Mi copa está rebosando.


Volver al indice


¿Este sitio web ha sido de su interés? Envíe nuestra dirección a sus amigos.

www.EstudiosMaranatha.com