Manual Biblico


































Por Jack Fleming


Capítulo 17 - El Bautismo

La palabra bautizar es un extranjerismo del griego incorporado a nuestro idioma. Significa simplemente: zambullir, sumergir, meter dentro, hundir en agua.

Se encuentra ochenta veces en el Nuevo Testamento y nunca se emplea otra palabra para denotar este acto. Es una práctica que caracteriza a los cristianos y tiene su origen en el mandamiento que recibieron del Señor los primeros creyentes.

¿Por qué los cristianos hemos de ser bautizados? La respuesta es simple pero categórica, porque el Señor lo mandó. Es un mandamiento que han de obedecer todos los cristianos.

El Señor antes de subir al cielo encomendó a los suyos lo siguiente:

Mt.28:18/20 "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, BAUTIZÁNDOLOS en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden TODAS las cosas que os he mandado".

¿Qué requisitos ha de cumplir previamente una persona para ser bautizada?

Dios es concluyente en Su Palabra para responder esta interrogante. Ha de creer en su corazón que el Señor Jesucristo es su único y suficiente Salvador personal.

Este requisito anula e imposibilita el bautismo de los infantes, quienes obviamente no están capacitados para creer en el Señor Jesucristo. Además, como cristianos debemos seguir el ejemplo que nuestro Señor nos dejara, y Él se bautizó cuando era adulto.

Hch.8:36/38 (Felipe bautiza al eunuco)

"¿Qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: SI CREES DE TODO CORAZÓN, BIEN PUEDES. Y respondiendo dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro, y DESCENDIERON AMBOS AL AGUA, Felipe y el eunuco, y le bautizó".

Hch.2:41 (Pedro predicó el evangelio a una gran multitud el día de Pentecostés)

"LOS QUE RECIBIERON SU PALABRA fueron bautizados".

Hch.8:12 "Pero CUANDO CREYERON a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, SE BAUTIZARON hombres y mujeres".

Hch.9:1/9 (Relata la conversión de Pablo)

"y levantándose, fue bautizado".

Hch.l6:13/15 (Lidia) "el Señor abrió el corazón de ella...y fue bautizada".

Hch.l8:8 "y muchos de los corintios, oyendo, CREIAN Y ERAN BAUTIZADOS".

¿Cómo ha de ser realizado el bautismo?

La respuesta la encontramos en el mismo significado de la palabra que equivale a: zambullir, sumergir, hundir o sepultar en agua. El contexto de los pasajes que hablan del bautismo corrobora esta verdad.

El Señor Jesucristo fue bautizado EN el río Jordán.

Mt.3:16 "Y Jesús, después que fue bautizado, SUBIÓ luego del agua".

En Hch.8:38 leímos que Felipe y el eunuco, DESCENDIERON AMBOS al agua, y le bautizó.

Es indubitable que el bautismo ha de realizarse por INMERSIÓN. Y debe efectuarse como el mismo Señor Jesucristo lo ordenó (Mt.28:l9) "en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Aquellos que gustan torcer las Sagradas Escrituras, pasando abiertamente por sobre el mandamiento claro y preciso del Señor, para poder plantear una doctrina extraña a la Biblia que es negar la Trinidad de Dios, que es una postura muy similar a los "Testigos de Jehová"; haciendo uso de cuatro pasajes que se encuentran en el libro de los Hechos, dicen que el bautismo debe realizarse solamente en el nombre de Jesús.

Pero ignoran voluntariamente no solamente el mandamiento directo del Señor, sino que en el libro de los Hechos se está lidiando con judíos que no cuestionaban la existencia del Dios Padre, ni del Dios Espíritu Santo, sino que rechazaban la divinidad del Señor Jesús.

Esta es la razón por la cual se menciona en el relato solamente el nombre de Jesús, para poner énfasis que éstos habían aceptado al Señor como Dios manifestado en carne. Pero no cabe la menor duda que los bautismos fueron realizados como el Señor lo ordenó: "en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo". De lo contrario tendríamos que admitir que estos discípulos fueron desobedientes al mandamiento del Señor.

¿Qué significa el bautismo?

El bautismo es un testimonio público de nuestra fe en el Señor Jesucristo. Declaramos al ser sumergidos en el agua, que morimos para el mundo y cuando emergemos manifestamos que resucitamos con Cristo. Es una identificación con la muerte y resurrección de nuestro Salvador.

Muchos son los que discuten si Rm.6 y Col. 2:12 se refieren al bautismo en aguas o al bautismo del Espíritu Santo. La verdad es que el bautismo en aguas es figura del bautismo del Espíritu Santo, el cual recibimos el mismo día de nuestra conversión, así que estos pasajes pueden ser empleados indistintamente para referirnos a uno o al otro.

El día que nos arrepentimos de nuestros pecados, los confesamos al Señor, es cuando nacemos de nuevo, morimos para el mundo y comenzamos a vivir para Cristo, pasamos de muerte a vida; es en ese momento glorioso que también recibimos el Espíritu Santo (porque si alguno no tiene el Espíritu, el tal no es de él). Pasamos a ser templos del Espíritu Santo porque el Espíritu viene a morar en nosotros.

Esta experiencia siendo una sola, la Palabra de Dios la define bajo diferentes términos para destacar diversas bendiciones que recibimos cuando el Espíritu Santo llega a nosotros. Por ejemplo:

SELLADOS CON EL ESPÍRITU SANTO, es decir, que desde ese mismo instante pasamos a ser salvos para toda una eternidad (Ef. 1:13) "habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa". Destaca la seguridad de nuestra salvación; pasamos a ser propiedad de él, por este motivo ahora le llamamos "Señor", porque él es nuestro dueño. 1Cor.12: 3 "nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo".

UNGIDOS CON EL ESPÍRITU SANTO, como dice en 2Cor. 1:21 " el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones".

Nótese que dice en tiempo pasado a todos, aún a creyentes tan carnales como los corintios. Ellos no estaban esperando una experiencia futura de ungimiento con el Espíritu Santo, porque Dios ya los había ungido el mismo día de su conversión, de otra manera no podrían haber sido considerados cristianos ni ser parte de la iglesia de Corinto.

Lo mismo leemos en 1Jn. 2:20 y 27 "vosotros TENÉIS la unción del Santo"... "la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros". Aquí aclara en el capítulo 3:2 que se lo está diciendo a todos los que "ahora somos hijos de Dios" , a los que seremos semejantes a él.

Cuando emplea la terminología "ungidos con el Espíritu Santo" no está enfatizando la seguridad de la salvación, sino que resalta otras bendiciones que Dios nos añade cuando nos entrega el Espíritu Santo. En el Antiguo Testamento los reyes y los sacerdotes eran ungidos con aceite para señalarlos como tales.

En nuestra dispensación donde nos hallamos ante la realidad misma de las cosas, el símbolo del aceite es reemplazado por lo que representaba, es decir por la persona misma del Espíritu Santo que desde el mismo día que viene a morar en nosotros, nos hace también "reyes y sacerdotes". Todos los cristianos fuimos "ungidos por Dios", de lo contrario no seríamos cristianos (Rm. 8:9).

BAUTIZADOS CON EL ESPÍRITU SANTO (Hch. 1:5) Como leíamos, el que bautiza con el Espíritu es Dios.

En lCor.12 el apóstol dirigiéndose a estos creyentes tan carnales, les enseña que no todos tienen los mismos dones, no todos hablaban en lenguas, pero en cambio les dice que TODOS habían sido bautizados con el Espíritu Santo, 1Cor. 12:13 "Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a TODOS se nos dio a beber de un mismo Espíritu".

En este pasaje el bautismo con el Espíritu Santo tiene relación con nuestro ingreso al cuerpo de Cristo, el cual es su iglesia. Cada uno de nosotros pasamos a ser miembros con diferentes funciones, y que obviamente sucedió el día de nuestra conversión. En el comienzo de la iglesia Dios hizo tres excepciones, que con la sola lectura de su contexto queda en evidencia cual fue su propósito.

1.- Hch.8: 14-17 "cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, orando por ellos para que recibieran el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos...Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo"

Bien sabemos que judíos y samaritanos no se trataban entre sí. Los apóstoles fueron enviados hasta allá para comprobar si lo que ellos habían escuchado sobre las conversiones de samaritanos era real, para lo cual Dios en esta ocasión específica retuvo el bautismo del Espíritu Santo sobre ellos, hasta la llegada de los apóstoles para que éstos vieran con sus propios ojos que el Señor no hace acepción de personas; de otro modo se hubiera producido una división en la iglesia.

No olvidemos que judíos y samaritanos habían estado divididos religiosamente durante siglos, y Dios no quiso que eso volviera a suceder en su iglesia que recién estaba naciendo, lo cual habría sido nefasto para el avance de la obra.

2.- Hch.Cap. 10 En casa de Cornelio, un gentil. El Señor envió a Pedro personalmente hasta allí, no porque lo necesitara para hacer descender el Espíritu Santo sobre Cornelio, sino para que el apóstol fuera testigo de que también sobre los gentiles descendió el Espíritu Santo, y por lo tanto ellos también debían de ser aceptados en la iglesia que hasta entonces estaba constituida únicamente por judíos, porque éstos no le predicaban ni aceptaban a los gentiles. Pedro y sus compañeros lo admitieron en la propia casa de Cornelio.

Hch.10: 28 "vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero". Por este motivo añade en el Vr. 45 "quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo".

3.- Hch. Cap.19 El caso de unos discípulos de Juan el Bautista, aunque esto no se podría considerar como una excepción, porque el mismo relato bíblico aclara que éstos no eran cristianos, porque no tenían ni creían en el Espíritu Santo, debido a que ni conocían de Su existencia. Vr.2 "ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo". Y bien sabemos que los que no tienen el Espíritu, no son de él (Rm. 8: 9).

Por lo tanto, como todos nosotros, ellos creyeron y recibieron el Espíritu Santo, aunque en este caso particular Pablo les impuso las manos para testimonio de quienes ni habían oído de la existencia del Espíritu Santo, y ahora ellos creyeran y supieran que lo habían recibido. Pablo realizó esto con la autoridad de apóstol, pero el que reparte el Espíritu Santo es Dios (2Cor.1: 21).

El bautismo en aguas es símbolo de ello. Decimos públicamente lo que sucedió en nuestros corazones el día de nuestra conversión, que pasamos de muerte a vida. Como tan magníficamente lo expresa Pablo en Gál. 2:20 "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí". Rm.6: 3 "todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte".

La salvación es por medio de la fe en el Señor Jesucristo, y no por obras. El bautismo no tiene ninguna participación en ella, porque eso es una obra que nosotros realizamos.

El bautismo es el primer paso de obediencia que ha de cumplir todo aquel que ha aceptado al Señor como a su Salvador. Es un mandamiento para los que ya son salvos, porque en Hch. 8 : 37 se lee que el requisito previo para ser bautizados es haber creído de todo corazón en el Señor Jesucristo; lo que significa que primero somos cristianos, recibiendo al Señor en nuestros corazones, y luego hemos de bautizarnos.

No es para asegurar o garantizar la salvación, sino para obedecer al Señor que lo mandó y de este modo testificar al mundo nuestra fe en Jesucristo.

Es lo que se comprende del mandamiento entregado por el Señor.

Mr.16:16 "El que creyere y fuere bautizado será salvo"...(hasta aquí cortan el versículo aquellos que insisten que el bautismo es necesario para la salvación. Pero lo que continua es decisivo para entender que el bautismo no tiene ninguna participación con la salvación).."mas el que NO CREYERE, será condenado".

No dice, el que no fuere bautizado será condenado, sino que "el que NO CREYERE será condenado".

La salvación es por fe, y no por obras (Ef.2:8/9).

Tito 3: 5 "nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento y por la renovación en el Espíritu Santo".

No por el bautismo en agua. El bautismo es un mandamiento del Señor, para que nosotros testifiquemos públicamente de nuestra fe, la que actuó en nosotros el día de nuestra conversión, cuando nos arrepentimos de nuestros pecados, se los confesamos al Señor y nacimos de nuevo, fuimos transformados en nuevas criaturas; el Espíritu Santo vino a morar en nosotros, fuimos sellados, salvos para toda la eternidad.

De eso que ocurrió en nuestro interior el día de nuestra conversión, es lo que exteriorizamos, hacemos público por medio del bautismo.


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