Por Jack Fleming










Capítulo 4

"A Israel le mandó separarse del resto de las naciones. A la iglesia, ir a todas las naciones".

El mandamiento divino para Israel de apartarse del resto de las naciones, fue claramente establecido en las ordenanzas que Dios les entregó por medio de Moisés. Tenía el propósito de que su pueblo no se contaminara con las prácticas paganas que se habían generalizado por todo el mundo.

Lv. 20:24 "Yo Jehová vuestro Dios, que os he apartado de los pueblos".
Dt. 7:6 "Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios, Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra".
Dt. 14:2 "Porque eres pueblo santo a Jehová tu Dios, y Jehová te ha escogido para que le seas un pueblo único de entre todos los pueblos que están sobre la tierra".

Hch.10:28 (Pedro en casa de Cornelio) "vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero".

Cuando la humanidad se sumergía en las tinieblas del pecado, Dios escogió a Israel para que fuera luz, y de esta forma pudiera llevar bendiciones al resto de las naciones.

No los escogió por ser el pueblo más santo o importante, muy por el contrario, Dt.7:7 "No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová; y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos".

La Palabra de Dios también dice de la iglesia (1Cor.1:27) "lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios, y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte, y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia".

Israel y la iglesia han sido elegidos por principios divinos que coartan toda jactancia, a fin de que toda la gloria sea exclusivamente del Señor. Él ha establecido: "Mi poder se perfecciona en la debilidad".

Israel fue separado para guardarlo en pureza y santidad, debido a que las naciones se habían corrompido a límites que la Santidad de Dios no podía seguir tolerando. Fue así como Dios trajo juicios sobre ellos, y utilizó a Su pueblo escogido para cumplir sus propósitos. Por este motivo el Señor prohibió a Israel hacer alianzas con ellos.

En Nm.3:38 menciona claramente sobre esta separación que Dios ordenó a Israel: "El extraño que se acercare (al tabernáculo), morirá".

Con la venida del Señor a la tierra y el rechazo de Su persona que hizo Israel, Dios escoge a un nuevo pueblo y da comienzo a otra dispensación con ordenanzas diferentes.

Pero obviamente nada de esto "sorprendió" a Dios, porque no solamente en Rm. 9:25 lo manifiesta, sino que fue algo revelado aún en el Antiguo Testamento, Oseas 1:10 y 2:23 "llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo".

Inmediatamente en R.11:25 dice: "Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos, que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles, y luego todo Israel será salvo".

Dice que ha acontecido a Israel endurecimiento "en parte", porque nada impide que un judío se salve por medio de la sangre preciosa de Cristo Jesús. Tampoco podemos olvidar que en un principio la iglesia estaba constituida exclusivamente por judíos. Pero Israel como nación, estará en endurecimiento hasta que todos los gentiles que constituyen la iglesia universal de Cristo se salven.

Cuando ese número esté completo, entonces vendrá el Señor por Su iglesia y comenzará la Gran Tribulación en la tierra, período en el cual Dios reanudará su pacto con Israel y ellos serán salvos, aunque así como por fuego.
Como vemos, Israel y la iglesia son dos pueblos diferentes que no se mezclan; ambos tienen misiones diferentes de acuerdo al plan divino. Definir a la iglesia como "la Israel espiritual" es una aberración bíblica.

A Israel se le ordenó separarse del resto de las naciones, en cambio a la iglesia el Señor le dijo: (Mt.28:19) "id y haced discípulos a todas las naciones".

La iglesia no está circunscrita a una nacionalidad terrenal, porque nuestra ciudadanía es la celestial (Filp.3:20). La iglesia no es una nación, porque no tiene fronteras terrenales. Tampoco su responsabilidad se limita a un país o lugar geográfico del mundo. Jesús antes de subir al cielo le dijo: (Hch.1:8) "me seréis testigos en Jerusalén, en todo Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra".

Dios nos enseña que la iglesia debe ir a predicarle a las naciones, pero también que debemos separarnos del mundo. La responsabilidad que le entregó a la iglesia es diferente; debemos ser luz en el mundo, brillar en el sitio que el Señor nos ponga, pero sin participar de sus costumbres, actividades y modas que son propias de ellos.

Stgo.4:4 "¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios".

Jn.17:16 Estamos en el mundo, pero no somos del mundo.
1Jn.3:1 "Por esto el mundo no nos conoce".
1Jn.4:5 (los falsos profetas) "Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye".

Gál.6:14 "el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo".


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