Por Jack Fleming













Capítulo 14

"La salvación para Israel era por perseverar y guardar la ley. En la iglesia es por medio de la fe, no por obras"

Si hemos comprendido el capítulo anterior, encontraremos muy lógico el tema que voy a desarrollar a continuación.

Los judíos necesitaban guardar la ley y perseverar en ella. En la gracia, debemos nacer de nuevo, convertirnos de corazón en un encuentro personal con Cristo.

Hoy somos salvos por medio de la fe, no por obras (Ef.2:8-9). También en Rm.11:6 dice: "y si por gracia, ya no es por obras, de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia, de otra manera la obra ya no es obra".

En Tito 3:5 encontramos la misma afirmación: "nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por SU misericordia".

La Biblia enseña que la salvación es el don de Dios, el regalo; si tuviéramos que trabajar para conseguirla, ya no sería un regalo sino un premio. Y menos aún sería producto de Su misericordia, algo que él nos obsequia sin merecerlo.

En 2Tm.1:9 añade: "nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras". Esta es la tremenda bendición que la iglesia recibe ahora en la gracia; es más, nos garantiza (2Tm.2:13) "Si fuéremos infieles, él permanece fiel".

A diferencia de esto, a los israelitas siempre les entregó todas las promesas sujetas a la condición de sus obras y perseverancia. Todas ellas comienzan con un si condicional: "Si hicieres esto, yo te daré aquello" "Si no te apartares de mi pacto, yo te daré esto otro".

Lo que confunde a aquellos que no están muy familiarizados con la Biblia, es un pasaje que se encuentra en Mt.24:13 "Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo". Todo versículo de las Escrituras ha de ser interpretado dentro del contexto en que fue dicho, y no en forma aislada.

Esta práctica incorrecta y poco inteligente, ha sido el origen de muchas doctrinas erróneas que han enarbolado algunos grupos religiosos para apartarse de la verdad; aunque efectivamente puedan exhibir algunos versículos bíblicos, pero separados de su contexto.

Esto es lo que no logra entender el que desconoce las Sagradas Escrituras, porque razona en forma lógica ¿cómo pueden existir tantas religiones que sostengan cosas tan diferentes, cuando todas dicen basarse en la misma Biblia? Pero sin embargo se ha dicho y con mucha justicia que: "un texto sin su contexto, es un pretexto".

Cualquier lector con un mínimo de cultura sabrá que para entender correctamente un trozo de un pasaje, necesariamente debe consultar el contexto en que está dicho.

De igual manera, para interpretar correctamente Mt.24:13 se necesita leer todo el capítulo, y allí encontrará primeramente, que el Señor está dando respuesta a tres preguntas que le hicieron sus discípulos judíos, que estaban muy interesados en saber si en ese tiempo había de establecer su reino aquí en la tierra.

Mt.24:3 "¿Cuándo serán estas cosas?" refiriéndose a la destrucción del templo que el Señor les había dicho. "¿Qué señal habrá de tu venida?" Aludiendo a la manifestación en gloria de su retorno para establecer su reino de mil años, que tendrá a Israel como centro de la humanidad. Y la tercera pregunta fue "¿Cuándo será el fin del mundo?".

La mayoría de las iglesias que se apegan a las Sagradas Escrituras y los estudiantes serios de la Biblia, concuerdan que la interpretación natural que otorga la simple lectura correlativa de todos los sesenta y seis libros que constituyen la Biblia, es que primero ocurrirá el arrebatamiento de la iglesia.

Cuando la iglesia ya no esté en la tierra, entonces vendrán los juicios de Dios sobre este mundo que rechazó al Señor Jesucristo, período que se llama "La Gran Tribulación" y que durará siete años, será el tiempo de angustia para Israel.

Entonces, si la iglesia ya no estará en la tierra durante esos siete años de la Gran Tribulación, lógicamente cuando dice en el verso 13 "mas el que persevere hasta el fin será salvo", esto no puede ser para la iglesia, sino para Israel que pasará por esos siete años de juicios.

En Rm.11:25 dice: "no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, HASTA que haya entrado la plenitud de los gentiles (es decir, hasta que la iglesia esté completa) y LUEGO todo Israel será salvo, y éste es mi pacto con ellos".

Primero es el arrebatamiento de la iglesia, el Señor la pone a resguardo en lugar seguro en las mansiones celestiales que fue a prepararle, luego comienzan los siete años de la Gran Tribulación.

Los judíos que se salven en ese tiempo, serán salvos por perseverar; perseverar en resistir la adoración de la imagen de la bestia (Ap.13:15) y perseverar en no aceptar la marca de la bestia (Ap.13:16). Pero la iglesia no tendrá nada que perseverar en ese tiempo, porque ya estará en los cielos con el Señor.

Si Ud. cree que la iglesia no pasará por la Gran Tribulación, entonces tiene que aceptar que este pasaje de Mt.24:13 ("el que persevere hasta el fin, ese será salvo") no está dicho para la iglesia, sino para la nación de Israel. Porque claramente se aprecia en todo el capítulo 24 de Mateo, que el Señor se está refiriendo a ese período de la Gran Tribulación.

Lea todo el capítulo 24 y fíjese en los vrs. 8 "todo esto será principio de dolores" vr.9 "os entregarán a tribulación" vr.21 "habrá entonces GRAN TRIBULACIÓN, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá" vr.29 "después de la tribulación de aquellos días".

También es importante notar lo que dice en otros versículos, cuando hace alusión exclusiva al pueblo de Israel, Ej. Vr.14 "será predicado este evangelio del reino". La iglesia no predica el evangelio del reino, sino el de la gracia. Vr.15 "cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lea, entienda)".

El "lugar santo" es el templo judío, que Daniel dice será profanado por el anticristo. Los "escogidos" que menciona en el vr.24 obviamente son los escogidos de la nación de Israel.

Por tanto, la única interpretación lógica a la luz de todo el capítulo 24, es que a los judíos que pasen por la Gran Tribulación, el Señor les está diciendo: "el que persevere hasta el fin, ese será salvo" no es para la iglesia, porque antes que comiencen los juicios de la Gran Tribulación, el Señor sacará Su esposa y la llevará a las moradas celestiales.

Esto concuerda plenamente con toda la enseñanza del Antiguo Testamento, referente a la salvación ofrecida por Dios a la nación de Israel; serán salvos por perseverar y guardar la ley, porque el pacto que hizo con ellos se apoyaba en la fidelidad de ellos.

Dt.11:22 "Porque si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo os prescribo para que los cumpláis, y si amareis a Jehová vuestro Dios, andando en todos sus caminos, y siguiéndole a él"...

Dt.28:1 "si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy".
Dt.28:2 "vendrán sobre ti todas estas bendiciones..."
vr.3-5 "tierras...frutos...vacas...ovejas...etc."
Dt.28:13 "Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola..."

Esta fue la salvación condicional y con promesas muy terrenales que Dios le entregó a Israel. En cambio a la iglesia le dice que somos salvos por fe, no por obras, y que si nosotros fuéramos infieles, él permanecerá fiel. Inclusive en el Nuevo Testamento no se nos prometen bendiciones terrenales, sino en el cielo, por ejemplo:

Mr.10:21 "y tendrás tesoros en el cielo"
Mr.10:23 "¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!".
Mt.6:24 "No podéis servir a Dios y a las riquezas".
A la iglesia ahora se nos promete "Vida eterna" "Salvación eterna" Jn.10:28 "Yo les doy vida eterna, y no perecerán JAMÁS, ni nadie las arrebatará de mi mano".

Los cristianos que hemos nacido de nuevo, estamos en la mano del Señor, y jamás podremos perdernos, porque Él es quien nos sostiene.

Dios no nos conoce por medio de nuestras obras, sino por nuestro corazón. El Señor no tuvo que esperar ver ninguna obra en el ladrón que se arrepintió en la cruz, para saber que efectivamente se había arrepentido; como en ninguno de los muchos que les dijo: "tu fe te ha salvado; vé en paz".

Dios es "el autor y consumador de nuestra fe"(Heb.12:2). Es el autor de principio a fin de nuestra fe, por lo tanto la conoce sin necesidad de ver nuestras obras.

Nosotros, que no podemos ver lo que hay efectivamente dentro del corazón humano; conocemos a los creyentes por medio de sus obras.

El Señor nos dijo: "por sus frutos los conoceréis". Este es también el tema que desarrolla Santiago en su epístola cuando dice (Stgo.2:8) "Muéstrame tu fe sin tus obras".

Nosotros solamente podemos mostrar nuestra fe a los hombres, únicamente a través de nuestras obras. De lo contrario, para los que ven que nuestro testimonio no es compatible con la fe que decimos tener; esa fe, será una fe muerta (Stgo.2:20).

Y al no ser una fe verdadera, nosotros podríamos estimar (aún con la posibilidad de equivocarnos) que la fe que "dice" tener, si no vemos obras; frutos del Espíritu en él, podríamos estimar que no es salvo. Pero esa estimación humana es solamente para que nosotros reconozcamos quienes pueden ser nuestros hermanos.

Gracias sean dadas al Señor, que solamente Dios tiene la responsabilidad de enviar al cielo a los que verdaderamente son suyos, no el hombre ni iglesia alguna en la tierra.



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