Por Jack Fleming













Capítulo 12

"La ley fue dada para Israel. La gracia para la iglesia".

Aunque para los que pertenecemos a la iglesia nos resulta muy evidente esta verdad, debido a que los cristianos por ejemplo no circuncidamos a nuestros hijos, no celebramos las fiestas solemnes de la ley (Lv.23.), no tenemos prohibiciones de comer ciertos alimentos, de guardar el día Sábado: de hacer fuego, de trabajar ni de aprovecharnos del trabajo de otros durante el día Sábado (transporte público, servicios donde están trabajando servidores públicos: Electricidad, agua, gas, teléfono, etc.).

No obstante que nadie en nuestros días guarda la ley ni el Sábado como Dios mandó a Israel (ni los judíos ni los Sabatistas), creo que debido a su importancia, necesitamos repasar esta verdad fundamental de la fe cristiana.
No basta con saberlo, necesitamos poder demostrarlo con las Sagradas Escrituras, porque solo ellas podrán convencer a los judaizantes modernos.

Satanás ha intentado desde los comienzos de la iglesia destruir esta preciosa libertad que el Señor nos dejó en la gracia. En Hch.15: 5 nos relata cómo algunos de la secta de los fariseos que habían creído, intentaron judaizar a la iglesia, pero se encontraron con la firme oposición de los apóstoles y ese intento no prosperó.

Desde sus orígenes el Señor dejó muy claro que la ley era exclusivamente para el pueblo de Israel, tal es así, que si un extranjero se acercaba al tabernáculo debía morir. Nadie que no perteneciera al pueblo de Israel podía cumplir con la ley, porque les estaba prohibido el acceso a ese lugar santo para ejecutar las ordenanzas de los sacrificios y presentación al templo que exigía la ley.

Nm.3:38 "Los que acamparán delante del tabernáculo al oriente, delante del tabernáculo de reunión al este, serán Moisés y Aarón y sus hijos, teniendo la guarda del santuario en el lugar de los hijos de Israel, y el extraño que se acercare, morirá".

Aquí deja muy en claro que cuando se dirige a "los hijos de Israel" lo está haciendo exclusivamente a los del pueblo terrenal escogido por Dios: Israel, no a los extranjeros, o al resto de las naciones (los gentiles).

Ez.44: 6 "y dirás a los rebeldes, a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: Basta ya de todas vuestras abominaciones, oh casa de Israel, de traer extranjeros, incircuncisos de corazón e incircuncisos de carne, para estar en mi santuario y para contaminar mi casa".

Por este motivo hasta los días de los apóstoles, ellos ni tan siquiera hablaban con los gentiles (Pedro en casa de Cornelio): Hch.10:28 "Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero".
No solamente los extranjeros (los gentiles) eran rechazados del Templo, sino que los judíos no los recibían en sus propias casas.

Cuando vamos a los orígenes de la ley, encontramos que Dios entregó esas ordenanzas exclusivamente para los de la nación de Israel. Ex.19:3 "Y Moisés subió a Dios, y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel".

Ex.31:12 "Habló además Jehová a Moisés diciendo: Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros (no todas las naciones, sino solamente ellos) guardaréis mis días de reposo, porque es señal entre mí y vosotros (los judíos) por vuestras generaciones".

Por lo tanto, ninguna persona con un mínimo de inteligencia, después de leer estos pasajes, podría decir que la ley fue dada por Dios para toda la humanidad, estando ellos excluidos además de acercarse al Templo para poder cumplir con lo que la ley mandaba.

Entonces ¿por qué escuchamos con tanta frecuencia a los judaizantes modernos decir que la iglesia es el Israel espiritual? Y ¿dónde incluyen a la verdadera nación de Israel que existe desde al año 1948 en el Medio Oriente?

Esta es la mejor forma que han encontrado los comerciantes de la fe, para justificar sus prácticas inescrupulosas que no tienen ningún asidero bíblico, tales como cobrar el diezmo y la "fiesta de las primicias" en la iglesia (Ud. puede leer más sobre este tema en el capítulo 3 de este libro), con el mismo propósito se hacen llamar los "Levitas espirituales". Aunque bien sabemos por la Palabra de Dios, que los verdaderos levitas debían obedecer con demandas específicas que ellos están muy lejos de cumplir.

Hoy, estos supuestos "levitas espirituales" (que de espirituales nada tienen) no les preocupa ser menor de 25 ni mayor de 50 años, pero lo que es peor aún, menos interesados están en obedecer esa demanda del Señor que los levitas no podían tener propiedades, ninguna clase de bienes; porque este era el motivo por el cual Dios había provisto para ellos el diezmo del pueblo de Israel. Sin embargo, hoy estos remedos de levitas, empleando artimañas fraudulentas, son los que han logrado acumular las mayores riquezas, y lo han hecho utilizando el nombre bendito del Señor para levantar sus imperios económicos, donde se han sentado como faraones intocables.

Cuanta necesidad tiene el pueblo de Dios de alimentarse con la Palabra de Dios, dejar ese alimento adulterado: "nueva alabanza" (con sus danzas, contorneos afroamericanos, aplausos, saltos, gritos, aullidos, histeria), experiencias, testimonios personales con los que embriagan de emociones a los débiles en la fe, fábulas, visiones, jerigonzas, actividades sociales, deportivas y comerciales, etc. Todo ese engaño con que entretienen y "drogan" a las multitudes los comerciantes de la fe, para despojar de su dinero a los incautos.

La ley fue dada por Dios para la nación de Israel, como ya lo hemos leído en su Palabra. Ella contenía solamente las figuras y sombras de la realidad misma de las cosas espirituales que Dios realmente quería enseñarnos.

Heb.8:5 "es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo".
Heb.10:1 "La ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan".Copiado ilegalmente de EstudiosMaranatha.com

La ley fue nuestro instructor que nos guió a Cristo. Los antiguos empleaban un esclavo culto, para que cumpliera las funciones de maestro de los niños de las familias ricas, a éste llamaban "ayo" (lea 2Ry.10:1 y 6). En Gál.3:23-24 dice: "La ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo". En Lc.16:16 el Señor confirmó esta verdad: "La ley y los profetas eran HASTA Juan".

La ley contenía las figuras y sombras de la realidad misma de las cosas, pero cuando llegó Cristo, ese simbolismo expresado en todo el ritual de la ley, cesó.
Col.2:14 "Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz".

Ef.2:15 "Aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas".
2Cor.3:6 "el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu, porque la letra mata". Aquí obviamente se refiere a la letra escrita por Moisés que condenaba al hombre (Ej. Dt.27:16 "Maldito el que...") y no a la Biblia, que es la Palabra viva y eficaz.

Rm.7:6 "ahora estamos libres de la ley...no bajo el régimen viejo de la letra".
Rm.6:14 "Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros, pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia".

Dios en el día de hoy, le pregunta lo mismo que Pedro en Hch.15:10 a los judaizantes modernos: "¿Por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?"

También la Palabra de Dios dice en Gál.4:9 "mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar?".

Gál.4:18 "si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley". Los que aún se consideran bajo la ley, es porque no están siendo guiados por el Espíritu.

En Rm.3:20 también nos dice del propósito de la ley: "por medio de la ley es el conocimiento del pecado". La ley fue el espejo divino donde Dios nos mostró nuestro pecado, pero no nos limpió, solo la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado.

Esta es la razón por la cual Dios dice que la ley fue nuestro instructor (ayo) para guiar al hombre a Cristo. Nos mostró el pecado y nuestra incapacidad para salvarnos por nuestros propios medios, y luego nos llevó a Cristo, el verdadero Cordero de Dios.

Gál.3:13 y 10 "Cristo nos redimió de la maldición de la ley. Porque todos los que dependen de las obras de la ley, están bajo maldición".

En conclusión, la ley fue dada para Israel, el pueblo terrenal Rm.3:19 "Todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley". Rm.6:14 "Mas vosotros (los que no son judíos), no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia".



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