Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 92

¿Es correcto que un siervo de Dios acepte ofrendas sin importar su procedencia, con el argumento que ese dinero ahora puede ser usado para la causa del Señor?

RESPUESTA

Primero consideraremos lo que el Señor manda y es de acuerdo al corazón de Dios, luego analizaremos aquello que es de acuerdo al corazón del hombre y que no tiene argumento bíblico.

La enseñanza que establece las Sagradas Escrituras, es que el siervo que está a cargo de la iglesia y además se dedica a la enseñanza (doble función: Líder y maestro), deba vivir del evangelio. Y en este caso es la iglesia que tiene el honor y la responsabilidad de su sustento.

1Tm. 5:17-18 “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario”.

1Co 9:7 -14 “¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta viña y no come de su fruto? ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche del rebaño? ¿Digo esto sólo como hombre? ¿No dice esto también la ley? Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla.¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto. Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material? Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros? Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo. ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio”.

Esto es lo que estableció el Señor para una iglesia que se conduzca de acuerdo a la voluntad de Dios, y quiera seguir el modelo instituido en las Sagradas Escrituras. Pero lamentablemente vemos que aun en los tiempos apostólicos las cosas no siempre fueron realizadas con la consagración y santidad que requieren las finanzas, y en particular las ofrendas.

Ese desorden que registra la Biblia para nuestra exhortación y enseñanza, tuvo su origen en dos cosas muy lamentables. Una: los falsos hermanos que se habían introducido dentro de la iglesia. Gal. 2:4 “de los falsos hermanos introducidos a escondidas”. 2Pd. 2:1 “hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros”.

Y dos: a la carnalidad de los creyentes, que aunque eran legítimamente hijos de Dios, no habían logrado desarrollo espiritual. Es el caso que lamenta con mucho dolor el apóstol Pablo en algunas de sus epístolas.

No existe nada más doloroso y humillante para el verdadero siervo del Señor, que alguno de esos hermanos le recuerden las ofrendas que le fueron enviadas. Para evitar esa amargura y aflicción, el apóstol prefirió prescindir de las ofrendas de aquellas iglesias carnales, como la de los corintios. Y aceptar únicamente de aquellos hermanos espirituales, como los filipenses.

2Cor. 11:7-11 “¿Pequé yo humillándome a mí mismo, para que vosotros fueseis enaltecidos, por cuanto os he predicado el evangelio de Dios de balde? He despojado a otras iglesias, recibiendo salario para serviros a vosotros. Y cuando estaba entre vosotros y tuve necesidad, a ninguno fui carga, pues lo que me faltaba, lo suplieron los hermanos que vinieron de Macedonia, y en todo me guardé y me guardaré de seros gravoso. Por la verdad de Cristo que está en mí, que no se me impedirá esta mi gloria en las regiones de Acaya. ¿Por qué? ¿Porque no os amo? Dios lo sabe”.

Filp.3:17-19 “Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros. Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal”.

Filp. 4:11-18 “No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación. Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios”.

Las ofrendas realizadas en el Espíritu, suben en olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios. Pero la que proviene de aquellos hermanos que aún permanecen en la carne, no solamente provocan dolor al receptor, sino que no son aceptas por Dios, porque son parte de la paja que será quemada en el día del Señor (1Cor.3: 12-13).

Entonces, la conclusión lógica es que el siervo espiritual mejor se abstenga de las ofrendas de las iglesias carnales, mayormente debería hacerlo de los inconversos que no son hijos de Dios, Lv.22: 25 "Ni de mano de extranjeros tomarás estos animales para ofrecerlos como el pan de vuestro Dios, porque su corrupción está en ellos; hay en ellos defecto, no se os aceptarán". Porque Dios no es limosnero para tener que emplear en Su obra y como medio de sustento, a “socios colaboradores” de entre los hijos de las tinieblas.

2Cor. 6:14-15 “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?”

Esto también establece que es antibíblico, y además una incoherencia, recoger ofrendas en reuniones públicas de la iglesia, donde han asistido inconversos invitados a escuchar el evangelio que Dios ofrece gratuitamente al hombre. Porque con justa razón se preguntarán: “¿No me invitaron a escuchar el evangelio que Dios ofrece gratuitamente? ¿Entonces, porqué ahora me piden dinero?"

Las ofrendas en la iglesia deben recogerse únicamente cuando estén reunidos en forman exclusiva los que son miembros de ella, porque ese es un privilegio que le corresponde solamente a los que son verdaderamente hijos de Dios. Y es algo que no debe repetirse en todas las reuniones de la semana.

Curiosamente algunos argumentan que mejor no hacer la Cena del Señor todos los Domingos, porque se puede transformar en algo rutinario, pero sorprendentemente no se les hace rutinario recoger las ofrendas todos los Domingos (en muchos lugares: mañana, tarde y noche), y durante todas las reuniones que efectúan en la semana. ¿Será por eso también que realizan tantas reuniones durante la semana y el día Domingo? Al menos da para pensar así.

La enseñanza de la Biblia es: Hch. 20:7 “El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan”. 1Cor. 16:1-2 “En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado”.

Sobre este tema la Biblia es muy explícita, las ofrendas deben recogerse tan sólo el día Domingo (el primero de la semana) y cuando estén presentes exclusivamente los creyentes que constituyen esa iglesia local. Para lo cual se hace durante la Cena del Señor, como parte de la ofrenda de agradecimiento que trae el hijo de Dios que viene a hacer memoria del Señor a Su mesa, porque además es allí donde deberían estar únicamente los creyentes salvados por Su Gracia y que ahora son reyes y sacerdotes de Dios (Ap.1:6)

Al Santo y Todopoderoso no le faltarán recursos para no mancillar lo santo con lo inmundo. Dios no mezcla ni se agrada de ofrendas contaminadas que no tengan un origen en el Espíritu para construir Su iglesia.

El siervo espiritual se preocupará de eso, pero el carnal, que solamente piensa en lo terrenal, no tendrá mayores problemas para aceptar el dinero venga de quien venga, total no es para Dios, sino para él.



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