Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 91

¿Dice algo la Biblia sobre el zodiaco? ¿Cuál es su origen?

RESPUESTA

Buscar el origen de la astrología, es remontarnos al comienzo de la raza humana. Y la Biblia nos dice que comenzó en Mesopotamia cerca del río Eufrates, donde los descendientes de Caín que salieron de la presencia del Señor (Gn.4:16), posteriormente construyeron una ciudad y una gran torre para escudriñar el cielo con ese propósito esotérico de buscar su destino en los astros.

Gn. 11:4 “Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra”. Gn. 11:9 “Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra”.

De esa antigua ciudad de Babel proviene la que posteriormente sería Babilonia. En esa cultura milenaria continuaron desarrollando la astrología y posteriormente con sus conocimientos astrales y matemáticos, confeccionaron los doce signos del zodiaco.

Génesis capítulo 11 nos describe ese triste episodio cuando los hombres construyeron una ciudad (Babel) con una torre que “llegue al cielo”. Obviamente que no eran tan necios para pretender que físicamente pudieran “llegar” hasta el cielo, lo lógico es entender que ese lugar elevado que habían construido, era dedicado como templo de cultos paganos que habían desarrollado y a la observación de los astros para predecir el futuro.

Cuando Dios mandó el juicio sobre la ciudad de Babel confundiendo el lenguaje de los hombres, desde allí se esparcieron sobre la faz de la tierra (Gn.11:9) y exportaron también sus cultos que se difundieron por todo el mundo a otras civilizaciones.

El origen del zodiaco lo encontramos entre los sumerios, pero son los sacerdotes-astrólogos del Antiguo Egipto los que transmitieron sus observaciones a los griegos, quienes a su vez fueron fuente de conocimiento para los astrónomos y científicos de la Edad Media.

En Grecia logró gran desarrollo, allí se mezclaba la magia, la alquimia y la astrología con su profundo simbolismo oculto. También el aporte de sus filósofos y matemáticos, que entretejieron sus conocimientos con ese culto, permitió que se radicara fuertemente en el corazón del pueblo. De ellos se conoce una de las cartas astrales más antiguas, pero como dice en Gn. 11:9 se esparció por toda la faz de la tierra, porque se encuentra en casi todas las culturas más antiguas: China, África, Sudamérica, etc.

La importancia que dieron los romanos al uso cotidiano de la astrología, se observa aun en la forma como construyeron el Circo, como una gran metáfora astrológica. El hipódromo era un universo en miniatura, la pista de carreras era una eclíptica con sus doce puertas correspondientes a los doce signos del Zodiaco. Cada carrera consistía en siete vueltas, representando los siete planetas que se conocían hasta ese tiempo. Los astrólogos rodeaban la arena con sus respectivos horóscopos.

Dentro de la Roma eclesiástica, principalmente hasta la Edad Media, también la astrología tuvo fieles practicantes, entre los que se incluyen varios Papas e importantes jerarcas de esa iglesia, que naturalmente continúan siendo considerados por ellos como “infalibles”. Aún hasta nuestros días, se pueden observar en sus vitrales los doce signos del zodiaco en algunas basílicas de la época que se conservan en Europa.

Es muy conocido por la historia la persecución tenaz y brutal que mantuvo la “Santa” Inquisición contra los científicos de la época. A principios de 1616, los libros de Copérnico fueron censurados por un edicto, y el cardenal jesuita Roberto Belarmino ordenó a Galileo que no defendiera el concepto de que la Tierra se movía.

Galileo Galilei era un astrónomo y físico italiano que vivió entre 1564 y 1642. Se opuso a la enseñanza de Aristóteles que indicaba que los cuerpos celestes eran divinos, y al postulado de la iglesia Católica que sostenía que: “La tierra es el centro del Sistema planetario y no el Sol, y que se mueva alrededor del Sol, es una teoría absurda en filosofía y herética en cuanto a la verdad teológica".

En defensa de sus descubrimientos astronómicos Galileo apeló a las Sagradas Escrituras (Craso error), citando el pasaje de Josué 10:13 donde afirma que el sol se detuvo en medio del cielo. Decía: “Si el sol se detuvo en medio del cielo por un milagro de Dios, es porque el sol se mueve”. A pesar de todo, la Inquisición lo condenó por grave de herejía. En 1633 le obligaron a abjurar, y pese a que lo forzaron a retractarse públicamente contra sus convicciones científicas, fue condenado a prisión perpetua por herejía.

¿Cómo puede un católico pensante creer en la infalibilidad del Papa, si luego vimos en nuestros días al Papa Pablo II pedir disculpas por ese “error” de la Santa iglesia Católica? ¿Cuál de los dos “infalibles” se equivocó? ¿El que gobernaba la iglesia en 1663 o el que dijo en 1992 que eso fue un error? Infalible significa que no se puede equivocar, porque ese es un atributo exclusivo de la divinidad, sólo Dios no se puede equivocar. Cualquier hombre que se considere infalible, está proclamando ser dios.

No se puede considerar una “coincidencia” que el Papa Pío XII proclamara en el año 1950 a María como: “Reina de los cielos y del mundo”. Y Pablo VI en el año 1965 como: “La madre de la Santa iglesia Católica Romana”.

¿Cuál es el origen de ese título tan especial: “Reina de los Cielos”? La gente de Ur en Caldea, adoraban a la madre-diosa Ishtar (Istar) 2.500 años antes de Cristo. Alrededor de la misma época los Minenses de Creta tenían una madre-diosa con su divino hijo Volcano en sus brazos, mas tarde la gente de Chipre adoraban una diosa con las mismas características y que luego fue adoptada por los griegos como Afrodita o Ashtarte.

Los babilonios, que conquistaron sumeria en el siglo XXII AC basaban sus creencias religiosas con cuerpos celestiales, ellos tenían los planetas como dioses y diosas, el planeta Venus era la versión de la diosa-madre Sumeria Ishtar. Los babilonios adoraban a Ishtar, como “la santa virgen, la madre virgen y diosa de diosas, madre del cielo y la tierra”.

En Sudamérica pude ver algunas imágenes de María que los católicos veneran, donde ella aparece elevada en el cielo estelar, con doce estrellas sobre su cabeza como corona y con una media luna bajo sus pies y un enorme sol a sus espaldas. Esto se debe a que Roma siempre ha estado impregnada de la astrología y cultos idolátricos, pese a que Dios ha condenado en Su Palabra esa práctica ocultista y pagana.

La versión más bizarra del paganismo católico que he concocido en relación a su idolatría entorno a María, es una que en nuestros días es muy popular en México. Consiste en una calavera vestida de Virgen y causa locura religiosa, a tal punto que sus imágenes se venden mejor que las de ningún otro santo, incluso más que las de la Virgen de Guadalupe.

En el altar del templo de la Iglesia Católica Tradicionalista Mex-USA se juntan manzanas, cigarros encendidos, trozos de pan y velas de colores. Todas las ofrendas que llegan a la Parroquia de la Misericordia, enclavada en un populoso barrio de la capital mexicana, se depositan a los pies de la Calavera vestida de Virgen, la patrona del lugar.

De lejos, la figura casi podría pasar por la Virgen de Guadalupe con la que comparte la estampa, el vestido, los velos y el pelo lacio. Pero al acercarse se ve que el rostro de la Santa Niña Blanca, otro de los nombres de la venerada imagen, es una calavera. Y su cuerpo es un esqueleto que sostiene una hoz en su mano derecha y un mundo en la izquierda.

Dios siempre ha condenado toda esta expresión de paganismo idolátrico y que Roma no solamente tolera, sino que fomenta entre sus feligreses, porque al igual que los plateros de Efeso, les proporciona una poderosa fuente de ingresos. Hch. 19:24 "un platero llamado Demetrio, que hacía de plata templecillos de Diana, daba no poca ganancia a los artífices; a los cuales, reunidos con los obreros del mismo oficio, dijo: Varones, sabéis que de este oficio obtenemos nuestra riqueza; pero veis y oís que este Pablo, no solamente en Efeso, sino en casi toda Asia, ha apartado a muchas gentes con persuasión, diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos".

Citaré algunos pasajes de las Sagradas Escrituras donde se refiere a estas prácticas idolátricas y esotéricas: 2Ry. 23:5 “Y quitó a los sacerdotes idólatras que habían puesto los reyes de Judá para que quemasen incienso en los lugares altos en las ciudades de Judá, y en los alrededores de Jerusalén; y asimismo a los que quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, y a los signos del zodíaco, y a todo el ejército de los cielos”.

Is. 47:13 “Te has fatigado en tus muchos consejos. Comparezcan ahora y te defiendan los contempladores de los cielos, los que observan las estrellas, los que cuentan los meses, para pronosticar lo que vendrá sobre ti”.

Jer 7:18 “Los hijos recogen la leña, los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas a la reina del cielo y para hacer ofrendas a dioses ajenos, para provocarme a ira”.

Jer 44:18-19 “Mas desde que dejamos de ofrecer incienso a la reina del cielo y de derramarle libaciones, nos falta todo, y a espada y de hambre somos consumidos. Y cuando ofrecimos incienso a la reina del cielo, y le derramamos libaciones, ¿acaso le hicimos nosotras tortas para tributarle culto, y le derramamos libaciones, sin consentimiento de nuestros maridos?”

Como podemos ver, pareciera que siempre esta práctica pagana condenada por Dios, ha tenido mayor influencia sobre las mujeres, aunque también muchos hombres son seguidores de esos cultos. Su influencia sobre el corazón humano es tan fuerte, que los empresarios la han explotado como una veta muy rica para aumentar sus ventas en las revistas femeninas principalmente y también en los periódicos. Son muchos los que compran estos impresos y lo primero que buscan, es su horóscopo.

Pero ¿Quiénes son principalmente los que tienen esta práctica reñida con la Palabra de Dios? No son los evangélicos, sino los romanistas con su corazón contaminado con la idolatría y creencias espurias, porque no tienen al Señor Jesucristo como el único y suficiente Salvador personal que les pueda satisfacer y dar luz respecto a su futuro y la vida eterna. Debemos orar por ellos, y cuando el Señor nos presente la oportunidad, entregarles la luz del evangelio que puede llenar sus corazones y hacerles salvos para toda una eternidad. Solamente la verdad puede hacer verdaderamente libre a las personas.



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