Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 88

¿Cómo será el cuerpo con el cual resucitaremos?

RESPUESTA

Esta pregunta la encontramos en la Biblia, como también su respuesta, por tanto será muy fácil clarificar cualquier duda al respecto.

1 Cor. 15: 35 “pero dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? 1 Cor. 15: 51 “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados”.

En este capítulo 15 se describen varias características que tendrá el cuerpo de gloria con el cual resucitaremos:

Incorruptible. Vr. 42 “Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción”.

Glorioso. Vr. 43 “se siembra en deshonra, resucitará en gloria”.

Poderoso. Vr.43 “se siembra en debilidad, resucitará en poder”.

Espiritual. Vr. 44 “se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual”.

Celestial. Vr. 49 “así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial”.



Será un cuerpo semejante al cuerpo de gloria del Señor.
1Jn 3:2 “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él”.

Filp. 3:21 “el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya”.

En consecuencia, para saber cómo habrá de ser nuestro cuerpo de gloria, necesitamos escudriñar cómo fue el cuerpo con el cual resucitó el Señor.

Fue un cuerpo real. Lc. 24:39 “Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo”.

Un cuerpo poderoso. Jn. 20:19 “ Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros”.

Un cuerpo reconocible. Jn. 20:16 “Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro)”.

Algunos cristianos se preguntan si en el cielo nos podremos reconocer. En primer lugar hemos de recordar que el cuerpo de gloria será extremadamente superior al actual, y no que habremos de ser menos inteligentes que ahora. Si hoy con los simples cinco sentidos que poseemos somos capaces de reconocernos unos a otros, mayormente estaremos capacitados para hacerlo en ese cuerpo de gloria dotado de facultades superiores.

En el pasaje de Jn.20:16 vimos que María reconoció al Señor resucitado.

Pedro en el monte de la transfiguración, reconoció, en la revelación que le entregó el Espíritu, a Moisés y Elías (Mt.17:3-4).

En Lc.16:19-31 el Señor Jesucristo nos dice lo que aconteció con Lázaro cuando murió y fue llevado por los ángeles. Allá arriba Abraham reconoció sin problemas a Lázaro.

Es evidente que en el cielo conservaremos nuestra identidad en esos cuerpos de gloria que el Señor nos ha prometido. Además no hemos de olvidar que nuestro “yo”, la persona que somos, está en el alma, el cuerpo es solamente la habitación visible y temporal que hoy tenemos.

El rico que nos describe el Señor en Lc. 16, cuando murió, su cuerpo fue sepultado, pero su alma fue llevada inmediatamente al infierno. Y dice que: Lc 16:23 “Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos”. Vr. 27-28 Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento.

Podemos concluir que en la eternidad estaremos plenamente concientes. El rico no solamente sentía los tormentos, sino que inclusive recordaba a sus cinco hermanos que tenía acá en la tierra. Abraham también está en una condición de completa lucidez, como todos los creyentes que han partido a la eternidad. Mayormente lo estaremos cuando recibamos ese cuerpo de gloria que el Señor nos ha prometido.



Volver al indice

¿Este sitio web ha sido de su interés? Envíe nuestra dirección a sus amigos.

www.EstudiosMaranatha.com