Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 82

¿Se puede considerar la revisión de 1960 de Cipriano de Valera como una buena traducción de la Biblia? ¿O contiene ciertos errores, especialmente como señalan algunos respecto a que puede desviar sobre una doctrina tan fundamental como es la salvación exclusiva por la fe, sin las obras? ¿Es mejor la versión de 1909?

RESPUESTA

La Biblia es uno de los libros más vendidos, pero menos leído. En muchos hogares, especialmente de los creyentes, existen 3, 4, 5 o más ejemplares, pero un porcentaje muy mínimo son los que la han valorizado verdaderamente como para leerla aunque sea una vez en su vida.

Sin embargo pareciera que en el día de hoy son muchos los que consideran que el hecho de comprar una Biblia les otorga el título de “maestro” de la misma, aunque no la hayan leído jamás desde Génesis hasta Apocalipsis. El Señor dice: (Stgo.3: 1) “no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación”.

El idioma es algo “vivo” que va cambiando y evolucionando cada día. Por esta razón se requiere que la Real Academia haga una revalorización constante de los vocablos que constituyen nuestra lengua. Algunos son considerados en desuso y otros nuevos son integrados periódicamente, no solamente en lo que respecta a la tecnología, la cual en los últimos tiempos se ha desarrollado a una velocidad vertiginosa, sino que en todos los diferentes tópicos.

La revisión de 1909 fue una buena obra para su tiempo, pero por los motivos que mencioné, creo que ya cumplió su ciclo. Porque en ella se encuentran expresiones que están obsoletas hace mucho tiempo y que al leerla en nuestros días, el lector no entiende o no capta el verdadero valor de esa terminología. Por ejemplo, en Zac.6:12 dice: “Y le hablarás, diciendo: Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: He aquí el varón cuyo nombre es Pimpollo, el cual germinará de su lugar, y edificará el templo de Jehová”.

El lector de hace un siglo atrás entendía perfectamente que la expresión “Pimpollo” se refería al Señor, pero no así el leyente contemporáneo, por este motivo se hace indispensable actualizar el lenguaje. En cuanto al pasaje de Ap.19:8 puede leer la respuesta Nº 81 en nuestro FAQ.

La revisión de 1960 vino a cumplir con esa necesidad que se hacía imperiosa a mediados del siglo pasado. En esa revisión trabajaron arduamente todo un equipo de especialistas en lingüística, quienes la actualizaron y revisaron prodigiosamente. En la Biblia se considera los años de una generación, cuarenta años. Y Dios ensalzó de una manera muy especial ese laborioso trabajo, para toda una generación que se bendijo enormemente con esa Biblia de 1960.

Todas las iglesias del mundo de habla hispana la aceptaron universalmente, incluyendo las más diversas denominaciones, era la única que se usaba. Dios dijo que (Mt 24:35) “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. Y mi argumento es que el que entregó Su Palabra al hombre, ¿no habría de cuidar que TODA una generación tuviera una Biblia que no fuera adulterada?

Habiendo prometido que el cielo y la tierra pasarán, pero Su Palabra jamás, eso implica que no pudo estar ausente del cuidado y preservación de esa infalible Palabra divina, porque de lo contrario no habría sido infalible si contiene adulteraciones.

Si hubiera sido la revisión que realizara y utilizara una sola denominación, podría aceptarse la posibilidad de ser influenciada por la mano del hombre. Pero bien sabemos que TODAS las iglesias cristianas la han usado indistintamente durante toda una generación, eso nos garantiza que queda dentro de esa promesa del Señor, que Su Palabra no pasará, porque el Dios Justo y Soberano no podría haberse saltado toda una generación y permitir que todos ellos vivieran engañados.

La historia nos revela la persecución atroz que realizaron los romanistas durante muchos siglos para exterminar ese Libro Sagrado, quemándolos en hogueras públicas, no solamente la Biblia, sino que también a quienes osaran contradecir el edicto del Concilio de Valencia del año 1229 donde el Papa Gregorio IX prohibió oficialmente su lectura y condenó a muerte a los herejes que se atrevieran a desafiarlo (¿Qué pasó con la presuntuosa "infalibilidad papal" que sostiene Roma?).

Desde el siglo XIII y hasta principios del siglo XX fue brutalmente perseguida e intentaron aniquilarla, pero como no pudieron concretar sus siniestros propósitos, a fines del siglo XX cambiaron de actitud, porque se dieron cuenta que ese plan había fracasado. Ahora la permiten leer, pero no interpretarla, porque en cada página de esas traducciones que ellos manejan, han incluido la interpretación oficial de Roma.

Incluso se han permitido la libertad no solamente de elevar los dichos “infalibles” del Papa y la tradición de su iglesia a un mismo nivel de autoridad divina, sino que han añadido libros apócrifos en el Antiguo Testamento, que ni los judíos los reconocen como inspirados. Puede leer más sobre estos libros Apócrifos en nuestro MENSAJE Nº 33.

En nuestros días la Biblia enfrenta otra clase de persecución, más sutíl pero igualmente perversa. Ahora, como no pudieron eliminarla, han elaborado otro plan, el de saturar con diversas traducciones para confundir y sembrar la duda sobre su autenticidad, donde en muchas de ellas se leen notas al margen: “Este pasaje no figura en los manuscritos más antiguos” o “este versículo es de dudosa procedencia y no se encuentra en los originales primitivos”, etc.

Todo esto ha sido posible como consecuencia del movimiento ecuménico que inició el Papa Juan XXIII con su encíclica del 28 de Noviembre de l959 al cual se han integrado muchas iglesias evangélicas de corte “modernista y liberal”, casi todas ellas también carismáticas y que están integradas al Movimiento Mundial de iglesias que encabeza Roma. El ecuménismo tiene como filosofía básica que: "se puede ofender a Dios, pero no al hombre, para lograr su unidad total". Claro que se trata de la unidad poligámica que nos habla Ap.17:1-2.

Por ser la revisión de 1960 la Biblia que ha traído mayor bendición al mundo cristiano, no es de extrañarnos que sea el blanco de los ataques de los enemigos de la Palabra de Dios. Algunos, puede que en forma sincera en su apego a la versión con la cual crecieron, otros por ignorancia; los hay quienes lo hacen simplemente porque tienen sus despensas saturadas de ejemplares que no han podido vender, todos ellos se han unido a esta orquestación de desprestigio contra la Biblia que ha traído mayor bendición al pueblo de Dios durante las últimas décadas.

Pero lo que resulta muy evidente, que muchos de estos “maestros” y “expertos en los idiomas originales” que levantan sus voces para desprestigiar la revisión de 1960, no han leído jamás en forma completa la revisión de 1909 ni la de 1960, lo cual nos hace descartar los dichos de estos personajes como algo digno de tener en consideración. Y creo que en este caso vale también decir como dijo el Señor: “Por sus frutos los conoceréis” Y los frutos de la revisión de 1960 nadie puede refutar sin faltar a la verdad, que ha sido la que mayor bendición ha traído a nuestra generación.

Personalmente tengo en mi computador 29 versiones en Inglés, 1 Inglés-Griego, 1 Inglés-Hebreo, 12 en Castellano, las cuales puedo leer simultáneamente cada pasaje en forma paralela para comparar y sacar el mejor provecho de cada una, pero les puedo asegurar que los que leen solamente la revisión de 1960 de la versión de Cipriano de Valera , tienen una excelente traducción y muy confiable.



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