Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 81

En Ap.19: 8 dice: “Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos”. ¿Se puede entender a la luz de este versículo que la salvación es por medio de las obras (las acciones justas)?

RESPUESTA

Se requiere ser un lector muy superficial y con ideas preconcebidas sobre la salvación por obras y no exclusivamente por la fe, como lo revela Dios en forma insistente en toda Su Palabra, para ver aunque sea una leve sugerencia al respecto en este versículo de Ap.19: 8

Porque la gran enseñanza irrefutable de la Biblia es que somos salvos por fe, no por obras. Ef 2:8-9 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”.
Tito 3:5 “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo”.

El grave problema de muchos, es que leen la Palabra del Señor para confirmar sus propias creencias, y no para recibir la enseñanza que Dios nos está entregando a través de las Sagradas Escrituras. Si alguien le sugiere esa interpretación antojadiza, antes de continuar la conversación con su interlocutor, pregúntele si ha leído a lo menos una vez toda la Biblia, porque si no lo ha hecho, es una tremenda falta de respeto pretender ser enseñador de ella sin haberla leído, es más, yo la calificaría de una opinión fraudulenta.

O ¿cómo calificaría Ud. a alguien que pretendiera opinar y enseñar sobre la obra de Cervantes “El Quijote” si es que nunca la ha leído íntegramente? Y con la Biblia es una falta y engaño muchísimo más grave, porque no se trata de un libro de hombres, sino de la Palabra de Dios.

En los países de habla inglesa, imprentas que son orientadas únicamente por ambiciones mercantiles y carentes de toda ética profesional, han editado para los estudiantes flojos que no les gusta leer esos libros que en el colegio les exigen, unos resúmenes con comentarios sobre esas obras literarias que deberían leer, se los conoce como “cliff notes”.

Esto es una pena, porque están no solamente fomentando la pereza y el engaño, sino que le provocan un grave daño a la preservación del idioma; esta es una actitud inmoral. Pero mucho más grave es la postura de aquellos que gustan opinar sobre el Libro de los libros, la Biblia, apoyándose en sus “cliff notes”. Han leído unos cuadernillos, o quizás algunos pasajes aislados de las Sagradas Escrituras, y luego opinan como si fueran grandes maestros en la materia. Hasta los hay quienes gustan citar palabras del griego y del hebreo, idioma que desconocen absolutamente, pienso que lo hacen únicamente para impresionar a sus oyentes.

Todo versículo debe ser interpretado dentro de su contexto general, por eso es importante primeramente leer toda la Biblia antes de opinar sobre algún pasaje en particular. Debe cerciorarse por Ud. mismo lo que Dios dice, antes de escuchar lo que los hombres dicen.

Aquí en Ap.19: 8 no está diciendo de ninguna manera que somos salvos por obras, solamente dice que a la iglesia (el conjunto de salvados) se le ha concedido; conceder significa: conferido, dispensado, adjudicado, proporcionado, es decir: se le ha permitido que se vista de lino fino.

¿Quién fue el que le permitió, proveyó y vistió de ese lino fino? Todo lector serio de la Biblia sabe con seguridad plena, que eso solamente lo ha hecho Dios. Y a esto se está refiriendo en este versículo de Ap. 19: 8

Isa 61:10 “mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas”.

Zac 3:4-5 “Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala.
Después dijo: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y le vistieron las ropas. Y el ángel de Jehová estaba en pie”.

Dios nos salvó por Su Gracia y Misericordia eterna, pero no nos dejó desnudos, es decir, no quiso que solamente nos quedáramos con nuestra salvación, lo cual ya en sí es un don de infinito valor. Bien pudo habernos otorgado la salvación y llevarnos inmediatamente al cielo, pero Su Soberanía determinó que nos quedáramos acá en la tierra por un tiempo más, para utilizarnos en la extensión de ese plan de salvación para el resto de los creyentes que constituyen la plenitud de Su iglesia.

Las obras de los santos representa la vestidura, el adorno nupcial que nos provee Dios como añadidura a la salvación que recibimos por pura gracia, porque ni aún las obras que realizamos nos pertenecen.

Filp. 2:13 “porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad”.

Ef. 2:10 “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”.

Lc 17:10 Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos.

Ningún hijo de Dios podría decir con sabiduría que sus obras participaron en su salvación, porque nada de eso diríamos con sensatez. Dios nos tuvo que poner hasta el querer hacer, para que realizáramos las obras que Él había planificado para nosotros desde antes de la fundación del mundo. Y si llegáramos a cumplir con todas las tareas que el Señor diseñó para nosotros, no seríamos más que “siervos inútiles”.

Cuando nos salvó, sin ninguna participación ni voluntad humana, porque estábamos (Ef.2: 1) “muertos en delitos y pecados” (nadie podría esperar alguna iniciativa de un muerto), y sabiendo que no es de voluntad humana como dice textualmente en Jn.1: 13 (los hijos de Dios) “no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios”. Nos salvó y estábamos desnudos, sin nada más que nuestra salvación. Fue entonces que “nos vistió de ese lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos”.

El lino fino, son las acciones justas de los santos, esa vestidura que Él nos proveyó una vez que ya fuimos salvos. Como lo leímos en Zac. 3: 4-5 nos quitó nuestras vestiduras viles, nos lavó en la sangre preciosa de Cristo, nos ungió con ese aceite aromático del Espíritu Santo, y tan solo entonces nos puso las vestiduras limpias. Que es lo mismo que hacemos (o hacíamos) con nuestros hijos cuando llegaban sucios, les quitábamos las ropas sucias, luego los bañábamos, y posteriormente les poníamos vestiduras limpias. Es el amor del padre el que provee ese cuidado cariñoso de lavarlo y vestirlo con ropas limpias.

¿Dónde está la gloria del hombre? No existe, TODA la gloria le pertenece exclusivamente a Dios. Él nos escogió desde antes de la fundación del mundo, según el puro afecto de Su voluntad (Ef. 1: 4-5). Nos quitó nuestras ropas viles, nos lavó en la sangre de Cristo y nos otorgó vestiduras limpias (Zac. 3: 4-5). Ef. 5:27 “a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha”.

Para que realizáramos esas obras justas tuvo que poner hasta el querer hacerlo en nuestros corazones (Filp.2: 13). Y si alguno quiere quedarse con un pedacito de esa gloria porque considera que ha hecho algunas obras, recuerde, que aunque haga todas las cosas que Dios le ha mandado, no es más que un siervo inútil (Lc.17: 10). Toda la gloria es y será eternamente solamente de Dios y para Dios.



Volver al indice

¿Este sitio web ha sido de su interés? Envíe nuestra dirección a sus amigos.

www.EstudiosMaranatha.com