Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 75

Estoy estudiando la Biblia, para lo cual su página me ha sido de gran ayuda, pero ahora que soy salvo por la Gracia del Señor ¿a cual iglesia puedo ir? No encuentro ninguna semejante a lo que nos enseña Dios en Su Palabra.

RESPUESTA

El Señor nos advirtió que vendría (2Tm.4: 3) “tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas”.

El mismo apóstol Pablo lo señaló en Hch.20: 29-30 “Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos”.

Hombres que como dice en 1Tm.6: 5 son: “hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales”.

Dios nos revela en Su Santa Palabra que este mal iría de (2Tm. 3: 13) “mal en peor”. Hasta llegar a una situación generalizada, como lo describe para la última etapa de la iglesia aquí en la tierra. Una iglesia que se cree rica y poderosa, y que de ninguna cosa tiene necesidad, tendrán grandes y fastuosos edificios, muchas riquezas y recursos económicos, pero Dios la ve como una iglesia miserable, pobre, ciega y desnuda (Ap.3: 17), porque el Señor no estará en medio de ella, sino afuera (Ap.3: 20).

La venida del Señor está muy próxima, y Él nos dijo que la condición de estos líderes será tal, que quedarán atrapados en sus propias mentiras (2Tm.3:13 “engañando y siendo engañados”). Por esta razón con mucha perplejidad dirán en el día de la venida de Cristo: (Mt.7:22-23) “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”.

La situación de la cristiandad en el día de hoy es como lo anunció el Señor en Su Palabra, una iglesia tibia que le produce nauseas (Ap.3: 16). Pero eso no significa que Dios se ha quedado sin Su testimonio viviente de hermanos fieles que no han doblado sus rodillas ante Baal. En todos los tiempos y hasta el fin de los días, existirá la luz de sus verdaderos hijos que resplandecerá hasta que Cristo vuelva a buscar Su iglesia.

El problema actual es que entre tanta cizaña es muy difícil reconocer el verdadero trigo. Hay algunos que se cansan de buscar e intentan acomodarse en cualquier lugar, no obstante sabiendo que aquello que ven y escuchan está muy lejos de asemejarse al modelo bíblico. Aunque la ordenanza del Señor es: (1Tm.6: 5) “apártate de los tales”.

Entonces ¿qué se puede hacer? Lo primero que hay que tener presente, es que no podemos transar para hacernos cómplices de esos sistemas, porque además de estar colaborando con nuestro dinero para mantener esas organizaciones, estaríamos desobedeciendo al Señor que nos manda: “apártate de los tales”.

Por tanto es muy evidente lo que NO debemos hacer, pero subsiste la interrogante ¿qué puede hacer? Creo que lo mismo que ha estado haciendo hasta ahora: Estudiar Su Palabra, orar y hablar a otros de esta verdad gloriosa del Señor, hasta que llegue el tiempo señalado por Dios, para que Ud. pueda reunirse en un lugar de acuerdo a las Sagradas Escrituras. Quizás el Señor le tenga algo especial, como el ser usado como instrumento en Sus manos para formar una iglesia local, posiblemente en su propio hogar o en otro lugar.

Pero por el momento lo que debe hacer, es continuar preparándose para la obra del Señor, estudiar su Biblia, orar, crecer espiritualmente y llevar esa Palabra a otros.

Cuando el apóstol Pablo se convirtió al Señor, inmediatamente le preguntó: (Hch.9: 6) “temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga?” Y la respuesta del Señor fue: “Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer”.

La respuesta no llegó inmediatamente, sino que fue una revelación gradual mientras se preparaba y asimilaba su conversión. Fue a la ciudad como el Señor le ordenó, estuvo varios días en Damasco y luego comenzó hablarles del evangelio a los ciudadanos de allí.

Dice en Hch.9: 23 “Pasados muchos días, los judíos resolvieron en consejo matarle”. Siempre la presentación pura de la Palabra del Señor produce una reacción: o se convierten o lo odian. Cuando no existe ninguna reacción y todos salen diciendo que fue una reunión muy hermosa, sin haberse convertido de corazón, eso es una prueba contundente que allí no predicaron la Palabra de verdad, sino que los entretuvieron con historias de hombres.

Nada en la vida del cristiano sucede por accidente o por voluntad humana. Incluso el odio que provocó la predicación de Pablo, fue algo que estaba dentro de los planes de la voluntad permisiva del Dios Soberano que controla todas las cosas. Por ese odio que se había acumulado en su contra, tuvo que huir a Jerusalén.

En Hch. 9: 23 leímos que esto sucedió después de pasados muchos días. En Gál.1: 18 dice que: “pasados tres años, subí a Jerusalén”. Y allí recién se reunió con la iglesia que había allá.

Todo esto considerando que Pablo era un hombre que había sido instruido desde su niñez en el conocimiento de las Sagradas Escrituras. Con esto quiero señalar que no debe esperar convertirse en un predicador público (especialmente si no ha sido escogido para esa labor) en forma inmediata, más aún si todavía no termina de leer toda su Biblia; como tampoco desesperarse si no encuentra pronto a otros hijos de Dios que deseen obedecer al Señor antes que a los hombres.

La promesa del Señor es que (Jn.16:13) “el Espíritu Santo os guiará a toda verdad”. Que el Señor le otorgue santidad, sabiduría, prudencia, paciencia, y sobretodo perseverancia. Bendiciones.



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