Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 69

¿Está bien cantar en los funerales? Cuando era católico fui testigo de varios funerales extremadamente dramáticos, eso me parecía comprensible porque la inmensa mayoría no sabe donde irán en la eternidad, pero ahora en la iglesia evangélica he presenciado algunos que parecen verdaderas fiestas. Es verdad que al tener la seguridad de la salvación otorga gran consolación, pero la aflicción de la separación con los familiares siempre trae tristeza. ¿Cuál es la forma bíblica de realizar un funeral?

RESPUESTA

No existe otra situación más impactante en la vida de todo ser humano, que aquella cuando debemos enfrentar el deceso de un ser amado. Indudablemente que el dolor se agudizará tremendamente, cuando no se tiene conocimiento ni seguridad de lo que hay más allá de la muerte.

Por tanto son muy comprensibles esas escenas que Ud. menciona haber presenciado en el catolicismo frente a la muerte. Los familiares más directos caen en estados de crisis que a algunos los lleva aferrarse al féretro desesperadamente y quisieran impedir esa separación que es inevitable.

Para ellos la muerte trae un doble dolor, la incertidumbre del más allá, y el sufrimiento de la ruptura de ese vínculo familiar que les unía. Ambos muy explicables.

Cuando la muerte visita el hogar de una familia cristiana, que tiene la seguridad de su salvación y sabe que el difunto ha partido para estar con el Señor, solamente se elimina el dolor de la incertidumbre respecto a la eternidad, pero no el de la separación de su ser amado.

En algunas iglesias evangélicas se ha caído en el exceso de pretender impedir el lloro y quebranto de sus familiares, argumentando que ellos saben que ha partido para estar con el Señor, y debido a ese énfasis que quieren darle, han transformado los funerales en verdaderas fiestas como Ud. muy bien lo señala.

Enseñan que llorar en situaciones como esas, es algo indebido y que es contrario a la fe cristiana. Nada más lejos de la verdad y del sentimiento normal de la naturaleza humana.

Los que opinan de esa manera, desconocen las Sagradas Escrituras y pretenden congelar y anular los sentimientos y emociones que son propias de todo ser humano. En primer lugar hemos de recordar que el mismo Señor Jesucristo lloró cuando estuvo frente a la tumba de su amigo Lázaro (Lea en este sitio web de “EstudiosMaranatha.com” en la sección mensajes, el Nº 1 “Jesús lloró”).

Es absolutamente legítimo expresar nuestro dolor a través de las lágrimas. El Señor Jesucristo no se avergonzó de manifestar en público sus emociones ¿por qué no lo podrían hacer los que son seguidores de Cristo?

La ciencia moderna ha comprobado la importancia de expresar el dolor por medio de las lágrimas, a tal punto que lo consideran saludable para poder tener un duelo normal. Cuando esa condición se extiende más allá de seis meses, se considera una patología que requiere asistencia profesional.

Habiendo establecido esta verdad irrefutable, que el dolor también está presente en el hogar del cristiano cuando la muerte los ha separado de un ser amado, ahora podemos aclarar su consulta.

Todo hogar que es visitado por la muerte, sean creyentes o no, pasa a ser una casa donde el dolor es un huésped no deseado, pero la aflicción estará allí mientras dure el duelo. Ahora olvidémonos de los consejos y exigencias de hombres religiosos que hierran porque desconocen las Escrituras, y vayamos a lo que realmente dice Dios por medio de Su Palabra.

Pr. 25: 20 “El que canta canciones al corazón afligido, es como el que quita la ropa en tiempo de frío, o el que sobre el jabón echa vinagre”.

Stgo.5: 13 “¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas”.

Claramente se aprecia que el cántico es una expresión de alegría, lo cual es absolutamente contrario a lo que invade el corazón del que sufre el duelo. Para el afligido Dios recomienda la oración, no los cánticos y menos aún la música ruidosa.

También es necesario recordar que las oraciones no son por el muerto, sino por los familiares para que el Señor les otorgue consolación. Además siempre un funeral va a ser una buena oportunidad para predicar el evangelio a todos los familiares y amigos que se han reunido para esa ocasión, quienes tendrán una disposición más especial para escuchar la Palabra del Dios.

Quizás hasta un himno muy solemne que exprese el dolor de los que sufren podría estar dentro del esquema bíblico, pero de ninguna manera la bulla y ruidos estridentes que se realizan en algunos lugares.

Amos 8: 3 “Y los cantores (no dice los músicos) del templo gemirán en aquel día, dice Jehová el Señor; muchos serán los cuerpos muertos; en todo lugar los echarán fuera en silencio”.



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