Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 60

Preguntas sobre el judaísmo durante la época del cristianismo.
60-A ¿Se agrada Dios con sus observancias y ritos?
60-B Si Jesús no vino a abrogar la ley, sino a cumplirla, y la Biblia dice que ni una tilde dejará de cumplirse ¿Cuándo se cambió la ley por la fe?
60-C ¿Por qué los apóstoles continuaron visitando el templo cuando Jesús subió al cielo?
60-D ¿Qué diferencia existía en el mensaje que entregaban a los judíos y a los gentiles?
60-E ¿Por qué después del concilio de Hch.15 recomiendan a todos los hnos. apartarse de fornicación, ahogado, sangre e idolatría como si fuera parte de la ley?

RESPUESTA

Estas preguntas y muchas otras relacionadas con este tema, las respondo en mi libro “25 Diferencias entre Israel y la Iglesia” que presento gratuitamente en este sitio web EstudiosMaranatha.com Si le interesa el tema, debe leerlo. Pero entregaré una respuesta puntual y sintetizada a cada una de sus preguntas.

60-A
Si alguien pudiera salvarse en el día de hoy sin aceptar primeramente al Señor Jesucristo como a su Salvador personal, en vano vino Cristo. ¿Cuál hubiera sido la razón para que Dios enviara al Señor Jesucristo a morir en la cruz, si existía otro camino para que el pecador se salvara?

La Biblia nos enseña clara y enfáticamente que la ley fue la “nodriza” (ayo) para llevar al hombre a Cristo (Gal.3: 24). La sombra de la realidad de ese plan de salvación por medio de Jesucristo, diseñado por Dios desde antes de la fundación del mundo Heb.10: 1 “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, NUNCA PUEDE, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente hacer perfectos a los que se acercan”.

Rm.3:20 “por las obras de la ley NINGÚN SER HUMANO SERÁ JUSTIFICADO delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado”. Nadie puede ser justificado por medio de ley, porque ella solamente muestra la distancia que nos separa de Dios, pero no nos acerca. El único Camino, el único Puente que nos lleva a Su presencia es Cristo. La ley nos muestra el pecado, pero no limpia; también se la compara con un espejo que nos muestra la suciedad en nuestro rostro, pero obviamente el espejo no limpia, es necesario aplicar un detergente que lo haga. Y el único “detergente” que puede limpiar nuestro pecado, es la sangre preciosa de Cristo.

Dios entrega Su Santo Espíritu solamente a aquellos que han creído y aceptado a Cristo en sus corazones como a su Salvador personal. Y todos aquellos que no tienen el Espíritu como consecuencia de esa conversión que les ha hecho nacer de nuevo, los tales no son de él. Rm.8:9 “si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él”.

El plan eterno de la salvación Dios lo fue revelando gradualmente al hombre a través de la ley, la cual solamente contiene las sombras (Heb.10:1), símbolos (Heb.9:9), figuras (Heb.9:23), pero la gran consumación de todas esas cosas, es la Persona bendita del Señor Jesucristo. El gran regalo de Dios al hombre fue el sacrificio de su propio Hijo Eterno en la cruz del Calvario. ¿Puede haber una mente pensante que crea que Dios se complace en la actitud irracional de aquellos que quieren aferrarse a los símbolos y figuras?

Eso es simplemente menospreciar la Persona Santa y el sacrificio perfecto de Cristo, es manifestar con sus hechos, que lo que hizo el Señor Jesucristo le falta algo, y pretenden judaizar el cristianismo añadiendo esas sombras y figuras de antaño. Gal.4:9-11 ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos? Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros”.

Pablo tuvo que enfrentar enérgicamente a los judaizantes que se habían introducido en la iglesia, la epístola a los Romanos y a los Galatas tratan ampliamente este tema. Dios manifiesta claramente su rechazo a la observancia de esas ceremonias y ritos dentro de la iglesia, porque todo aquello solamente era sombra de lo que Cristo realizaría en Su único, perfecto, completo y suficiente sacrificio.

Por ejemplo, dice en 1Cor.5: 7 “nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros” ¿cuál sería el propósito volver en nuestros días a celebrar la festividad de la pascua? No tiene ninguna razón de ser. Lo mismo con la fiesta de las primicias, que dice en 1Cor. 15:23 es Cristo, y así con cada una de esas figuras. Teniendo la realidad misma, no podemos volver a aquellas que solamente eran sombras. Dios no se complace con esa actitud irracional de aquellos que quieren judaizar el cristianismo e introducir esos ritos y ceremonias, porque es menoscabar, rebajar, deslucir, disminuir la Persona y obra del Señor Jesucristo.

Tampoco se puede dividir el cuerpo de Cristo, que es Su iglesia. Hoy existe solamente un organismo, un cuerpo con una sola Cabeza, la del Señor (Ef.5:23). Hoy todos, judíos y gentiles, somos salvos única y exclusivamente por medio del Señor Jesucristo y pasamos a formar parte de ese cuerpo indisoluble que es Su iglesia. Gal.3: 28 “Ya no hay judío ni griego…porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”.

Eso es lo que dice la Biblia, pero los desobedientes insisten en dividir el cuerpo de Cristo. Incluso los hay quienes gustan separarse del resto autodenominándose “Judíos Mesiánicos”. Pero eso es tan absurdo como si los otros que no son judíos, tuvieran que llamarse “Cristianos gentiles”. Todos los salvados en la sangre de Cristo, somos solamente “cristianos” sin más apellidos. Ni el de bautista, presbiteriano, aliancista u otra barrera divisionista que ha levantado el hombre tiene algún valor para Dios. Todo eso es de origen humano y no divino, lo cual será quemado como paja cuando Cristo venga.

Por lo demás, cuando un judío en el día de hoy habla del “Mesías”, palabra que proviene del hebreo y significa simplemente “Cristo” en su equivalente en griego, ellos no se están refiriendo al Dios manifestado en carne que cree el cristiano (1Tm.3:16). Ellos se refieren y esperan un líder humano que vuelva a conducir a Israel a la prosperidad que tuvo en los días de Salomón.

Existen varios judíos, todos ellos muy poderosos económicamente, que se están candidateando e invirtiendo grandes sumas de dinero para ser reconocidos como el verdadero “Mesías” del pueblo judío. Los más nombrados y con mayores probabilidades para ese “cargo” son dos judíos Norteamericanos y uno de Inglaterra.

60-B
El pasaje en referencia dice (Lc.16:16-17) “La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de los cielos es anunciado. Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley”.

Comienza estableciendo una verdad inquebrantable: Que la ley y los profetas ERAN HASTA Juan; es decir, desde allí comienza una nueva dispensación (la de la Gracia). Primero declara que la ley tenía vigencia solamente hasta Juan, para luego situar esta otra verdad, que no podría estar en contradicción con lo dicho en el versículo anterior, que no se habría de frustrar una tilde de la ley. Frustrar significa fallar, fracasar, eludir, evitar. Y dentro de este contexto el Señor declara que él no vino a abrogar la ley, sino a cumplirla.

Dios había revelado a través de símbolos y figuras lo que Su Hijo Eterno habría de realizar para nuestra expiación, y nada de eso que había declarado anticipadamente podía quedar sin cumplirse. ¿Quién cumplió toda la ley? Únicamente el Señor Jesucristo, porque el vino a cumplir todo lo que la ley había anunciado que el verdadero Cordero de Dios realizaría, nada quedó sin que se cumpliera. Pero obviamente, una vez que todo fue consumado (Jn.19:30), todo aquello fue anulado, porque la ley y los profetas eran hasta Juan. Y en ese concepto, Él vino a cumplir la ley, no a quitarla antes que todo lo que ella anunciaba se cumpliera. Rm.10: 4 “el fin de la ley es Cristo”.

La Biblia es muy precisa para señalar que la ley, con sus ritos y ceremonias fueron hasta Juan.
Heb. 7: 18-19 “Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia (pues nada perfeccionó la ley)”.
Col. 2:14 “anulando el acta de los decretos” (la ley con sus ceremonias y ritos).
Ef. 2: 15 “aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas”.
Rm. 6: 14 “no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia”.
Considero que todo cristiano honesto debe inclinarse ante esta evidencia bíblica de que la ley fue abrogada, anulada, abolida con todos sus mandamientos expresados en ordenanzas, si desea sinceramente agradar a Su Señor.

También Ud. pregunta cuando se cambió la ley por la fe. Dice Dios en Su Palabra 2 Cor.3: 6 “nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto”. Heb.8: 13 “Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer. Ahora bien, aun el primer pacto TENÍA (en tiempo pasado, porque pertenece al pasado) ordenanzas de culto y un santuario terrenal”. Heb.7: 12 “cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley”. Gal.3: 11-12 “El justo por la fe vivirá; y la ley no es de fe”. Todo el cristianismo descansa sobre la fe, (Heb.11:6) “porque sin fe, es imposible agradar a Dios”.

60-C
¿Por qué los apóstoles continuaron visitando el templo? Ellos no iban con el propósito de cumplir las ordenanzas del Antiguo pacto (algo que ellos mismos predicaban que había concluido con la obra de Cristo), sino con el único propósito de alcanzar a los de su nación. 1Cor. 9: 20 “Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos”. Pero ellos eran judíos de nacimiento, antes de convertirse al cristianismo, en ningún caso se trataba del absurdo de un cristiano que deseara “convertirse” al judaísmo, más aún considerando que ellos rechazan la persona bendita del Señor Jesucristo.

60-D
El mensaje que entregaban a los judíos, era el mismo que predicaban a los gentiles, porque ellos mismos enseñaron que ahora Dios no hace diferencia entre judíos y gentiles (Gal.3:28). Esto queda claramente de manifiesto desde la primera predicación que hicieron el día de Pentecostés. Ud. lo puede leer íntegramente en Hch.2: 14-41.

Pero también registra la Biblia que el verdadero mensaje cristiano del evangelio, es rechazado violentamente por los que genuinamente son judíos observantes, esto lo puede corroborar cualquiera que en el día de hoy haya tenido la oportunidad de predicarle a un judío. Pablo relata en su testimonio personal del peligro que corría con los de su nación (2Cor.11:26) y que (Hch.14:19)“fue apedreado y le arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto”.

El verdadero mensaje de la Palabra de Dios cuando es entregado con pureza y fidelidad, siempre provoca una reacción en el corazón del que escucha: o lo rechazan violentamente o lo aceptan en sus corazones.

60-E
El concilio que se relata en Hechos 15 en ninguna manera forma parte de una instauración de la ley dentro de la iglesia, muy por el contrario. Señala el versículo 5 “algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos”. Y la enérgica oposición de los apóstoles a estos judaizantes fue (vr.10) “¿por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar”?.

Y la conclusión a que llegaron, bajo la dirección del Espíritu Santo, fue que en la iglesia los cristianos deben abstenerse solamente de (vr.20) “que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre”.

La idolatría y la fornicación resultan evidentes las razones de su prohibición, porque la Santidad de Dios es Inmutable; en cuanto a la mención de “ahogado” se refiere al consumo de carne de animales que eran sacrificados por estrangulamiento, especialmente las aves, porque de esa manera toda la sangre quedaba en ellas.

Hoy la ciencia moderna ha descubierto que todas las toxinas de los animales están en la sangre, razón que resulta muy comprensible para que Dios protegiera a Su pueblo de enfermedades transportadas de esa manera por ese consumo de sangre. Pero nada de esto se puede relacionar con una mal entendida instauración de la ley para la iglesia, muy por el contrario, la simple lectura del capítulo 15 del libro de los Hechos, no hacen más que resaltar con inusitado brillo la oposición vigorosa y vehemente de los apóstoles a todo intento de judaizar la iglesia.



Volver al indice

¿Este sitio web ha sido de su interés? Envíe nuestra dirección a sus amigos.

www.EstudiosMaranatha.com