Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 57

¿Por qué Dios creó a Adán si ya sabía que iba a caer, y esto trajo mucho dolor a millones de personas?

RESPUESTA

No corresponde a sus criaturas cuestionar las decisiones que están solamente dentro de la Soberanía de Dios. Dice en Su Palabra: (Rm.9: 20-21) “Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?”.

El hombre siempre desea dialogar con Dios, como si se tratara de alguien que está a su propio nivel de compresión. Pero los que conocen verdaderamente al Dios que nos presenta la Biblia, solamente se rinden embelezados ante sus designios Soberanos. Dice Pablo en Rm.11:33-34 “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?”.

Efectivamente, sus planes son inescrutables para nuestra mente finita. Lo que nos falta es conocer mejor la dimensión infinita de Dios, y la pequeñez nuestra. Solamente cuando comprendamos algo de esa distancia interminable que nos separa con el Creador, solamente entonces podremos decir como el apóstol: “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!”.

Dios es eterno, y en esa eternidad pasada siempre ha existido pleno y perfecto, nada le faltaba a Su Persona, porque si algo le hubiera sido necesario, lo habría llamado a la existencia desde siempre. Pero Él decidió soberanamente exteriorizar sus atributos divinos.

La creación nada añadió a Su esencia divina, solamente hizo visible Su Santidad que es Su hermosura; Su Amor que es la fragancia de la cual están impregnados todos sus atributos; Su Poder, Soberanía, Omnisciencia, Supremacía, Misericordia, Gracia, Paciencia, Inmutabilidad, Fidelidad, Bondad, Justicia.

Toda la creación lleva ese sello divino del Amor, el cual no puede ser entendido ni medido con una mente tan pequeña como la nuestra. Los medios noticiosos aquí en Australia nos han impactado con un suceso que está más allá del raciocinio humano, una mujer de 60 años saltó sobre un cocodrilo de 300 kilos y luchó con el descomunal animal para proteger a su familia; ella salió con heridas diversas en su cuerpo, pero salvó a sus seres queridos. Para muchos fue un acto heroico, para otros una actitud irracional, para mí, la fuerza del amor que no puede ser comprendida con la mente del hombre.

Los adelantos tecnológicos que dispone la ciencia moderna, tienen la capacidad para revelar anticipadamente cuando un feto trae una mala formación. Creo que se necesita un amor que solamente una madre que lleva en sus entrañas a ese pequeño ser, puede dimensionar para no abortar y seguir adelante con el embarazo, aún sabiendo todos los sinsabores y dificultades que deberá enfrentar cuando nazca el bebé, porque sabe que el gozo que le otorgará la criatura recompensará todas sus penurias.

Siempre será más fácil e irresponsable abortar, pero eso no es compatible con el amor. Y eso es precisamente lo que Ud. cuestiona a Dios ¿por qué no abortó la creación cuando sabía anticipadamente que el hombre pecaría? Pero sin embargo, el amor infinito de Dios decidió seguir adelante con el plan de Su Creación, aún sabiendo que tendría que pagar un precio tan alto para rescatar al hombre de su pecado; nada menos que la propia vida de Su Hijo Eterno.

Lo que la ciencia nos asombra con sus revelaciones en nuestros días, es lo que Dios nos dijo hace muchos siglos en Su Palabra: (Sl. 139: 16) “Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que luego fueron formadas, sin faltar una de ellas”.

Dios en Su Misericordia y Gracia divina, nos declara algo de esos planes eternos Suyos. Dice el apóstol Pedro en Hch. 2: 23 “a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole”.

Hubo un consejo anticipado, antes de la creación, en el cual pudo participar únicamente el Dios trino, porque nadie fue su consejero y nadie ni nada existía en esa eternidad pasada.

La Soberanía dijo: Hagamos al hombre.
La Omnisciencia exclamó: Miren como caerá.
La Justicia sentenció: Tendrá que ser condenado.
La Gracia replicó: Escuchemos al Amor.
El Amor dijo: Enviemos al Hijo.
El Hijo exclamó: Heme aquí, envíame a Mí.

¿Qué le motivó a crear? Ef.1: 5 “el puro afecto de Su voluntad”. Dios no creó al hombre para que sufriera, muy por el contrario, lo puso en un lugar donde nada le faltaba y le otorgó un cuerpo perfecto, pero el pecado trastocó todo lo creado y la tierra dio por primera vez “espinos y cardos”. Y como consecuencia inevitable llegó la muerte, porque la Justicia de Dios ha determinado que: “La paga del pecado es muerte” (Rm.6:23).

También el Gran Legislador ha determinado entre sus leyes que rigen su creación: (Gal.6: 7) “todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. Hoy nos encontramos con un mundo en caos a consecuencia de la naturaleza pecaminosa del hombre (egoísmo, codicia, odio, etc.) y eso es lo que está cosechando.

Rm.5: 20 “Pero cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia”. Dios no creó al hombre para que se condenara eternamente, sino para que compartiera con Él de las riquezas de la abundancia de Su Gracia infinita. Así que sabiendo que éste pecaría y estropearía toda la hermosura de Su creación, no decidió “abortar” Su creación, sino que Su Amor y Misericordia idearon un plan perfecto para su salvación eterna.

El costo era infinito, la vida de Su propio Hijo, porque alguien debía satisfacer las demandas de Su Justicia divina, y fue así como el Dios Padre envió a Su Hijo Unigénito a morir por nosotros, porque “sin derramamiento de sangre no se hace remisión” de pecados (Heb. 9: 22), porque “la vida está en la sangre” (Lv.17: 11). Fue esa la razón por la cual el Señor Jesucristo murió en la cruz y vertió Su sangre preciosa.

¿Puede haber una manifestación mayor de amor verdadero? Dios no creó al hombre para que fuera condenado, sino para gozar de eterna salvación, pero el hombre ha escogido el camino equivocado, porque (Pr.14: 12) “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte”.

Tampoco el Señor nos ha dejado en la ignorancia o en las penumbras, porque la Luz verdadera (Cristo) vino para señalarnos el Camino. Él dijo: (Jn.14: 6) “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”.

Los que se pierden, es porque han escogido su propio camino y rechazado el verdadero Camino que Dios les ha señalado. Unos reciben la Justicia de Dios, los otros la Misericordia divina, nadie recibe injusticia, porque eso no existe en Dios.



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