Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 53

En mi iglesia el pastor enseña que Judas fue en quién más confió Jesús, por eso lo nombró tesorero, y eso prueba que Jesús era muy rico, porque necesitaba de un tesorero. Pero cuando Judas robó de ese dinero, entonces se condenó, igual pasa con todos los que le roban a Dios y no pagan sus diezmos ¿Puede eso ser verdad?

RESPUESTA

Con justa razón el Señor describe la iglesia de los últimos tiempos, como una iglesia que le produce nauseas (Ap.3: 16). Pero tampoco puedo dejar de repetir algo que he aprendido y visto con los años que el Señor me ha concedido en Su ministerio: Cada creyente sigue al líder que se merece, y en forma conjunta, también cada iglesia tiene el pastor que se merece. Jer.17:5 “Maldito el hombre que confía en el hombre”.

Ud. no puede buscar la verdad en lo que yo diga u otro pastor afirme, la verdad está solamente en la Palabra de Dios. Jesús dijo: “Tu palabra es verdad” y él personalmente aseguró que es “el Camino y la verdad” (Jn.14:6). Si honestamente desea conocer si eso u otra enseñanza es verdad, tiene necesariamente que consultar con la Biblia.

Satanás ha logrado introducir tantos “ministros” que están disfrazados como ministros de justicia y son obreros fraudulentos (2Cor.11:13-15), porque el pueblo de Dios ha dejado el estudio de la Palabra y están siguiendo ciegamente a hombres. En medio de tanto “raquitismo” espiritual, no es de extrañar que muchos se gocen únicamente en las orgías emocionales que estos hombres han introducido en las iglesias para poder seguir el camino de Baal, y hacer riquezas con las cosas del Señor.

El resultado ha sido una cristiandad que produce nauseas al Señor. Y allí los tiene, saltando, danzando y gritando frenéticamente como los baales (1Ry.18: 27-29) “Y aconteció al mediodía, que Elías se burlaba de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, porque dios es; quizás está meditando, o tiene algún trabajo, o va de camino; tal vez duerme y hay que despertarle. Y ellos clamaban a grandes voces. Pasó el mediodía, y ellos siguieron gritando frenéticamente”.

Han dejado el mandamiento del Señor de (Jn.5:39) “Escudriñad las Escrituras”. (Col.2:16) “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros”. Y han cambiado la palabra de Cristo, por la palabra de los hombres que entregan alimento contaminado y sin nutrición a través de “experiencias” y sueños, para mantener la condición de raquitismo espiritual. De esta manera, a la orden de cualquier “soplador” estos débiles en la fe, caen al suelo con un simple soplido como parte del show.

A éstos, que están ocupados en producir un estado enajenador a través de las emociones que manipulan por medio de la música estridente y mundana, el griterío, el desorden (Dios es Dios de orden) y predicaciones donde siempre giran entorno al dinero, que son orientadas por historias que relatan cómo al que pagó el diezmo Dios lo bendijo, y al que “le robó” los diezmos se llenaron de males, y hunden a la congregación en el pantano de la superstición, el fetichismo y el culto al hombre; el Señor dice que Él no está allí, sino afuera, llamando a la puerta para que lo dejen entrar (Ap.3:20).

Decir que Jesús confió en Judas y por eso lo nombró tesorero, es afirmar que Jesús no es Dios, que no es Omnisciente para haber sabido anticipadamente que Judas lo traicionaría. Es creer que Jesús fue “sorprendido” por la actitud de Judas. Esa es una herejía que proviene desde el mismo infierno.

Cuando uno lee la Palabra del Señor y compara esta clase de enseñanza, puede reconocer claramente la conexión que existe entre Satanás y sus demonios, con muchos pulpitos del día de hoy. Es una verdadera cloaca mal oliente que desciende desde el infierno hasta la boca de sus servidores que se han disfrazado como “ángeles de luz” (2Cor.11: 15).

Curiosamente, dicho de paso, muchos de estos “pastores” aseguran que ellos son los “ángeles de la iglesia”. Aunque la Biblia jamás llama a un pastor (o anciano u obispo), nunca le dice “ángel”. Por lo demás, yo nunca he visto ni leído en la Biblia sobre ningún “ángel” que esté interesado en los diezmos ni en las riquezas de este mundo.

Siempre una herejía arrastra a otra igualmente nauseabunda, afirmar que Jesús era rico, es simplemente negar toda la enseñanza de la Biblia sobre Su vida terrenal. Es un argumento desesperado y que solamente puede ser aceptado por aquellos que no conocen al Cristo que presentan las Sagradas Escrituras y no las han leído.

¿Cómo podrían estos herejes, comerciantes de la fe, justificar sus riquezas que han acumulado usando el nombre bendito del Señor? No encontraron nada mejor que levantar esa mentira, como plataforma para sostener sus status socioeconómicos que en forma tan denigrante han conseguido.

Aún el lector más superficial de la Biblia, tendrá que admitir que allí se describe a un Cristo que escogió el hogar de un carpintero para venir a este mundo, pudiendo él haber elegido el palacio de un rey.

Antes de comenzar su ministerio, trabajó como carpintero (Mr.6: 3).

Cuando le pidieron las dos dracmas para el templo, para no ofenderles, envió a Pedro al mar y echar el anzuelo y desde allí sacar el dinero (Mt.17: 27).

Para alimentar a los que le seguían dijo a sus discípulos para probarlos (Mr.6: 37) “Dadles vosotros de comer”. A lo que ellos respondieron que no tenían para comprar alimentos. Jesús volvió a preguntarles cuanto tenían, y le respondieron: (Mr.6: 38) “cinco panes y dos peces”.

Él mismo afirmó que no tenía donde recostar su cabeza (Mt.8: 20).

Cuando ofrendó su vida, tuvieron que colocar su cuerpo en una tumba prestada (Mt.27: 60).

Lucas, cuando escribe el libro de los Hechos dice: (Hch1: 1) “acerca de las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar”. Siempre fue consecuente con lo que enseñó, primero lo hacía, luego lo enseñaba. Y la enseñanza de Jesús respecto a las riquezas, es muy elocuente:

Mt.6: 19-20 “No os hagáis tesoros en la tierra…sino haceos tesoros en el cielo”. Vr. 24 “No podéis servir a Dios y a las riquezas”.

1Jn.2: 15 “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo”.

Cuando Jesús mandó a sus discípulos a predicar, les dijo: (Mr.6: 8) “Y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente bordón; ni alforja, ni pan, ni dinero en el cinto”.

Él había advertido a los suyos: (Jn.15:20) “El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán”. (Lc.6: 26) “¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! Porque así hacían sus padres con los falsos profetas”.

El ejemplo que nos dejó el Señor Jesucristo fue de austeridad, que aún siendo rico se hizo pobre. Nos dijo que: (Lc.18: 23) “¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!”. (Mt.19: 24) “es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios”.

Si presenta las riquezas como algo que dificulta el acceso al reino de los cielos, porque ellas están relacionadas con las injusticias de este mundo (Stgo.5: 1-4) “¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. Vuestras riquezas están podridas…Habéis acumulado tesoros para los días postreros. He aquí, clama el jornal de los obreros, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros”. Dios no va a otorgar riquezas a sus siervos, especialmente a aquellos que están dedicados a tiempo completo a la obra.

Es muy fácil reconocer a estos inescrupulosos que han hecho lucro con el nombre del Señor. Basta con comparar de donde salieron y cómo vivían antes de dedicarse a la obra, y ver cómo y dónde viven ahora.

Nunca un verdadero siervo del Señor ha utilizado su condición de pastor, para cambiar de status socioeconómico. Todos los hermanos fieles que registran las Escrituras y la historia de la iglesia, muestran con qué austeridad y privaciones han vivido. En cambio hoy, estos comerciantes de la fe no solamente dicen que el Señor fue rico, sino que relacionan la pobreza como prueba de una vida pecaminosa (Así ellos aparecen como los más “espirituales” porque son los más ricos).

Argumentan en su osadía y desvarío materialista: “Somos hijos del Rey, así que debemos vivir como tales, Dios nos ha escogido por cabeza, y no por cola”. Seguramente Ud. también les habrá escuchado citar ese pasaje de Dt.28: 13 donde el Señor está diciendo a Israel (su pueblo terrenal) las condiciones para recibir las bendiciones terrenales si es que guardaran su ley: (Dt.28: 1-5) “más tierras, más animales más prosperidad terrenal” porque ese fue el pacto que hizo con ellos. Por esta razón, todos los creyentes fieles del Antiguo Testamento (los patriarcas) fueron hombres muy prósperos.

A diferencia de esto en el nuevo pacto, para la iglesia (el pueblo espiritual) le ha prometido únicamente recompensas celestiales, en la vida venidera (Mt.19: 28-29) y en esta vida, persecuciones (Jn.15: 20) “Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán”.

Los primeros cristianos entregaron todo para la obra del Señor, por amor, no por codicia para recibir más (Hch.2: 45) “Vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno”. Pero nunca estos cristianos generosos llegaron a ser ricos, como les aseguran los farsantes de hoy. Jamás ha sido la promesa de dar, para recibir más aquí en la tierra, sino en el cielo (Mt.19: 28-29). Con esa práctica del evangelio de la codicia, los únicos que se han hecho ricos, son los líderes inescrupulosos.

Estos traficantes de almas de nuestros días, cuando saben de una condición penosa de un hermano, inmediatamente aseguran que se debe a un pecado que tiene en su vida. Sin embargo el mismo apóstol Pablo dice: (2Cor.11: 23-29) “en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed. ¿Quién enferma, y yo no enfermo?”.

En su delirio y fantasía llegan a afirmar que también si alguien enferma, es consecuencia de algún pecado, pero en el testimonio del fiel apóstol Pablo, vemos que él vivió en suma pobreza y como todos los seres humanos, también padeció enfermedades, y nada de eso fue consecuencia de algún pecado, como mienten estos falsos líderes religiosos del evangelio de la prosperidad.

Creo firmemente, que eso que le enseñan en su iglesia, respecto a que Jesús era rico aquí en la tierra, es una mentira que desciende directamente del alcantarillado del infierno y no corresponde a lo que enseñan las Sagradas Escrituras. Lea y escudriñe su Biblia, esa es su responsabilidad, porque si un ciego sigue a otro ciego, ambos caerán al hoyo (Mt.15: 14).



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