Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 43

¿Qué significa apagar el Espíritu? 1Ts.5: 19 "No apaguéis al Espíritu".

RESPUESTA

El creyente que se encuentra lejos del Señor, es el que ha perdido el gozo del Señor. Es muy fácil reconocerlo por su rostro de amargura y sus palabras de tristeza o de criticas, la más recurrente es su queja por falta de "amor". Siempre les escuchará decir: "Aquí no hay amor" y reclaman por aquello que ellos nunca expresan y exigen de los demás lo que ellos no entregan, amor.

Porque el amor, dice la Palabra de Dios, (1Pd.4: 8) "el amor cubrirá multitud de pecados", es decir, no se manifiesta descubriendo las faltas personales de los demás, y esa es otra característica típica de aquellos que se complacen en apagar el Espíritu, son murmuradores y chismosos, se gozan en conversaciones de pasillos o andan de casa en casa (o por teléfono) para hablar de posibles pecados que algún hermano haya cometido, y que por lo general, como todo chisme, es una mentira que ha sido fecundada en su propia mente debido a su falta de amor hacia el hermano.

De estos nos advierte la Palabra del Señor (1Tm.5: 13) "andando de casa en casa; y no solamente ociosas, sino también chismosas y entremetidas, hablando lo que no debieran". Los chismosos, murmuradores y quejosos, son los sujetos favoritos que utiliza Satanás para apagar el Espíritu en una congregación, y lamentablemente hay personas que viven para eso y su único gozo está cuando puede ser portador del último chisme. Esta clase de individuos hace mucho daño dentro de una iglesia.

También todo aquel que presta oídos a estos personajes, es responsable del mismo pecado, porque el chisme y la murmuración es un mal que se extiende como una epidemia, y necesita de elementos "receptores y portadores" de ese pecado para que pueda producir el efecto que Satanás desea. Porque de la misma manera que aislando un virus se detiene una epidemia, el chismoso no podría lograr su objetivo, si los hermanos no se hicieran cómplices y con firmeza y valentía frenaran al chismoso, que gusta hablar de esos temas que destruyen el testimonio de un hermano y que si se le permite actuar con libertad, puede llegar a corromper y destruir a toda la congregación.

También existen otras formas más sutiles para apagar el Espíritu que emplea Satanás. Por ejemplo, cuando tenemos la oportunidad y privilegio de orar públicamente y no lo hacemos, estamos apagando el Espíritu, permitiendo esos momentos de silencio cuando la iglesia debería estar orando, y dejamos que la mente e imaginación vuele a otras dimensiones. O cuando no cantamos con verdadero gozo al Señor, sabiendo que al Señor le agrada que (Col.3: 16) "cantemos con gracia en nuestros corazones".

Un obstinado, caprichoso y amorrado, que no quiere orar, no quiere cantar con gozo, no quiere hacer nada, está (metafóricamente hablando) arrojando agua fría sobre la congregación para apagar el Espíritu. Y luego son los primeros que se quejan por la falta de amor en la iglesia.

Cuando algún hermano desea realizar un servicio para el Señor, aún sabiendo que es de acuerdo al modelo bíblico, se le critica y no se le estimula a trabajar, también es otra forma de apagar el Espíritu.

Es muy grave apagar el Espíritu, porque es oponerse a la voluntad de Dios. Todo lo que frena la obra del Señor, es apagar el Espíritu. No olvidemos que inclusive (Stgo. 4: 17) "al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado".



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