Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 36

¿Cómo podemos entender Ex.4:24 ? "Y aconteció en el camino, que en una posada Jehová le salió al encuentro (a Moisés) y quiso matarlo".

RESPUESTA

En los primeros capítulos del libro del Éxodo, resalta por sobretodo que Moisés también fue un hombre sujeto a nuestras mismas debilidades, especialmente cuando Dios lo está moldeando en Sus manos para prepararlo y usarlo como instrumento exclusivo.

Pero aún en sus debilidades podemos ver su grandeza, porque el libro del Éxodo, al igual que todos los libros que constituyen el Pentateuco, fueron escritos por él. Y vemos que no omitió sus pecados y debilidades.

En esto difiere radicalmente a las biografías de muchos siervos de Dios, que las editoriales venden en nuestros días, allí se destaca solamente lo bueno, porque eso es lo que agrada al hombre, pero Moisés, aún pese a toda su grandeza de haber vivido en el palacio de Faraón con todos sus privilegios y llegar a ser un siervo muy especial del Señor, nunca actuó de una forma que no fuera absolutamente honesta, humilde y sincera.

Aquí en este pasaje queda en evidencia que Moisés había sido desobediente al mandato divino de la circuncisión con su hijo, aunque parece ser que era la madre del niño quien se oponía al cumplimiento de esta ordenanza, y Moisés había cedido ante su esposa en este asunto. Esto posiblemente se debió a que ella era madianita y él se había casado en yugo desigual.

El Señor mostró su desagrado con su siervo y Moisés tuvo que aprender que desobedecer a Dios, traía consecuencias que no se podían eludir. Fue así como el Señor le mandó una grave enfermedad donde Moisés estuvo en peligro de muerte. Su esposa comprendió que su oposición era la causa de la condición de Moisés, y fue ella misma la que se apresuró a circuncidar al niño, seguramente por el temor que cayó sobre ella y porque su esposo no estaba en condiciones de realizarlo.

La esposa, que no era israelita, no podía comprender ni aceptar el pacto que Dios había hecho con su pueblo escogido. Todo este triste episodio resalta que las uniones desiguales entre inconversos y creyentes, nunca traen buenas consecuencias, por este motivo el Señor las prohíbe. Es una utopía que existe solamente en el corazón del creyente desobediente, creer que él va a ganar a su futura esposa para el Señor.

Parece ser que después de este acontecimiento en la vida de Moisés, ella se volvió con su hijo a las tierras de Madián, porque dice en el versículo 26 "así le dejó luego ir".



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