Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 324

¿Pueden ser considerados "indignos de participar de la cena" los que no pagan el diezmo? El pastor ha predicado públicamente que esa es la condición en que se encuentran todos los que no le pagan el diezmo, citando 1Cor.11:27-29. Nosotros solamente entregamos nuestras ofrendas, porque es lo que consideramos conforme a la Palabra de Dios para la iglesia que se encuentra bajo el pacto de la gracia.


RESPUESTA


El pasaje en cuestión dice textualmente:

1Co 11:27 "De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.
1Co 11:28 Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.
1Co 11:29 Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí".

A la luz de este pasaje creo que el único que estaría participando indignamente de la Cena del Señor, sería ese pastor que está torciendo las Sagradas Escrituras y utilizándolas para seguir haciendo lucro en la iglesia. Claramente califica para ser identificado como un comerciante de la fe, un traficante de almas, que cita solamente una parte del pasaje bíblico para darle un barniz de credibilidad a su mentira, como lo hizo Satanás cuando citaba las Escrituras al mismo Señor Jesucristo.

Pablo, bajo la inspiración del Espíritu Santo, está haciendo una dura reprensión a la iglesia de los corintios que había caído en desordenes de carnalidad muy graves, es lo que dice claramente en el contexto del pasaje:

1Co 11:20 "Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor.
1Co 11:21 Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga.
1Co 11:22 Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo".

Y luego de especificar abiertamente el pecado de carnalidad en que habían incurrido los corintos al celebrar la Santa Cena del Señor, que de ninguna manera corresponde a lo que su pastor en forma torcida y fraudulenta está asegurando, que participar "indignamente de la Cena" sería no haber pagado el diezmo; Pablo hace la afirmación que leemos en los versículos siguiente del 27 al 29.

En este pasaje, como en otros que utilizan falsamente, el diezmo únicamente existe en la imaginación torcida de los pastores asalariados. Esta exhortación de Pablo a los corintios no guarda ninguna relación con la aplicación ilegítima que le pueden dar los mercaderes de la fe, al decir que corresponde a no pagar el diezmo en el día de hoy, solamente una mente engañosa y con intereses personales podría sugerir tal barbaridad, más aun sabiendo por las Escrituras que el diezmo no es para la iglesia.

No existe en todo el Nuevo Testamento un solo ejemplo de una iglesia que hubiera pagado el diezmo o la mención de un cristiano que lo hubiera pagado, lo que significaría según su pastor, que toda la cristiandad estuvo en pecado y de acuerdo a ese "criterio" y forma de retorcer las Escrituras, todos los cristianos del Nuevo Testamento "eran indignos de participar de la Cena del Señor".

No puede existir una interpretación más diabólica que ésta, de mezclar lo santo que se encuentra en las Sagradas Escrituras para nuestra edificación, con la mentira de un pastor que presenta como Palabra de Dios, para su propio beneficio particular y seguir siendo uno más de aquellos asalariados que nos advirtió el Señor que vendrían.

El diezmo fue introduciéndose gradualmente en la sucesión de los siglos posteriores, por aquellos que el Señor nos advirtió en Su Palabra que habrían de insertar el comercio en la casa de Dios, que es Su iglesia, no la del pastor.

2Pe 2:2 "Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado,
2Pe 2:3 y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme".

Hch 20:29 "Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño.
Hch 20:30 Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos".

Jud 1:11 "¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré.
Jud 1:12 Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos ("apacientan" nos indica que son pastores); nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados;
Jud 1:13 fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas".

La exhortación correcta de la Palabra de Dios para no comer "indignamente" de la cena del Señor, claramente se entiende que es a comer (participar) "sin discernir" la encarnación, muerte y resurrección del Señor. 1Co 11:29 "Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí". Los corintios habían caído en la bajeza de participar de la cena del Señor por glotonería y hasta se embriagaban durante esa reunión que debería ser santa. Copiado ilegalmente de EstudiosMaranatha.com

Además hemos de tener presente que ninguno puede participar dignamente en su propia dignidad, porque no existe ninguno digno en base a méritos personales.

Rom 3:11 "No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios.
Rom 3:12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno".

Rom 3:22 "la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,
Rom 3:23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
Rom 3:24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús"

Todo hijo de Dios para poder participar "dignamente", debe hacerlo en la dignidad del Señor, cubiertos de Su manto de Justicia, porque nadie tiene dignidad propia. Por este motivo la exhortación es que participemos discerniendo el cuerpo del Señor, comprendiendo, apreciando, penetrando, viendo por los ojos de la fe lo que significa ese verdadero Cordero de Dios que fue inmolado por nuestros pecados. Por lo tanto comparar o decir que este grado de espiritualidad corresponde a pagar o no pagar el diezmo, es una herejía.

Pero tal explicación de un mercader de la fe, no debe extrañarnos, porque no solamente han introducido el diezmo en la iglesia, sino que las primicias, los pactos y han transformado la casa de Dios en un verdadero mercado donde se vende de todo, menospreciando la lección e indignación que produjo en el corazón del Señor al ver a estos mercaderes en la casa de Dios.

Jn 2:14 "y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados.
Jn 2:15 Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas;
Jn 2:16 y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado".

Y vale destacar que no echó fuera solamente a los que vendían, sino que también a los que compraban:

Mat 21:12 "Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas;
Mat 21:13 y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones".

La venida del Señor está a las puertas, y no crean aquellos que han prostituido la casa de Dios transformándola en casa de mercado y en cueva de ladrones, que el Santo de los santos cuando regrese actuará de una forma diferente con los que hacen comercio en Su casa, sean pastores o hnos. y hnas. que se dedican al comercio en la iglesia del Señor.



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