Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 323

¿Qué significa "ocupaos en vuestra salvación"?


RESPUESTA


Su consulta es parte de lo que Dios revela en la epístola de Pablo a la iglesia de los filipenses:

Filp 2:12 "Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,
Filp 2:13 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad".

Aquí en el vr. 12 no está diciendo que la salvación eterna del alma sea por obras y esfuerzos humanos, porque leemos dentro del contexto natural de la epístola, como en el resto de las Sagradas Escrituras, que aún "el querer hacer algo", inclusive eso, proviene de Dios, toda la gloria le pertenece exclusivamente al Señor.

La Palabra de Dios entregada por medio de Pablo es muy precisa para señalar que la salvación eterna del alma no es por obras, esfuerzos o méritos nuestros:

Ef 2:8 "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don (regalo) de Dios;
Ef 2:9 no por obras, para que nadie se gloríe".

Tit 3:5 "nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo"

Dios no puede contradecirse, cuando encontramos una aparente discordancia debemos necesariamente apoyarnos en aquellos versículos que son absolutamente obvios y no admiten una segunda interpretación, como en estos que irrefutablemente la Palabra de Dios afirma que la salvación no es por obras; luego buscar la correcta interpretación en aquellos que nos parecen discordantes.

El uso de una concordancia puede ser útil, pero solamente para aquellos que han leído toda la Biblia y la escudriñan diariamente. Para los que acostumbran leer pasajes aislados, los puede llevar por caminos tortuosos, porque no siempre un mismo vocablo significa exactamente lo mismo en la Biblia, se necesita tener siempre en consideración el contexto en que está dicho y que esté en armonía con el resto de la interpretación general de la Palabra de Dios.

Por ejemplo, la palabra "paz" leyendo únicamente versículos que contienen ese vocablo, nos puede llevar a contradicciones fatales. En Jn 14:27 dice el Señor "La paz os dejo, mi paz os doy". Pero los irreverentes con la Palabra, que acostumbran leer solamente versículos separados de su contexto, lo que obtendrán será turbación y confusión si leen otro versículo donde el Señor también habla de la paz en Mat 10:34 "No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada". Pero el que lee toda su Biblia comprenderá que en Jn 14:27 está hablando de la paz para con Dios que obtiene el pecador perdonado y en Mat.10:34 de la paz con el mundo que nunca encontrará el verdadero hijo de Dios.

Lo mismo sucede con la palabra salvación, en ocasiones se refiere a la salvación eterna del alma, en otras de la salvación de nuestro propio cuerpo de pecado, de la lucha interna que existe en nuestro ser debido a la doble naturaleza que obtenemos el día de nuestra conversión, la carnal, con la que entramos en este mundo, y la espiritual cuando pasamos a ser templos del Espíritu Santo el día que nacimos de nuevo. También la Biblia nos habla de la salvación de la corriente de este mundo que rechaza al Señor; leyendo el contexto en que está dicho y habiendo leído toda la Biblia, no tendremos problemas para comprender cuando se refiere a una y otra, porque Dios no es Dios de confusión.

Pero el que lee un versículo o parte de él, naturalmente encontrará solamente confusión y será fácil presa de las doctrinas heréticas que ha inventado el hombre. No olvidemos que esa fue la misma táctica que utilizó Satanás inclusive con el Señor Jesucristo, le decía: "Escrito está" pero le citaba un fragmento del pasaje de las Sagradas Escrituras omitiendo el resto.

En la Palabra de Dios encontramos la salvación eterna de nuestras almas que Dios decidió Soberanamente desde antes de la fundación del mundo, donde obviamente la voluntad humana no tuvo ninguna consideración.

Jn 1:12 "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;
Jn 1:13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios".

Es extraordinariamente incomprensible para nuestras mentes limitadas discernir que ANTES que el mundo fuera hecho, Dios miró en Su Omnisciencia todo lo que habría de hacer, incluyendo a cada uno de nosotros, donde vio toda nuestra vida y todos nuestros pecados que habríamos de cometer desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte, pero aun así nos amó y diseñó un plan de salvación eterna a través de la muerte substitutiva del Señor Jesucristo en la cruz del Calvario.

2Tes 2:13 "Dios os haya escogido desde el principio para salvación"

Ef 1:4 "según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,
Ef 1:5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad"

Esa salvación es eterna porque tuvo su origen en el corazón eterno de Dios desde antes del principio de todas las cosas, donde nos conoció y vio toda nuestra vida, por lo cual nada de lo que ha sucedido ha tomado por sorpresa al Eterno Dios de la Gloria.

Jn 10:28 "y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano".

Es más, nos ha prometido cuidar de esa salvación hasta el día que nos llame a Su presencia, que es lo que nos garantiza en la misma epístola a los filipenses.

Filp 1:6 "estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo"

Ese proceso de perfección en nuestras vidas comenzó el mismo día cuando nacimos de nuevo y el Espíritu Santo vino a morar en nosotros, y culminará el día de Jesucristo, cuando Él venga por Su iglesia y nos otorgue el cuerpo de gloria que nos ha prometido. En esta vida terrenal debemos ocuparnos de esa salvación del pecado y sus influencias que encontramos en este mundo, es una transformación diaria donde dependiendo de la naturaleza que alimentemos más (la carnal o la espiritual) será la que prevalecerá en nosotros, esa perseverancia tendrá un premio en la gloria, una corona incorruptible para todos los victoriosos que han corrido la buena carrera y han peleado la buena batalla.

1Co 9:25 "Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible".

Esa corona es un premio:

1Co 9:24 "¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis".

De eso debemos ocuparnos diariamente, de correr esta carrera de la vida dentro de los preceptos establecidos por Dios en Su Palabra, para no ser descalificados al final de la carrera y obtengamos legítimamente el premio que nos tiene prometido. Está hablando de perder el premio, no de la salvación eterna que es un regalo de Dios que nos entregó por el puro afecto de Su voluntad Soberana y amor eterno a través de la obra de Cristo y no por medio de ninguna obra o mérito nuestro.Copiado ilegalmente de EstudiosMaranatha.com

La Salvación eterna de nuestra alma no es un premio, es un regalo inmerecido que Dios nos ha otorgado solamente por Su gracia y misericordia infinita. Ef 2:8 "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don (regalo) de Dios".

Esa ocupación diaria que tenemos desde cuando recibimos en nuestras vidas la salvación eterna que Dios diseñó desde el principio, desde antes de la fundación del mundo, es la que nos lleva a la santidad, la cual culminará y será perfecta cuando estemos en nuestros cuerpos de gloria. Pablo mismo no considera haber terminado esa carrera que nos lleva a la perfección de la santidad en Cristo, pero nos dice que prosigue a la meta:

Filp 3:13 "Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,
Filp 3:14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús"

Al leer toda la epístola a los filipenses entendemos que Pablo está haciendo referencia a la responsabilidad que tiene el hijo de Dios que ha nacido de nuevo y ha sido salvado, pero el Señor no lo lleva inmediatamente a las moradas celestiales, porque nos ha dejado una responsabilidad en este mundo de tinieblas, ser luz para que otros conozcan esta tremenda verdad del evangelio.

Todo hijo de Dios que ha sido salvado por la gracia y misericordia exclusiva del Señor, al nacer de nuevo ha iniciado un proceso de santificación en su vida, porque ahora es templo del Espíritu Santo y el Espíritu Santo mora en nosotros. Aunque continuamos viviendo en este cuerpo de humillación donde todavía mora el pecado, hemos sido transformados de pecadores perdidos, en pecadores perdonados y templos del Espíritu Santo en este mundo.

Tenemos ahora la salvación eterna (Jn 3:36 "El que cree en el Hijo tiene vida eterna") porque Dios ha dicho que nos regaló "vida eterna", para toda la eternidad, pero necesitamos ocuparnos en esta salvación en la que el Espíritu de Dios nos va santificando cada día hasta el final de nuestras vidas, cuando dejemos este cuerpo mortal y seamos revestidos de inmortalidad. Es una lucha diaria contra el pecado que todavía mora en nosotros y contra la corriente de este mundo que marcha inexorablemente hacia el infierno, no es para asegurarnos la salvación que Dios nos ha regalado, sino para obtener los premios que nos ha prometido en la gloria; este es el tema que está desarrollando Pablo por medio del Espíritu Santo en esta epístola:

Filip 3:21 "el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas".

Pero mientras estemos en este mundo, en este cuerpo de humillación, debemos ocuparnos en esta salvación que nos ha iniciado en el camino de la santificación. En nuestros cuerpos mortales jamás llegaremos a la perfección, eso lo lograremos exclusivamente cuando finalicemos nuestra carrera.

Es lo que Pablo nos exhorta reiteradamente en esta epístola a los filipenses. El apóstol, conocedor de nuestras limitaciones humanas, admitiendo que el pecado aún mora en su propio cuerpo (Rm.7:17-23), nos anima a seguir adelante hasta llegar a la meta cuando entremos por las puertas de la gran ciudad celestial, para recibir el premio de las coronas que nos ha prometido.

El día que terminemos nuestra carrera de testificar en medio de las tinieblas, los que han brillado en la oscuridad de este mundo y han transitado por el camino de la vida en santidad, habrán de recibir una corona especial. Pablo nos dice en esta epístola a los filipenses acerca de esta responsabilidad que tiene el creyente de cuidar y ocuparse diariamente en este proceso de santificación, de la cual él mismo reconoce no haber alcanzado aún, porque eso lo lograremos únicamente cuando recibamos nuestro cuerpo de gloria exento de la carga del pecado.

Filp 3:8 "Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,
Filp 3:9 y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia
Filp 3:12 No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.
Filp 3:13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,
Filp 3:14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
Filip 3:21 el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas".

Cuando entremos a las moradas celestiales lo primero que sucederá será comparecer ante el tribunal de Cristo, pero no para determinar si seremos salvos, porque todos los que estemos allí ninguno será rechazado. Pero las obras de cada uno serán probadas y algunos serán salvos, así como por fuego, sin ninguna bendición adicional o premio.

1Co 3:13 "la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.
1Co 3:14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.
1Co 3:15 Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego".

Esta es la misma doctrina que enseñan también los otros apóstoles, y no podría ser de otra manera porque el Autor de toda la Biblia es el mismo Dios.

1Jn 3:2 "Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él"

2Jn 8 "Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo".

Un día glorioso seremos completamente salvos de este cuerpo donde aun mora el pecado y concluiremos nuestro proceso de santificación. Es lo que nos declara en otros pasajes la Palabra de Dios afirmando que pronto llegara aquel día cuando obtendremos la salvación plena que incluye la liberación de este cuerpo de humillación. Pablo y Pedro nos animan a mirar hacia adelante a esa meta final cuando dejaremos atrás para siempre este cuerpo de pecado para entrar en esas moradas celestiales que el Señor nos ha prometido:

Rom 13:11 "Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.
Rom 13:12 La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz".

1Pe 1:3 "Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos,
1Pe 1:4 para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros,
1Pe 1:5 que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero".

La salvación de nuestra alma es tan segura, como lo afirma Pedro "sois guardados por el poder de Dios", que nos garantiza ese poder infinito de Dios que nos guarda, nos otorga la seguridad de nuestra salvación eterna que alcanzaremos en su plenitud cuando recibamos nuestros cuerpos de gloria. Como lo confirma Pablo en la misma epístola a los filipenses:

Filp 1:6 "estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo".

A este poder divino es al que hace referencia Pablo en el pasaje de su consulta, que es la misma enseñanza del apóstol Juan, 2Jn 1:8 "Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo".

Filp 2:12 "Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,

Filp 2:13 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad".

La "ocupación en nuestra salvación" que indica el apóstol a los filipenses, es la misma lucha entre el viejo hombre y el nuevo, entre la naturaleza carnal y la espiritual que hoy poseemos.

Ef 4:22 "En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,
Ef 4:23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente,
Ef 4:24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad".

Necesitamos ocuparnos diariamente en esta lucha contra el viejo hombre y vestirnos del nuevo hombre, en justicia y santidad, para obtener el premio que Dios repartirá al finalizar de nuestra carrera en este mundo y allá en el cielo nos entregue las coronas que repartirá. Pero no debemos olvidar que la salvación eterna de nuestra alma no es un premio, sino que un regalo inmerecido que el Señor en Su infinita misericordia nos entregó gratuitamente a través del sacrificio completo y perfecto que Cristo consumó (concluyó) en la cruz del Calvario.

Tan completa y segura es esa salvación eterna de nuestras almas, que en Su Infalible Palabra Dios nos garantiza que nos ha dado (regalado) vida eterna. Vida para siempre, para toda una eternidad, no para un mes o un año o hasta cuando volvamos a pecar; es vida eterna, para siempre, la cual no se puede perder, es más, nos asegura que: 2Ti 2:13 "Si fuéremos infieles, él permanece fiel; él no puede negarse a sí mismo".

Puede leer más sobre este importante tema de la salvación, buscando en el INDICE TEMATICO que presentamos en la primera pág. en la barra de color verde, donde encontrará los temas en orden alfabético.



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