Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 320

¿Dónde iban los creyentes del Antiguo Testamento al morir? ¿Al cielo o al Hades?¿El creyente hoy dónde va cuando muere? ¿El hades es el infierno? Cuando morimos ¿dormimos o estamos conscientes?


RESPUESTA


En reiteradas oportunidades me he referido al Hades (Seol en hebreo), para lo cual invito a leer el cap 37 del "Manual Bíblico" que encontrarán en la sección LIBROS, donde presento con detalles y ejemplos bíblicos ese lugar donde van las almas de los que murieron. Como lo explicó magistralmente el Señor Jesucristo en Lc 16, estaba compuesto de dos secciones absolutamente diferentes y separados por un gran abismo que hace imposible pasar de un lado a otro.

Una parte era para los inconversos que llegaban a un lugar de tormento en el Hades, y otra para los creyentes que iban al lugar de consolación o paraíso, que antes de la cruz de Cristo estaba también en esa misma esfera espiritual del Hades, aunque absolutamente separados del lugar de tormento.

Los traductores a los idiomas modernos han hecho grandes esfuerzos para entregarnos el verdadero significado de ese antiguo vocablo "Seol" en hebreo y su equivalente en griego "Hades", que se utiliza en las Sagradas Escrituras algunas veces con diferentes significados, por lo cual en oportunidades también lo han traducido como "sepulcro" y otros similares. Este vocablo también lo utilizaba la gente común en aquellos tiempos, para referirse al basurero público donde se arrojaban todos los desperdicios e inclusive los condenados a muerte por lapidación, que era la forma de ejecutar a los malhechores.

El Señor fue quien por primera vez trajo claridad sobre este tema en el relato que se encuentra en Lc.16 donde nos describe lo que sucedió con Lázaro (el mendigo) cuando murió y partió a la eternidad, Jesús lo definió como lugar de consolación. También al ladrón que se arrepintió y murió en la cruz junto a Él le prometió que: (Luc 23:43) "Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso".

Por lo cual comprendemos, juntamente con otros pasajes de la Palabra del Señor, que esa sección que correspondía al Hades como el lugar de consolación donde llegaban las almas de los creyentes del Antiguo Testamento, era el mismo paraíso del cual habló al ladrón en la cruz.

En el Antiguo Testamento la revelación divina sobre esta materia era muy limitada, desconocían la magnitud de las promesas gloriosas que Dios tenía preparada para la eternidad, por este motivo ellos relacionaban ese lugar de consolación donde estaba Abraham, con el cielo, porque ellos no tenían la revelación completa con la luz que trajo el Nuevo Testamento, ni como nosotros miramos retrospectivamente esto cuando la obra de la redención fue plenamente consumada en la cruz.

La enseñanza que dejó el Señor Jesucristo fue que los que iban al lugar de tormento, como en el caso del rico que mencionó en Lc 16, y Lázaro que partió después de su muerte al lugar de consolación, en ambos lugares estaban en plena conciencia, donde se encontraban sintiendo las sensaciones de dolor y bienestar que respectivamente indica el Señor, aunque obviamente los dos estaban desprovistos de sus cuerpos terrenales aguardando la resurrección para recibir el cuerpo que les correspondería a cada uno. Pero en ninguno de los dos lugares, el de tormento o en el paraíso, nadie se encuentra "durmiendo" como erróneamente enseñan en algunas iglesias en el día de hoy, cuando morimos ninguno va a una sección dormitorio a "dormir", porque eso no sería ningún lugar de tormento o paraíso según sea su destino después de la muerte.

Muchos pastores por falta de estudio o conocimiento de las Sagradas Escrituras, y por la nociva e irreverente costumbre de leer solamente pasajes aislados de la Biblia con la ayuda de sus concordancias, no logran distinguir cuando se emplea "dormir" en el Nuevo Testamento como un eufemismo común para aludir a la muerte, en el caso del creyente, como expresión de descanso de la carga de nuestro cuerpo de humillación y de la "cruz" que los cristianos debemos llevar en este mundo, hasta el día que el Señor nos llama a Su presencia para descansar de esa pesada carga. Pero cuando se produce la separación del alma con el cuerpo (la muerte), es para partir y entrar en el gozo de nuestro Señor, no para ir a dormir.

Filp 1:21 (Pablo) "Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia".
Filp 1:23 "teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor"

El lugar de consolación del Antiguo Testamento, podríamos definirlo en términos humanos para comprender lo que ellos conocían y entendían, era realmente como estar dentro de las murallas de una ciudad, seguro y bajo la protección del rey, pero aún no eran llamados a su presencia, al palacio donde moraba el rey.

Nosotros cuando morimos partimos en nuestra alma y con plena conciencia de lo que sucede, pero sin nuestros cuerpos terrenales que quedaron acá aguardando la gran resurrección y el cuerpo de gloria que habremos de recibir. Vamos también en esa misma condición espiritual a la ciudad celestial, pero hoy llegamos directamente a la presencia del Rey, no aguardamos dentro de la Nueva Jerusalén (la celestial) esperando un segundo llamado para entrar al palacio, aunque toda la Nueva Jerusalén es parte integrante del cielo.

Los creyentes del Antiguo Testamento al morir partían a ese lugar seguro y bajo la jurisdicción del Rey de reyes, pero aún no podían presentarse en el palacio real donde mora el Dios de la gloria, porque todavía no se había pagado el precio de nuestra redención a través del verdadero Cordero de Dios que fue inmolado en la cruz del Calvario. Copiado ilegalmente de EstudiosMaranatha.com

Los sacrificios de los miles de corderos y machos cabríos que se ofrecieron en la antigüedad y la fe de aquellos fieles hombres y mujeres de Dios del Antiguo Testamento, solamente abrieron la entrada hasta esa morada celestial, que aunque era absolutamente segura, todavía no tenían acceso hasta el palacio real donde mora Dios junto a sus querubines y serafines.

Técnicamente se puede decir que los creyentes del Antiguo Testamento estaban en el cielo, pero sin acceso a la presencia misma de Dios, porque estaban solamente en el Hades en el lugar de consolación. De igual manera que hoy también podemos decir que el Hades es sinónimo de infierno, porque allí queda solamente el lugar de tormento después que Cristo murió y los trasladó personalmente a todos los que estaban en ese "paraíso", hasta la presencia misma del Dios de la Gloria.

Pero el estado eterno de todos los que quedaron y los que faltan por llegar a ese lugar de tormento en el Hades, será el cual sean arrojados después de la segunda resurrección (para condenación) y después del Gran Trono blanco que tendrá lugar después del milenio, como dice la Palabra de Dios para ellos, los que no creyeron:

Ap. 20:13 "Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.
Ap. 20:14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda".



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