Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 308

¿Qué significa "nacer de nuevo"? ¿Convertirse? ¿Inconverso? He leído estas expresiones en su página y no entiendo lo que significan


RESPUESTA


El Señor Jesucristo fue quien indicó la necesidad de "nacer de nuevo" para poder entrar en el cielo. Y es notable que esta exhortación se la dijera, no a un hombre malvado, sino que a un hombre religioso, que aunque era sincero, el Señor lo vio que estaba sinceramente equivocado y en consecuencia, estaba sinceramente condenado si no tenía un cambio radical en su vida:

Jn 3:3 "Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios".

No solamente no podía entrar al cielo, sino que aún no podía ver ese cielo que Dios tiene prometido a todos los que han nacido de nuevo.

Nicodemo era un principal de los fariseos que acudió al Señor, pero para hablar, como muchos en nuestros días, deseaba hablar solamente de temas religiosos y de las señales que Jesús hacía. El Señor ignoró las preguntas de este hombre y fue directamente al tema importante que él afrontaba en su vida, la necesidad inmediata de convertirse, nacer de nuevo.

Convertirse es dar un giro de 180º grados en su vida y dejar ese camino y dirección por el cual transitaba junto a toda la multitud que iba camino al infierno, aunque fuera un hombre religioso, sincero y que no le hiciera mal a nadie. Porque la salvación no depende de nuestras obras, debido a que ante los ojos de Dios, no existe ni siquiera uno que haga lo bueno y sea acreedor del cielo por sus propios méritos, todos por igual estábamos condenados por la santidad y justicia de Dios.

Rom 3:12 "Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno".

Bajo esta sentencia divina todos sin excepción estábamos condenados y no podíamos entrar en el cielo, solamente lo pueden hacer quienes reconozcan su condición de perdidos, se arrepientan de su vida pasada y reciban al Señor en su corazón como el Único Salvador que les puede otorgar perdón y vida eterna. Esta verdad lo expresó Dios desde el Antiguo Testamento:

2Cr 7:14 "Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra".

La conversión implica no solamente reconocer su condición de pecador en humillación ante Dios, sino de dar un giro en su vida buscando el rostro del Señor y dejar su vida pasada con la forma, hábitos y metas que tienen todos los que en el mundo transitan camino al infierno sin haber aceptado al Señor Jesucristo y Su obra salvadora que Él realizó en la cruz del Calvario, incluyendo a los indiferentes que caminan convencidos que finalmente Dios los perdonará a todos o que con la muerte se acaba todo.

No necesitamos esperar un supuesto "Juicio final" para escuchar la sentencia, porque la justicia divina ya se ha pronunciado sobre todos aquellos que han sido indiferentes o rechazan la obra redentora de Cristo, es lo que respondió el Señor a ese hombre religioso que estaba contemplando solamente las "señales" que Jesús hacía:

Jn 3:17 "Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
Jn 3:18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios".

Para librarnos de ese veredicto que Dios ha dictado sobre todo este mundo, es necesario "Nacer de nuevo" ¿Qué fue lo que Jesús expresó al decirle a Nicodemo que era necesario nacer de nuevo?

Nicodemo, un principal de los fariseos, un hombre religioso que seguramente llevaba una vida ordenada y era muy conocedor de las Sagradas Escrituras, no logró entender el alcance de las palabras del Señor. Y respondió con otra pregunta:

Jn 3:4 "Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?"

La mente carnal del hombre no alcanza a comprender lo que corresponde al espíritu. Y es necesario que el Señor explique en términos más simples las cosas que son de Dios.

Jn 3:5 "Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
Jn 3:6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
Jn 3:7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
Jn 3:8 El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu".

Este hombre religioso no podía aún comprender y el Señor tiene que decirle que la obra del Espíritu, por medio del cual se nace de nuevo, es un acto que lo compara al viento, no se puede ver, pero sentimos sus efectos en nosotros.

Rom 8:16 "El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios".

Jn 7:38 "El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva".Copiado ilegalmente de EstudiosMaranatha.com

El nuevo nacimiento se realiza a través del Espíritu, es obra del Espíritu no nuestra, sino de Dios. Y no podría ser de otra manera, porque la Palabra de Dios describe nuestra condición como:

Ef 2:1 "Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,
Ef 2:2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia,
Ef 2:3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás".

Antes que el Espíritu de Dios obrara en nosotros y nos hiciera nacer de nuevo, nuestra situación el Señor la describe de muertos y Él nos dio vida.

¿Cuál fue el mérito humano? Ninguno, porque estábamos muertos y Dios nos regaló la vida, nadie tuvo "vida" por decisión propia, porque solamente la vida puede engendrar vida, un muerto no puede obtener vida por voluntad personal.

¿Qué ingredientes humanos intervienen para que un pecador pueda nacer de nuevo? ¿Levantar la mano al final de una reunión? ¿Podría un muerto levantar la mano? O "¿pasar adelante al altar?" Llamado muy frecuente que se escucha en muchas iglesias para satisfacer la vanagloria del predicador. ¿Repetir un "rezo" que han denominado "la oración de fe del pecador" para que se convierta? Ninguna de estas prácticas espurias se menciona en la Biblia.

En otros lugares más sofisticados disponen de un pequeño cuarto en el edificio de la iglesia, donde es llevado el pecador. Y el pastor vestido con todos sus "poderes" celestiales que se ha atribuido, en ese pequeño cuarto pretende tener un "ascensor" donde seguramente presiona un botón imaginario y ambos son trasladados directamente hasta la presencia del Señor y el pastor pone en la presencia de Dios al pecador para que se salve. Luego sale supuestamente "salvado" desde ese lugar milagroso.

¿Podrá tener algo de verdad todos estos ceremoniales que ha inventado el hombre? ¿Se mencionan en alguna parte de la Infalible Palabra de Dios? ¿O Dios se olvidó de registrarlo en la Biblia?

De igual manera cuando nacimos la primera vez no tuvimos ninguna decisión personal, el Señor está comparando eso al declarar este acto del Espíritu cuando nos hace nacer de nuevo. Para enfatizar que esta obra corresponde exclusivamente al Espíritu es que señala: "así es todo aquel que es nacido del Espíritu".

El Espíritu de Dios es quién nos da vida y nos hace nacer de nuevo, cuando estábamos "muertos", incapacitados de hacer algo para salvarnos a nosotros mismos. Es Dios quien extiende Su brazo amoroso, nos toma y nos ordena levantarnos para seguirle a Él, eso es nacer de nuevo, ahora tenemos vida en el Espíritu y podemos ver parte de la gloria y amor del Señor; en ese instante recibimos vida y vista espiritual.

Esto es lo que la Biblia denomina conversión. Naturalmente que los "inconversos" son todos aquellos que no han pasado por esta gloriosa experiencia de nacer de nuevo.

Pero en la respuesta del Señor a Nicodemo le declara: Jn 3:5 "Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

Hemos aclarado el concepto de nacer de nuevo por medio del Espíritu, pero ¿de cuál agua se refiere el Señor aquí? Si nuestra condición previa era de "muertos", no podría estar aludiendo ni siquiera insinuando el acto del bautismo en agua como aquellos que quieren añadir y forzar una obra humana al nuevo nacimiento.

En primer lugar porque estaría absolutamente fuera de contexto, debido a que el bautismo no se considera en ninguna forma en este dialogo con Nicodemo, en segundo lugar porque además de estar introduciendo una obra humana a la salvación, sería algo contrario al relato general del Nuevo Testamento, donde se describe claramente que todos los que creían y recibían la salvación, luego eran bautizados, nadie fue bautizado para recibir la salvación.

Si introducen en el agua del bautismo a un pecador antes de recibir la salvación, lo único que se obtendrá será un pecador mojado, porque el agua no tiene ningún efecto "milagroso". Como también los romanistas han querido introducir al hablar de "agua bendita".

El bautismo es la primera ordenanza que debe cumplir el que ya ha pasado de muerte a vida, porque es un testimonio público que hacemos de nuestra conversión. Al sumergirnos en el agua estamos testificando gráficamente ante los demás, de lo que hemos experimentado en nuestro corazón el día que nacimos de nuevo, que hemos muerto con Cristo para el mundo, y al emerger de las aguas, nos identificamos con la resurrección de Cristo a una nueva vida junto a Él.

Sin embargo en el contexto general se entiende que el "agua" que hace referencia el Señor en esta ocasión a Nicodemo, no es el líquido H2O. Esto se comprende muy claramente en las mismas palabras del Señor. No olvidemos que la Biblia no fue escrita con las divisiones de capítulos ni versículos, eso fue algo que se incorporó en las Biblias modernas.

Y en el relato natural del evangelio de Juan, en el cap. 3 está el dialogo con Nicodemo, para proseguir en el cap. 4 hablando con la mujer samaritana a quien tiene que aclarar la misma verdad, que Él no está hablando del precioso líquido del agua, sino que de algo mucho más profundo: "Su Palabra".

Este relato está continuo a la conversación de Nicodemo, no por "casualidad", sino para que todos entendiéramos que el Señor tenía en mente algo mucho más profundo que el líquido del agua que esta mujer tampoco lograba comprender:

Jn 4:13 "Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;
Jn 4:14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna".

Indiscutiblemente cuando el Señor está hablando "para vida eterna", no se refiere al líquido del agua, sino a la Palabra que Él otorga para purificarnos y santificarnos en Su verdad. Que es lo mismo que en el resto del Nuevo Testamento se confirma:

Pedro también da testimonio que el nuevo nacimiento es producto de la Palabra de Dios:

1Pd 1:23 "siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.

Es la misma verdad que el Señor les confirma a sus discípulos que ya habían recibido la salvación eterna: Jn 15:3 "Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado".

Posteriormente el apóstol Pablo declara lo mismo, porque ninguno de ellos se confundió con las palabras que el Señor dijo a Nicodemo, como muchos en nuestros días que pretenden torcer esta Palabra bendita:

Ef 5:26 "para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra"

Siempre las palabras del Señor fueron muy claras y precisas, solamente los lectores superficiales o quienes pretenden añadir obras humanas a la salvación, podrían "entender" que el Señor le dijo a Nicodemo que el nuevo nacimiento era a través del "bautismo" y del Espíritu. Eso es añadir una obra humana, una participación del que está muerto, lo cual es rotundamente rechazado por la Palabra de Dios.

Tito 3:5 "nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo"

Ef 2:8 "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don (regalo) de Dios;
Ef 2:9 no por obras, para que nadie se gloríe".

En consecuencia, la salvación eterna es un regalo de Dios al hombre sin ninguna participación humana. Solamente interviene la Poderosa Palabra de Dios y el Espíritu Santo que nos hace nacer de nuevo.

2Co 5:17 "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas".

El proceso es tan maravillosamente perfecto, que lo podemos comparar con la obra de Dios en la naturaleza, porque el Creador también se ha manifestado a través de Su creación, por lo cual el pecador no tiene excusa:

Rom 1:19 "porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó.
Rom 1:20 Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa".

En la creación tenemos el espléndido caso del gusano que luego es transformado, después de un maravilloso proceso en la oscuridad de un capullo, en una nueva criatura, donde todas las cosas pasan a ser nuevas. Allí también podemos ver la mano de Dios y gozarnos al contemplar como aún a través de esas criaturas, Dios nos revela grandes maravillas.

En ellos vemos reflejado todo el proceso de la conversión del pecador que se arrastraba en el polvo del pecado, pero que un día entra en un capullo, para que a solas con su Creador, se produzca el milagro más maravilloso que podamos contemplar. De igual manera como es imposible que una mariposa pudiera volver a vivir arrastrándose sobre el polvo y alimentándose como cuando era gusano, del mismo modo es imposible que un verdadero hijo de Dios pueda volver a arrastrarse en una vida de pecado.

1Jn 3:9 "Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios".

Desde la oscuridad y soledad de ese capullo, no volverá a salir la criatura repulsiva que se arrastraba, sino un nuevo ser, con colores muy hermosos, y más sorprendente aún, con alas que lo elevan con gracia hacia esas alturas que su Creador le ha asignado como nueva morada para él.

Dios pudo haber creado desde sus comienzos a dos criaturas distintas que satisficieran su voluntad, pero no, él usó el mismo gusano para transformarlo en una nueva criatura, para mostrarnos cual habría de ser la transformación, la metamorfosis del pecador perdido, en el cambio maravilloso que el Espíritu Santo iba hacer en el pecador perdonado, para transformarlo en un verdadero hijo de Dios.

De igual manera que el gusano no es consultado para ser sometido a esa maravillosa metamorfosis. Nadie le dice: "Señor gusano ¿quiere o tendría la bondad de entrar al capullo para convertirse en una nueva criatura? Del mismo modo ningún pecador es consultado, porque está muerto. Dios ha declarado:

Jn 1:12 "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;
Jn 1:13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios".

No son engendrados de sangre: No es por herencia de familia, no se transmite de padre a hijo ni a ningún familiar, es un acto individual.

Ni de voluntad de carne: No es por voluntad humana, ni la voluntad del pecador es considerada porque no podría hacerlo, debido a que Dios ha declarado que está "muerto".

Ni de varón: No es por voluntad de ningún hombre, aunque se diga pastor, ungido de Dios, y cualquier otro poder especial que pretenda poseer por sobre su congregación para salvar a un pecador, el poder es exclusivamente de Dios.

Sino de Dios: La salvación no depende del hombre que decida introducirse en un capullo para buscar a Dios, porque Él ha declarado: Rm 3:11 "No hay quien busque a Dios". No existe nada que el hombre pueda ofrecer a Dios para pedir la salvación (está muerto), Rom 11:35 ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado?

Todo lo necesario para nacer de nuevo lo proveyó Dios, porque el pecador no podía presentar NADA. La fe, el dolor que sintió para conducirlo al arrepentimiento, la humillación ante Su presencia, la confesión de sus pecados, el amor y todos los elementos que llegó a poseer el pecador el día de su conversión, fueron provistas por Dios a través del Espíritu Santo que lo hizo nacer de nuevo. Porque el mortal no tenía ninguno de ellos, TODO tuvo su origen en Dios, Dios le regaló todo lo que el gusano necesitaba para que pudiera nacer de nuevo y de esa manera fuera capaz de remontarse hasta Su presencia.

¿Cómo fue posible que un miserable pecador perdido, muerto en sus delitos y pecados, pudiera llegar a amar a un Dios infinitamente Santo? Simplemente porque Él nos amó primero, hasta en eso la iniciativa fue exclusivamente del Soberano y Eterno Dios de amor: 1Jn 4:19 "Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero".

Eso es nacer de nuevo, donde TODAS las cosas son hechas nuevas, porque ahora es una nueva criatura de Dios que disfruta del regalo maravilloso que el Soberano Dios y Creador le ha otorgado, salvación eterna, cuya plenitud disfrutaremos por toda una eternidad en las moradas celestiales que Cristo nos fue a preparar. Muchas veces he comparado este estado, como cuando compramos una propiedad, somos dueños de ella aunque aún no estemos ocupando la vivienda, de igual manera nos asegura la Infalible Palabra de Dios, que es nuestro "título de propiedad", sellado con el Espíritu Santo y firmada con la sangre preciosa del Eterno Hijo de Dios:

Jn 5:24 "De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida".

Jn 14:2 "En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.
Jn 14:3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis".



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