Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 297

¿Debemos lavarnos los pies unos a otros en la iglesia para la semana santa?


RESPUESTA


Siempre será una práctica muy recomendable que cada uno se lave los pies, especialmente en consideración al resto de la congregación que nos acompaña regularmente en las reuniones de la iglesia, pero obviamente que será mucho más sensato que cada uno lo haga personalmente en su propia casa como parte de su higiene personal.

En los tiempos bíblicos era una necesidad imprescindible debido a los caminos polvorientos y al uso del calzado que consistía en sandalias, razón por la cual los pies quedaban cubiertos de polvo al transitar por esas calles en esas condiciones. El trabajo de lavar los pies de las personas que visitaba un hogar, era una actividad propia de los siervos más humildes.

Necesitamos leer la Palabra dentro de su contexto natural para poder comprender muchas cosas sin desviarnos del verdadero sentido en que el Señor lo dijo. En el evangelio de Lc. relata que en ese momento de la cena, los discípulos estaban discutiendo quién sería el mayor de ellos.

Lc.22:24 "Hubo también entre ellos una disputa sobre quién de ellos sería el mayor".

En ese momento el Señor estimó necesario entregarles una lección práctica para terminar con esa discusión carnal.

Jn 13:4-7 "se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido. Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies? Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después".

Obviamente que algunos no lo entendieron "después" ni nunca, porque todavía quedan quienes insisten en quedarse con la lección gráfica, porque no logran entender la lección espiritual que el Señor quiso dejarles, para explicarles que el mayor en el reino de los cielos, será el que hoy actúa como esclavo (siervo).

Mat 18:4 "Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos".

Mat 23:10-11 "Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo".

Esa era la lección espiritual que el Señor expresó de una forma gráfica, no para que nosotros continuemos lavándonos los pies unos a otros, menos en nuestros días, donde las condiciones son absolutamente diferentes, porque se entiende que nadie hoy visita la casa de un amigo o asiste a la iglesia y tenga necesidad de que le laven los pies, porque se supone que nos bañamos diariamente, incluyendo nuestros pies. Hoy tenemos en la mayoría de los lugares de Occidente, caminos asfaltados y nos movilizamos en transporte público o particular.

Aplicarlo literalmente como algunos lo practican significa dos cosas, una: que sienten una necesidad de hacer pública su "humildad". Y toda "humildad" que necesite publicidad para declarar ante los demás que "somos humildes", esa mal entendida "humildad" es más falsa que Judas, porque si alguien necesita llevar una placa que diga "yo soy humilde", únicamente está demostrando lo contrario, lo mismo sucede si alguien tiene que lavar los pies de otros para demostrar que es humilde.

O dos: Que todo lo demás que dijo el Señor en esa ocasión debemos aplicarlo igualmente de una manera literal, como fue el caso cuando les dice:

Luc 22:36-38 "Y les dijo: Pues ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja; y el que no tiene espada, venda su capa y compre una. Porque os digo que es necesario que se cumpla todavía en mí aquello que está escrito: Y fue contado con los inicuos; porque lo que está escrito de mí, tiene cumplimiento. Entonces ellos dijeron: Señor, aquí hay dos espadas. Y él les dijo: Basta".

Si entendiéramos literalmente y aplicáramos textualmente las palabras del Señor de "lavar los pies unos a otros", esto estaría significando que de igual forma acá deberíamos de obedecer y "comprar espadas" para llevar a nuestro cinto las armas, en lo cual todos coincidimos que sería una aberración, como también es el caso de continuar "lavando literalmente los pies" unos a otros.

Los discípulos, que aún no habían recibido el Espíritu Santo, no lograban entender muchas cosas, vemos que en este caso de las armas, también entendieron literalmente y le trajeron dos espadas al Señor, quién les dijo "Basta". Algunos entienden que dijo basta porque el Señor había estimado que dos espadas eran suficientes, pero eso es muy lejos de la verdad, al igual que la insensatez de continuar lavando los pies unos a otros.

Ese "basta" que dijo el Señor, fue una exclamación de santa indignación para terminar con esa conversación, porque sus discípulos en su carnalidad no alcanzaban a comprender estas cosas del Espíritu, que han de ser discernidas espiritualmente. Que es la misma expresión que posteriormente les dice cuando Pedro utilizó una de esas espadas y cortó la oreja del siervo del sumo sacerdote que se encontraba entre quienes venían a aprender al Señor.

Luc 22:50 "Y uno de ellos hirió a un siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha.
Luc 22:51 Entonces respondiendo Jesús, dijo: Basta ya; dejad. Y tocando su oreja, le sanó".

El Señor había estado preparando a sus discípulos para los momentos de turbulencia que se avecinaban, cuando Él sería aprendido y ellos quedaran solos, debían aprender a acudir a los medios normales para proveer su propia comida, su sustento y protección, pero jamás ordenó formar un escuadrón armado cuando quedaran solos, porque eso es absolutamente contrario a la Palabra de Dios.

Mat 26:52 "Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán.
Mat 26:53 ¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles?"

Eso le dijo a quienes interpretaron carnalmente las palabras del Señor en cuanto a tomar espada, y lo mismo le dice a quienes no logran entender la lección espiritual cuando lavó los pies de Sus discípulos e insisten en su carnalidad de querer "mostrar" su humildad a los demás, aún eso es vanidad, porque la verdadera humildad no necesita de un cartel que publique al mundo que diga: "yo soy humilde".Copiado ilegalmente de EstudiosMaranatha.com

Respecto a lo de "Semana Santa", basta con leer la crónica roja de cualquier periódico del mundo, para comprobar que de "santa" es lo que menos tiene. Es cuando se cometen más homicidios, fiestas donde el uso del alcohol provoca una larga lista de muertes y todos los excesos que se cometen con tantos días de "fiestas santas" en todas las ciudades del planeta. Y las abundantes procesiones donde los idólatras sacan a ventilar sus ídolos en numerosos festivales, es otro tema aparte.

Además debemos definir ¿Cuál semana Santa queremos celebrar? Porque en Occidente se celebra regularmente la que determina oficialmente la iglesia católica de Roma, pero en el otro lado del planeta, en Oriente, se celebra la que oficialmente señala la iglesia Ortodoxa, la cual tiene una diferencia que en algunos años es hasta de 4 semanas. Esto se debe a que una la fijan según el calendario solar y la otra con el calendario lunar.

En los países anglosajones, que no tienen raíces romanistas (que no es el caso de los países latinos), los sindicatos más grandes han logrado flexibilizar estas diferencias y los trabajadores que son católicos se acogen al feriado establecido por Roma. Y los que son ortodoxos usan sus días festivos que señala su iglesia. ¿Cuál de las dos deberían celebrar los cristianos evangélicos?

Gal 4:9 "mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar?
Gal 4:10 Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años.
Gal 4:11 Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros".

En la iglesia del Señor que desea agradar solamente a Dios y regirse únicamente por Su Palabra y no por las tradiciones de los hombres, tenemos exclusivamente el Día del Señor, el primero de la semana (Dgo.) para hacer memoria de Él, no tenemos en la Palabra de Dios ninguna semana que sea más "santa" que otra, ni la ortodoxa ni la de los romanistas, especialmente cuando ambas están saturadas de idolatría.



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