Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 293

¿Cómo podemos entender cuando dicen que los creyentes cuando mueren van al cielo, y cuando Cristo vuelva los muertos en Cristo resucitarán primero? ¿Cómo Cristo puede venir con los santos si aún no han resucitado?


RESPUESTA


El pasaje al cual hace referencia dice:

1Ts 4:13 "Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.
1Ts 4:14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.
1Ts 4:15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.
1Ts 4:16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.
1Ts 4:17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor".

Este tema lo he expuesto anteriormente bajo diferentes aspectos. Primeramente necesitamos considerar que la Palabra de Dios declara que nuestro ser es trino: espíritu, alma y cuerpo.

1Ts 5:23 "todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo".

El cuerpo es nuestra parte orgánica que nos pone en contacto con el mundo que nos rodea por medio de los cinco sentidos que nos ha dotado el Creador. Ellos son los conductos con que alimentamos el alma.

El alma del hombre es donde están asentados nuestros sentimientos, sede de la conciencia. Es con lo que amamos y odiamos, lo que nos permite reír y llorar, características exclusivas del hombre de entre todos los seres vivos.

En Mt. 22: 37 dice: "amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma". En el capítulo 26: 38 agrega: "Mi alma está muy triste". El alma, dentro de esta formación tripartita del hombre, corresponde a nuestra personalidad, a nuestro "YO". Allí se radica toda nuestra conciencia.

Cuando el Señor nos descorre el velo de la eternidad y nos permite saber qué hay más allá de la muerte, nos dice en Lc. 16 que cuando murió el rico fue sepultado, pero su alma fue trasladada a ese lugar de tormento donde continuó en plena conciencia de sus sufrimientos, inclusive recordaba a sus cinco hermanos que vivían en la tierra. También cuando murió el mendigo, Lázaro, su alma fue llevada por los ángeles de Dios al lugar de consolación.

Aquí deja en evidencia que nuestro "YO", nuestra conciencia y nuestras emociones no están en nuestro cuerpo mortal, ni en el corazón, tampoco en el cerebro, sino que en nuestra alma inmortal.

Todos los seres humanos (creyentes e inconversos) tienen la capacidad de emocionarse, amar, odiar, reír y llorar, porque todos tienen alma.

El espíritu es la parte más interior de nuestro ser, con la cual podemos comunicarnos con Dios y a la cual Él se dirige cuando desea relacionarse con nosotros. En el creyente que ha nacido de nuevo, esta parte está ocupada por el Espíritu Santo que vino a morar en nosotros desde el día de nuestra conversión.

1Co 6:19 "¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?"

1Co 3:16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

Con la muerte física se produce la separación de la parte espiritual con el cuerpo biológico. El espíritu va a Dios, y el cuerpo vuelve al polvo hasta el día de la resurrección. Ec.12:7 "y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio".

La etimología de la palabra "muerte" significa precisamente eso: "separación". Esto lo podemos apreciar claramente desde el principio de la Biblia, cuando Dios le dijo a Adán que el día que él comiera del árbol que le había prohibido, ciertamente moriría. Sin embargo siguiendo el relato bíblico vemos que Adán solamente fue expulsado del Jardín del Edén el día que desobedeció a Dios, y que dice en Gn. 5: 4-5

"Y fueron los días de Adán después que engendró a Set, ochocientos años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días que vivió Adán novecientos treinta años; y murió".

El día que pecó, "murió" como Dios le había sentenciado, pero solamente fue "separado", expulsado del Jardín del Edén. Y vivió 930 años para después de esa larga vida, morir físicamente.

Su cuerpo fue separado de su alma y el cuerpo volvió a la tierra y su alma partió al lugar de consolación donde llegarían las almas de todos los que posteriormente murieran físicamente.

El hijo de Dios al morir físicamente, su cuerpo es depositado en un cementerio, pero su alma parte en plena conciencia a la presencia del Señor. A esto se refiere Pablo cuando dice:

Filp 1:21 "Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.
Filp 1:22 Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger.
Filp 1:23 Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor"Copiado ilegalmente de EstudiosMaranatha.com

Pablo sabía que al morir partiría a la presencia del Señor, y seguros estamos que el Señor está en el cielo, por lo tanto lo que Pablo está expresando, es que al morir se iría al cielo, pero únicamente en su alma, porque su cuerpo mortal quedaría acá hasta el día de su resurrección, cuando el Señor venga a buscar a Su iglesia y venga con Pablo y todos los creyentes que nos han precedido, entonces ocurrirá esa primera resurrección que nos habla en 1Ts.4:14-16

"Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él...y los muertos en Cristo resucitarán primero".

Cuando Cristo venga a buscar a Su iglesia, vendrá con todos los santos que han partido y se encuentran en Su presencia, pero aún no han recibido sus cuerpos de gloria que el Señor nos ha prometido.

Filp 3:21 "el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas".

Este es el gran tema que presenta la Palabra de Dios en 1Ts. 4: 13-17 para señalar el orden de este magno acontecimiento: Desciende el Señor desde la gloria celestial con sus santos, los creyentes que se encuentran en Su presencia pero que aún no han recibido sus cuerpos de gloria.

Entonces es cuando el Señor, con su autoridad divina hace resucitar a todos los cuerpos de los santos que le acompañan, pero esta vez para transformar lo mortal en inmortalidad. Y desde los sepulcros se levantan esos cuerpos mortales para ser transformados en cuerpos de gloria, semejantes al cuerpo de la gloria del Señor.

Y nosotros, los creyentes que estemos vivos, habremos de recibir la misma transformación pero sin pasar por la muerte. En un instante, en el idioma original dice "atomo": a = "sin" y tomo significa: "división", el verdadero significado es que todo esto sucederá instantáneamente, sin división de tiempo, porque al entrar en esa dimensión celestial, el tiempo no existirá más para nosotros.

Los traductores han empleado los mejores ejemplos que han encontrado para expresar en lenguaje humano, aquello divino que sucederá sin división de tiempo:

1Co 15:51 "He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados,
1Co 15:52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados".

Los muertos en Cristo reciben sus cuerpos de gloria y nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, también recibiremos una transformación gloriosa, estos cuerpos mortales serán revestidos de inmortalidad.

Dice la Palabra de Dios que "seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor".

Entonces será cuando nos reuniremos con el Señor en el aire y con todos los creyentes, desde Adán hasta el último hijo de Dios que forme parte de ese gran edificio espiritual que es Su iglesia. Los santos del Antiguo Testamento en la condición de "amigos" del Esposo, y la iglesia en su especial privilegio de ser Su esposa.

Hay quienes creen que en esa primera resurrección participan únicamente los que constituyen la iglesia del Señor, pero esa interpretación me resulta contradictoria con el relato general de las Sagradas Escrituras, porque la Biblia habla únicamente de dos resurrecciones, la primera, la de los creyentes que van con cuerpos de gloria a recibir al Señor en el aire.

Y la segunda, en la que participan todos los que serán condenados (desde Caín hasta el último que muera al finalizar el milenio), se presentarán ante el Gran Trono Blanco donde el Señor les mostrará a cada uno de ellos, las obras por las cuales fueron condenados (Jn 3:18 "El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios").

Ap 20:11 "Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.
Ap 20:12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.
Ap 20:13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.
Ap 20:14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda"

Si la inmensa cantidad de creyentes del Antiguo Testamento, de ese largo período de miles de años, no resucitan juntamente con la iglesia en la primera resurrección ¿Cuándo sería? Considerando que la Biblia habla solamente de dos resurrecciones, la primera para salvación y la segunda para condenación. Obviamente que únicamente lo podrían hacer en la primera resurrección, porque no existe una tercera.

Pero en cuanto a su pregunta, los santos que vienen con el Señor a buscar a Su iglesia, son los creyentes que partieron previamente a la presencia del Señor y aún no reciben sus cuerpos de gloria. Cuando se escuche el sonido de trompeta (1Co 15:52) "en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados".



Volver al indice

¿Este sitio web ha sido de su interés? Envíe nuestra dirección a sus amigos.

www.EstudiosMaranatha.com