Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 289

¿Cuándo fue inscrito nuestro nombre en el libro de la vida?


RESPUESTA


El libro de la vida del Cordero, es una forma metafórica que emplea Dios en Su Palabra para revelarnos a nuestra mente humana, que en los cielos existe un registro divino.

Cuando en Ap. 20 habla del Gran Trono Blanco al cual comparecerán todos los que no se salvaron, dice que los libros fueron abiertos (vr.12), y añade que el libro de la vida también fue abierto, es para indicar que cuando dice en plural (los libros), se está refiriendo a todas las obras que cada uno de ellos hizo en la vida ("y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros").

Luego de mostrarles que por sus obras merecen la condenación eterna, abre el libro de la vida donde están registrados los nombres de cada uno los salvados por la gracia del Señor, y al no encontrarse el nombre de ellos allí (Ap.17:8 "cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida"), luego de ser juzgados por sus obras y que ninguno aceptó la salvación que Dios ofreció por medio del Señor Jesucristo, no existe otro juicio que la condenación eterna.

Ap. 20:15 "Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego".

¿Desde cuándo el hijo de Dios tiene "escrito" su nombre en el libro de la vida?

Ef 1:3 "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,
Ef 1:4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,
Ef 1:5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad"

Ap.17:8 "aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida"

2Tes 2:13 "Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación" Copiado ilegalmente de EstudiosMaranatha.com

La Palabra de Dios nos habla que hubo un "anticipado consejo divino" donde además se determinó la muerte intercesora de Cristo para salvar a los hijos de Dios. Anticipado, se refiere antes del comienzo de todas las cosas, antes del comienzo de Su creación, es lo que afirma Pedro en la inspiración del Espíritu Santo cuando predicó el día de Pentecostés.

Hch 2:23 "a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole".

En ese anticipado consejo divino, antes de la fundación del mundo, antes del principio de la creación de Dios, donde no había cielos que manifestaran Su Gloria, ni ángeles que cantaran sus alabanzas, no había tierra ni cosa creada sobre ella que ocupara Su atención. No había nada ni nadie, solo Dios, allí se efectuó ese anticipado consejo divino que hace referencia el apóstol Pedro.

Si nada de lo creado aún existía ¿quiénes pudieron participar en ese anticipado consejo divino? Obviamente que solamente el Dios eterno en Su trinidad eterna. Entonces se decidió nuestra salvación eterna y el precio que ella implicaría, la muerte en cruz del Hijo eterno de Dios, en ese "momento" (y digo "momento" entre comillas, porque el tiempo tampoco aún existía, eso se introdujo con el comienzo del pecado), entonces fue que nuestros nombres fueron escritos en el libro de la vida del Cordero.

Nuestras mentes finitas no pueden dimensionar la magnitud y gloria de ese anticipado consejo divino, donde se planificó la creación y salvación eterna del pecador, pero a la luz del contexto general de las Sagradas Escrituras, podríamos vislumbrar ese dialogo divino cuando la Soberanía de Dios dijo: Hagamos al hombre y la Omnisciencia exclamó: Miren como caerá. La Justicia sentenció: Tendrá que ser condenado, pero la Gracia intervino: Escuchemos al Amor. Y el Amor dijo: enviemos al Hijo, y el Hijo manifestó: Heme aquí, envíame a Mí.

Allí fue cuando se decidió el precio que debía cancelarse por nuestra salvación, la muerte en cruz del Eterno Hijo de Dios y nuestros nombres fueron escritos en " el libro de la vida del Cordero", Ef.1:4 desde antes de la fundación del mundo, 2Tes 2:13 "nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación."

Desde entonces ese libro ha permanecido cerrado y sellado hasta el final de los tiempos. Ninguna criatura de Dios ni en el cielo ni en la tierra puede conocer, menos aún intervenir en lo que Dios registró allí, borrar o añadir.

Solamente cuando el Señor se lleve a Su esposa a las moradas celestiales, entonces se harán públicos los nombres registrados en ese libro de la vida y existirá gran gozo en los cielos, especialmente entre todos los que estaremos allí y no exclusivamente como salvados por Su misericordia, sino que también por la condición otorgada de reyes y sacerdotes del Dios Altísimo.

Nos regocijaremos y entonaremos un cántico nuevo que ninguna criatura había entonado antes en los cielos, que será el cántico de los pecadores perdonados y salvados, un cántico de alabanza a Su misericordia, porque los ángeles nunca han gustado la misericordia, únicamente Su gracia divina, solamente los miserables pecadores que fuimos objeto de Su misericordia podríamos entonar ese cántico nuevo en los cielos.

Ap.5:3 "Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo.
Ap 5:4 Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.
Ap 5:5 Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.
Ap 5:8 Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos;
Ap 5:9 y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;
Ap 5:10 y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra".



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