Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 281

¿Qué escribió Cristo en el suelo cuando le trajeron la mujer adúltera para condenarla?


RESPUESTA


El pasaje que hace referencia se encuentra en el evangelio de Jn. Cap. 8

Jn 8:3 "Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio,
Jn 8:4 le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio.
Jn 8:5 Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?
Jn 8:6 Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo.
Jn 8:7 Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.
Jn 8:8 E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra.
Jn 8:9 Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio".

Como puede ver la Biblia no dice lo que Jesús escribió en el suelo con su dedo, por lo tanto todo lo que se pueda decir es solamente conjetura, presunción. Únicamente escudriñando el contexto podemos suponer que era algo obviamente relacionado con la situación que se estaba desarrollando.

En aquellos tiempos, antes de la cruz de Cristo, estaban bajo la ley que Dios entregó a Moisés y se encuentra en los libros del Pentateuco que comprende los primeros cinco libros de la Biblia. Allí Dios reveló las demandas de Su Justicia y el castigo que merece el pecador, para mostrar al hombre que nadie puede por su propia justicia, de sus obras humanas, agradar ni complacer las altas demandas de la Santidad de Dios.

Esta ley fue entregada al hombre para llevarnos a Cristo, demostrando de forma clara y precisa, que nadie puede salvarse por sus propias obras, porque todas ellas son malas y no existe ningún ser humano que haya podido satisfacer todas las demandas divinas para merecer el cielo.

Rom 3:20 "ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado".

La ley fue solamente el espejo que Dios nos entregó para que aprendiéramos a vernos como Él nos ve, pero ese espejo (la ley) no servía para lavarnos de nuestros pecados (nadie se lava con un espejo sino que con un detergente), y nos mostraba nuestra incapacidad humana para salvarnos a través de nuestros propios méritos, debido a que las exigencias eran de acuerdo a la santidad de Dios.

Después de probar a su pueblo terrenal (Israel) que por sus propias obras TODOS estaban condenados, finalmente les muestra el único medio para satisfacer las demandas de la Justicia y Santidad de Dios para obtener la salvación eterna. Por eso dice que la ley fue nuestro ayo (nuestro instructor), para llevarnos a Cristo. Gal 3:24 "De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe".

El veredicto divino después de ordenarle a Su pueblo (Israel) que vivieran bajo la ley, fue irrebatible:

Rom 3:10 "Como está escrito: No hay justo, ni aun uno;
Rom 3:11 No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios.
Rom 3:12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno".

Por eso fue necesario que viniera Cristo y ocupara nuestro lugar de condenación. Él pagó la condena nuestra (Rom 6:23 "Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro"). Una vez que Cristo murió en nuestro lugar, todos aquellos que nos arrepentimos y aceptamos esa obra substitutiva del Señor, quedamos libres de la ley y recibimos el perdón eterno por todos nuestros pecados. Col.2:13 "perdonándoos todos los pecados".

Durante el período de la ley el peso de la Justicia era aplicado inmediatamente, porque vivían bajo la ley, por ese motivo todo pecado era condenado rápidamente. Eso no significa de ninguna manera que ahora que estamos bajo la gracia, las exigencias de la Santidad y Justicia sean menores y que algunos se librarán de su condenación; porque los que no han aceptado o sido indiferentes con la obra de Cristo y la salvación gratuita que Dios ofrece por medio de Su Hijo unigénito, solamente han ganado un período de gracia, pero finalmente igual habrán de recibir el pago de sus iniquidades. Hasta las obras de los creyentes también serán sometidas en el cielo, ante el tribunal de Cristo, al fuego de la Justicia de Dios.

2Co 5:10 "Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo".

1Co 3:13 "la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.
1Co 3:14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.
1Co 3:15 Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego".

Pero como decía anteriormente, durante el período de la ley en que vivían ANTES de la cruz de Cristo, el pecador debía ser juzgado inmediatamente. Dentro de ese contexto es que a Jesús le traen una mujer que había sido sorprendida en adulterio, los que traían a esa mujer eran escribas y fariseos, a quienes el Señor había acusado de hipócritas, sepulcros blanqueados que por dentro seguían desprendiendo el horrible olor de la muerte, pero por fuera eran religiosos hipócritas que se revestían de una falsa santidad.

No existe ninguna duda que esos religiosos hipócritas le traían esa mujer adúltera a Jesús, para sorprenderlo y ver qué decía delante de todo el pueblo para encontrar algo por lo cual acusarlo, al suponer ellos que Jesús no iba a condenar a esa mujer y de esa manera no cumplir con la ley de Dios y así atraparlo para condenarlo por hereje.

Creo que la sabiduría y santidad divina que habitaba en ese cuerpo donde moraba toda la plenitud de la Deidad (Col 2:9) , reconoció rápidamente la intención del corazón de esos religiosos hipócritas, y también que se estaban burlando de la ley de Dios, porque lo que Dios había dicho era:

Lev 20:10 "Si un hombre cometiere adulterio con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera indefectiblemente serán muertos".

Eso que pretendían hacer los líderes religiosos, era un juicio viciado, que no tendría validez ante ningún tribunal humano, menos en el de Dios. Porque lo que Dios había dicho en Su ley era que ambos, el hombre y la mujer deberían ser condenados, pero estos hipócritas habían quebrantado y cambiado a su conveniencia machista, lo que el Santo había dispuesto ¿Dónde estaba el hombre con el cual esa mujer había sido sorprendida en adulterio? Naturalmente no cometió adulterio ella sola ¿Por qué estos líderes religiosos eximieron de culpabilidad al hombre y ahora querían condenar únicamente a la mujer?

En consideración a todo esto, es que creo que lo que el Señor escribía en la tierra con su dedo, era:

Lev 20:10 "Si un hombre cometiere adulterio con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera indefectiblemente serán muertos".

Y lo más que me maravilla es la paciencia del Señor para con esos hipócritas, porque dice el texto de Jn.8 que el Señor escuchó pacientemente a estos líderes religiosos y sin levantar su cabeza, escribía sobre el suelo, únicamente ante la insistencia de ellos es que les respondió, porque voluntariamente ignoraban lo que Jesús escribía sobre el suelo a la vista de todos, Jn 8:7 "Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella".

Luego de dictaminar esa sentencia que tocaba a la poca consciencia que les quedaba a esos religiosos, volvió a escribir nuevamente. Pero todos esos hipócritas se habían alejado humillados y avergonzados, y el dictamen que dijo a la mujer fue lleno de misericordia, porque para eso había venido Cristo a este mundo:

Jn 8:10 "Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?
Jn 8:11 Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más".

El perdón divino opera cuando el pecador se arrepiente y se aleja del pecado. Nadie es perdonado para volver a cometer y practicar reiterativamente el mismo pecado. 1Jn 3:9 "Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado".

Esto que nos parece una brutalidad de los religiosos de esa época, en occidente muchos creen que eso es cuestión del pasado, pero lamentablemente es algo muy común en los países orientales, donde muy frecuentemente se puede ver a través de grabaciones que se muestran por Internet, que allí se continúa cometiendo la misma injusticia de los religiosos de los días del Señor, por quienes dicen creer en Moisés y sus escritos. La última mujer que vi que fue ejecutada públicamente, fue (como siempre) solamente una mujer, que fue acusada de "sospecha" de adulterio. La adúltera es condenada a muerte ¿Pero qué sucede con quién ella cometió el adulterio? ¿Cómo puede alguien ser condenado por "sospecha" de adulterio? cuando los libros de Moisés dicen:

Deut_22:22 "Si fuere sorprendido alguno acostado con una mujer casada con marido, ambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer, y la mujer también; así quitarás el mal de Israel".

Nadie podía (ni debería como en todo el mundo civilizado) ser juzgado por sospecha, sino únicamente cuando fueran sorprendidos ambos en el delito. Y ambos, la mujer Y EL HOMBRE, debían pagar con su vida por su pecado.

Pero como intenté explicar en el preámbulo que hice para entrar a este tema, eso era exclusivamente para el tiempo cuando se vivía bajo la ley, antes de la cruz de Cristo, en Israel, el pueblo terrenal de Dios. Porque TODO lo que aparece en la ley (incluyendo el diezmo, la fiesta de las primicias, la circuncisión, el día sábado, los sacrificios de animales, etc.) fueron ordenanzas exclusivas para Israel; tal era la exclusividad de la ley para ellos, que además Dios prohibió a los que no eran judíos, acercarse al templo para cumplir con las demandas expuestas en la ley de Moisés.

Eze 44:6 "Y dirás a los rebeldes, a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: Basta ya de todas vuestras abominaciones, oh casa de Israel;
Eze 44:7 de traer extranjeros, incircuncisos de corazón e incircuncisos de carne, para estar en mi santuario y para contaminar mi casa".

Porque la ley de Moisés era muy contundente para prohibir a los que no fueran judíos, acercarse al templo donde adoraban, presentaban los sacrificios y traían los diezmos los judíos. Num.3:38 "y el extraño que se acercare, morirá".

Hoy estamos bajo la gracia y Dios no ordena al hombre tomar esa clase de justicia en sus manos, aunque como también me referí, eso no significa que estos inicuos que apelando al Santo nombre de Dios y se burlan sentenciando únicamente a la mujer adúltera, eximiendo sin ninguna justificación de la sentencia que también le corresponde al hombre con el cual ella pecó; ninguno de ellos escapara del juicio divino, como tampoco los abusadores e hipócritas de nuestros días modernos.



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