Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 28

¿Puedo perder mi salvación como me aseguran en mi iglesia, debido a que me van a borrar del libro de la iglesia, porque no puedo seguir pagando el diezmo? En todas las reuniones nos piden 3, 4 y hasta 5 ofrendas y nos dicen que no podemos dar monedas debido a que recogen ofrendas "silenciosas". Yo no puedo dar más dinero porque tengo un salario muy pequeño y además 4 niños que mantener. Tengo mucho miedo y no sé que hacer.

RESPUESTA

Eso es justamente los que los comerciantes de la fe esperan obtener, sembrar el miedo, para poder continuar traficando con las almas de aquellos que han desobedecido al Señor y no escudriñan las Escrituras, para ver si estas cosas son así.

Es responsabilidad de cada ser pensante buscar lo que Dios efectivamente dice en la Biblia, porque Su Palabra es verdad; de lo contrario usted será solamente uno más que está siguiendo a los hombres y no al Señor. Queda exactamente dentro de aquellos que Él definió en Mt.15:14 "si un ciego guiare a otro ciego, ambos caerán en el hoyo".

Dios ha sido muy preciso para declarar enfáticamente que la salvación es UN REGALO (no un premio), y que eso no se obtiene con dinero ni esfuerzos humanos, Ef. 2:9 "No por obras, para que nadie se gloríe".

En Is. 55: 1 refiriéndose a esta salvación gratuita que Dios ofrece de pura gracia, dice textualmente: "venid, comprad sin dinero y sin precio". Rm.3:24 también afirma categóricamente:"justificados GRATUITAMENTE por Su gracia".

Incluso los apóstoles condenaron duramente a aquellos que pensaron que el don de Dios se podía obtener con dinero, Hcho.8:20 "Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero".

Dice Dios en Su Palabra, Ef.2:8 "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios". Tito 3:5 "nos salvó, no por obras que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia". Jn. 10:28 "Yo les DOY vida eterna; y no perecerán JAMÁS, ni nadie las arrebatará de mi mano".

La verdad es que ante tanta infamia nauseabunda que corrompe y desprestigia el evangelio santo del Señor, que ha transformado la casa de Dios en cueva de ladrones, ya he perdido mi capacidad de asombro. Pero se cumple literalmente lo que el Señor dijo, que amarán más la mentira que la verdad, y por persistir en ese camino de desobediencia, Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira (2Ts.2:11).

Que los agentes de Satanás, que se disfrazan de ministros de Dios (2Cor.11:14-15) puedan decir cosas como esas, no resulta sorprendente, pero lo que me cuesta aceptar, es la gran cantidad de personas que no utilizan la capacidad de pensar ni de verificar con las Escrituras para comprobar si estas cosas deben ser así.

Todo lo que yo diga u otro pastor afirme, DEBE ser puesto bajo la poderosa luz de la Palabra de Dios, si resiste ese examen acéptelo, de lo contrario deséchelo, porque evidentemente contiene el inconfundible olor nauseabundo de doctrinas espurias que descienden desde el mismo alcantarillado del infierno.

La salvación es un regalo de Dios, no se obtiene ni se asegura con dinero u obra humana alguna, porque es obra exclusiva de Dios, sin ningún ingrediente que el hombre pueda o deba añadir.

Gracias sean dadas al Señor, por tan gloriosa y bendita confirmación que él nos entrega: (Jn.10:28) "Yo les doy vida eterna (para siempre); y no perecerán JAMÁS, ni nadie las arrebatará de mi mano".

Nuestros nombres fueron esculpidos en el mismo cuerpo santo del Señor Jesucristo, por medio de los clavos y la lanza que abrió su costado. Fueron escritos en el libro de la vida del Cordero, donde ningún hombre tiene acceso. Los libros que pueda escribir el hombre, no tienen ninguna importancia ni repercusión o consecuencia para la eternidad.



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