Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 276

¿Qué es la partícula de Dios?


RESPUESTA


El hombre en su egolatría e intento por negar la existencia de Dios, ha colocado ese nombre pomposo a una partícula subatómica que nadie jamás ha visto, pero que el científico británico Peter Higgs intentó probar su existencia a través de fórmulas físicas en el año 1964.

En honor a ese personaje es que se denominó a esa supuesta partícula "El bosón de higgs". El propósito de esa partícula sería explicar la masa. Los antiguos griegos fueron los primeros que pensaron si un trozo de materia de divide múltiple de veces, llegará un momento que esa materia dejará de ser lo que era originalmente, para llegar a la forma más pequeña que supuestamente se podría dividir la materia, a esto definieron átomo, que en esa lengua significa: "a" sin, "tomo" división: átomo = Sin división.

Leucippus y su discípulo Demócrito en el siglo V AC fueron los primeros que desarrollaron esa filosofía atómica, porque no se basaba en ninguna demostración científica sino que correspondía únicamente a una deducción de grandes pensadores. Luego Platón y Aristóteles también se refirieron a esa composición atómica.

Muy posteriormente se fueron descubriendo diferentes elementos químicos que se fueron agrupando por sus propiedades, características y peso atómico, en la muy conocida tabla periódica de los elementos.

En el año 2008 ponen en marcha el acelerador de partículas a un costo de 10.000 millones de dólares, en medio de una crisis mundial es todo un insulto a la pobreza y angustia que sufren millones de personas en el planeta, más aun considerando que solamente ha funcionado unos pocos días y se han invertido más de 38 millones de dólares adicionales para repararlo. El objetivo sería comprobar la existencia de esa partícula que nadie ha visto jamás, el bosón de higgs.

La teoría es que ese bosón cuando interactúa con otras partículas elementales, adquiere masa. Toda la creación obtiene forma y masa a través de este bosón, desde un árbol que logra su forma y característica, lo mismo que las rocas, incluyendo todos los seres vivos con sus diferentes órganos que los constituyen.

Es más, dicen estos grandes pensadores contemporáneos, que de acuerdo a su teoría del Big Bang (que según parece, para ellos dejó de ser una teoría, aunque nadie ha demostrado esa creencia filosófica, porque de científica nada tiene), si no existiera ese bosón todas las partículas que interactuaron en ese Big Bang inicial, continuaría viajando a la velocidad de luz y no existiría universo y por ende, materia; no existía la tierra, el hombre ni la vida, porque obviamente estos científicos tienen como gran finalidad negar la existía y creación de Dios.

Es increíble cuantos millones de dólares de los impuestos de los trabajadores consumen para negar la existencia de un Creador. Pero el colmo de la insensatez y terquedad de estos hombres de "ciencia", es cuando hace unos días citaron a una reunión cumbre de estos grandes cerebros, para celebrar su "éxito" de los experimentos realizados en ese acelerador de partículas con el cual pretenden recrear los momentos inmediatos que supuestamente siguieron al big bang.

Lo más curioso fue el derroche de fe (más grande que la de muchos cristianos), cuando se felicitaban por el supuesto éxito de sus experimentos. Y lo concreto es que ninguno de los participantes pudo asegurar haber visto o comprobado la existencia de la supuesta "partícula de Dios".

Con cuanta justicia dice el Señor en Su Palabra: Sal.14:1 "Dice el necio en su corazón: No hay Dios". Y en cuanto a la ciencia de los hombres dice: 1Ti 6:20 "Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia"

Platón, uno de los hombres más sabios de la antigüedad, aseguró con mucha propiedad cuando se le interrogó sobre sus conocimientos: "Solo sé que nada sé". Efectivamente, cuando el hombre descubre algo nuevo, lo único que ha logrado, es retroceder en sus conocimientos, porque por cada cosa nueva que descubre, solamente le lleva a reconocer que ahora existen cientos o miles de cosas extrañas que antes no sabía que las ignoraba. Si estos "sabios" modernos llegaran a descubrir ese famoso bosón de higgs, lo único que lograrán saber, es que existen miles de otras cosas nuevas que ahora ignora.

La Infalible Palabra de Dios nos revela que la materia proviene del Creador. Estos señores que pretenden probar que todo comenzó con la gran explosión de la materia que existió siempre, lo cual es algo que la misma ciencia niega, porque la materia no puede ser eterna según ellos mismos afirman en los textos de estudio. Por lo tanto para creer en esa teoría, se requiere mucho más fe que la que necesita un cristiano para creer en Dios, porque en la Biblia no existe esa tremenda contradicción de la ciencia de los hombres que aseguran que la materia no puede ser eterna y al mismo tiempo asegurar que esa materia que explotó en el principio existió siempre, eso es sofismo obsecado y falta de honestidad.

Además Louis Pasteur, gran químico francés, hace muchos años que sus importantes contribuciones como experto en microbiología, demostró que la vida solamente puede provenir de la vida, nadie puede dar lo que no tiene, por mucho que la ciencia moderna pretenda añadir el gran milagro de los ceros para crear vida de la nada.

Lo que el hombre conoce de la materia y de la vida, es nada en comparación a todo lo que existe en esa Creación que el Gran Arquitecto hizo. Dice la Biblia que existe una materia que el hombre no se imagina que pueda existir, una pequeña muestra de ella está en ese cuerpo de gloria con el cual Cristo resucitó de entre los muertos, y que conforme a la promesa de Dios, nuestros cuerpos con el cual resucitaremos los creyentes que hemos nacido de nuevo, será semejante a ese cuerpo de gloria del Señor.

Seguramente que para muchos es muy difícil concebir que en el cielo, en la morada de Dios, está Cristo con el mismo cuerpo de gloria conque resucitó victorioso sobre la muerte, llevando aún las huellas de la cruz, un cuerpo que se le podía ver, tocar, reconocer y que comió con sus discípulos antes de subir a la gloria. Que también allí existen cuerpos celestiales de ángeles que le adoran y sirven permanentemente.

1Co 15:35 "Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán?
1Co 15:36 Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes.
1Co 15:37 Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano;
1Co 15:38 pero Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo.
1Co 15:39 No toda carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de los peces, y otra la de las aves.
1Co 15:40 Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales".

En cuanto a nuestros cuerpos de gloria que habremos de recibir los creyentes que hemos nacido de nuevo dice:

Filp 3:21 "el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas".

Solamente en el Nuevo Testamento encontramos luz suficiente para comprender esta doctrina. Dice en 1Ts.4: 16 "El Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero, luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor".

Es en ese momento maravilloso que habremos de recibir un cuerpo de gloria. Los muertos en Cristo y los que estemos vivos en ese día majestuoso, en un abrir y cerrar de ojos, nuestros cuerpos serán transformados.

En 1Cor.15 en los versos 51 y 52 encontramos la respuesta a esta interrogante: "He aquí os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados, porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal de inmortalidad".

Añade en los versos 42 al 49 "Así es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Y así como hemos traído la imagen del terrenal (Adán), traeremos también la imagen del celestial (Cristo).

A través de estos pasajes, comprendemos que el cuerpo de gloria del cristiano será:

INMORTAL. Vivirá eternamente sin jamás ver muerte. Qué bendición más sublime, vivir para siempre sin tener que separarnos de nuestros seres amados. La inmortalidad es el don más buscado por el hombre; todos estarían dispuesto a pagar cualquier precio por obtenerla, pero debido a su ceguera e incredulidad, se encuentran privados de ella.

La inmortalidad Dios la ha reservado únicamente para los que se han arrepentido de sus pecados y nacieron de nuevo en Cristo Jesús; para todos los que se han apropiado de esa obra redentora del Señor.

INCORRUPTUBLE. Será un cuerpo que vivirá en un estado de pureza que nunca verá corrupción. ¿Podemos imaginar un cuerpo que no pueda ser afectado por la enfermedad ni el dolor? ¿Un cuerpo que no envejezca jamás?

Ese es el cuerpo que Dios nos dará a los que somos hijos suyos. Con cuanto afán el hombre ha buscado la eterna juventud; si supieran cuan cerca está de ellos. El Señor la ha puesto a su alcance, pero el hombre se ha empecinado en probar otros caminos.

Cuan cierto es que hay caminos que al hombre le parecen derechos, pero su fin es camino de muerte. En cambio rehúsan escuchar la invitación amorosa del Señor: "Venid a mí. Yo soy el camino".

GLORIOSO. Recibiremos un cuerpo lleno de gloria y esplendor. Los querubines se cubren ante la majestad de nuestro Dios, en cambio nosotros podremos verle cara a cara, porque su gloria no nos podrá anonadar. Seremos semejantes al cuerpo de gloria del Señor.

En 1Jn.3: 2 también nos rebela esta verdad: "Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él".

PODEROSO. Será un cuerpo que no estará limitado a las leyes físicas terrenales. El hombre incrédulo fantasea con personajes de ficción, otorgándoles diversos poderes.

Si conocieran el cuerpo poderoso que los creyentes habremos de recibir, tendrían que admitir que sus personajes imaginarios son modestas caricaturas. Hermanos, hoy tenemos un cuerpo de humillación, sujeto a las limitaciones de la carne, pero pronto habremos de recibir un cuerpo poderoso.

ESPIRITUAL. Con propiedades diferentes a las actuales. Una de ellas será que hoy en nuestros cuerpos terrenales, la vida está en la sangre; en cambio en ese cuerpo celestial, la vida estará en el espíritu.

Dice 1Cor.15: 49 "así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos la imagen del celestial" es decir, de Cristo. En Filp.3: 21 confirma que seremos semejantes al cuerpo de la gloria suya. De allí que es importante conocer como fue el cuerpo con el que resucitó el Señor.

Los evangelios nos relatan que los discípulos se encontraban reunidos a puertas cerradas, cuando el Señor se presentó en medio de ellos y les dijo: "Paz a vosotros".

En Lc.24: 37-43 dice: "Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu, pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies; luego les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. Y él lo tomó, y comió delante de ellos".

Este pasaje nos enseña que el Señor resucitó con un cuerpo real. Tenía carne y hueso como él mismo lo aseguró, aunque no menciona sangre, pero seguía siendo tan real que se podía tocar e inclusive comió con sus discípulos.

Nuestros cuerpos terrenales están compuestos de carne, hueso y sangre, y dice la Biblia que la vida está en la sangre. El cuerpo de gloria será de carne, hueso y espíritu, y la vida estará en el espíritu. Así fue el cuerpo del Señor, y nosotros seremos semejantes a su cuerpo de gloria.

Era un cuerpo poderoso, que no estaba limitado a las leyes físicas. Juan nos dice que estando las puertas cerradas, el Señor se puso en medio de ellos. Aunque tenía carne y huesos, podía traspasar murallas, esa clase de materia no la pueden ni imaginar los llamados "científicos".

En Mt. 28 nos relata que cuando resucitó y tuvo ese encuentro con María Magdalena, concertó una cita con sus discípulos en Galilea, que queda como a 150 Kms.

También sabemos que ese cuerpo que ellos vieron y tocaron, fue el que subió al cielo, quebrantando todas las leyes de la gravedad y la falta de oxígeno, y muchas otras limitantes para nuestros cuerpos terrenales. Pero su cuerpo, aunque era de carne y huesos, pudo elevarse por el espacio infinito hasta llegar a la morada misma de Dios, más allá del cielo estelar.

Algunos científicos han tratado de ridiculizar la ascensión del Señor, diciendo que debido a la gran dimensión del universo, todavía le faltarían muchos millones de años para llegar hasta el tercer cielo, donde está el trono de Dios.

Éstos ignoran voluntariamente que el cuerpo con el cual resucitó el Señor fue un cuerpo poderoso, que no está limitado a las leyes físicas que nosotros conocemos. Además, haciéndome necio como ellos, podría decir que Albert Einstein, en el año 1905 publicó su famosa ley de la relatividad, donde explica que hasta el tiempo es relativo y cambiante.

Pero la verdad es que el gran Creador y Legislador, está muy por encima de los escasos y mediocres conocimientos, que nosotros poseemos de las infinitas leyes que rigen el universo.

Otra característica del cuerpo de gloria del Señor, es que fue reconocible. En Jn.20: 16 dice: "Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: Maestro". Algunos cristianos se preguntan si en el cielo nos podremos reconocer.

En primer lugar hemos de recordar que el cuerpo de gloria será extremadamente superior al actual, y no que habremos de ser menos inteligentes. Si hoy, con los simples sentidos que poseemos somos capaces de reconocernos, mayormente estaremos capacitados para hacerlo con ese cuerpo de gloria, dotado de facultades superiores.

En el monte de la transfiguración, Pedro pudo en la revelación del Espíritu, reconocer a Moisés y a Elías, por lo tanto en el cielo, con cuerpos de gloria superiores al actual, obviamente que podremos reconocernos.

Es evidente que en el cielo conservaremos nuestra identidad, pero en cuerpos de gloria. Cuan maravilloso es el futuro que aguarda a los creyentes. ¿Está Ud. preparado para esa eternidad que se acerca?

Puede leer más sobre este tema en la sección MENSAJES en los mensajes Nº 95 "La ciencia y el cielo" y el Nº 52 "Creación o Evolución".



Volver al indice

¿Este sitio web ha sido de su interés? Envíe nuestra dirección a sus amigos.

www.EstudiosMaranatha.com