Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 261

¿Está bien vender comidas y otros artículos en la iglesia? ¿Aunque sea para juntar dinero para la obra?


RESPUESTA


Seguramente el Espíritu Santo está trabajando en su corazón y le ha mostrado que eso es repudiado por el Señor. Es muy vergonzoso y denigrante el espectáculo que están presentando al mundo los comerciantes de la fe en ese lugar santo que debería ser "La casa de Dios".

El Señor Jesucristo nos dejó instrucciones claras y precisas en Su Palabra de cuál debería ser nuestra conducta en ese lugar Santo: 1Ti 3:15 "para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad".

La iglesia debería ser un lugar santo porque es la casa de Dios y si realmente creyéramos que el Señor está allí presente, ese sitio necesariamente debería ser santo, porque Él le impregnaría de Su fragancia divina y celestial.

Sin embargo bien sabemos que ese aroma célico ha sido cambiado por el inconfundible olor a frituras y bocadillos recién horneados, por las manos laboriosas de hermanas que por engaño, creen estar sirviendo al Señor, y en su afán y falta de discernimiento por lo que hacen, no perciben que solamente están trabajando y luego vendiendo en la casa de Dios, para que el "señor" González o como se llame el líder; para que éste "señor" pueda ser más próspero, porque eso del evangelio de la prosperidad, solamente funciona para los pastores inescrupulosos y sin temor de Dios.

Lamentablemente muchas hermanas nunca han aprendido la lección que nos dejó el Señor al reprender a Marta, por preocuparse solamente de las labores domésticas para atender a su amado Salvador, y han descuidado la principal y más importante ocupación, la de estar a los pies del Señor adorando.

Luc 10:40 "Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.
Luc 10:41 Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas.
Luc 10:42 Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada".

Los mercaderes de la fe, para cubrir con una mano de barniz su hipocresía, han instalado parlantes en las cocinas de las iglesias, para que las hermanas no dejen de trabajar y poder seguir disponiendo de esa mano de obra de esclavos que le sirven incondicionalmente, hasta el extremo que en muchos casos, descuidan sus deberes en sus propias casas y luego tienen problemas con sus esposos.

Pero nada de eso le importa a estos señores que están dispuestos a continuar viviendo bien y sin trabajar, aunque el mandamiento del Señor fue que cada uno coma el pan con el sudor de su frente, no con el sudor de los otros. Le invito a leer el mensaje Nº 97 "El obrero es digno de su salario" que encontrará en la sección MENSAJES.

Transformarse en una "Marta" que se preocupa solamente de los muchos quehaceres, está mal, porque así lo declaró el Señor. Él prefiere la disposición de María que a Sus pies se dedicó a escuchar Su Palabra y adorar.

Pero muchísimo más grave es la condición actual de las hermanas que no solamente se han transformado en siervas del pastor, sino que además están vendiendo esos productos en la casa de Dios. ¿O pretenden ignorar cuál fue la actitud del Señor Jesucristo cuando vio vendiendo y comprando en Su casa?

Dos veces expulsó violentamente a quienes vendían y compraban en la Casa de Dios. La primera que nos relata la Palabra fue cuando el Señor inició públicamente su ministerio terrenal (Jn.2: 13-16), y la segunda una semana antes de Su crucifixión al finalizar su ministerio.

Mat 21: 13 "Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas! Cuando entró él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, diciendo: ¿Quién es éste? Y la gente decía: Este es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea. Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones".

Es decir, el ministerio terrenal del Señor Jesucristo, el más manso de todos, estuvo marcado por dos episodios que rechazaron de la forma más enérgica esta práctica mercantil en la casa de Dios.

Si el Señor viniera hoy y los encuentra vendiendo o comprando en lo que debería ser "Su iglesia" ¿Cuál cree usted que será Su actitud? ¿Piensa algún mortal que podrá decirle "Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor"?

¿No tiene temor de Dios? Sabiendo que el Señor repudia todo eso, ¿persiste en pecar pretendiendo ignorar que el Santo condena este comercio en Su casa?

Todos los que vendían y todos los que compraban fueron expulsados, no crea que la santidad de Dios exigirá menos cuando Él vuelva.

1Jn 2:28 "Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados".

Hch. 5:29 "Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres".



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