Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 254

¿Cuando morimos, nos quedamos dormidos? ¿En cuerpo y espíritu o el espíritu va a la presencia de Dios? En la iglesia me han dicho que dormimos hasta que nuestros cuerpos resuciten.


RESPUESTA


La verdad es que yo nunca he leído en mi Biblia que exista en el cielo una sección "dormitorio". Es más, la Biblia nos dice que en el cielo no existe noche, la cual siempre está relacionada con el descanso reparador del sueño, y esto seguramente se debe a que en ese estado de perfección que encontramos en el cielo, nadie tiene que recuperar fuerzas porque todo es perfecto y no es necesario ese descanso que es propio de nuestra naturaleza terrenal.

Ap 21:25 "Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche".
Ap 22:5 "No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos".

El apóstol Pablo expresa nítidamente su anhelo de partir para estar con Cristo en Su presencia, y nadie podría pensar que fuera precisamente para ir a un dormitorio celestial. Filp. 1:23 "deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor". Su deseo era partir para estar junto al Señor donde Él reina con gloria y majestad, eso era muchísimo mejor que servirle desde acá en la tierra.

Los Adventistas del Séptimo día y sus primos hermanos, los ruselistas (Testigos de Jehová) son los que más han especulado sobre ese estado de "hibernación" que es muy propio de las películas de ciencia ficción de Hollywood, que nos muestran personas en una condición donde la "vida" supuestamente estaría en suspensión. Pero a la luz de las Sagradas Escrituras podemos asegurar que nada de eso existe en el cielo.

Los creyentes cuando morimos partimos para estar (en plena conciencia de nuestro ser y entorno) en la presencia del Señor. Si algunos dormitan durante su vida cristiana y creen que cuando lleguen al cielo continuarán durmiendo, esa no es una enseñanza de la Biblia y están en una aberración dogmática por dejarse conducir por doctrinas de hombres, sin escudriñar las Sagradas Escrituras como es el mandamiento divino.

Le invito a leer el mensaje Nº 83 "Más allá de la muerte" que se encuentra en la sección MENSAJES.

El pasaje desde donde han incubado teorías tan contradictorias con las enseñanzas generales de la Palabra de Dios, es la superficial interpretación, desconectada de su propio contexto de Ecl 9:5 "Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido".

Si interpretáramos este versículo separado de su contexto, tendríamos que asegurar no solamente que los muertos duermen ("su memoria es puesta en olvido"), sino que además no pagan por sus pecados: "ni tienen más paga" lo cual sabemos ciertísimamente que es contradictorio con todas las enseñanzas de la Biblia, porque está garantizado para todos los hombres que mueran, y después de eso deben enfrentar el juicio divino. Heb 9:27 "Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio".

Este versículo de Eclesiastés 9:5 está dicho dentro de este precioso libro donde la frase: "debajo del sol" se repite insistentemente 31 veces, para subrayar que es un enfoque desde la perspectiva de lo que se percibe desde acá, debajo del sol. Es lo que el hombre en su limitada percepción puede dimensionar desde la tierra, "debajo del sol".

¿Qué es lo que el común de los hombres observa cuando alguien muere? Simplemente ve que el muerto es depositado en su féretro y luego abandonado en su sepulcro, posteriormente no tienen más memoria de él, porque su memoria es puesta en olvido para la inmensa mayoría, únicamente sus familiares más directos podrán recordarle ocasionalmente.

Es el mismo Señor Jesucristo quien nos descorre el velo de la eternidad, para enseñarnos lo que sucede más allá de la muerte. Se podrá discutir y retorcer hasta el cansancio que aquello que dice en Lucas 16 es una parábola y no una historia, aunque jamás una parábola emplea nombres personales como vemos aquí en Lc 16 (Lázaro), siempre fueron sobre situaciones generales: "un sembrador, un padre de familia, un rey, un buen samaritano, etc." y que las parábolas siempre consistieron en historias de sucesos terrenales que acontecen acá en la tierra que se añaden al relato para explicar cosas espirituales.

En cambio aquí en Lc. 16 nos revela lo que sucede allá en la eternidad, pero de cualquier manera tenemos que admitir que aún las parábolas fueron ilustraciones para entregarnos enseñanzas, fue la práctica general del Señor Jesucristo para explicar sus doctrinas y verdades de carácter espiritual, con sucesos de la vida cotidiana.

¿Cuál es la enseñanza de este relato del Señor Jesucristo, quién como Dios eterno presenció este acontecimiento y lo que sucedió realmente más allá de la muerte con estas dos personas, el rico y Lázaro?

Cualquiera sea la postura que se adopte sobre este relato del Señor, que sea una parábola o un acontecimiento que Él presenció desde la gloria, nadie puede cuestionar que la gran enseñanza siempre será la misma con la cual Cristo la expone, que en la eternidad existen solamente dos lugares, un lugar de consolación y otro de tormento. Y que en ambos la persona continúa en plena conciencia de su propia persona y del entorno en que se encuentra, ninguna pasa a un estado de "hibernación".

El rico murió e inmediatamente abrió los ojos en el lugar de tormento, donde vio y tuvo plena conciencia de su condición, es más, hasta se preocupó por sus cinco hermanos que vivían disipadamente igual que él y sabía que si no cambiaban llegarían hasta ese mismo lugar.

Por lo tanto la muerte no es una pérdida de conocimiento, sino que es simplemente una separación de su cuerpo, es decir, lo que definimos como el "yo" (la persona, el sujeto, su memoria, sus sentimientos, emociones y percepciones) continúa lúcido y consciente, despierto.

La palabra "muerte" siempre ha tenido este significado etimológico en las Sagradas Escrituras, "separación"; esto lo vemos desde el principio de la creación cuando Dios dijo a Adán que el día que comiera de ese fruto moriría.

Adán comió y vivió muchos años más, engendró varios hijos e hijas hasta morir finalmente cuando tenía 930 años. Gen 5:5 "Y fueron todos los días que vivió Adán novecientos treinta años; y murió".

¿Qué sucedió? ¿No se cumplió la Palabra de Dios? De ninguna manera, Adán efectivamente "murió" cuando fue "separado" de la presencia de Dios y expulsado del jardín del Edén el mismo día en que pecó.

El hombre muere cuando su cuerpo termina con sus funciones biológicas, pero la muerte efectiva que se produce en él es la separación de su "yo" (su persona e identidad) con su embalaje orgánico, para su alma partir a ese destino que nos describe el Señor en Lucas 16.

El cuerpo es solamente la envoltura de nuestro ser, fuera del cuerpo continuaremos siendo nosotros mismos. La muerte es únicamente la separación de nuestra alma (lo que definimos como "yo"), con el cuerpo físico, pero al partir a la eternidad después de la muerte, nadie se irá a dormir; por este motivo consolamos a aquellos hermanos que han sufrido la pérdida de un ser amado, con la verdad ciertísima que ese hno. que murió, partió para estar con el Señor junto con todos los creyentes que nos han precedido.

Es verdad que en el Nuevo Testamento dice: 1Co 11:30 "Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen". También Pablo repite este término en el cap.15 y lo encontramos en Mt.27:52, Hch.7:60, 1Ts.4:13,14, 2Pd.3:4; pero siempre se emplea en el Nuevo Testamento como un eufemismo que es muy recurrente en la literatura oriental para aludir a la muerte de los creyentes y jamás para referirse a un estado de inconsciencia.

Es una expresión amorosa para indicar que los creyentes que partieron se encuentran descansando en el seno divino bajo la protección todopoderosa del Señor en Su reino celestial, pero el vocablo no es para referirse a un estado de inconsciencia; no se necesita un doctorado en gramática para comprender la diferencia, porque con la explicación que nos entrega el Señor en Lc.16 queda todo muy claro, de lo contrario entraríamos en conflictos con lo que Jesús reveló y el resto de la Biblia.

Cada cual tiene la libertad para creer lo que más le satisfaga, pero yo me quedo con lo que el Señor Jesucristo enseñó respecto a nuestra condición después de la muerte, la cual es muy simple y transparente; además él es el único que ha venido desde el más allá y mejor conoce este tema. De lo contrario no tendría razón ni propósito la enseñanza de Jesús en Lc 16 y estaría contradiciendo esos pasajes donde supuestamente estarían enseñando algo diferente, pero bien sabemos que en la Biblia no pueden existir contradicciones, porque dejaría de ser la Palabra de Dios.



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