Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 246

1Sam 21:2 nombra a Ahimelec y en Mr.2:26 Abiatar ¿Quién era efectivamente el sumo sacerdote?¿Es un error escritural?


RESPUESTA


Desconocemos los detalles históricos y circunstancias particulares del relato de 1Sm.21:1 cuando se menciona a Ahimelec como sumo sacerdote, y en Mr. 2: 26 a su hijo Abiatar, porque seguramente el Espíritu Santo no los consideró de importancia para la edificación de los creyentes; pero lo único concreto es que ambos fueron sumos sacerdotes. Si lo fueron en forma simultánea no sería algo extraño en la vida sacerdotal de Israel, recordemos que inclusive durante los días del ministerio terrenal del Señor Jesucristo había dos sumos sacerdotes.

Es muy posible que en Marcos se consigne solamente al hijo Abiatar, porque su padre Ahimelec murió precisamente a consecuencia de esa acción de permitir que David y sus hombres comieran de esos panes consagrados a Jehová.

1Sam 22:19 "Y a Nob, ciudad de los sacerdotes, hirió a filo de espada; así a hombres como a mujeres, niños hasta los de pecho, bueyes, asnos y ovejas, todo lo hirió a filo de espada.
1Sam 22:20 Pero uno de los hijos de Ahimelec hijo de Ahitob, que se llamaba Abiatar, escapó, y huyó tras David.
1Sam 22:21 Y Abiatar dio aviso a David de cómo Saúl había dado muerte a los sacerdotes de Jehová.
1Sam 22:22 Y dijo David a Abiatar: Yo sabía que estando allí aquel día Doeg el edomita, él lo había de hacer saber a Saúl. Yo he ocasionado la muerte a todas las personas de la casa de tu padre.
1Sam 22:23 Quédate conmigo, no temas; quien buscare mi vida, buscará también la tuya; pues conmigo estarás a salvo.
1Sam 23:9 Mas entendiendo David que Saúl ideaba el mal contra él, dijo a Abiatar sacerdote: Trae el efod".

Seguramente que en Marcos se menciona únicamente a Abiatar, porque fue quien obtuvo mayor protagonismo a partir desde ese acontecimiento y durante el reinado de David, debido a la muerte de su padre después de ese suceso en el cual ambos se encontraban presentes.

Pero no puedo dejar de recordarle que la Biblia es la Palabra del Dios vivo y verdadero, por lo tanto es la infalible Palabra del Señor. Y hemos de leerla con mucha reverencia, buscando ese alimento espiritual que Dios nos quiere entregar a través de ella.

Aquellos que solamente buscan contradicciones, no solamente no recibirán ese alimento tan necesario para nuestro crecimiento espiritual, sino que además sus espíritus permanecerán en la sequedad, porque no han permitido que esa agua viva fluya y refresque sus corazones, mayormente cuando el Señor nos ha advertido sobre este tópico:

1Ti 1:4 "ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora".

La lección por la cual Dios consignó el relato de Marcos capítulo dos en Su Palabra, no fue para enseñarnos sobre quién era el sumo sacerdote, sino para ilustrar e indicar que la actitud religiosa de los fariseos que se jactaban de ayunar dos veces por semana, de guardar el día Sábado y la tradición de los ancianos, era una hipocresía religiosa, porque lo que realmente importa a Dios era la piedad como fruto de un corazón dispuesto a agradar al Señor antes que a los hombres.

Fue una manera de reprender a los fariseos hipócritas, a los líderes religiosos de su época que consideraban que los discípulos del Señor Jesucristo, al arrancar las espigas para comer, estaban segando en el día del Señor y en consecuencia, trabajando.

2Ti 3:4 "traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios,
2Ti 3:5 que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita".

Si deseamos crecer espiritualmente, leamos la Santa Palabra de Dios con temblor y mucha reverencia, buscando la lección espiritual, porque si nos quedamos únicamente en el relato histórico, habremos perdido lo más importante de aquello que Dios desea decirnos y nuestros espíritus se resecarán, aún estando tan cerca de las aguas vivas que Dios desea entregarnos.

Jn.7:37-38 "Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva".

Mat 13:20 "Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo;
Mat 13:21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza".

Stgo. 1:21 "Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.
Stgo. 1:22 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos".



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