Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 244


¿Es la VERDAD lo que aprueban las mayorías?


RESPUESTA


Si lo que afirman las mayorías fuera sinónimo de "Verdad" éste sería un mundo perfecto. Pero la historia y la realidad nos aseguran que no es así, lo que la mayoría aprueba un día como verdadero, nunca ha sido equivalente a verdad perenne, nada más voluble y cambiante que el juicio de las multitudes, podría citar infinidad de ejemplos:

Un día las multitudes gritaban eufóricas alabanzas al Señor Jesucristo y tendían ramas de palmera a su paso Jn. 12:13 "y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna!¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!". Pero esa misma muchedumbre a la semana siguiente eran los que gritaban: "¡Crucifícale! ¡Crucifícale!".

La mayoría era la que aseguró por largo tiempo que la tierra era plana, pero eso no significó que aquello era verdadero.

La mayoría, conducida por los romanistas, fue la que condenó a Galileo Galilei por hereje al afirmar que la tierra no era el centro del universo y que el sol no giraba en torno a la tierra.

En los días de Noé toda la humanidad vivía en el error y la manifestación de sus propios corazones, nunca creyeron el anuncio de Dios que venía un diluvio. Por 120 años Noé predicó esta verdad revelada por el Señor, pero ninguno creyó, solamente se salvaron Noé y su familia.

En los tiempos de Sodoma y Gomorra toda la población creía que su estilo de vida era el verdadero, hasta que el Señor sacó a Lot y su familia y mandó el juicio divino sobre aquellas ciudades que vivían en la depravación.

Aún durante el gobierno de mil años que tendrá el Señor aquí en la tierra después de la Gran Tribulación, toda la humanidad tendrá que ser gobernada con vara de hierro para ser sometida a la voluntad de Dios, y al final de los mil años, todos se volverán violentamente contra ese gobierno de justicia y verdad del Señor Jesucristo.

Las mayorías jamás han sido expresión de la verdad, porque ellas solamente representan el corazón del hombre en el cual todavía mora el pecado, el cual se manifiesta en sus más diversas formas: egoísmo, injusticia, ambición, codicia, vanidad, arrogancia, lujuria, deshonestidad, ignorancia, etc.

En todas las iglesias las mayorías son los hermanos más carnales y los de nivel espiritual más elevado siempre han sido las minorías, por este motivo, guiadas por líderes que solamente buscan agradar a las multitudes para obtener buenas ofrendas y diezmos, cada día se han deslizado más al mundo y al ecumenismo, donde todos se comprometen a no hablar de lo malo para mantener la unidad poligámica que se ha prostituido tras el engaño y el pecado, el Señor ha quedado afuera llamando a la puerta para que lo dejen entrar.

Ap. 3:20 "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo".

Por lo tanto, al menos en lo espiritual, en las iglesias de hoy, podríamos asegurar sin temor a equivocarnos, que precisamente el juicio de las mayorías es en la que no mora la verdad. Y que cada día, debido a la presión social y el pecado que se propaga epidémicamente en el mundo religioso, la verdad está quedando más huérfana que nunca.

¿Cuál es la verdad? Jesús dijo:
Jn. 14:6 : Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
Jn. 17:17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

En consecuencia, si alguien quiere saber cuál es la verdad, no debe consultar con los líderes ni con las mayorías, sino con la Palabra de Dios, porque solamente allí encontraremos la verdad absoluta e inamovible, porque es la eterna Palabra del Dios que no puede equivocarse ni mentir. Y podrá decir con absoluta seguridad: "La Biblia y yo, somos mayoría".



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