Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 241

¿Se puede considerar al cristianismo como una religión machista?


RESPUESTA


Primeramente es necesario establecer que el cristianismo no es una religión, sino una fe. Hoy son muchos los que se cobijan bajo este término sin entender lo que realmente significa, pero en nuestra página yo utilizo esta expresión conforme a la definición bíblica.

La Palabra de Dios individualiza a los cristianos, como las personas que han nacido de nuevo y han tenido esa maravillosa experiencia de aceptar al Señor Jesucristo en sus corazones como el único y suficiente Salvador personal, aquellos que tienen la seguridad de su salvación y saben que cuando el Señor venga a buscar Su iglesia, ellos se irán con Él.

A diferencia de esto, una religión está constituida por personas que profesan los mismos credos y practicas rituales litúrgicas que instituyen las tradiciones de las organizaciones de hombres a las cuales pertenecen.

Estas organizaciones religiosas siempre están dirigidas por una cúpula jerarquizada que es muy celosa por conservar sus poderes y privilegios. Invariablemente obedecen las directrices de un hombre que actúa como cabeza terrenal y es considerado como una autoridad "espiritual", atribuyéndole una mayor fuente de verdad más importante que el resto, o que tiene una relación superior que los demás de parte de Dios.

En muchos casos sus dichos son considerados como palabra de Dios y hasta más importante que la autoridad de la Biblia, la cual por lo general es puesta de lado o utilizada únicamente para confirmar los dichos de sus líderes, a través de algunos pasajes sacados absolutamente fuera de contexto, otorgándole de esta manera una capa de barniz "cristiana" a sus religiones.

En cambio el cristianismo es un organismo vivo, constituido por piedras vivas (1Pd.2:5) que forman la verdadera iglesia de Cristo, el conjunto universal de todos los creyentes que han nacido de nuevo y que son salvos, donde la única Cabeza que Dios reconoce es la persona santa y divina del Señor Jesucristo; no es una organización humana:

Ef. 1:22 "y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,
Ef. 1:23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.
Ef. 4:15 Crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo.
Ef. 5:23 Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.
Col 1:18 él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia".

Esta Cabeza que Dios proveyó a la iglesia, fue para que en todo tuviera la preeminencia en esa iglesia que el Señor compró con Su preciosa sangre y que constituye el cristianismo bíblico. Sin embargo en las religiones del mundo la preeminencia la tienen los hombres que gobiernan como cabeza de esas organizaciones humanas.

Luego de esta aclaración, analicemos el tema del machismo como institución dentro del cristianismo. Lamentablemente es verdad que en casi todas las iglesias prevalece el machismo, pero no me refiero a la obediencia de la disposición divina de que a la mujer, Dios no le ha permitido enseñar en público (sobre este tema puede leer la respuesta Nº 225 que encontrará en la sección PREGUNTAS FRECUENTES), sino a la conducta de muchos hombres que llamándose "cristianos" e inclusive puede que hasta permitan que sus mujeres prediquen en la iglesia, sus costumbres y forma de vida son absolutamente machistas.

Durante siglos las mujeres han sido sometidas a vejaciones y humillaciones discriminatorias, porque siempre ocuparon un rol diferente en la sociedad que estuvo dominada por los hombres. Recordar que hasta hace muy poco la mujer no tenía derecho a voto en muchos países, o que aún hasta el día de hoy sus remuneraciones son inferiores a las de sus compañeros de trabajo que realizan las mismas funciones, es algo que debiera llenarnos de vergüenza.

Se ha avanzado, pero todavía falta mucho que hacer para dignificar el lugar que ellas se merecen en la sociedad y en el hogar. Pero esos aspectos son responsabilidad de los gobernantes y no del cristianismo.

Lo que sí es repulsivo y abominable, es que personas que se autodenominan "cristianas" consideren a sus esposas como esclavas que deben estar siempre dispuestas a acatar sus deseos y ordenes. Cuando llegan a sus hogares se tumban en el sofá, cogen su bastón de mando (el control remoto de la TV.) y esperan que su sierva les atienda como a un señor feudal, sin considerar que sus esposas han estado atrabajando sin horario y en forma incondicional en las muchas responsabilidades de la casa y la atención de sus hijos. Eso es machismo y que la Biblia condena.

Cuando salen de vacaciones, en muchos casos llevan a sus familias a campamentos en tiendas u otros lugares que carecen de las comodidades mínimas que disponían en sus hogares, y ellas deben trabajar el doble para continuar supliendo a su familia de la preparación de los alimentos, el lavado de la vajilla, vestuario y otras tareas en condiciones doblemente precarias, mientras sus esposos se tienden a la sombra de un árbol o juegan con otros hombres. Eso es machismo y que la Palabra de Dios condena.

En nuestros días la mujer moderna ha tenido que salir a trabajar fuera de su hogar, para poder satisfacer las necesidades que esta sociedad consumista nos ha creado y que el hombre no ha sido capaz de cumplir con su función histórica de ser el proveedor de la familia.

En esta condición que cada día es más común, la carga que debe llevar la mujer es doblemente más pesada debido a la situación en que se encuentra, porque para salir a trabajar previamente necesita dejar su casa en orden y al regresar a su hogar después de una ardua jornada, debe nuevamente continuar con sus tareas hogareñas, mientras su esposo llega de igual manera a tirarse irresponsablemente sobre su sofá favorito y tomar en forma indiferente el bastón de mando (el control remoto de la TV.), dejando que su sierva cumpla con todas las responsabilidades de la casa. Eso es machismo que las Sagradas Escrituras condena y es incompatible en la vida de uno que diga ser cristiano.

A diferencia de este comportamiento impropio de un creyente, la Palabra de Dios que dicta la conducta que debería ser la de un cristiano, dice:

Ef. 5:28 Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.

Col 3:19 Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.

1Pd. 3:7 Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.

Si muchos hombres tratan a sus esposas como un vaso irrompible y desechable, eso no es responsabilidad del cristianismo que ordena precisamente lo contrario, sino que es a la falta de moral y consecuencia con lo que Dios ha mandado.

Esas personas que desobedecen los principios que el Señor ha establecido para el creyente, no deberían llamarse cristianos, sino que hipócritas es el calificativo que mejor les queda.

Con mucha vergüenza y repudio recuerdo algunas consultas de personas que se dicen cristianas, que me han preguntado si está bien golpear a las esposas si es necesario para que ellas se sometan a los maridos como ordena la Biblia. Seguramente podrán imaginarse las respuestas que les he entregado a estos villanos que hasta la ley de los hombres condena por su cobardía.

Pero hemos de tener presente que existen hombres abusivos, porque existen padres que traspasan a sus hijos esas enseñanzas inmorales. Por lo general es la mujer quien está la mayor parte de su tiempo a cargo de la enseñanza de los niños. Y son ellas las que muchas veces inician a sus hijos en esas prácticas, porque cuando necesitan ayuda en la cocina o en los deberes propios de la limpieza de una casa, llaman a sus hijas para esas labores, dejando que los hijos varones continúen jugando y desatendiéndose de esas responsabilidades.

También se aprecia cuando se les otorga regalos, los niños desde pequeños reciben generalmente balones, automóviles y motos para jugar, son mentalizados para el deporte y entretenerse, en cambio las niñas son encasilladas a temprana edad en su rol de mujer recibiendo solamente muñecas, útiles de aseo y objetos de cocina para entretenerse. Eso es cultivar y preservar el sistema machista que impera en la sociedad.

Debemos ser más responsables y sabios para educar a nuestros hijos si queremos tener una sociedad más justa. El hogar es el centro de formación de todos los seres humanos, dicen los especialistas que la personalidad de un niño se determina en sus primeros seis años de vida, y esos son precisamente los años que Dios nos ha encomendado el cuidado de nuestros hijos a tiempo completo.

Dios nos manda amar a nuestra esposa así como Cristo amó a la iglesia, ese es el espíritu del cristianismo en la relación matrimonial, el machismo no tiene lugar dentro del cristianismo.

La orden divina para el verdadero hijo de Dios es:

Pr.5:18 "Alégrate con la mujer de tu juventud,
Pr. 5:19 como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre.
Pr. 5:20 ¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la mujer ajena, Y abrazarás el seno de la extraña?
Pr. 5:21 Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, Y él considera todas sus veredas".

Heb 13:4 "Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios".

Muchos que se autodenominan "cristianos" no tienen la menor idea de lo que realmente significa amar a nuestra esposa, aunque ellos puedan decir y aparentar públicamente algo muy diferente cuando se ponen el traje de cristiano para asistir a la iglesia con su mejor cara de espiritualidad que pueden lograr, pero en el cristianismo bíblico Dios dice que amar es:

1Co 13:4 "El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;
1Co 13:5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;
1Co 13:6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
1Co 13:7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
1Co 13:8 El amor nunca deja de ser"

Amar, en el concepto cristiano significa amar como Cristo amó a su iglesia, es no buscar el beneficio o complacencia personal sino la del otro, es una entrega completa donde ambos buscarán agradar a la persona amada por sobre los gustos individuales.

Dentro de estos conceptos bíblicos del cristianismo, es muy inapropiado decir que el cristianismo es machista. Existen hipócritas que se consideran cristianos sin serlo, pero el Señor nos dijo que reconoceríamos a los verdaderos cristianos, por sus frutos.

El cristianismo es una fe que al ponerla en práctica, es la que mayor libertad y reconocimiento ha entregado a la mujer desde los tiempos bíblicos (21 siglos atrás). Basta con mirar las religiones antiguas que perduran en muchos lugares de nuestro globo terráqueo, para ver la opresión e injusticias a las cuales son sometidas a diario las mujeres, vejámenes como latigazos, castigos públicos, prisiones y hasta la pena de muerte violando todos los códigos éticos de la moral humana.

Un conocido clérigo decía públicamente ante las cámaras de televisión (abusando de la libertad religiosa y democrática que ellos no otorgan en sus países), que según su religión a la mujer es necesario golpearla regularmente para que se someta al hombre, lo que era importante es evitar dentro de lo posible, dejarle marcas en su cuerpo.

Otros más radicales afirmaron que es necesario golpearla todos los días para que siempre esté sometida al hombre. Es posible que esa sea también alguna de las razones, por la cual ellas deban cubrirse exageradamente con sus vestimentas tan particulares.

El cristianismo lejos de ser machista, es una búsqueda de la igualdad, respeto, armonía, justicia y una ordenanza a amar a nuestra esposa así como Cristo nos ha amado, de tratarlas con amor, como a vasos más frágiles dándole honor.

Pero lamentablemente debemos reconocer que en las diferentes iglesias existen hombres que tienen esa conducta nefasta, repudiable y cobarde, que debido a su doble vida (una en la iglesia con cara de piadoso y otra real en su casa, donde son violentos, groseros, apáticos e indolentes con los trabajos y responsabilidades del hogar), han cauterizado los corazones de sus familiares, vecinos y de todos cuantos conozcan esa hipocresía abominable. Muchos que han sido testigos y vivido la barbarie de estos farsantes, ahora se resisten a escuchar el evangelio a consecuencias de ese pésimo testimonio de quienes se dicen "cristianos".

Aunque es necesario tener presente que en casi ninguna iglesia todos sus miembros son realmente cristianos. Esto lo confirma la Biblia, por ejemplo en la parábola de las 10 vírgenes y muchos otros pasajes: En este pequeño grupo de diez personas, solamente cinco eran verdaderamente del Señor, aunque todas estaban vestidas iguales con una apariencia externa semejante, todas tenían lámparas en sus manos (Biblias - Sal.119:105), pero cuando vino el esposo a cinco les cerró la puerta diciéndoles: "No os conozco", porque el Señor conoce a los suyos (Jn.10:26-27) y no pudieron entrar.

Lc. 17:34 "Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado.
Lc. 17:35 Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada.
Lc. 17:36 Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado".

En muchas iglesias, incluyendo a sus pastores, se asombrarán que vino el Señor, se llevó Su iglesia y la mayoría de las bancas continúan ocupadas.
Mat 7:22 "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
Mat 7:23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad".

Pero de igual manera hemos de aprender los cristianos verdaderos a ser consecuentes con nuestra fe, para que en aquel día, cuando venga el Señor, no seamos de los que querrán alejarse avergonzados de Él.

1Jn 2:28 "Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados".

Puede leer más sobre este tópico del trato que Dios ordena al cristiano con su mujer, en el mensaje Nº 85 que hallará en la sección MENSAJES de nuestra página web.



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