Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 240

¿Debemos visitar las cárceles y luchar por la libertad de los reclusos que se convierten al evangelio?


RESPUESTA


Debo confesar que durante mi juventud también visité los sistemas carcelarios de diferentes lugares, así que conozco perfectamente el ambiente que se desarrolla en esos sitios penitenciarios, por lo tanto hablaré con conocimiento de causa de este tema, pero principalmente basándome en lo que Dios dice en Su Palabra.

El pasaje en cuestión dice:

Mat 25:31 "Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria,
Mat 25:32 y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.
Mat 25:33 Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.
Mat 25:34 Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
Mat 25:35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis;
Mat 25:36 estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí".

En primer lugar hemos de destacar que esto no está dicho directamente para la iglesia, la cual en ese tiempo se encontrará en los cielos, en las moradas celestiales que el Señor nos fue a preparar. Esto está dicho verdaderamente para el pueblo judío que pasará por la Gran Tribulación y que al final de esos siete años, deberá enfrentar primeramente el juicio de las naciones como lo establece claramente el Vr.32 "y serán reunidas delante de él todas las naciones".

El orden cronológico de esos acontecimientos serán como lo revela la Palabra de Dios: 1º La iglesia es puesta en lugar seguro, en el cielo. 2º Viene la Gran Tribulación acá en la tierra, posteriormente cuando acaben esos siete años de juicios, se da comienzo a este juicio de la naciones que también se destaca en Joel Cap.3

Joel 3:1 "Porque he aquí que en aquellos días, y en aquel tiempo en que haré volver la cautividad de Judá y de Jerusalén,
Joel 3:2 reuniré a todas las naciones, y las haré descender al valle de Josafat, y allí entraré en juicio con ellas a causa de mi pueblo, y de Israel mi heredad, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra"

En consecuencia establecemos claramente que esto está dicho dentro del contexto del juicio de las naciones, que enfrentará el mundo en los días cuando el Señor ponga sus pies nuevamente en la tierra y condene toda la opresión que las naciones han hecho contra Israel, el pueblo escogido de Dios.

Otra consideración importante que debemos tener presente, es que cuando el Señor dice: "tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí", el Señor no se está refiriendo a toda la humanidad, sino que en forma específica a los que son de Él.

Es la misma forma en que se expresa cuando se refiere a la persecución que estaba haciendo Saulo (Pablo) cuando perseguía a los cristianos:

Hch. 9:4 "y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
Hch. 9:5 El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón".

Saulo no se encontraba persiguiendo al Señor ni a todas las personas indiscriminadamente, sino que muy bien sabemos que lo hacía únicamente contra los cristianos. De la misma manera debemos entender este pasaje de Mt. 25 cuando el Señor dice: Mat 25:35 "Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí". Porque el Señor se identifica tan plenamente con los suyos, que perseguir a los cristianos, es como hacerlo contra Su propia Persona.

Por lo tanto la acusación que el Señor está haciendo en Mt. 25 no es por no haber visitado a los delincuentes de este mundo, sino a los creyentes que por causa del evangelio se encontraban injustamente en las cárceles.

En cuanto a la segunda parte de su pregunta: Si debemos trabajar y buscar la libertad de aquellos que la ley de los hombres ha condenado, pero que al convertirse naturalmente se arrepintieron de sus actos, la respuesta la encontramos directamente en el ejemplo que nos dejó el Señor Jesucristo.

Cuando el Señor fue crucificado lo hizo juntamente con un delincuente que en la cruz se arrepintió, pero pese a la honestidad de su arrepentimiento y a la sinceridad de su conversión que el Señor reconoció perfectamente, sin ninguna posibilidad de engaños, Jesús no le perdona el juicio que los tribunales humanos le habían condenado, aunque a nosotros nos pudieran parecer excesivos. Porque el Señor lo perdonó y no lo hizo descender de la cruz, aunque muy bien tenía poder para hacerlo, sino que simplemente lo dejó para que pagara la deuda que tenía con la justicia de los hombres.

Y no podría ser de otra manera, porque de lo contrario Dios se estaría contradiciendo con su Palabra cuando dice:

Rom 13:1 "Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.
Rom 13:2 De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.
Rom 13:3 Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella;
Rom 13:4 porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo".



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