Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 24

¿A qué hora debe realizarse la cena del Señor, en la mañana o en la tarde?

RESPUESTA

La verdad es que no se necesita un conocimiento profundo de las Escrituras para responder esa pregunta. El mandamiento que el Señor dejó para Su iglesia, se define en la Biblia como: "Cena del Señor" y por lo tanto, si queremos ser fieles a eso, no podríamos transformarlo en "Desayuno del Señor".

Dice el relato bíblico que cuando terminaron de celebrar la pascua, que Dios instituyó para el pueblo de Israel en los días de Moisés, Jesús tomó uno de los panes sin levadura que había sobre la mesa y estableció ese mandamiento dentro el nuevo pacto que realizó para la iglesia.

Mr.14: 17-18 y 22-23 "Y cuando llegó la noche, vino él con los doce (donde habían preparado para celebrar la pascua) y cuando se sentaron a la mesa...mientras comían, Jesús tomó pan y bendijo, y lo repartió y les dio, diciendo: Tomad, esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella todos".

El Señor había dispuesto todo para la celebración de esa pascua. Y dice en el evangelio de Lc. 22: 14-15 "Cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles. Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!".

Jesús expresa su profundo deseo de compartir esos momentos con los suyos, pero ni todo su sincero anhelo y pasión le hicieron cambiar la hora a la mañana de ese día, sino que claramente establece la Palabra de Dios que lo hizo: "Cuando era la hora".

Dios no ha dejado nada al criterio o elección del hombre, pues hasta la hora para celebrar la pascua también lo había señalado. Dice en Lv. 23: 5 "en el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, pascua es de Jehová.

Entre las dos tardes corresponde aproximadamente en nuestra forma de medir el tiempo en el día de hoy, entre las 15 horas hasta la puesta del sol. En el tabernáculo y después también en el templo, siempre se sacrificaba el cordero de la tarde dentro de ese tiempo señalado. Cristo, el verdadero Cordero de Dios, también murió en ese tiempo indicado.

Considero que no es un asunto de conocimiento, sino de sinceridad y fidelidad para con lo que el Señor ha ordenado. Hasta un niño puede entender la diferencia que existe entre la hora que corresponde a la cena y la del desayuno.

Así lo mandó el Señor y así lo cumplieron los discípulos. Dice Pablo, 1Cor.11: 23 "Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan".

El relato bíblico, que está para nuestra enseñanza y modelo a seguir, dice que la iglesia primitiva fue fiel a ese mandamiento del Señor para celebrar la cena en el día y la hora señalada por Jesús. Por ejemplo, en Hch. 20, donde describe con gran precisión las arduas jornadas del apóstol Pablo y sus compañeros, dice que llegaron a Troas un día Lunes, pero esperaron hasta el Domingo para celebrar la cena del Señor.

Aquí se observa que incluso, después de haber esperado los siete días hasta el Domingo, y debiendo volver a emprender viaje el día siguiente (el Lunes), no adelantaron la hora de la cena, sino que de igual manera la realizaron durante el atardecer, (a la hora señalada) y luego de celebrar esa reunión tan importante para la iglesia, Pablo les predicó hasta el alba. Vr.11 "Después de haber subido, y partido el pan y comido, habló largamente hasta el alba; y así salió".

En nuestros días, en la mayoría de las iglesias se realiza la cena del Señor de la forma que los hombres acuerden, en el día y la hora que mejor les acomode, no se toma en cuenta la voluntad de Dios, sino el de las mayorías y la tradición. Porque faltan hermanos como los de Berea, que escudriñen las Escrituras para ver si estas cosas deben ser así.

Hch. 17: 11 "éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así". Hoy se ha perdido ese celo por el Señor, todos siguen y aceptan las cosas establecidas sin preocuparse si lo instituyó el hombre o Dios.

La gran mayoría simpatiza más con la idea de un "desayuno para el Señor" porque de esta manera les queda el resto del día libre para dedicarlo a otras actividades (Paseos, estadio, visitas, comidas especiales, etc.) Y para colmo, pretenden darle un barniz de espiritualidad a ese cambio que ellos hacen contra lo establecido por Dios, dicen: "es que por la mañana la mente está más fresca y hay menos cantidad de pecado que se acumulan durante el día". ¿Cómo que el Señor no pensó en eso? La verdad es que ese barniz tiene el olor inconfundible de la hipocresía y huele muy mal. Yo prefiero quedarme con lo que dice el Señor.



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