Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 237


¿Qué significa evangelio y evangélico?


RESPUESTA

Es un vocablo que antiguamente se utilizaba en el idioma original (griego), para transmitir las buenas noticias de la victoria en una batalla. Los reyes generalmente aguardaban el desenlace de la guerra protegidos en sus castillos o lugares fortificados, y cuando se había logrado un triunfo decisivo sobre el ejército enemigo, los vencedores enviaban aprisa un mensajero que corría hasta donde estaban sus soberanos y gritaban eufóricos ese anuncio de victoria.

Por lo tanto evangelio significa literalmente "buenas noticias" que anuncia un triunfo sobre el enemigo. Con justa razón se ha utilizado por los cristianos ese vocablo para anunciar la buena nueva de la victoria del Señor Jesucristo sobre Satanás, y en consecuencia, el triunfo sobre las huestes enemigas del pecado y la muerte que dominaba el reino de las tinieblas.

El término "evangélico" se fue acuñando en el transcurso del tiempo para identificar a todos los que se encargaban de transmitir ese anuncio de victoria, a los mensajeros y portadores de esas buenas nuevas.

En consecuencia, aunque la Biblia dice que a los seguidores de Cristo se les llamó "cristianos" por primera vez en Antioquía en los tiempos apostólicos, posteriormente se identificó también de esa manera a los que siempre hablaban del evangelio, los que entregaban ese anuncio de salvación eterna.

Hch. 11:26 "Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía".

La expresión "cristianos" les fue asignada en forma peyorativa por la gente que siempre les escuchaba hablar de Cristo. De igual manera se utilizó ese apodo de "evangélico" a quienes regularmente les escuchaban hablar del evangelio. Y esto fue porque ellos, los marianos, también se consideran cristianos y de esa manera podían establecer una clara diferencia en su hablar cotidiano entre los "cristianos" y aquellos que no seguían al Papa.

Aunque históricamente los romanistas prefirieron referirse a los creyentes de otra manera más despectiva, durante siglos nos llamaron los "herejes" y los quemaron en hogueras públicas, quienes ardieron como antorchas humanas para iluminarnos el camino de la fe que ha llegado hasta nuestros días.

Posteriormente debido al avance de la civilización, se vieron forzados a cambiar ese término por el de "protestantes", porque durante la Reforma del siglo XVI con Lutero, muchos de los creyentes se unieron a las protestas contra las injusticias y abusos delictuosos e inmorales de los católicos romanos de la época.

Hoy, en forma pública los romanistas continúan refiriéndose a los creyentes como "protestantes", aunque nada protestamos contra ellos, porque sabemos que la Roma eclesiástica continuará existiendo hasta el tiempo de la Gran Tribulación como lo revela Dios en Su Palabra. Y nosotros creemos además que la conversión es una experiencia individual, personal y espiritual, sin imposiciones forzadas que pretendan imponer un credo en quienes jamás han nacido de nuevo como una obra directa del Espíritu Santo en sus vidas.

Pero muchos clérigos en sus círculos privados prefieren seguir llamándonos los herejes, y los más magnánimos (los menos), utilizan la definición de "los hermanos apartados". Aunque nosotros preferimos los nombres y calificativos que emplea Dios en Su Palabra: creyentes, cristianos, hermanos, hijos de Dios, santos, nacidos de nuevo, etc.



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