Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 235

¿Dios continúa sanando en el día de hoy?


RESPUESTA


Evidentemente que sí, Dios jamás ha sido un simple espectador de la humanidad. Es Su creación y siempre ha intervenido directamente.

No hemos de confundirnos, los instrumentos humanos que participaron en los milagros de sanidades para confirmar la palabra del Nuevo Testamento que estaba siendo entregada, ellos dejaron de existir, porque no tenía propósito su continuidad, debido a que hoy no existe una nueva revelación que autenticar a través de esas señales, porque se terminó de escribir la última página de la Biblia y no hay nada más que añadir.

Por lo tanto el triste espectáculo que hoy vemos en las iglesias carismáticas, con milagreros y curanderos que se disfrazan de siervos de Dios, aunque se vistan de corbata y trajes muy costosos, no son más que brujos que antiguamente se vestían con plumas y patas de animales en sus cuellos.

Mat 7:22 "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
Mat 7:23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad".

Hoy Dios no utiliza instrumentos humanos para realizar milagros, porque no hay nada nuevo que confirmar, autenticar. Pero el Soberano Dios continúa interviniendo en la vida de los seres humanos, mayormente entre los que somos hijos Suyos.

Por lo tanto, con plena seguridad podemos afirmar que Dios continúa sanando y haciendo milagros en nuestros días. Si algún mal afecta su vida, es absolutamente legítimo orar al Señor pidiéndole que lo sane, pero también hemos de tener la misma capacidad espiritual de Pablo, si Dios Soberanamente no permite sanarnos, para pedir fuerzas por si la respuesta divina es la misma que recibió el apóstol cuando tres veces oró fervientemente para ser sanado.

2Co 12:8 "respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí.
2Co 12:9 Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo".

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