Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 230


¿Cuál traducción de la Biblia es la mejor?


RESPUESTA


Antiguamente la persecución que hizo la iglesia Católica contra la Biblia fue brutal y despiadada, quemándolas durante siglos en hogueras públicas y también a los hnos. que desafiaron a Roma. Hoy en día estamos enfrentando otra persecución más sutil y peligrosa, porque es solapada, la persecución que comenzó a fines del siglo XX fue lo contrario a lo que hicieron en la Edad Media, debido a que entendieron que esa opresión violenta y cruel no resultó, Satanás está conduciendo otra persecución contra la Palabra de Dios, la cual es invadirnos de "traducciones" donde en cada una de ellas se siembra la duda sobre la infalibilidad de la Biblia, su origen y preservación divina; aunque el Señor Jesucristo dijo con mucha autoridad: "El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán".

Sin embargo, en estas nuevas versiones siembran la duda sobre la autoridad de ciertos pasajes para desacreditar la infalible Palabra de Dios, con notas al margen que dicen: "Este pasaje no aparece en los escritos más antiguos" o simplemente que: "La traducción más moderna es esta otra", y muchos de estos agentes ahora se encuentran en la etapa de cambiar sin ningún prejuicio lo que estuvo allí durante siglos.

Todo creyente sincero debe preguntarse: ¿Pudo Dios permitir que Su Palabra estuviera mal traducida durante siglos y que millones de cristianos vivieran y murieran engañados? Por cierto que no.

Hoy la Sociedad Bíblica, que es financiada con ofrendas de todas las iglesias evangélicas, tiene en su directorio a representantes de Roma, quienes han tenido la frescura de sacar ediciones católicas con los libros apócrifos, así que no hemos de extrañarnos que continúen acomodando las nuevas versiones a sus propios intereses.

Mientras más "modernas" son, más cambios han realizado. Antiguamente las iglesias evangélicas siempre criticaron a los romanistas por colocar sus propias interpretaciones en cada página de sus Biblias, porque impedían la libre dirección del Espíritu Santo; como si Dios no fuera lo suficientemente inteligente para comunicarse directamente con sus propias criaturas y necesitara la ayuda de ellos para que el hombre le entendiera.

La Biblia evangélica se mantuvo por muchos siglos sin interpretaciones humanas al margen, porque las consideraban una herejía contra la Palabra de Dios, una profanación al Santo Libro. Hoy nadie se sorprende de eso y la Biblia ha dejado de ser la Palabra de Dios para transformarse en la Biblia Pentecostal, la Biblia Recobro del culto Witness Lee, la Biblia Ecuménica, la Biblia de Thompson, la Biblia Plenitud, la Biblia Juvenil, la Biblia de la Mujer NVI, etc.; Biblias para todos los gustos y consumidores, pero estoy seguro que menos para el gusto de Dios.

Hasta han llegado al atrevimiento de venderla con los derechos reservados de autor. Y yo que pensaba que el autor de la Biblia era Dios quién la entregaba libremente a la humanidad. Esto demuestra claramente la mano de Roma en la Sociedad Bíblica actual, y su siniestra actividad a través del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) que también controla el Vaticano.

El fruto de esta campaña sincronizada y astuta dirigida por el enemigo de las almas a través de sus agentes, es que muchas personas sinceras han comenzado a dudar de aquello que fue incuestionable durante siglos, que ahora la Biblia siga siendo la INFALIBLE Palabra de Dios.

Muchos con pena, otros confundidos y más aún quienes colocando su mejor cara de intelectual, queriendo creer que poseen un doctorado en teología o maestría en idiomas antiguos (cuando una gran mayoría no dominan ni su propio idioma materno), con un aire de suficiencia, ostentosamente comentan que ahora no existe una traducción de la Biblia que sea 100% confiable; mientras Satanás se frota las manos por este éxito que ha obtenido.

El consejo entonces es quedarnos con la traducción de 1960, sin los comentarios anexos de autores humanos que nos quieren conducir a sus propias doctrinas sectarias, frenando la libre dirección del Espíritu Santo como la entregó Dios al hombre, y hacer ganancias deshonestas con la Palabra del Señor. Porque la Biblia sigue siendo el libro más vendido, aunque quizás también el menos leído.

No comprar ni consultar esas Biblias que venden con derechos de autor de organizaciones religiosas que sólo pretenden ganar dinero, hacer proselitismo y sembrar la confusión, porque solamente nos llenaremos de dudas e incertidumbres, que es el objetivo que ellos buscan para desacreditar y restarle autoridad.

Hoy que estamos viviendo en una sociedad en que todo es desechable y relativo, la arremetida del enemigo de las almas es derrumbar de ese pedestal de absoluto y perfecto que siempre ha tenido la Palabra de Dios. Pero no olvidemos jamás que el Señor Jesucristo prometió: "El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán".



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