Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 226

¿Se puede considerar una falta no cumplir con un símbolo establecido por Dios?

RESPUESTA

Con la tibieza y promiscuidad espiritual de nuestros días, no es de extrañar que el hombre (y la mujer) no sepa distinguir entre lo que es pecado y aquello que Dios permite. Esto se debe a que el concepto de santidad del hombre es cada vez más imperfecto y distante de lo que realmente es la santidad de Dios.

Curiosamente son precisamente aquellos que gustan buscar en el Antiguo Testamento conceptos rituales y expresiones simbólicas, los que se aferran a ellas para justificar sus prácticas que no pueden fundamentar a la luz del Nuevo Testamento, donde se encuentran las instrucciones para la iglesia; que cuando se encuentran ante la necesidad de cumplir con un símbolo, livianamente lo desestiman como algo sin importancia.

Tenemos el ejemplo del pan y la copa que instituyó el Señor Jesucristo para que la iglesia los usara como símbolos, hasta que Él volviera para llevarse a los Suyos a las mansiones celestiales. Bien conocemos la desobediencia generalizada en la mayoría de las iglesias, aunque Él dijo: "Haced esto hasta que vuelva" (1Cor.11: 25-26).

La orden fue un pan y una copa. 1Co 10:16-17 "La copa (singular) de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan (singular) que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan".

Sin embargo, en los pocos lugares donde aún hacen la Cena del Señor, han cambiado esta disposición divina por varias copas pequeñas y trozos de pan (hasta con levadura), porque según sus propios criterios es más conveniente.

¿Podrá servir de algo esta alteración de los símbolos que Dios instituyó? Un pan debía representar un solo Cuerpo Santo, el de Dios manifestado en carne; una copa representaría un solo sacrificio, el que Cristo realizó en la cruz del Calvario, donde vertió Su Sangre bendita en expiación por nuestros pecados.

¿Qué representa esta alteración que ha hecho el hombre a esos símbolos divinamente establecidos? Solamente la desobediencia del hombre, que si no hubiéramos estado en el Día de la Gracia, habría caído fuego desde lo alto y los habría consumido a todos.

He conocido iglesias que humanamente decidieron participar además de pequeñas copas individuales, hacerlo con Coca-Cola en lugar de vino, y cambiaron el pan por pequeñas galletas que compran en el Supermercado. ¡Qué irreverencia! El pobre mortal pretendiendo "mejorar" lo que estiman que Dios no consideró.

Sería similar al caso del Antiguo Testamento cuando Dios ordenó cocinar un cordero pascual para cada familia, y que algunos más "sabios" que Dios, hubieran decidido celebrar no con un cordero entero, sino que chuletas de cordero para cada uno de los miembros de sus familias, porque estimaron que eso era mejor y más cómodo. ¿Habría algún insensato que creyera que eso sería acepto por Dios? ¿Serviría de algo ese simbolismo? Solamente para que descienda sobre ellos la justa ira de Dios.

Los conceptos y ordenes expresados por Dios a través de símbolos son de tanta importancia, que el hombre por desestimarlos debió pagar graves consecuencias, porque para el Señor constituye un pecado no cumplir con esas demandas, que por lo demás siempre son muy simples y fácil de realizar. Pero el hombre obcecado escoge su propio camino y desobedece a Dios.

Podría citar muchos ejemplos pero me limitaré a dos:

-Moisés, un hombre fiel, el más manso de la tierra como lo definió el Señor. Num 12:3 "Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra".

Dios lo instruyó por 40 años en toda la sabiduría de los egipcios en el palacio del faraón. Por otros 40 años lo tuvo en la escuela de la obediencia del Señor en el desierto junto a las ovejas de su suegro.

Luego de haber sido preparado durante 80 años por Dios, el Señor le encomienda la misión de llevar a Su pueblo a través del desierto. La tarea fue llena de sinsabores, muchas veces estuvo a punto de ser apedreado por ese pueblo contumaz y rebelde, pero de todas esas pruebas lo libró Dios.

Después de transitar otros 40 años con ese pueblo en medio de las necesidades del desierto y la violencia de los pueblos enemigos, uno se podría preguntar lleno de asombró ¿Por qué Dios lo castigó y no le permitió entrar con su pueblo a la tierra prometida?

¿Cuál fue el pecado que cometió Moisés por el cual Dios lo castigó y le impidió entrar a Canaán? La Biblia dice que fue porque cuando el Señor le ordenó tocar con su vara la roca para que desde allí brotara agua, Moisés, el hombre más manso de la tierra, golpeó la roca.

Dios estaba entregando una lección gráfica por medio de figuras, la roca representaba a Cristo, desde donde saldrían las aguas vivas que saciarían la sed del pecador. Y al no obedecer Moisés el mandato divino de tocar la roca, sino que la golpeó, estropeó todo ese maravilloso simbolismo.

¿Podría ser esa falta tan grave a los ojos de Dios para negar a un anciano de 120 años, que había consagrado toda su vida al servicio del Señor y cargado con ese pueblo rebelde a través del desierto, para que él no entrara a la tierra prometida?

Cualquier cristiano de esos que acostumbra asistir a una iglesia a cantar, saltar, aplaudir y para que le vacíen los bolsillos y carteras, ciertamente podrá considerar este acto disciplinario de Dios como una exageración. Pero ¿qué sabe la mente del pecador lo que es la Santidad y Justicia de Dios? ¿Habrá insolencia mayor que una miserable criatura diga que Dios ha sido exagerado en su disciplina? Esto es posible únicamente porque no conocen realmente al verdadero Dios de la Biblia. Si Dios no aplicara la justicia de forma ecuánime, dejaría de ser Dios.

Otro tanto podemos apreciar en el caso de Nadab y Abiú (Lv.10) sacerdotes del Dios Altísimo. Usaron toda la vestimenta que el Señor les había ordenado, fueron al lugar indicado con el incensario correcto y las especias aromáticas apropiadas, solamente en una cosa faltaron; en vez de sacar fuego desde el altar del holocausto, pusieron fuego extraño que cogieron desde otro lugar. Seguramente que en su humana deducción pensaron que sería igual, pero Dios hizo descender fuego desde lo alto y los consumió por ese pecado.

Aquellos que no conocen efectivamente al Dios que gobierna los cielos y la tierra, ante quién hasta los querubines y serafines se cubren en Su presencia, podrán seguir argumentando que un símbolo no tiene gran importancia. Pero que hoy estemos en el día de la gracia y no seamos consumidos como Nadab y Abiú, no significa que escaparemos del fuego consumidor de Dios.

Si realmente somos del Señor, habremos de comparecer ante el Tribunal de Cristo, y allí se probarán con el fuego todas las obras que hayamos hecho en esta vida, sean buenas o sean malas. Las que Dios no ordenó serán quemadas como paja, y las que fueron conforme a Su voluntad, recibirán recompensas en los cielos.

Rom 14:10 "Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo".

2Co 5:10 "Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo".

1Co 3:13 "la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.
1Co 3:14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.
1Co 3:15 Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego".

Lo que todo hermano y hermana fiel desea escuchar cuando se encuentre en la presencia del Señor, será: (Mt.25:21) "Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor".



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