Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 224

¿Se debe terminar siempre con tres gritos de "Gloria a Dios" para finalizar todas las reuniones de la iglesia?

RESPUESTA

Todas las normas y conductas que deben regir a una iglesia conforme al modelo bíblico, necesariamente hemos de buscarlas en el Nuevo Testamento, que es donde el Señor ha registrado Sus instrucción para que sepamos cuál ha de ser nuestro proceder en la iglesia que es la casa de Dios.

Hemos de distinguir claramente entre lo que es del Antiguo Testamento y lo que es enseñanza del Nuevo Testamento, porque ambos se refieren a dos pactos distintos con dos pueblos diferentes en circunstancias divergentes. Israel es un pueblo terrenal y que sobretodo no tenía el Espíritu Santo, razón por la cual ellos siempre necesitaban expresarse de forma física y emocional.

A diferencia de lo que encontramos en el Nuevo Testamento como ordenanzas específicas para la iglesia ( 1Ti 3:15 "para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad"). Los verdaderos cristianos se expresan espiritualmente.

En el Nuevo Testamento, donde encontramos todas las instrucciones para la iglesia, no se mencionan esas prácticas carismáticas que tanto usan y abusan los que se dejan guiar por las emociones y no por el Espíritu.

Aunque el Señor Jesucristo estableció claramente que en el Nuevo Pacto en que se encuentra la iglesia, instituyó una nueva forma de relacionarse con Dios, porque ahora cada hijo Suyo sería templo del Espíritu Santo (Rom 8:9) "Y si alguno no tiene el Espíritu, no es de él".

Dijo el Señor para la iglesia:

Jn 4:23 "Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.
Jn 4:24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren".

La única vez que menciona la Biblia la forma en que terminó una reunión de los cristianos, fue cuando Jesús se congregó con sus discípulos e instituyó la ordenanza de la Cena del Señor:

Mat 26:29 "Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.
Mat 26:30 Y cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos".

Aquí no dice que cuando terminaron la reunión ellos gritaron tres glorias a Dios, sino que solamente declara que cantaron un himno para finalizar la reunión. Aunque esto no se debe tomar como una norma exclusiva para cerrar las reuniones de la iglesia.

Es muy correcto terminar con un himno o con una oración dando gracias a Dios por la reunión que se ha podido desarrollar, pero de ninguna manera esa práctica pentecostal de gritar tres veces repitiendo lo mismo como si Dios fuera sordo.

Mat 6:7 "no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos".

Inclusive en el Antiguo Testamento Dios condenó esa costumbre inapropiada de expresarse a través de gritos y repeticiones vanas, registrándolo en las Sagradas Escrituras para nuestra enseñanza. Lo vemos cuando el profeta de Dios se burló de los falsos profetas en el monte Carmelo precisamente por esta práctica absurda.

1Ry 18:27 "Y aconteció al mediodía, que Elías se burlaba de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, porque dios es; quizá está meditando, o tiene algún trabajo, o va de camino; tal vez duerme, y hay que despertarle".

Esta expresión de exacerbación y agitación febril, es muy propia de grupos de fanáticos que alientan con gritos en un estadio a sus equipos favoritos, o los que participan en una manifestación política, también en las fiestas paganas del romanismo donde cantan, saltan y gritan con mucho ardor al son de las matracas y otros instrumentos musicales autóctonos para adorar a sus ídolos, como lo hacían quienes oraban a Baal en el monte Carmelo. También hasta el día de hoy, es muy común en los continentes de África y Asía ante diversos ídolos y objetos.

Pero una actitud como esa frente a un rey terrenal (por ejemplo ante la reina de Inglaterra), no sería tolerada ni un minuto por su guardia de seguridad, quienes expulsarían rápidamente del palacio a cualquier persona que se expresara con ese desorden y bullicio, aunque lo hiciera con muy buena intención, porque rompería el protocolo de solemnidad que se le debe a un personaje de tanta envergadura como es un rey o una reina.

Cuanta mayor solemnidad y respeto se debería tener para dirigirse al Rey de reyes y verdadero Dios, al que habita en la altura de la Santidad, ante quién hasta los querubines y serafines se cubren reverentemente en Su Presencia.

Para no caer en estas profanaciones Dios nos advierte en Su Palabra:

Ecc 5:1 "Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal.
Ecc 5:2 No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras".

No existe ningún fundamento bíblico para hacer esa práctica pentecostal en las iglesias que están dirigidas por el Espíritu Santo, conforme a las Sagradas Escrituras y el modelo establecido por Dios para la iglesia.

No se registra en toda la Biblia ninguna iglesia que tuviera esa conducta, por lo tanto eso no es más que una tradición inventada por los hombres, especialmente en aquellos lugares donde se exacerban las emociones.



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