Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 212

¿Qué debo hacer para dedicarme a servir al Señor a tiempo completo?

RESPUESTA

Toda persona que realmente ha nacido de nuevo y tiene la seguridad de su salvación eterna, es un hijo de Dios, redimido y salvado por la gracia del Señor, es más, Su promesa es: (Jn. 10:28 ) "yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano".

Nuestra condición antes de aceptar al Señor en nuestro corazón era de: (Ef. 2:1) "él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados". Porque al nacer de nuevo pasamos de muerte a vida, Jn.5:24 "ha pasado de muerte a vida".

Ahora que somos cristianos y tenemos esa vida nueva que Dios nos ha entregado, es imposible servir al Señor en jornadas parciales. De acuerdo a la descripción bíblica no existen los creyentes a media jornada o tiempo parcial (part time), TODOS somos siervos a jornada completa (full time).

Porque Dios es muy preciso en Su Palabra para definir nuestra nueva naturaleza: 2Co 5:17 "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas".

Si Cristo es realmente nuestro Señor, es porque somos Sus siervos, de lo contrario no llamemos Señor a quien no lo es, porque solamente un siervo puede llamarlo así. Y el termino "siervo" se aplica en las Sagradas Escrituras para definir al esclavo que servía de por vida a su señor, a su dueño al cual pertenecía.

Ese siervo conforme al concepto bíblico está al servicio de su amo los 365 días del año, sin considerar jornadas de 40 horas a la semana de lunes a viernes, ni incluye vacaciones especiales.

Porque Dios es muy preciso para definir esta condición: Col 3:23 "Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres"

Y claramente en el contexto de este versículo de Colosenses 3: 23 está hablando del lugar dentro de la sociedad que nos ha correspondido vivir.

Col 3:19 "Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.
Col 3:20 Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor.
Col 3:21 Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten.
Col 3:22 Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios".

El problema que existe en nuestros días, es que estamos muy acostumbrados a ver a esa gran mayoría de personas que se definen como "cristianos", pero que se colocan su "traje de creyentes" solamente cuando asisten a la iglesia. Allí hablan como cristianos, oran como cristianos, cantan como cristianos y se comportan como cristianos.

Pero en el momento mismo que salen desde allí, se despojan de su vestimenta de cristiano y vuelven a comportarse como inconversos y hablar como tales.

Cuando regresan a sus hogares a sus esposas no les hablan como cristianos, ni a sus hijos, a sus vecinos ni a sus compañeros de trabajo. Stgo. 3:10-11 "De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?"

No es cristiano aquel que en la iglesia ora más largo y con palabras más hermosas, canta más fuerte o predica mejor, sino quien sigue teniendo la misma conducta fuera de la iglesia.

Estamos tan acostumbrados a esta hipocresía que ha infectado todo el mundo religioso, que llegamos a pensar que para comportarnos siempre como cristianos y ser siervos del Señor, debemos necesariamente consagrar nuestra vida de forma especial a través de un ministerio como pastores o "misioneros", y tan sólo en esa condición nos atrevemos a llamarnos "siervos".

Aunque Dios nos ha dicho: "Hacedlo TODO como para el Señor y no para los hombres". Y en este "todo" incluye en primera instancia nuestra condición de esposos, padres y el servicio con el cual nos ganamos el pan con el sudor de nuestra frente como Dios nos ha mandado desde el principio de la creación.

Es muy fácil ser cristiano dentro de la iglesia, pero donde se demuestra verdaderamente la esencia de nuestra espiritualidad, es afuera, donde está el mundo que necesita realmente de nuestra luz para llegar a conocer al Señor como a su Salvador personal.

Esa es la verdadera razón por la cual Dios nos ha salvado y nos ha dejado todo este tiempo en el mundo, para que seamos luz del mundo y otros lleguen a conocer a Cristo como el Salvador de sus almas; basta ya de seguir predicándonos el evangelio entre nosotros mismos dentro de las cuatro paredes donde se reúne la iglesia.

El mandamiento que recibimos del Señor fue: (Mt.28:19) "Id y haced discípulos a todas las naciones". Hch. 1:8 "y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra".

Notamos claramente que el mandamiento es comenzar por lo más cercano a nosotros (Jerusalén), nuestra familia; luego a nuestros vecinos (Judea), incluyendo aquellos más distantes con los cuales no hablamos diariamente (Samaria), y cuando hayamos cumplido con esa tarea primaria, tan sólo entonces podremos pensar en lo último de la tierra.

Pero obviamente que siempre será más fácil y deseado comenzar por lo último de la tierra, donde nadie nos conoce realmente como somos. Por esta razón es difícil hablar y testificar de Cristo en nuestra familia, porque allí es donde mejor nos conocen.

He escuchado muchas lamentaciones de creyentes que dicen haber orado largo tiempo por sus familiares y ninguno se ha convertido. Pero ¿cómo les van a escuchar y creer, cuando los ven en la iglesia actuar como creyentes y en sus hogares los escuchan y ven comportarse como inconversos irracionales? Esa hipocresía es la que ha endurecido el corazón de muchos familiares de personas que se dicen creyentes, pero que en sus hogares se comportan hasta groseramente.

A los tales siempre les digo que quizás lo que necesitan no es solamente orar por ellos, sino comportarse como cristiano en su hogar. El mundo está cansado de predicadores parlanchines y abusadores, lo que se necesita son personas que con sus hechos testifiquen lo que Cristo ha hecho en sus vidas. Mat 7:16 "Por sus frutos los conoceréis", no por lo que hablan.

El ejemplo de Jesús fue primero hacer, dar testimonio con su vida, y luego enseñar.Hch.1:1 "En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar".

Para eso es necesario hacer TODO como para el Señor. Todo lo que hagamos y hablemos en la casa y en el trabajo, debemos hacerlo como para el Señor, porque desde el día de nuestra conversión somos siervos del Señor a tiempo completo.

No necesita entrar a un seminario o hacer cursillos para dedicarse al servicio del Señor, a no ser que lo que desee sea añadirse a la larga lista de "siervos" que viven a expensas de la fe de los ingenuos. Lea el MENSAJE Nº 97 "El obrero es digno de su salario".

Debemos entender que todo lo que hagamos, en nuestra familia, en nuestros trabajos, todo hemos de hacerlo como para el Señor y no para los hombres.

Todos los creyentes somos siervos del Señor, de lo contrario no lo llamemos Señor.
Todos somos sacerdotes del Dios Altísimo. Ap.1: 6 "nos hizo reyes y sacerdotes". Lea el MENSAJE Nº 45

Todos somos embajadores. 2Cor. 5: 20 "Así que, somos embajadores en nombre de Cristo". Lea el MENSAJE Nº 46

Todos somos soldados de Jesucristo. Ef. 6:13 "Por tanto, tomad toda la armadura de Dios". Lea el MENSAJE Nº 54

Todos somos ungidos. 2 cor. 1:21 "el que nos ungió, es Dios". Lo cual no tiene comparación con las "unciones" que hacen algunos hombres. 1Jn 2:20 "Pero vosotros tenéis la unción del Santo". 1Jn 2:27 "la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros".

Por lo tanto, volviendo a su pregunta: ¿Qué debo hacer para dedicarme a servir al Señor a tiempo completo? La respuesta es: comportarse como cristiano en su casa, en su trabajo y en el lugar que el Señor lo disponga, porque en el verdadero cristianismo no existen los creyentes a media jornada o tiempo parcial, tampoco aquellos que pretenden comportarse como tales únicamente el día domingo.

Somos cristianos a tiempo completo o no somos realmente del Señor, de lo contrario repase el fundamento de su fe y de su salvación. Porque no es cristiano aquel que solamente "dice" serlo, sino el que se comporta siempre como tal y tiene la confirmación en su corazón. 1Jn 3:9 "Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios". Rom 8:16 "El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios".

Y todo lo que hagamos hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.
Ef. 6:6 "no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios;
Ef. 6:7 sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres,
Ef. 6:8 sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre".



Volver al indice

¿Este sitio web ha sido de su interés? Envíe nuestra dirección a sus amigos.

www.EstudiosMaranatha.com